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Equidad, clave del éxito educativo de Finlandia

 
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La educación primaria y secundaria en Finlandia se caracteriza por sobreponer a la persona sobre los conocimientos.
La educación primaria y secundaria en Finlandia se caracteriza por sobreponer a la persona sobre los conocimientos.

9 de octubre de 2011

Agencia de Noticias UN- Con un sistema educativo gratuito en todos los niveles y uno de los rendimientos académicos más altos del mundo, el país nórdico es hoy uno de los mayores cooperantes en temas educativos.

Es por eso que representantes finlandeses de centros de educación superior y empresas especializadas en el tema llegaron a la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá para conocer cómo es la educación en el país y comenzar a abrir puertas para futuros proyectos binacionales.

Pero no siempre el país escandinavo fue un referente de calidad y equidad. La situación era otra hace 35 años y comenzó a cambiar cuando el Estado decidió hacer un cambio profundo al anteponer al individuo sobre los conocimientos. Esto conllevó a una pedagogía personalizada que hace seguimiento al proceso de aprendizaje de cada estudiante, en toda su formación.

Allí todo está estructurado para que cada sujeto construya su conocimiento a partir de la información que le ofrecen los maestros. Esto se ve reflejado en las pruebas internacionales de conocimientos, en las cuales siempre se ubican en los primeros lugares –como el caso de la medición PISA (Program for International Student Assessment), las mismas donde Colombia suele quedar en las últimas posiciones.

Kari Pitkänen, director de Educación de la Universidad de Jyväskylä, aseguró que hoy Finlandia invierte mucho más en la instrucción primaria, secundaria y vocacional que otros países desarrollados. Esto ha llevado a la nación a tener uno de los niveles de formación profesional más calificados del mundo, algo que saben aprovechar muy bien para su contexto local.

“Tenemos muy buenas escuelas de Ingeniería, una fuerte aplicación tecnológica en los procesos y de desarrollo de equipos, sobre todo en temas forestales. Hay mucha inversión en ese campo. Es muy larga la lista de temas en los que podemos cooperar con Colombia y los países de América Latina para ayudar a mejorar el sistema educativo”, dijo Pitkänen.

La Universidad de Jyväskylä colabora con unas 400 instituciones de educación superior del planeta. Allí cuentan con el Instituto Finlandés de Investigación en Educación, encargado de implementar las pruebas PISA para ese país.

Entretanto, Jan-Markus Holm, representante de la empresa Educluster Finland Ltd., asegura que una de las claves del éxito del país es que existe una amplia colaboración entre los sectores privado y público, lo que permite desarrollar proyectos de investigación conjuntos.

“Hay dos claros puntos de cooperación que ofrece mi país. Uno es la capacitación a los maestros, pues tenemos una larga tradición en el tema; lo otro es asesorar a las universidades para el desarrollo del liderazgo, que es necesario para competir”, indicó Holm.

Agregó que la mayor experiencia que puede exportar Finlandia es el tema de equidad. “Allá la educación es igual para todo el mundo, existen las mismas oportunidades para los niños sin importar su origen o condición económica”.

Directivos de la Universidad Nacional tomaron atenta nota de los aportes que ofrecieron los expertos finlandeses. La idea es que sea el punto de partida para aprovechar la sólida y exitosa experiencia del país europeo.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

AFECTA EL RUIDO, RENDIMIENTO ESCOLAR DE ALUMNOS

 
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Si el ruido alcanza más de 60 decibeles, las personas sienten molestia. Con relación a los estudiantes, los especialistas de la UNAM se percataron que su atención comienza a perturbarse.
Si el ruido alcanza más de 60 decibeles, las personas sienten molestia. Con relación a los estudiantes, los especialistas de la UNAM se percataron que su atención comienza a perturbarse.

