Tag Archives: objetivo

Cangrejo rey podría estar amenazado en Islas del Rosario.

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

La identificación del genoma del cangrejo rey para estudiar la especie, es el objetivo de los investigadores de la UN.
La identificación del genoma del cangrejo rey para estudiar la especie, es el objetivo de los investigadores de la UN.

7 de Noviembre del 2012

Investigadores de la UN buscan descifrar el genoma de este crustáceo, así como comparar las poblaciones del Caribe continental e insular, para ver si hay alguna relación entre estas.

Néstor Campos, profesor de la Universidad Nacional de Colombia e integrante del grupo de investigación, explicó que el problema de la especie es que tiene una distribución muy restringida; en el Caribe colombiano solo han sido registradas en Islas del Rosario, Cartagena, San Bernardo y el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

El equipo de investigadores estudió las poblaciones de Providencia, Islas del Rosario y San Bernardo. Por ahora, han encontrado diferencias entre las poblaciones que existen en el continente y las de Providencia, que resultaron ser mucho más grandes.

Lo que preocupa es que, al parecer, el recurso está siendo sometido a una explotación muy grande en Islas del Rosario. Sin embargo, esto lo terminarán de evaluar cuando tengan los resultados finales de la investigación.

También detectaron una gran incidencia de enfermedades en los cangrejos de Providencia, algo que no habían encontrado en ningún otro lugar del Caribe colombiano, pues hallaron un gusano que se come los huevos del cangrejo.

“Los registros que existen de este tipo de parásitos están solamente en Canadá, California y recientemente en Brasil, aquí no se tenía conocimiento de esto. Es muy preocupante porque el animal prácticamente vive pegado a la hembra. Aunque los cangrejos al crecer mudan, botan su caparazón y apéndices, cuando las hembras llegan a la madurez no mudan más, entonces no tienen mecanismos para liberarse de ese parásito y se convierte en algo permanente que está depredando los huevos de la hembra”, precisó el investigador.

El cangrejo rey es de los más grandes que hay en el Caribe colombiano, alcanza un ancho de 18 centímetros. Su  importancia radica en que es una especie con un sabor muy agradable. “En Providencia no es consumible, pero en Islas del Rosario sí lo están capturando mucho porque es una carne delicada y sabrosa”, señaló Campos, quien añadió que la especie puede estar amenazada en Islas del Rosario por las capturas, pero que en Providencia, posiblemente, esté a merced de amenazas naturales, lo que deben determinar con el estudio.

Estudiarlos sin afectarlos

El principio del proyecto es no matar a los animales, por lo que los investigadores diseñaron un equipo para sujetarlos sin dañarlos; así que ellos se desplazan hacia los sitios donde están los animales, los capturan, los miden, los pesan y les toman  una fotografía para aplicar la metodología denominada morfometría geométrica (con el fin de comparar las formas de los animales) y les desprenden un apéndice, lo que no constituye problema para el animal y, finalmente, se devuelven los animales al medio, aclaró Campos.

Los cangrejos tienen diferentes apéndices en el cuerpo y los que están en la parte final están desarrollados para cargar los huevos; estudiando esta parte fue como detectaron el parásito.

El grupo de investigación espera tener los resultados a principios del 2013 para entregarlos a Colciencias.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Con tecnología forestal recuperarán Cerro El Volador.

