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85% de las reservas pesqueras del mundo están agotadas

 
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Palmira, dic. 05 de 2013 – Agencia de Noticias UN- “Si no hacemos algo, en menos de 50 años el pescado va a ser algo que las personas van a conocer por fotografías o películas, pues este recurso se va a acabar”, dice el profesor José Igor Hleap de la U.N. en Palmira.
Él y otros investigadores de la Universidad Nacional de Colombia advierten que el país agota sus reservas y por esta razón, respaldan la más reciente declaración del ministro de Comercio de Nueva Zelanda, Tim Groser, quien reclamó una acción urgente para proteger las reservas pesqueras mundiales.
Durante la conferencia ministerial que la Organización Mundial del Comercio (OMC) celebra en Bali (Indonesia), Groser, en nombre de un grupo de países entre los que ejerce se incluyen: Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Islandia, Noruega y Perú, solicitó una acción urgente para proteger las reservas pesqueras mundiales a través de la reducción de las subvenciones nocivas.
En un comunicado de prensa, el ministro señaló que el 85% de las reservas pesqueras del mundo están agotadas, sobreexplotadas, explotadas en toda su capacidad o en proceso de recuperación.
“Necesitamos acción en varios frentes; la reducción de los subsidios que contribuyen a la sobreexplotación es una parte principal de cualquier solución”, señaló el ministro neozelandés. Además resaltó que ningún país quiere la destrucción de las reservas pesqueras del mundo, pero ese es el peligro que se cierne sobre algunas que son fundamentales, a menos que exista una cooperación internacional más eficaz.
De acuerdo con José Igor Hleap, ingeniero pesquero de la Universidad Técnica Estatal de Astrakhan y profesor de la U.N. en Palmira, el agotamiento de las reservas obedece principalmente a la sobreexplotación que ha venido realizando el mundo.
“Indudablemente la sobreexplotación intensiva ha acabado con estas reservas, muchas empresas han explotado permanentemente los recursos sin preocuparse en su reposición, lo han hecho con fines comerciales, pero se les ha olvidado que este es un recurso renovable que debe tener un tiempo para recuperarse”, afirma el experto.
En Colombia, según el Instituto Humbolt y el Ministerio del Medio Ambiente, hay un total de 173 especies aprovechadas y utilizadas para el consumo. De acuerdo con la evaluación nacional publicada en 2002 en el Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia, de estas el 17% (31 especies) se encuentra con algún grado de amenaza.
Dichas especies, en efecto, según el docente, han disminuido notablemente y otras han desaparecido. “En Colombia la pesca es un sector muy descuidado por el Gobierno que no ha entendido la importancia que tienen sus dos océanos. Lo poco que se ha hecho en pesca no ha sido lo más indicado en cuanto a la protección de estos recursos, pues continúan los robos por parte de otros países y los mecanismos de control no son muy ágiles”, afirma Hleap.
Por ello, el profesor John Selvaraj, doctor en Manejo de Recursos Pesqueros e integrante del Grupo de Investigación en Recursos Hidrobiológicos de la U.N. en Palmira, hace hincapié en que debe haber un control respecto a la explotación de los recursos pesqueros que permita explotarlos de manera sostenible.
“No hemos tenido un control riguroso sobre la explotación de estos recursos. Históricamente los pescadores han podido capturar peces sin control alguno, sin tener procesos claros para la conservación. Deben haber vedas a los pescadores que les dé tiempo a los peces de reproducirse normalmente”, afirma Selvaraj.
Sin embargo, el profesor resalta que las vedas deben hacerse ofreciendo una alternativa económica  a los pescadores que son los beneficiados de los recursos.
Créditos: UNAL-768-2013

UNAL05122013-2Palmira, dic. 05 de 2013 – Agencia de Noticias UN- “Si no hacemos algo, en menos de 50 años el pescado va a ser algo que las personas van a conocer por fotografías o películas, pues este recurso se va a acabar”, dice el profesor José Igor Hleap de la U.N. en Palmira.

Él y otros investigadores de la Universidad Nacional de Colombia advierten que el país agota sus reservas y por esta razón, respaldan la más reciente declaración del ministro de Comercio de Nueva Zelanda, Tim Groser, quien reclamó una acción urgente para proteger las reservas pesqueras mundiales.

Durante la conferencia ministerial que la Organización Mundial del Comercio (OMC) celebra en Bali (Indonesia), Groser, en nombre de un grupo de países entre los que ejerce se incluyen: Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Islandia, Noruega y Perú, solicitó una acción urgente para proteger las reservas pesqueras mundiales a través de la reducción de las subvenciones nocivas.

En un comunicado de prensa, el ministro señaló que el 85% de las reservas pesqueras del mundo están agotadas, sobreexplotadas, explotadas en toda su capacidad o en proceso de recuperación.

“Necesitamos acción en varios frentes; la reducción de los subsidios que contribuyen a la sobreexplotación es una parte principal de cualquier solución”, señaló el ministro neozelandés. Además resaltó que ningún país quiere la destrucción de las reservas pesqueras del mundo, pero ese es el peligro que se cierne sobre algunas que son fundamentales, a menos que exista una cooperación internacional más eficaz.

De acuerdo con José Igor Hleap, ingeniero pesquero de la Universidad Técnica Estatal de Astrakhan y profesor de la U.N. en Palmira, el agotamiento de las reservas obedece principalmente a la sobreexplotación que ha venido realizando el mundo.

