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Identifican molecularmente poderoso insecto del plátano

 
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insectoplatanoPalmira, ene. 27 de 2014 – Agencia de Noticias UN- Un estudio morfológico del picudo del plátano, considerado el insecto plaga más peligroso en los cultivos del mundo, permitirá establecer programas de manejo para su control.

El picudo negro Cosmopolites sordidus Germar es el insecto plaga más limitante del plátano y el banano en el mundo; su presencia está reportada prácticamente en todos los países productores de plátano en regiones tropicales y subtropicales.

No obstante, los problemas fitosanitarios (enfermedades de las plantas) y los bajos niveles de inversión en las plantaciones para labores de adecuación, renovación, fertilización y drenaje son las principales causas de pérdida competitiva en los mercados internacionales. Esto afecta la productividad y la calidad de la producción para exportación.

Entre las plagas más severas asociadas con esta planta, se encuentran los picudos Metamasius hemipterus Linnaeus, Metamasius hebetatus Gyllenhal y Cosmopolites sordidus Germar, el más dañino de todos.

El profesor Jaime Eduardo Muñoz, director del Grupo en Diversidad Biológica de la Universidad Nacional de Colombia en Palmira, asegura que la identificación precisa de las diferentes especies que conforman el complejo, es esencial para la adopción de monitoreos apropiados y para el desarrollo de estrategias eficientes de manejo.

Sin embargo, de estas pequeñas criaturas de la familia de los Curculionidae, solo se cuenta con clasificaciones basadas en caracteres morfológicos.

Por ello, esta investigación de la U.N. y la Universidad del Valle consistió en la discriminación de las principales especies del complejo picudo del plátano con el análisis molecular de un fragmento del gen citocromo oxidasa I (COI), que es el que muestra las relaciones genéticas entre este género, para contrastar estos resultados con sus múltiples formas en la naturaleza.

El perjuicio es ocasionado por la larva que, al alimentarse dentro de los tallos subterráneos (rizomas), produce perforaciones que destruyen las raíces de la planta. Esto las debilita de tal manera que pueden volcarse fácilmente. Así, los túneles producidos en el rizoma permiten la entrada de microorganismos dañinos que podrían producir enfermedades.

Una de las estrategias es conocer la especie y caracterizar el insecto molecularmente. En ese sentido, los científicos recolectaron ejemplares adultos en tres localidades en los departamentos de Valle del Cauca, Caldas y Quindío. Allí utilizaron trampas tipo sándwich y captura directa; los insectos se almacenaron en etanol para evitar la degradación de tejidos.

“Los individuos fueron identificados con base en caracteres morfológicos externos y se extrajo el ADN para la amplificación y secuenciación de la región terminal del gen COI. Los morfotipos presentes fueron determinados por observación de rasgos variables en los élitros (alas anteriores endurecidas propias de los coleópteros) y la coloración de los insectos”, dice Diana Duque de la Universidad del Valle.

Analizaron y compararon los datos mediante filogenética computacional a través de dos métodos de máxima verosimilitud (modelo General Time Reverse y el Neighbor-Joining) para establecer relaciones de proximidad evolutiva.

“Con el análisis de estos haplotipos se determinó que no existe una correlación entre ellos y los morfotipos determinados morfológicamente. Al hacer una red de haplotipos se encontró que la localidad de Caldas puede ser el centro de origen de dispersión, al presentar el haplotipo ancestral, del cual derivan los demás encontrados”, dice Caicedo.

Para el profesor Jaime Eduardo Muñoz, este trabajo contribuye al control biológico de esta temible plaga, ya que se podrán establecer enfoques de ataque más efectivos. Por lo pronto, esta información también permite ampliar el conocimiento de este pequeño y prolífero insecto, que llega a vivir hasta un año.

Créditos: UNAL-993-2014

Control biológico de plagas en San Andrés.

