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SE PREVÉ QUE LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA SE REGISTRE HASTA 2015 Y 2016

 
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recuperacioneconomicaLa economía mexicana tiene potencial para crecer hasta 1.6 por ciento anual. Para elevar estos niveles en el mediano y largo plazo se requieren medidas urgentes a fin de lograr impactos en el terreno social, variable fundamental para el desarrollo, estableció Eduardo Loría, coordinador del Centro de Modelística y Pronósticos Económicos (CEMPE) de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM.

En el país hay zonas devastadas y abandonadas que tienen efectos diferenciados en la inversión, consumo, flujos migratorios y gasto público. En la actualidad, el territorio nacional es asolado por una ola de violencia extrema, con repercusiones negativas en el ámbito financiero, sostuvo en la XLIII reunión del CEMPE.

En 2014, el promedio anual de desempleo registrará 5.1 por ciento y la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) se ubicará entre el 2.53 y 2.87 por ciento. Al cierre del año, alcanzará entre 3.18 y 3.63 por ciento. La recuperación puede registrarse hacia 2015 y 2016, estimó.

El académico planteó que con las modificaciones fiscales recientes disminuyeron la capacidad de ahorro e inversión y el ingreso familiar disponible. “Con una economía en recesión y crecimiento per cápita en deterioro, el Estado incrementó su recaudación real en 30 por ciento”.

A la par, aumentó el gasto corriente en salarios y estructura de la administración pública, que han multiplicado el desembolso en distintos rubros. Así, la captación fiscal no logra ningún efecto sobre el crecimiento económico, sostuvo.

El estancamiento económico, las restricciones a la migración, el desempleo y la caída de la inversión privada generan presión social en aumento. El entorno es peligroso y se requieren medidas estatales urgentes, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-257-2014

Con tecnología forestal recuperarán Cerro El Volador.

 
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18 de Septiembre del 2012
En menos de veinte años, este pulmón ambiental de la capital antioqueña estará recuperado y en condiciones naturales óptimas.
El Parque Natural Regional Metropolitano Cerro El Volador es un lugar que, desde lo alto, se ve como una mancha verde de 110 hectáreas en el centro de una ciudad urbanizada y superpoblada, por lo cual cobra importancia como un pulmón ecológico. Además, contiene una riqueza arqueológica que lo convirtió, desde 2009, en zona protegida del Valle de Aburrá.
Al compromiso medioambiental que han tenido varias instituciones con el parque ahora se suma el trabajo de expertos de la UN en asocio con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.
Su propósito es trabajar “desde la teoría de la restauración como una perspectiva específica para implementar modelos de combinación de especies nativas, hacer monitoreo y seguimiento para evaluar la efectividad en beneficio del cerro”, según afirma Lucas Cifuentes Gómez, coordinador técnico-científico de la UN para el proyecto ambiental.
El trabajo de recuperación consiste en introducir en el hábitat especies no nativas, es decir, insumos forestales diferentes a los que naturalmente crecen en el cerro. Además, alrededor de 40 especies (entre ellos pinos y eucaliptos) fueron evaluadas en referencia a bosques húmedos premontanos y a la zona de vida de Medellín, para establecer los distintos modelos de restauración del parque.
Según explicó Cifuentes Gómez, antes de llegar a la combinación de especies en campo, se levantó un inventario de vegetación y fertilización en cada uno de los sitios, tomando referencia valorativa de bosques con condiciones similares, para entender qué se quiere hacer de El Volador en veinte años en cuanto a diversidad vegetal y de fauna, así como en ocupación boscosa en hectáreas, entre otros aspectos.
La proyección tecnológica en el cerro contempla desde procesos de erosión en los terrenos, pasando por zonas de alta prioridad (es decir, las de menos vegetación y más daños naturales), hasta procesos de recuperación de zonas con follaje establecido, con el objetivo de regular escorrentías, temperatura y flujos de agua. También se busca fomentar una percepción de naturaleza en un pulmón verde y de riquezas arqueológicas.
Los investigadores de la UN resaltan que el trabajo de introducción de nuevas especies en el parque se debe a que este presenta altos problemas de degradación, pues está aislado de cualquier fuente de propagación de semillas. Por esto, se procede a adecuar en viveros las plantas durante un tiempo determinado, para acostumbrarlas a las condiciones rústicas del cerro y luego empezar el proceso de sembrado y adaptación.
El proyecto medioambiental, que ha tenido el financiamiento del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, ha integrado a investigadores, docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UN en Medellín, así como a habitantes de la comunidad aledaña, que contribuyen con labores de sembrado y limpieza.
El proyecto ya culminó su primera etapa de caracterización e implementación de modelos piloto de restauración de la zona natural protegida. Se espera, para el mes de octubre, arrancar con una segunda fase, que comprende el establecimiento de otros modelos piloto con otras especies y más de 2.500 árboles.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
La comunidad también ha sido partícipe de los trabajos de restauración de la zona natural.

