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En 30 años el 15% de los pensionados cobrará menos de un salario mínimo

 
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pensionadosBogotá D. C., feb. 05 de 2014 – Agencia de Noticias UN- Si hoy el 70% de la población realiza aportes en pensión por menos de un salario mínimo, significa que en el futuro ese mismo porcentaje va a recibir menos de un salario mínimo.

Parece un trabalenguas, pero no lo es. Al contrario, ante este panorama surge la pregunta: ¿si en la actualidad un salario mínimo legal vigente no garantiza la calidad de vida de la población laboralmente activa, qué hace pensar que garantizará la de las personas mayores del futuro?

Parte de este interrogante ha intentado responderlo, desde una perspectiva histórica, Deisy Jeannette Arrubla Sánchez, estudiante del Doctorado Interfacultades en Salud Pública de la U.N., en su tesis “Vejez y asistencialismo en épocas neoliberales: Colombia 1970-2009”.

En su opinión, “la sociedad colombiana ha terminado por asumir que las personas mayores requieren menos ingresos para vivir dignamente que otros sectores de la población. Este es el caso de los subsidios para la vejez que hoy son inferiores a medio salario mínimo; sin embargo, este monto no parece la meta a alcanzar”.

Según Arrubla, este es solo un ejemplo que evidencia la forma como se ha venido estructurando la política para la vejez en Colombia.

Para la investigadora, es importante reconocer que el país afronta actualmente un proceso de transición demográfica, aunque está lejos de las cifras que otras sociedades han alcanzado en esperanza de vida y porcentaje de personas mayores de 60 años.

Es decir que, mientras en Japón el 30% de la población es mayor de 60 años, en Colombia esta cifra es cercana solo al 11%, lo que habla de la persistencia de inequidades en salud. No obstante, la presencia de más personas mayores de 60 años requiere una mayor atención en materia de políticas sociales.

Según cifras de las Naciones Unidas, la población mayor de 60 años en Colombia ha aumentado a un ritmo superior al 3%, lo cual contrasta con el ritmo de crecimiento de la población total, cercana al 1,5 %. Al mismo tiempo, la población menor de 15 años viene disminuyendo progresivamente.

En este sentido, conviene recordar que los jóvenes de hoy serán los mayores de 60 dentro de 40 años. Esta afirmación, tan obvia, no parece tenerse en cuenta en la práctica por los gobernantes.

Arrubla afirma que es necesario comprender que Colombia aún tiene una importante población productiva, es decir población que podría estar inserta en el mercado laboral. Así las cosas, podríamos asegurar una pensión social para todas las personas mayores de 60 años, que aún siendo productivas, tienen el derecho a recibir una pensión.

“A la abundancia de empleos sin contrato, ni coberturas sociales de ningún tipo, sobre todo en jóvenes, se suma el escaso cubrimiento de la seguridad social en pensiones, inferior al 30%. Cabe entonces preguntarse ¿qué calidad de vida tendrán las generaciones de hoy en la vejez?”, amplía la investigadora.

De igual forma señala que desde el ejecutivo se ha venido fortaleciendo la posición de que una forma de garantizar cierto ahorro para los años de jubilación es a través de los llamados “beneficios económicos”, una figura recientemente implementada que consiste en permitir a las personas realizar los aportes que puedan, mientras el Estado contribuye con otra parte. Así en 20 años quienes hoy estén bajo ese sistema pueden llegar a tener hasta medio salario mínimo, de acuerdo con el aporte que logren realizar.

“A esto no se le llama pensión porque sería inconstitucional, ya que la Carta Magna se refiere expresamente a un salario mínimo legal vigente como la pensión mínima”, explica la experta, para quien esta es otra de las grandes continuidades que se ven en el imaginario político del país.

Si hoy la población de adultos mayores (cercana al 10,7%) continúa en aumento, para el año 2015 estaríamos hablando del 11,7% y al 2020 del 12,6%, es decir que en 20 o 30 años el grueso de las personas mayores no estará recibiendo la pensión que le corresponde por derecho, pues la pensión social es un Derecho Humano.

Sistema inequitativo desde su origen

En su trabajo de investigación, Deysi Arrubla recuerda que la seguridad social nació en Colombia como un sistema dual creado por el Instituto Colombiano de Seguros Sociales y diferenciado para los trabajadores del sector público (Ley 6ª de 1945) y los del sector privado (Ley 90 de 1946).