 
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16 de Enero del 2013
Durante el último año, el sector agrícola y la vegetación del Archipiélago se han visto afectados por el ataque de la cochinilla. Para contrarrestar sus efectos se llevará a cabo un taller sobre el tema.
El taller, denominado “Control biológico de cochinillas en San Andrés Isla”, es organizado por la Universidad Nacional de Colombia Sede Caribe, a través del Jardín Botánico, y como parte del Convenio Interadministrativo de Cooperación Técnica para el Montaje del Laboratorio de Investigación Científica, suscrito entre la Gobernación Departamental y la UN Sede Caribe.
La actividad se realizará el próximo martes 22 de enero de 2013, a partir de las 8:00 a.m., en el Jardín Botánico de la Isla, y servirá para entregar una serie de recomendaciones a la hora de enfrentar a ciertos insectos y plagas.
Dentro de la programación se expondrán, ente otros temas, estrategias para el control biológico de las cochinillas rosada y acanalada en la Reserva de Biósfera Seaflower, descripción de las cochinillas de la Isla, control biológico por entomopatógenos e insectos, visita al laboratorio y preparación de material para aplicación en campo, salida de campo e implicación demostrativa de entomopatógenos y observación de fauna asociada.
Las temáticas serán abordadas y acompañadas por expertos, entre los que se encuentran la directora del Jardín Botánico, Adriana Santos; Francisco Yepes; la coordinadora de la investigación y representante de la Clínica de Plantas, Liliana Hoyos; la ingeniera Marcela Silva; Leonardo Correa y Godfray Peterson.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
Un insecto parásito está secando, literalmente, gran parte de la vegetación de esta tierra insular.

Un insecto parásito está secando, literalmente, gran parte de la vegetación de esta tierra insular.

16 de Enero del 2013

Durante el último año, el sector agrícola y la vegetación del Archipiélago se han visto afectados por el ataque de la cochinilla. Para contrarrestar sus efectos se llevará a cabo un taller sobre el tema.

El taller, denominado “Control biológico de cochinillas en San Andrés Isla”, es organizado por la Universidad Nacional de Colombia Sede Caribe, a través del Jardín Botánico, y como parte del Convenio Interadministrativo de Cooperación Técnica para el Montaje del Laboratorio de Investigación Científica, suscrito entre la Gobernación Departamental y la UN Sede Caribe.

La actividad se realizará el próximo martes 22 de enero de 2013, a partir de las 8:00 a.m., en el Jardín Botánico de la Isla, y servirá para entregar una serie de recomendaciones a la hora de enfrentar a ciertos insectos y plagas.

Dentro de la programación se expondrán, ente otros temas, estrategias para el control biológico de las cochinillas rosada y acanalada en la Reserva de Biósfera Seaflower, descripción de las cochinillas de la Isla, control biológico por entomopatógenos e insectos, visita al laboratorio y preparación de material para aplicación en campo, salida de campo e implicación demostrativa de entomopatógenos y observación de fauna asociada.

Las temáticas serán abordadas y acompañadas por expertos, entre los que se encuentran la directora del Jardín Botánico, Adriana Santos; Francisco Yepes; la coordinadora de la investigación y representante de la Clínica de Plantas, Liliana Hoyos; la ingeniera Marcela Silva; Leonardo Correa y Godfray Peterson.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Cafetos serán resistentes a la broca.