La comunidad también ha sido partícipe de los trabajos de restauración de la zona natural.

18 de Septiembre del 2012

En menos de veinte años, este pulmón ambiental de la capital antioqueña estará recuperado y en condiciones naturales óptimas.

El Parque Natural Regional Metropolitano Cerro El Volador es un lugar que, desde lo alto, se ve como una mancha verde de 110 hectáreas en el centro de una ciudad urbanizada y superpoblada, por lo cual cobra importancia como un pulmón ecológico. Además, contiene una riqueza arqueológica que lo convirtió, desde 2009, en zona protegida del Valle de Aburrá.

Al compromiso medioambiental que han tenido varias instituciones con el parque ahora se suma el trabajo de expertos de la UN en asocio con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

Su propósito es trabajar “desde la teoría de la restauración como una perspectiva específica para implementar modelos de combinación de especies nativas, hacer monitoreo y seguimiento para evaluar la efectividad en beneficio del cerro”, según afirma Lucas Cifuentes Gómez, coordinador técnico-científico de la UN para el proyecto ambiental.

El trabajo de recuperación consiste en introducir en el hábitat especies no nativas, es decir, insumos forestales diferentes a los que naturalmente crecen en el cerro. Además, alrededor de 40 especies (entre ellos pinos y eucaliptos) fueron evaluadas en referencia a bosques húmedos premontanos y a la zona de vida de Medellín, para establecer los distintos modelos de restauración del parque.

Según explicó Cifuentes Gómez, antes de llegar a la combinación de especies en campo, se levantó un inventario de vegetación y fertilización en cada uno de los sitios, tomando referencia valorativa de bosques con condiciones similares, para entender qué se quiere hacer de El Volador en veinte años en cuanto a diversidad vegetal y de fauna, así como en ocupación boscosa en hectáreas, entre otros aspectos.

La proyección tecnológica en el cerro contempla desde procesos de erosión en los terrenos, pasando por zonas de alta prioridad (es decir, las de menos vegetación y más daños naturales), hasta procesos de recuperación de zonas con follaje establecido, con el objetivo de regular escorrentías, temperatura y flujos de agua. También se busca fomentar una percepción de naturaleza en un pulmón verde y de riquezas arqueológicas.

Los investigadores de la UN resaltan que el trabajo de introducción de nuevas especies en el parque se debe a que este presenta altos problemas de degradación, pues está aislado de cualquier fuente de propagación de semillas. Por esto, se procede a adecuar en viveros las plantas durante un tiempo determinado, para acostumbrarlas a las condiciones rústicas del cerro y luego empezar el proceso de sembrado y adaptación.

El proyecto medioambiental, que ha tenido el financiamiento del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, ha integrado a investigadores, docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UN en Medellín, así como a habitantes de la comunidad aledaña, que contribuyen con labores de sembrado y limpieza.

El proyecto ya culminó su primera etapa de caracterización e implementación de modelos piloto de restauración de la zona natural protegida. Se espera, para el mes de octubre, arrancar con una segunda fase, que comprende el establecimiento de otros modelos piloto con otras especies y más de 2.500 árboles.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html