Para aquellos que fueron discriminados de la seguridad social, el Ministerio de Higiene, creado por la Ley 27 de 1946, estableció la responsabilidad de la asistencia pública.

El sistema de seguridad social se estructuró sobre la concepción del riesgo de enfermar, tener accidentes y llegar a la indigencia en la vejez. “Algunos de los expertos en los que me apoyé para la elaboración de la investigación, profesores como Óscar Rodríguez, Deicy Arévalo y Mario Hernández, señalan que el seguro social en Colombia tiene características de un sistema Bismarkiano, en la medida que se creó sobre la idea de riesgo y capitalización colectiva basada en el contrato de trabajo, con una configuración específica de las fuerzas sociales y políticas del momento” asegura la experta.

Es decir, el sistema era excluyente de otras formas de trabajo y profundamente inequitativo. A esto se debe sumar el carácter patriarcal del mismo y la discriminación expresa de las personas de 60 años y más.

Hoy no hay diferencia con este sistema, por el contrario, las inequidades se han hecho más profundas con la reformas del sistema pensional de los últimos 20 años. “En realidad, hacemos lo contrario a la propuesta del Plan para el Envejecimiento y la Vejez propuesto en Madrid 2002, pues Colombia está sumando años a la vida, y a los requisitos de pensión, pero no vida a los años”.

Créditos: UNAL-62-2014

En México existen más de cuatro millones de jóvenes desalentados

 
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En el país existen más de cuatro millones de jóvenes desalentados, ante la falta de expectativa de encontrar empleo, informó Eduardo Loría Díaz de Guzmán, de la Facultad de Economía.
En el país existen más de cuatro millones de jóvenes desalentados, ante la falta de expectativa de encontrar empleo, informó Eduardo Loría Díaz de Guzmán, de la Facultad de Economía.

23 de mayo de 2012

• Han renunciado a colocarse en el mercado laboral pues han perdido la expectativa por los salarios que ofrece, o por no lograr insertarse con éxito; generalmente viven con sus padres y no estudian, informó Eduardo Loría Díaz de Guzmán, de la FE de la UNAM

El 22 por ciento de los jóvenes mexicanos de entre 15 y 24 años se consideran desalentados; no trabajan, ni buscan una plaza, pues han perdido la expectativa del mercado laboral por los salarios que ofrece, o por no lograr integrarse con éxito. Generalmente, viven con sus padres y no estudian, informó Eduardo Loría Díaz de Guzmán, de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM.

Al renunciar a insertarse a la vida productiva del país, frente a la imposibilidad de encontrar empleo por un largo periodo, no son contabilizados en las estadísticas. Se suman a la Población Económica Inactiva, tras cansarse de buscar o ubicarse en una situación muy precaria, explicó en la XXXVI reunión trimestral del Centro de Modelística y Pronósticos Económicos (CEMPE).

En el país la tasa de desempleo entre la población de 15 a 24 años es de entre seis y ocho por ciento, mientras que entre los adultos es de entre tres y cinco por ciento. Los jóvenes se colocan en plazas con menor duración y mayor vulnerabilidad, estableció en la ponencia Pronósticos y mercado laboral juvenil.

Respecto a los datos del empleo informal, destacó que el indicador está a la baja entre los adultos; en cambio, el número de jóvenes en esa condición registra una trayectoria ascendente desde 2005.

El coordinador del CEMPE anticipó, por otra parte, que México crecerá 3.8 por ciento en 2012. Los niveles de inflación se mantendrán entre 3.4 y 3.6 por ciento, las ventas muestran una tendencia ascendente y se observa una depreciación fuerte del tipo de cambio, por la salida de utilidades bancarias para capitalizar las matrices ubicadas en Europa.

En 2013 y 2014, la nación puede superar su crecimiento potencial, calculado en 3.5 por ciento, para alcanzar tasas de 3.6 y 3.7 por ciento, respectivamente.

Panorama mundial

La economía de Estados Unidos está en recuperación, por el incremento en ventas al menudeo y mayoreo. La tasa de desempleo va a la baja, con niveles de 8.1 por ciento, aunque la generación de plazas está por debajo de las expectativas, con un total de 155 mil puestos ofrecidos durante el último mes.