 
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8 de Enero del 2013
Después de evaluar diferentes extractos vegetales en ensayos in vivo e in vitro, especialistas avanzan en la obtención de plantas de café resistentes a la broca.
El secreto está en Lupinus bogotensis, una planta que tiene un proteína que bloquea las enzimas digestivas del insecto y lo mata.
Por décadas, la broca (Hypothenemus hampei) ha sido uno de los principales enemigos de los cafetales en el mundo. En los años noventa, este coleóptero, de la familia de los escarabajos, llevó a la quiebra a miles de cultivadores colombianos. Se estima que en Antioquia, durante esa década, se vieron afectadas unas 115 mil hectáreas.
En el año 2006, en el país persistían unas 800 mil hectáreas con la plaga, en detrimento del patrimonio de casi medio millón de familias cafeteras, según datos del Centro Nacional de Investigación de Café (Cenicafé). En el año 2010, la infestación bajó a casi el 15% de los cafetales del país y, en el 2011 llegó a sus niveles más reducidos (0,7%), según lo que reportó, en su momento, la Federación Nacional de Cafeteros (FNC).
No obstante estos logros, los científicos siguen buscando alternativas de control para evitar, a toda costa, que este flagelo vuelva a emerger. Así, con el apoyo financiero del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, Diana María Molina Vinasco, doctora en Ciencias del Departamento de Química de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, es una de las investigadoras que trabaja en Cenicafé para garantizar la producción cafetera nacional, que para el periodo junio de 2011 – mayo de 2012 alcanzó los 7.113.000 sacos, de 60 kg cada uno.
Alternativa ecológica
El trabajo de la experta consistió en evaluar en tubos de ensayo (in vitro) extractos de semillas de varias especies vegetales, a fin de identificar proteínas que, al entrar en el organismo del pequeño insecto, lo mataran. Las plantas estudiadas fueron Lupinus bogotensis, Brachiaria humidicola, Amaranthus hypochondriacus, Phaseolus acutifolius, Phaseolus coccineus, Hyptis suaveolens, Centrosema pubescens y Trifolium.
Adicionalmente, analizó las enzimas digestivas del escarabajo para determinar cuáles eran las más vulnerables al entrar en contacto con los extractos vegetales. En otras palabras, quería descubrir el talón de Aquiles de la dañina plaga.
La experta explica que actualmente el objetivo es incorporar esas proteínas a la planta de café a través de ingeniería genética, tecnología que permite transferir ADN de un organismo a otro.
“En pruebas in vivo alimentamos larvas de broca con la proteína de Lupinus bogotensis que tienen mayor actividad inhibidora. La sustancia se une a las aspártico proteasas (las enzimas digestivas del animal) e impide que el intestino digiera la proteína que consume del grano de café. Obtuvimos una mortalidad de entre el 50% y el 80%, según la concentración aplicada”, asegura la investigadora de la UN.
El insecto se caracteriza por alimentarse y crecer en la semilla del fruto (endospermo), en donde se concentran los nutrientes que el embrión utiliza en el momento de la germinación. Así, daña este depósito de alimento del grano y echa a perder la producción de café. Pero, si a la estructura genética del cafeto se le incorporan las proteínas inhibidoras de L. bogotensis, el animal muere.
Asimismo, la científica encontró que las proteínas del extracto tienen la capacidad de retardar el crecimiento y desarrollo de este coleóptero, lo que resulta una alternativa para la obtención de plantas de café resistentes.
Una plaga costosa
Según la FNC, el café representa el 12,4% del producto interno bruto agropecuario del país y es el cultivo más importante en setenta países del mundo. Sin embargo, la broca ha causado por décadas pérdidas millonarias, que exigen soluciones ambientales de bajo costo y de manera inmediata.
Asimismo, el control se ha efectuado a través de insecticidas, que no solo causan daños ambientales, sino que, además, incrementan la resistencia del escarabajo. Esto causa una profunda preocupación en el sector caficultor del país.
Para Luis Alirio Ríos Marulanda, caficultor antioqueño que perdió sus cultivos por culpa de esta plaga hace tres años, resulta alentador encontrar una alternativa diferente, pues en la actualidad solo la recolección continua garantiza su control y la productividad de los cultivos de café.
“Al recuperar mis cultivos, comencé a hacer recolección cada quince días, y así logramos controlar la broca hasta en un 80%. Pero los ingenieros agropecuarios siempre nos insisten en el cuidado que hay que tener, por lo que nos recomiendan no usar muchos insecticidas”, afirma.
Por esta razón, Molina y su equipo siguen trabajando en la implementación de estrategias naturales, con diferentes proteínas vegetales con un alto potencial para el control. Ahora cuentan con una nueva opción, en la que la genética es la mejor aliada.
La experta indica que esta es la primera investigación en la que se identificó un inhibidor de L. bogotensis que bloquea la actividad de las aspártico proteasas de la broca, mediante la transferencia del gen que codifica esta proteína a la planta del café. Y precisa que hasta el momento no se conocían estudios de este tipo.
“Ahora tenemos la secuencia completa del gen que codifica esa proteína y comprobamos que, tanto in vitro como en bioensayos, su actividad fue eficiente para el control del coleóptero”, concluye Molina.
Este trabajo complementa estudios anteriores y contribuye al conocimiento de las enzimas digestivas de la broca. Se espera que pronto se puedan emplear estos inhibidores en la obtención de variedades de café resistentes a la broca.
Crédito: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
El control se ha efectuado a través de insecticidas, que no solo causan daños ambientales, sino que, además, incrementan la resistencia del escarabajo.

