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Oso de anteojos y animales domésticos, ¿con parentesco?

 
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Cráneo de oso de anteojos.
Cráneo de oso de anteojos.

13 de diciembre de 2011

Un hueso peneano, como lo tienen los perros y gatos, así como riñones multilobulados como los de los bovinos, indicarían la semejanza anatómica de estos plantígrados con animales domésticos.

Este fue uno de los más recientes hallazgos del Anfiteatro de Anatomía de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia, encabezado por el profesor y médico veterinario, Hugo Andrés Gutiérrez.

Un oso, donado hace 10 meses a la institución es evaluado en la actualidad por los profesionales y es clave para la literatura anatómica contemporánea, pues en el mundo no existe historia actualizada de la anatomía del mamífero. Los últimos reportes son precarios, pues datan del siglo XVIII.

De acuerdo con Gutiérrez, los riñones del oso de anteojos, Tremarctos ornatus, son multilobulados, es decir, con varias zonas, similares a las de los bovinos (vacas, toros, bueyes). Esta característica podría relacionarse con su dieta, pues a pesar de ser un animal carnívoro, su dieta es omnívora como la de los rumiantes.

En este orden de ideas, el oso de anteojos comparte características anatómicas con animales domésticos, como los perros, en su esqueleto visceral, específicamente en el hueso peneano (os penis), que permite la penetración en ausencia de erección. De acuerdo con el investigador, este hueso podría caracterizar semejanzas entre la copulación de osos y caninos.

“Los perros tienen una cópula que se llaman golpe de riñón, es decir, no se presenta fricción como en los humanos. En este sentido, se podría relacionar esta cópula con la del oso, pero hay que investigar más a fondo”, explicó el investigador.

La Facultad espera seguir estudiando el ejemplar, hacer comparaciones con otras estructuras de animales domésticos y silvestres, y presentar los resultados en el ‘Segundo Congreso Internacional de Educación e Investigación en Ciencias Morfológicas’, que tendrá lugar en Córdoba (Argentina), así como en el ‘XIV Congreso de Anatomía del Cono Sur’ en Bahía (Brasil), los cuales se realizarán en el 2012.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

PERROS Y HUMANOS COMPARTEN PARÁSITOS

 
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La larva migrans visceral (Toxocara), mejor conocida como lombriz del perro, es la más fácil de identificar, y se alberga en el intestino delgado.
La larva migrans visceral (Toxocara), mejor conocida como lombriz del perro, es la más fácil de identificar, y se alberga en el intestino delgado.

17 de abril de 2011

• Por lo general, se encuentran en la piel de los canes o en sus heces, explicó Fernando Alba, académico de la UNAM
• Los más comunes son Echinococcus granulosus, Sarcoptes scabel y Giardia lamblia, mencionó

La relación entre perros y humanos no sólo fomenta la creación de vínculos emocionales, también permite la transmisión de parásitos como el Echinococcus granulosus, Sarcoptes scabel y Giardia lamblia que, por lo general, se encuentran en la piel o excremento de canes que no han sido desparasitados, alertó Fernando Alba Hurtado, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM.

Un parásito, dijo el doctor en microbiología, es “un organismo que vive a expensas de otro”; dependen metabólicamente del huésped y si éste muere, el endoparásito o ectoparásito, también.

Sus ancestros se desarrollaron en vida libre y colonizaron diferentes entornos. Hace más de 40 mil años, los lobos y humanos habitaban los mismos lugares, pero no convivían domésticamente; en el momento en que el hombre inició su relación con los perros (subespecie del lobo gris), ambos estuvieron disponibles para los parásitos, refirió.

Las zoonosis más comunes

La sarna sarcóptica, explicó, es una enfermedad zoonótica transmitida por el ácaro microscópico Sarcoptes scabel. Si se rascan, los perros producen zonas de alopecia que pueden expandirse a la mayor parte del cuerpo y, posiblemente, contagiar a los humanos.

Otra afectación es la infestación de pulgas (Ctenocephalides sp), cuyo ciclo biológico inicia como huevo, para convertirse en larva, pupa y, finalmente, adulto; no obstante, estos insectos generalmente prefieren alimentarse de la sangre del can, lo que deriva en dermatitis alérgica, comezón y escamación.

Además de la transmisión por contacto directo con la piel de los perros enfermos, otra forma es a través de la materia fecal, abundó.

La giardiasis se adquiere por este medio. Si el animal elimina los quistes en el excremento, éstos contaminan el agua o los alimentos ingeridos por los humanos y se adhirieren a su intestino. El cuadro clínico presenta diarrea variable (leve o moderada), pero no se elimina el parásito, que encuentra un equilibrio entre el hospedador y él mismo, destacó.

La larva migrans visceral (Toxocara), mejor conocida como lombriz del perro, es la más fácil de identificar, y se alberga en el intestino delgado. Si una hembra gestante se contagia, sus cachorros nacerán parasitados y tendrán gran volumen abdominal, además de notorio pelaje sucio y despeinado. Asimismo, algunas personas presentan larva migrans ocular, lo que significa que el parásito ha invadido el ojo, enfatizó.

La hidatidosis se produce por el Echinococcus granulosus que, en su etapa adulta, infecta al cánido. En los humanos, la larva se desarrolla principalmente en hígado y pulmones. El diagnóstico radiológico permite su detección y, en el caso de los perros, funcionan los exámenes coproparasitoscópicos.

Alba Hurtado recomendó evitar el contacto con perros callejeros, y en caso de las mascotas, llevarlas al médico veterinario para su desparasitación periódica.

Finalmente, informó que el Laboratorio de Parasitología de Cuautitlán cuenta con servicio externo para quien desee saber cuál es el estado de salud de su perro.

Créditos: UNAM-DGCS-224/2011/unam.mx