El experto expuso que, con excepción de los países desarrollados y la zona euro, en el mundo se registran niveles de desocupación similares a las registradas antes de la crisis. En la Unión Europea seguirán a la alza en los próximos tres años, en la medida que los programas de consolidación fiscal y reducción del déficit se amplían en la región.

Créditos: unam.mx/boletin/331/2012

Sólo 22 por ciento de los hogares mexicanos en condición de ahorro

 
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David Lozano Tovar, académico de la Facultad de Economía de la UNAM.
David Lozano Tovar, académico de la Facultad de Economía de la UNAM.

2 de enero de 2011

• Siete millones de hogares son encabezados por mujeres, y algunas reciben sólo uno o dos salarios mínimos diarios, lo que equivale a 114 pesos
• En el país, 47 millones de habitantes integran la PEA; de ellos, 24 millones sólo pueden satisfacer sus necesidades alimenticias, sin considerar vivienda, vestido o transporte

A la mayoría de los mexicanos se les dificulta ahorrar porque sus ingresos son tan bajos, que sólo alcanzan para satisfacer las necesidades básicas, señaló el académico de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM, David Lozano Tovar.

Por ello, únicamente 22 por ciento de los hogares mexicanos pueden hacerlo, porque sus ingresos van de seis a 10 salarios mínimos al día.

Las personas reservan dinero no para ahorrar, sino para que les alcance a fin de mes; buscan alternativas para economizar unos pesos, como caminar en vez de pagar transporte público, o acudir a sitios de entretenimiento de acceso gratuito. “La cultura del ahorro en México está determinada por las condiciones salariales”, consideró.

En el país, 47 millones de habitantes pertenecen a la Población Económicamente Activa (PEA) y, de ellos, 24 millones sólo pueden satisfacer sus necesidades alimenticias sin considerar vivienda, vestido o transporte, aseveró.

La mayoría de las familias distribuye sus ingresos de la siguiente manera: 40 por ciento, alimentos; 20 por ciento, pago de vivienda; 25 por ciento, servicios como teléfono, luz, gas, agua, y 15 por ciento en gastos extras, como medicamentos y productos para la higiene personal y del hogar, transporte y vestido.

A nivel nacional, alrededor de siete millones de hogares son encabezados por mujeres, y algunas reciben sólo uno o dos salarios mínimos diarios, lo que equivale a 114 pesos.

En cuanto a los jóvenes, calificó de lamentable que los denominados “ninis” (ni estudian ni trabajan) representen 7.5 millones. De acuerdo a datos del Conapo en su informe de este año, sólo 67.5 por ciento de los varones jóvenes se dedican a trabajar; en cuanto a las mujeres, el 50 por ciento se ocupan en labores domésticas.

Además, el 44.4 por ciento de la población indígena entre 15 y 24 años estudia, con proporciones similares entre ambos sexos (22.9 por ciento del total de hombres entre 15 y 24 años, 21.5 por ciento del total de mujeres); el 14.4 por ciento no trabaja ni estudia y, por lo tanto, no tiene expectativas de ahorro (9.3 por ciento de los varones y 5.1 por ciento de las mujeres), y 41.2 por ciento se encuentra con estudios truncados.

Ante la situación, alrededor de 22 millones de mexicanos han optado por un empleo en el sector informal como única alternativa, o como una segunda fuente de ingresos.

Hasta en 60 por ciento ha mermado la capacidad de consumo

Desde 1982 y hasta la fecha, la mayoría de los hogares mexicanos ha mermado hasta en 60 por ciento la capacidad de consumo que tenía a causa a las crisis económicas y los bajos salarios.

En los últimos tres años, han disminuido hasta 40 por ciento los ingresos, y aún así, existe 22 por ciento de hogares que logran ahorrar cinco ó 10 por ciento de sus ingresos.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó un comparativo salarial entre naciones, donde especifica que Nigeria está al mismo nivel que México, porque ambos cuentan con bajos niveles de ingresos, y la población prácticamente “vive al día”.

Además, a partir de la crisis del 2008, en el país se registraron alrededor de 51 millones de tarjetas de crédito en cartera vencida; en 2009, la cifra ascendió a 60 millones, y en 2010, bajó a 48 millones. Lo anterior, porque los bancos y organizaciones financieras establecieron límites a la entrega de las mismas y al otorgamiento de préstamos, como medida para aumentar la recuperación de crédito, concluyó Lozano.
Créditos: UNAM-DGCS-003-2011/unam.mx