El control se ha efectuado a través de insecticidas, que no solo causan daños ambientales, sino que, además, incrementan la resistencia del escarabajo.

8 de Enero del 2013

Después de evaluar diferentes extractos vegetales en ensayos in vivo e in vitro, especialistas avanzan en la obtención de plantas de café resistentes a la broca.

El secreto está en Lupinus bogotensis, una planta que tiene un proteína que bloquea las enzimas digestivas del insecto y lo mata.

Por décadas, la broca (Hypothenemus hampei) ha sido uno de los principales enemigos de los cafetales en el mundo. En los años noventa, este coleóptero, de la familia de los escarabajos, llevó a la quiebra a miles de cultivadores colombianos. Se estima que en Antioquia, durante esa década, se vieron afectadas unas 115 mil hectáreas.

En el año 2006, en el país persistían unas 800 mil hectáreas con la plaga, en detrimento del patrimonio de casi medio millón de familias cafeteras, según datos del Centro Nacional de Investigación de Café (Cenicafé). En el año 2010, la infestación bajó a casi el 15% de los cafetales del país y, en el 2011 llegó a sus niveles más reducidos (0,7%), según lo que reportó, en su momento, la Federación Nacional de Cafeteros (FNC).

No obstante estos logros, los científicos siguen buscando alternativas de control para evitar, a toda costa, que este flagelo vuelva a emerger. Así, con el apoyo financiero del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, Diana María Molina Vinasco, doctora en Ciencias del Departamento de Química de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, es una de las investigadoras que trabaja en Cenicafé para garantizar la producción cafetera nacional, que para el periodo junio de 2011 – mayo de 2012 alcanzó los 7.113.000 sacos, de 60 kg cada uno.


Alternativa ecológica

El trabajo de la experta consistió en evaluar en tubos de ensayo (in vitro) extractos de semillas de varias especies vegetales, a fin de identificar proteínas que, al entrar en el organismo del pequeño insecto, lo mataran. Las plantas estudiadas fueron Lupinus bogotensis, Brachiaria humidicola, Amaranthus hypochondriacus, Phaseolus acutifolius, Phaseolus coccineus, Hyptis suaveolens, Centrosema pubescens y Trifolium.

Adicionalmente, analizó las enzimas digestivas del escarabajo para determinar cuáles eran las más vulnerables al entrar en contacto con los extractos vegetales. En otras palabras, quería descubrir el talón de Aquiles de la dañina plaga.

La experta explica que actualmente el objetivo es incorporar esas proteínas a la planta de café a través de ingeniería genética, tecnología que permite transferir ADN de un organismo a otro.

“En pruebas in vivo alimentamos larvas de broca con la proteína de Lupinus bogotensis que tienen mayor actividad inhibidora. La sustancia se une a las aspártico proteasas (las enzimas digestivas del animal) e impide que el intestino digiera la proteína que consume del grano de café. Obtuvimos una mortalidad de entre el 50% y el 80%, según la concentración aplicada”, asegura la investigadora de la UN.

El insecto se caracteriza por alimentarse y crecer en la semilla del fruto (endospermo), en donde se concentran los nutrientes que el embrión utiliza en el momento de la germinación. Así, daña este depósito de alimento del grano y echa a perder la producción de café. Pero, si a la estructura genética del cafeto se le incorporan las proteínas inhibidoras de L. bogotensis, el animal muere.

Asimismo, la científica encontró que las proteínas del extracto tienen la capacidad de retardar el crecimiento y desarrollo de este coleóptero, lo que resulta una alternativa para la obtención de plantas de café resistentes.


Una plaga costosa

Según la FNC, el café representa el 12,4% del producto interno bruto agropecuario del país y es el cultivo más importante en setenta países del mundo. Sin embargo, la broca ha causado por décadas pérdidas millonarias, que exigen soluciones ambientales de bajo costo y de manera inmediata.