26 de abril de 2011

• Deriva en problemas de aprendizaje, advirtió un grupo de académicos de la Facultad de Psicología de la UNAM, encabezado por Cesáreo Estrada Rodríguez
• Colegas del CCADET han determinado que, al oír música con audífonos, los jóvenes se exponen a 90 decibeles, que representan una carga elevada para sus tímpanos; pronto habrá una generación precoz de débiles auditivos, alertó

El ruido en un salón de clases impacta de manera negativa a los procesos psicológicos y de aprendizaje de los alumnos, desde el nivel preescolar. Ese sonido deriva en problemas emocionales, cognoscitivos y de rendimiento escolar, advirtió un grupo de académicos de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, encabezado por Cesáreo Estrada Rodríguez.

Si alcanza más de 60 decibeles, las personas sienten molestia. Con relación a los estudiantes, los especialistas se percataron que su atención comienza a perturbarse.

“Por más concentrados que estén, si los niveles son elevados y constantes, esa capacidad disminuye. En el caso de los salones de clase o de las escuelas, hay otra variable de tipo cognoscitivo denominada inteligibilidad de la palabra, que se refiere a la posibilidad de entender y escuchar claramente la palabra del maestro o de los propios compañeros”, dijo Estrada Rodríguez.

La voz humana, en una conversación normal, se transmite a una intensidad que oscila entre los 50 y los 60 decibeles. Entonces, si un maestro habla y un ruido invade el salón de clases, los alumnos no escucharán a su profesor, indicó el especialista.

Si no se tiene una buena capacidad de atención y una óptima inteligibilidad de la palabra o del discurso, el aprendizaje tiende a disminuir. De modo que si afecta los procesos cognoscitivos, indirectamente también al aprendizaje. Es un hecho comprobado que la gente que escucha bien y posee una alta capacidad de atención, reporta un mejor rendimiento, abundó.

“Lo más preocupante es éste último, es decir, el aspecto que tiene que ver con el aprendizaje. Indicadores señalan que, a menor edad, mayor incidencia de problemas relacionados”, señaló.

Productividad a la baja

De acuerdo con diversos análisis, también tiene efectos negativos en el ámbito laboral; merma el rendimiento de los empleados. “En cualquier área de trabajo, sea manual o intelectual, un nivel alto afecta memoria y atención, lo que hace que disminuya la capacidad de producción”, afirmó Estrada Rodríguez.

Además, trae consigo consecuencias fisiológicas. Está ampliamente documentado que si una persona se expone a altos niveles mientras duerme, la calidad de sueño será pésima.

“Aunque no nos demos cuenta, el organismo está en funcionamiento aún si dormimos. El oído es el único que permanece alerta todo el tiempo, y aunque pretendamos ignorarlo, el ruido penetra y nos afecta”, explicó.

También, esa exposición ocasiona efectos crónicos en la audición. “Se pierde paulatinamente el sentido del oído, según el tiempo y el volumen de los sonidos. En un proceso natural de degeneración, se deteriora con la edad, y si a ello se suma el ruido, las dificultades aparecerán más rápido”, indicó.

En relación con el área de la salud, afecta especialmente la activación fisiológica, lo que puede convertirse en un indicador de estrés.

Los riesgos del iPod

Desde la perspectiva del especialista es preocupante que los jóvenes oigan música a altos decibeles. Si usan audífonos, uno puede escucharla a un metro de distancia; significa que la intensidad es altísima.

Estos riesgos han sido estudiados por el grupo de Acústica y Vibraciones del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET) de la UNAM.

“Los colegas del CCADET han determinado que, al oír música con audífonos, se exponen a 90 decibeles, cifra que representa una carga elevada para sus tímpanos. Me temo que pronto habrá una generación precoz de débiles auditivos, sin contar con los efectos que padecerá en el ámbito psicológico”, alertó Estrada Rodríguez.

Un camino para combatirlo es la legislación, pero a diferencia de lo que ocurre en los países desarrollados, la reglamentación en México es muy laxa e incluye sólo dos vertientes: la meramente laboral y la que contempla algunas medidas para mitigar las fuentes de ruido en espacios abiertos.

Por ello, el universitario recomendó que cada persona mitigue, por sí misma, los niveles y así se proteja en el ámbito donde se encuentre; además, sugirió atenderlo como un problema de salud pública. “Debe evitarse que penetre en los lugares de estudio, sobre todo de los niños”, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-244/2011/unam.mx