“Indudablemente la sobreexplotación intensiva ha acabado con estas reservas, muchas empresas han explotado permanentemente los recursos sin preocuparse en su reposición, lo han hecho con fines comerciales, pero se les ha olvidado que este es un recurso renovable que debe tener un tiempo para recuperarse”, afirma el experto.

En Colombia, según el Instituto Humbolt y el Ministerio del Medio Ambiente, hay un total de 173 especies aprovechadas y utilizadas para el consumo. De acuerdo con la evaluación nacional publicada en 2002 en el Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia, de estas el 17% (31 especies) se encuentra con algún grado de amenaza.

Dichas especies, en efecto, según el docente, han disminuido notablemente y otras han desaparecido. “En Colombia la pesca es un sector muy descuidado por el Gobierno que no ha entendido la importancia que tienen sus dos océanos. Lo poco que se ha hecho en pesca no ha sido lo más indicado en cuanto a la protección de estos recursos, pues continúan los robos por parte de otros países y los mecanismos de control no son muy ágiles”, afirma Hleap.

Por ello, el profesor John Selvaraj, doctor en Manejo de Recursos Pesqueros e integrante del Grupo de Investigación en Recursos Hidrobiológicos de la U.N. en Palmira, hace hincapié en que debe haber un control respecto a la explotación de los recursos pesqueros que permita explotarlos de manera sostenible.

“No hemos tenido un control riguroso sobre la explotación de estos recursos. Históricamente los pescadores han podido capturar peces sin control alguno, sin tener procesos claros para la conservación. Deben haber vedas a los pescadores que les dé tiempo a los peces de reproducirse normalmente”, afirma Selvaraj.

Sin embargo, el profesor resalta que las vedas deben hacerse ofreciendo una alternativa económica  a los pescadores que son los beneficiados de los recursos.

Créditos: UNAL-768-2013

Estudiantes mexicanos elaboran churros enriquecidos con proteínas de pescado

 
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Alumnos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN lograron convertir churros comunes de azúcar en un alimento nutritivo
Alumnos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN lograron convertir churros comunes de azúcar en un alimento nutritivo

11 de enero de 2011

Alumnos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENBC) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollaron el proyecto “Sakana”, mediante el cual incrementaron el valor nutritivo de los churros comunes de azúcar adicionándoles una importante cantidad de proteínas de pescado.

Mauricio Flores Valdés, Zobeida Ayia Prieto Sosa y Stephany Paola Romero Altamirano, estudiantes de la carrera de Ingeniería Bioquímica y creadores de este alimento, consideraron que los churros son altamente consumidos en México, por lo que se dieron a la tarea de convertir una golosina en un producto con un valor nutrimental.

“En principio fue muy difícil romper el paradigma que representaba para la gente degustar carne de pescado en un alimento dulce, pero es importante mencionar que una vez procesado el pescado es inoloro e insaboro, por lo que se pueden aprovechar sus propiedades sin el olor y sabor característicos”, explicaron los jóvenes politécnicos.

Indicaron que entre los atributos alimenticios del pescado destaca su alto contenido de aminoácidos esenciales, fáciles de digerir porque contienen menos tejido conectivo. “La grasa que contiene el pescado es rica en ácidos grasos poli insaturados, los cuáles constituyen un componente esencial en la nutrición humana, pues el organismo sólo las puede tomar a través de los alimentos”, destacaron.

Cabe mencionar que las grasas poli insaturadas hacen descender los niveles de ciertas lipoproteínas asociadas con el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, manteniendo y aumentando el llamado “colesterol bueno”, que evita que se formen las peligrosas placas productoras de arteriosclerosis. “El pescado es una buena fuente de vitaminas A, D y B12, además contiene elementos minerales como fósforo, magnesio, selenio y yodo”, detallaron.

El proyecto incluye el uso de variedades de pescado de bajo costo, lo que no eleva significativamente el precio de los churros y así se podrían aprovechar todas las propiedades que proporciona este tipo de carne, mediante la adición de pescado a la masa de panificación.

“Trituramos los filetes de pescado, solubilizamos la proteína, filtramos la solución obtenida y la incorporamos a la masa de panificación para hacer el churro o incluso se puede utilizar para elaborar algún otro tipo de pan”, resaltaron.

Una vez que se obtiene la pasta de pescado, se mezcla con harina de trigo, azúcar, canela, mantequilla y sal para conseguir una masa homogénea que, finalmente, se introduce en una manga pastelera o duya para el fritado que se realiza en unos 30 minutos.

Aunque la mezcla parezca extraña, estos jóvenes politécnicos obtuvieron un buen resultado en el examen sensorial con más del 80 por ciento de aceptación: “Lo que se hizo fue dar dos muestras, una normal y otra con pescado, y en la mayor parte de los casos los degustadores no pudieron distinguir la diferencia”, explicaron.

Fue muy importante realizar todas las investigaciones de campo y experimentales hasta obtener la formulación correcta de la pasta, cuyos beneficios podrán hacerse extensivos a la población mexicana una vez que los alumnos politécnicos consigan la patente respectiva.

Los estudiantes comentaron que la formulación del producto está basada en la proteína del pescado,  muy semejante a la técnica para obtener la pasta del surimi. De ahí su nombre “Sakana” que en japonés significa “pescado”.

Créditos: IPN/CCS/009/2011/comunicaciónsocial.ipn.mx