Asimismo, el control se ha efectuado a través de insecticidas, que no solo causan daños ambientales, sino que, además, incrementan la resistencia del escarabajo. Esto causa una profunda preocupación en el sector caficultor del país.

Para Luis Alirio Ríos Marulanda, caficultor antioqueño que perdió sus cultivos por culpa de esta plaga hace tres años, resulta alentador encontrar una alternativa diferente, pues en la actualidad solo la recolección continua garantiza su control y la productividad de los cultivos de café.

“Al recuperar mis cultivos, comencé a hacer recolección cada quince días, y así logramos controlar la broca hasta en un 80%. Pero los ingenieros agropecuarios siempre nos insisten en el cuidado que hay que tener, por lo que nos recomiendan no usar muchos insecticidas”, afirma.

Por esta razón, Molina y su equipo siguen trabajando en la implementación de estrategias naturales, con diferentes proteínas vegetales con un alto potencial para el control. Ahora cuentan con una nueva opción, en la que la genética es la mejor aliada.

La experta indica que esta es la primera investigación en la que se identificó un inhibidor de L. bogotensis que bloquea la actividad de las aspártico proteasas de la broca, mediante la transferencia del gen que codifica esta proteína a la planta del café. Y precisa que hasta el momento no se conocían estudios de este tipo.

“Ahora tenemos la secuencia completa del gen que codifica esa proteína y comprobamos que, tanto in vitro como en bioensayos, su actividad fue eficiente para el control del coleóptero”, concluye Molina.

Este trabajo complementa estudios anteriores y contribuye al conocimiento de las enzimas digestivas de la broca. Se espera que pronto se puedan emplear estos inhibidores en la obtención de variedades de café resistentes a la broca.

Crédito: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

La aerobiología, con gran potencial para el diagnóstico temprano en fitosanidad.