 
Facebooktwittergoogle_plusmail
18 de Septiembre del 2012
En menos de veinte años, este pulmón ambiental de la capital antioqueña estará recuperado y en condiciones naturales óptimas.
El Parque Natural Regional Metropolitano Cerro El Volador es un lugar que, desde lo alto, se ve como una mancha verde de 110 hectáreas en el centro de una ciudad urbanizada y superpoblada, por lo cual cobra importancia como un pulmón ecológico. Además, contiene una riqueza arqueológica que lo convirtió, desde 2009, en zona protegida del Valle de Aburrá.
Al compromiso medioambiental que han tenido varias instituciones con el parque ahora se suma el trabajo de expertos de la UN en asocio con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.
Su propósito es trabajar “desde la teoría de la restauración como una perspectiva específica para implementar modelos de combinación de especies nativas, hacer monitoreo y seguimiento para evaluar la efectividad en beneficio del cerro”, según afirma Lucas Cifuentes Gómez, coordinador técnico-científico de la UN para el proyecto ambiental.
El trabajo de recuperación consiste en introducir en el hábitat especies no nativas, es decir, insumos forestales diferentes a los que naturalmente crecen en el cerro. Además, alrededor de 40 especies (entre ellos pinos y eucaliptos) fueron evaluadas en referencia a bosques húmedos premontanos y a la zona de vida de Medellín, para establecer los distintos modelos de restauración del parque.
Según explicó Cifuentes Gómez, antes de llegar a la combinación de especies en campo, se levantó un inventario de vegetación y fertilización en cada uno de los sitios, tomando referencia valorativa de bosques con condiciones similares, para entender qué se quiere hacer de El Volador en veinte años en cuanto a diversidad vegetal y de fauna, así como en ocupación boscosa en hectáreas, entre otros aspectos.
La proyección tecnológica en el cerro contempla desde procesos de erosión en los terrenos, pasando por zonas de alta prioridad (es decir, las de menos vegetación y más daños naturales), hasta procesos de recuperación de zonas con follaje establecido, con el objetivo de regular escorrentías, temperatura y flujos de agua. También se busca fomentar una percepción de naturaleza en un pulmón verde y de riquezas arqueológicas.
Los investigadores de la UN resaltan que el trabajo de introducción de nuevas especies en el parque se debe a que este presenta altos problemas de degradación, pues está aislado de cualquier fuente de propagación de semillas. Por esto, se procede a adecuar en viveros las plantas durante un tiempo determinado, para acostumbrarlas a las condiciones rústicas del cerro y luego empezar el proceso de sembrado y adaptación.
El proyecto medioambiental, que ha tenido el financiamiento del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, ha integrado a investigadores, docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UN en Medellín, así como a habitantes de la comunidad aledaña, que contribuyen con labores de sembrado y limpieza.
El proyecto ya culminó su primera etapa de caracterización e implementación de modelos piloto de restauración de la zona natural protegida. Se espera, para el mes de octubre, arrancar con una segunda fase, que comprende el establecimiento de otros modelos piloto con otras especies y más de 2.500 árboles.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
La comunidad también ha sido partícipe de los trabajos de restauración de la zona natural.

La comunidad también ha sido partícipe de los trabajos de restauración de la zona natural.

18 de Septiembre del 2012

En menos de veinte años, este pulmón ambiental de la capital antioqueña estará recuperado y en condiciones naturales óptimas.

El Parque Natural Regional Metropolitano Cerro El Volador es un lugar que, desde lo alto, se ve como una mancha verde de 110 hectáreas en el centro de una ciudad urbanizada y superpoblada, por lo cual cobra importancia como un pulmón ecológico. Además, contiene una riqueza arqueológica que lo convirtió, desde 2009, en zona protegida del Valle de Aburrá.

Al compromiso medioambiental que han tenido varias instituciones con el parque ahora se suma el trabajo de expertos de la UN en asocio con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

Su propósito es trabajar “desde la teoría de la restauración como una perspectiva específica para implementar modelos de combinación de especies nativas, hacer monitoreo y seguimiento para evaluar la efectividad en beneficio del cerro”, según afirma Lucas Cifuentes Gómez, coordinador técnico-científico de la UN para el proyecto ambiental.

El trabajo de recuperación consiste en introducir en el hábitat especies no nativas, es decir, insumos forestales diferentes a los que naturalmente crecen en el cerro. Además, alrededor de 40 especies (entre ellos pinos y eucaliptos) fueron evaluadas en referencia a bosques húmedos premontanos y a la zona de vida de Medellín, para establecer los distintos modelos de restauración del parque.

Según explicó Cifuentes Gómez, antes de llegar a la combinación de especies en campo, se levantó un inventario de vegetación y fertilización en cada uno de los sitios, tomando referencia valorativa de bosques con condiciones similares, para entender qué se quiere hacer de El Volador en veinte años en cuanto a diversidad vegetal y de fauna, así como en ocupación boscosa en hectáreas, entre otros aspectos.

La proyección tecnológica en el cerro contempla desde procesos de erosión en los terrenos, pasando por zonas de alta prioridad (es decir, las de menos vegetación y más daños naturales), hasta procesos de recuperación de zonas con follaje establecido, con el objetivo de regular escorrentías, temperatura y flujos de agua. También se busca fomentar una percepción de naturaleza en un pulmón verde y de riquezas arqueológicas.

Los investigadores de la UN resaltan que el trabajo de introducción de nuevas especies en el parque se debe a que este presenta altos problemas de degradación, pues está aislado de cualquier fuente de propagación de semillas. Por esto, se procede a adecuar en viveros las plantas durante un tiempo determinado, para acostumbrarlas a las condiciones rústicas del cerro y luego empezar el proceso de sembrado y adaptación.

El proyecto medioambiental, que ha tenido el financiamiento del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, ha integrado a investigadores, docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UN en Medellín, así como a habitantes de la comunidad aledaña, que contribuyen con labores de sembrado y limpieza.

El proyecto ya culminó su primera etapa de caracterización e implementación de modelos piloto de restauración de la zona natural protegida. Se espera, para el mes de octubre, arrancar con una segunda fase, que comprende el establecimiento de otros modelos piloto con otras especies y más de 2.500 árboles.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html