 
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La aerobiología es de gran utilidad para la detección de hongos patógenos antes de que infecten cultivos y causen pérdidas de cosechas, que en el caso de la soya, el frijol y la jícama, representan cerca de 948 mil toneladas, equivalentes a más de ocho mil 600 millones de pesos en 2011.
El hongo que ocasiona esa situación en la agricultura mexicana es Phakopsora pachyrhizi (causante de la roya asiática); tan sólo en leguminosas puede llegar a afectar al 90 por ciento de los cultivos.
Esta plaga está presente en nuestro país desde 2005, y ha dañado sembradíos en San Luis Potosí, Tamaulipas, Chiapas, Campeche y Veracruz. Además, en este último ha causado grandes mermas en jícama.
Puede atacar frijol, haba y chícharo, así como a especies utilizadas como forraje: trébol, cascabelillo, flamboyan, carrapiceo y frijol jacinto, entre otras.
Debido a que la aerobiología es fundamental en la vigilancia, alerta y monitoreo de plagas, investigadoras del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM proponen un seguimiento fitosanitario para diagnosticar la propagación y dispersión de plagas por regiones aerobiológicas.
María del Carmen Calderón Ezquerro e Hilda Adriana Guerrero Parra plantean que el monitoreo del aire se haga a través de una red de vigilancia epidemiológica fitosanitaria, apoyada en mapas de riesgo para cada plaga, y en modelos de dispersión del patógeno P. pachyrhizi, con el fin de dar la aviso sanitario a las autoridades correspondientes.
Asesorada por Calderón Ezquerro, Guerrero Parra realizó el estudio Monitoreo aerobiológico y detección de urediniosporas de Phakopsora pachyrhizi en cultivos de soya de Tamaulipas, como tesis de maestría en Ciencias.
En el auditorio Julián Adem del CCA-UNAM presentó resultados y conclusiones de su estudio de caso, cuyo monitoreo se realizó en el campo experimental Las Huastecas, municipio de Altamira, Tamaulipas, a cargo del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias.
El objetivo, dijo Hilda Guerrero, fue evaluar el potencial de detección de ADN específico de urediniosporas de P. pachyrhizi, en muestras colectadas del aire de cultivos de soya, mediante la prueba de PCR, y estimar su concentración en el aire durante un ciclo agrícola.
PCR y QPCR son métodos de biología molecular que, en conjunción con distintas trampas de esporas en monitoreo aerobiológico, se aplicaron con éxito para determinar la presencia (o ausencia) y cuántos de estos fitopatógenos se encontraban en el aire de los cultivos.
También, utilizó nuevos oligonucleótidos específicos, diseñados en el CCA (secuencias cortas de ADN) para mejorar la sensibilidad de la detección de P. pachyrhizi mediante PCR. Una vez estandarizada esta prueba, realizó la detección molecular en muestras de campo.
Antes, se hicieron estudios de laboratorio para determinar si bajo condiciones controladas era posible realizar el monitoreo y la detección molecular con PCR. Se estandarizó el seguimiento del cultivo de soya y se analizaron las variables ambientales del campo experimental (temperatura, precipitación y humedad). Además de colectar las urediniosporas, de hojas infectadas y de cortes de las cintas de las trampas donde quedaron impactadas.
Por primera vez en México, afirmó Guerrero Parra, se realizó con éxito y de manera eficiente la detección molecular de urediniosporas de P. pachyrhizi, y se demostró la viabilidad de esta prueba en laboratorio y campo.
Además, se determinó la sensibilidad y el límite de detección de oligonucleótidos específicos, y se encontró la presencia mínima de 4 urediniosporas/µl de muestra. Con los nuevos oligonucléotidos se incrementó la sensibilidad de detección, y se pudo detectar hasta 1 urediniospora.
“Pudimos detectar, cinco semanas antes del reporte del Comité Estatal de Sanidad Vegetal, que las urediniosporas ya estaban en el aire”. Esto habla del potencial de diagnóstico temprano que ofrece la aerobiología, lo que permite tomar acciones para evitar la infección.
Guerrero Parra consideró necesario establecer una red de puntos en el país, susceptibles de desarrollar la roya asiática de la soya, y que los monitoreos de alerta se puedan subir a una página web desarrollada por la Dirección General de Sanidad Vegetal (DGSV-SENASICA).
Al respecto, mostró como ejemplo la USDA Public PIPE Website, plataforma del Departamento de Agricultura de EU. Ahí se realiza y sube monitoreo, y los productores pueden ver las zonas con probabilidad de ser infectadas por el hongo, o que ya tienen la plaga.

Hilda Adriana Guerrero Parra realizó el estudio Monitoreo aerobiológico y detección de urediniosporas de Phakopsora pachyrhizi en cultivos de soya de Tamaulipas, como tesis de maestría en Ciencias.

Hilda Adriana Guerrero Parra realizó el estudio Monitoreo aerobiológico y detección de urediniosporas de Phakopsora pachyrhizi en cultivos de soya de Tamaulipas, como tesis de maestría en Ciencias.

3 de Septiembre del 2012

La aerobiología es de gran utilidad para la detección de hongos patógenos antes de que infecten cultivos y causen pérdidas de cosechas, que en el caso de la soya, el frijol y la jícama, representan cerca de 948 mil toneladas, equivalentes a más de ocho mil 600 millones de pesos en 2011.

El hongo que ocasiona esa situación en la agricultura mexicana es Phakopsora pachyrhizi (causante de la roya asiática); tan sólo en leguminosas puede llegar a afectar al 90 por ciento de los cultivos.

Esta plaga está presente en nuestro país desde 2005, y ha dañado sembradíos en San Luis Potosí, Tamaulipas, Chiapas, Campeche y Veracruz. Además, en este último ha causado grandes mermas en jícama.

Puede atacar frijol, haba y chícharo, así como a especies utilizadas como forraje: trébol, cascabelillo, flamboyan, carrapiceo y frijol jacinto, entre otras.

Debido a que la aerobiología es fundamental en la vigilancia, alerta y monitoreo de plagas, investigadoras del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM proponen un seguimiento fitosanitario para diagnosticar la propagación y dispersión de plagas por regiones aerobiológicas.

María del Carmen Calderón Ezquerro e Hilda Adriana Guerrero Parra plantean que el monitoreo del aire se haga a través de una red de vigilancia epidemiológica fitosanitaria, apoyada en mapas de riesgo para cada plaga, y en modelos de dispersión del patógeno P. pachyrhizi, con el fin de dar la aviso sanitario a las autoridades correspondientes.

Asesorada por Calderón Ezquerro, Guerrero Parra realizó el estudio Monitoreo aerobiológico y detección de urediniosporas de Phakopsora pachyrhizi en cultivos de soya de Tamaulipas, como tesis de maestría en Ciencias.

En el auditorio Julián Adem del CCA-UNAM presentó resultados y conclusiones de su estudio de caso, cuyo monitoreo se realizó en el campo experimental Las Huastecas, municipio de Altamira, Tamaulipas, a cargo del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias.

El objetivo, dijo Hilda Guerrero, fue evaluar el potencial de detección de ADN específico de urediniosporas de P. pachyrhizi, en muestras colectadas del aire de cultivos de soya, mediante la prueba de PCR, y estimar su concentración en el aire durante un ciclo agrícola.

PCR y QPCR son métodos de biología molecular que, en conjunción con distintas trampas de esporas en monitoreo aerobiológico, se aplicaron con éxito para determinar la presencia (o ausencia) y cuántos de estos fitopatógenos se encontraban en el aire de los cultivos.

También, utilizó nuevos oligonucleótidos específicos, diseñados en el CCA (secuencias cortas de ADN) para mejorar la sensibilidad de la detección de P. pachyrhizi mediante PCR. Una vez estandarizada esta prueba, realizó la detección molecular en muestras de campo.

Antes, se hicieron estudios de laboratorio para determinar si bajo condiciones controladas era posible realizar el monitoreo y la detección molecular con PCR. Se estandarizó el seguimiento del cultivo de soya y se analizaron las variables ambientales del campo experimental (temperatura, precipitación y humedad). Además de colectar las urediniosporas, de hojas infectadas y de cortes de las cintas de las trampas donde quedaron impactadas.

Por primera vez en México, afirmó Guerrero Parra, se realizó con éxito y de manera eficiente la detección molecular de urediniosporas de P. pachyrhizi, y se demostró la viabilidad de esta prueba en laboratorio y campo.

Además, se determinó la sensibilidad y el límite de detección de oligonucleótidos específicos, y se encontró la presencia mínima de 4 urediniosporas/µl de muestra. Con los nuevos oligonucléotidos se incrementó la sensibilidad de detección, y se pudo detectar hasta 1 urediniospora.

“Pudimos detectar, cinco semanas antes del reporte del Comité Estatal de Sanidad Vegetal, que las urediniosporas ya estaban en el aire”. Esto habla del potencial de diagnóstico temprano que ofrece la aerobiología, lo que permite tomar acciones para evitar la infección.

Guerrero Parra consideró necesario establecer una red de puntos en el país, susceptibles de desarrollar la roya asiática de la soya, y que los monitoreos de alerta se puedan subir a una página web desarrollada por la Dirección General de Sanidad Vegetal (DGSV-SENASICA).

Al respecto, mostró como ejemplo la USDA Public PIPE Website, plataforma del Departamento de Agricultura de EU. Ahí se realiza y sube monitoreo, y los productores pueden ver las zonas con probabilidad de ser infectadas por el hongo, o que ya tienen la plaga.

Boletín UNAM-DGCS-543

Ciudad Universitaria.

Enfermedades desatendidas, plaga entre pobres del mundo

 
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De acuerdo con la OMS, cerca de 1.000 millones de personas en el mundo sufren de al menos una enfermedad desatendida.
De acuerdo con la OMS, cerca de 1.000 millones de personas en el mundo sufren de al menos una enfermedad desatendida.

12 de enero de 2012
Peste, Chagas, leishmaniasis cutánea y visceral, oncocercosis, dengue y rabia humana hacen parte de las enfermedades olvidadas o de la pobreza.

Las afecciones parasitarias e infecciosas hacen parte del grupo de enfermedades desatendidas, olvidadas o de la pobreza, según las clasifica la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El interés por desarrollar y fortalecer la investigación clínica y farmacéutica es limitado, y la innovación en métodos diagnósticos eficaces y económicos es bastante escasa. Tienen como característica común la poca inversión para su control y manejo.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la importancia de las enfermedades desatendidas (ED) radica en su impacto y persistencia en las poblaciones pobres o marginales, además de sus efectos secundarios en el mejoramiento de las condiciones de salud de los enfermos no atendidos oportunamente y con herramientas terapéuticas seguras y eficaces.

Según la OMS, alrededor de 1.000 millones de personas en el mundo sufren de al menos una ED. Estimaciones de su carga total, comparada con la de VIH/sida, malaria y tuberculosis, permite ubicarlas como un problema importante en el panorama mundial.

Dentro del grupo de ED incluidas por la OMS se encuentran la lepra o enfermedad de Hansen, leptospirosis, peste, tracoma, úlcera de Buruli, enfermedad de Chagas, tripanosomiasis africana (enfermedad del sueño), leishmaniasis cutánea y visceral, oncocercosis, dengue, rabia humana, dracunculiasis, fasciolasis hepática, cólera, esquistosomiasis, filariasis linfática, geohelmintiasis y accidente ofídico.

La OPS incluye algunas enfermedades como sífilis congénita, micosis superficiales, bartonelosis, enterobiosis y toxocariosis. Todas con evidencia de transmisión en Colombia, a excepción de la esquistosomiasis y úlcera de Buruli, de las que no se han registrado casos en el país, y de la tripanosomiasis africana, de la cual no existe el vector transmisor del parásito en el territorio nacional.

Escenario local

Una de las dificultades para determinar la situación en Colombia radica en que solo algunas ED son de notificación obligatoria, entre ellas: rabia humana, accidente ofídico, sífilis congénita, cólera, dengue, leishmaniasis, difteria, carbunco, las transmitidas por alimentos, enfermedad de Chagas, peste y lepra.

De estas, las que mayor incidencia tienen son dengue (que ubica al país como el tercero en América Latina con mayor número de casos), exposición rábica y leishmaniasis. Las estimaciones para el 2010 indican cerca de 18 millones de casos de parasitosis intestinal y unos 22.000 de leishmaniasis.

Según el último censo, realizado por el DANE en el 2005, el 27,7% de la población colombiana presenta Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) cercanas al 100%, y es en las regiones apartadas de los grandes centros urbanos donde confluyen todos los elementos para que las ED persistan. Asimismo, en el 2008, el 46% de los colombianos se encontraba por debajo de la línea de pobreza y el 17,8% en condición de indigencia.

Sin embargo, este no es el único factor de riesgo. Es necesario contemplar las inequidades en la cobertura de los programas de atención en salud, en las que se evidencia que las minorías étnicas (indígenas y afrodescendientes), los niños y las mujeres son los más afectados.

Estigmas

La mayoría de estos males dejan secuelas a largo plazo, como el caso de la elefantiasis en las filariosis. Algunas, en su etapa crónica, presentan manifestaciones con considerables costos económicos para el paciente y el sistema de salud.

En el mundo ha surgido interés por abordar el tema dentro del contexto del cumplimiento de los Derechos Humanos. En Colombia, el entonces Ministerio de la Protección Social expidió la Resolución 412 de 2000, la cual incluyó algunas de estas patologías. Su actualización, en el 2006, permitió incluir otras como la tripanosomiasis americana o enfermedad de Chagas.

En el 2009, la OPS, de la cual Colombia hace parte, aprobó la Resolución Eliminación de las enfermedades desatendidas y otras infecciones relacionadas con la pobreza. Se reconoció que su eliminación o reducción drástica es factible con los instrumentos disponibles, por lo que los Estados miembros se comprometieron a llevarlas hasta un nivel en donde no se consideren un problema de salud pública en el 2015.

El esfuerzo de los investigadores, la academia y algunas agencias no gubernamentales ha permitido la inclusión de estas ED en la agenda sanitaria internacional, reflejada en una mayor inversión financiera, el desarrollo de medicamentos seguros y pruebas diagnósticas rápidas de bajo costo, para áreas remotas y con difícil acceso o políticamente inestables.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co