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Plantas medicinales vs efectos colaterales de medicamentos.

 
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24 de Septiembre del 2012
Una investigación de la UN busca rescatar el uso tradicional de plantas en San Andrés, para disminuir el efecto secundario de medicamentos que atacan enfermedades con incidencia importante.
El objetivo es establecer la relación que hay entre el uso de algunas plantas medicinales y el tratamiento de enfermedades como tensión alta, diabetes y colesterol alto, que afectan a buena parte de la población, precisó el profesor Petter David Lowy Cerón, director del proyecto de investigación, exdirector del Jardín Botánico en la UN en el Caribe y actual director del Instituto de Estudios del Pacífico de la Sede Tumaco.
“No digo que vayamos a curar a la gente dándole una infusión de alguna planta, pero sí es probable que podamos disminuir el uso de medicamentos que tienen efectos colaterales; si a uno le dicen que en lugar de tomarse tres pastillas al día para los problemas de azúcar, se toma unas agüitas y comprobamos que eso funciona podríamos generar bienestar en la gente”, indicó Lowy Cerón.
El proyecto, que es fruto de una tesis de la Maestría en Estudios del Caribe, inició con una encuesta entre la población raizal para saber cuáles plantas se usan para disminuir estas enfermedades.
Entre las más referenciadas por los encuestados están el orégano, el fruto del pan, la guayaba, el achiote, el limón, el ajo, el noni y la almendra.
“Adicionalmente, mediante la aplicación de encuestas se analizará la aceptación y valoración que hacen los profesionales de la salud y la población de San Andrés sobre este tipo de terapia naturista”, indica el estudio. También revisarán literatura y estudios hechos en Centroamérica y en otros lugares.
El proyecto plantea además, a partir del listado de plantas obtenido, hacer una propuesta agroindustrial para el manejo de plantas medicinales que incluya el cultivo, la cosecha, el procesamiento y la comercialización de los productos.
“Hay una tradición muy interesante sobre el uso de plantas aromáticas en la Isla y, en esa medida, queremos hacer este pequeño plan de negocios frente a una empresa que produzca aromáticas y medicinales en San Andrés”.
La investigación terminará este semestre y ya hay inversionistas a la vista para abrir esta nueva posibilidad de negocio en una economía que se centra en el turismo y el comercio, y en un lugar donde este tipo de productos, así como muchos de los víveres, llegan de afuera.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
Buscan aprovechar el potencial en plantas medicinales en San Andrés para tratar enfermedades con incidencia en la Isla.

Buscan aprovechar el potencial en plantas medicinales en San Andrés para tratar enfermedades con incidencia en la Isla.

24 de Septiembre del 2012

Una investigación de la UN busca rescatar el uso tradicional de plantas en San Andrés, para disminuir el efecto secundario de medicamentos que atacan enfermedades con incidencia importante.

El objetivo es establecer la relación que hay entre el uso de algunas plantas medicinales y el tratamiento de enfermedades como tensión alta, diabetes y colesterol alto, que afectan a buena parte de la población, precisó el profesor Petter David Lowy Cerón, director del proyecto de investigación, exdirector del Jardín Botánico en la UN en el Caribe y actual director del Instituto de Estudios del Pacífico de la Sede Tumaco.

“No digo que vayamos a curar a la gente dándole una infusión de alguna planta, pero sí es probable que podamos disminuir el uso de medicamentos que tienen efectos colaterales; si a uno le dicen que en lugar de tomarse tres pastillas al día para los problemas de azúcar, se toma unas agüitas y comprobamos que eso funciona podríamos generar bienestar en la gente”, indicó Lowy Cerón.

El proyecto, que es fruto de una tesis de la Maestría en Estudios del Caribe, inició con una encuesta entre la población raizal para saber cuáles plantas se usan para disminuir estas enfermedades.

Entre las más referenciadas por los encuestados están el orégano, el fruto del pan, la guayaba, el achiote, el limón, el ajo, el noni y la almendra.

“Adicionalmente, mediante la aplicación de encuestas se analizará la aceptación y valoración que hacen los profesionales de la salud y la población de San Andrés sobre este tipo de terapia naturista”, indica el estudio. También revisarán literatura y estudios hechos en Centroamérica y en otros lugares.

El proyecto plantea además, a partir del listado de plantas obtenido, hacer una propuesta agroindustrial para el manejo de plantas medicinales que incluya el cultivo, la cosecha, el procesamiento y la comercialización de los productos.

“Hay una tradición muy interesante sobre el uso de plantas aromáticas en la Isla y, en esa medida, queremos hacer este pequeño plan de negocios frente a una empresa que produzca aromáticas y medicinales en San Andrés”.

La investigación terminará este semestre y ya hay inversionistas a la vista para abrir esta nueva posibilidad de negocio en una economía que se centra en el turismo y el comercio, y en un lugar donde este tipo de productos, así como muchos de los víveres, llegan de afuera.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Plantas medicinales, de la tradición popular a la ciencia.

 
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Según los expertos, en Colombia desde hace mucho tiempo las plantas medicinales has dejado de verse como un producto de "chamanería".

Según los expertos, en Colombia desde hace mucho tiempo las plantas medicinales has dejado de verse como un producto de “chamanería”.

6 de Septiembre del 2012

Reconocidos investigadores de Colombia, Chile y México destacan la relevancia que ha cobrado el estudio de la naturaleza, en donde, afirman, está la cura para muchas enfermedades del ser humano.
El conocimiento de las plantas medicinales ya no es un don que solo tienen los yerbateros. Sábila, caléndula, limoncillo, diente de león y cientos más han dejado de ser la preocupación de los conocidos también como chamanes, para convertirse en un punto de referencia de científicos del mundo que hoy en día han reconocido sus innumerables bondades.
Para la profesora Pilar Luengas, del Departamento de Farmacia de la UN en Bogotá, en Colombia, desde hace mucho tiempo, las plantas medicinales han dejado de verse como un producto de “chamanería”, pues hay una evolución que se ve reflejada en la misma población.
“Por ejemplo, a comienzos de los años noventa, considerar que un fitoterapéutico era un medicamento era todo un desafío para los industriales y académicos. En este momento, nadie duda de que posee todas las calidades necesarias”, afirma la profesora Luengas, química farmacéutica.
Un aspecto fundamental, que también destaca el profesor Horacio Olivo, de la Universidad de Iowa, es la inclinación del ser humano a acercarse a ese conocimiento empírico; lo que lo ha llevado a estudiar sus componentes.
“Por miles de años, los seres humanos hemos estado tratando de encontrarle un beneficio a las plantas. En la antigüedad, ese conocimiento se reproducía oralmente. Hoy en día investigamos sus compuestos activos mediante los avances tecnológicos de punta, muchas veces, mejorando sus mismos compuestos”, dice el profesor Olivo.
Sin embargo, según otros investigadores, como el chileno José Luis Martínez Salinas, el conocimiento de la medicina tradicional aborigen ha sido permeado por la llegada de los españoles y es una mezcla entre lo autóctono y lo moderno.
“En nuestros países latinos existe una medicina natural modificada en el sentido de que, antes de que los españoles llegaran a América, era una y, después de la Conquista, fue otra; pues los misioneros veían en estos productos prácticas de brujería y chamanería y, entonces, eliminaron a los médicos indígenas para incorporar su propia medicina”, explica.
Colombia: biodiversa, pero…
La profesora Pilar Luengas asegura que en nuestro país siempre se ha hablado de que la biodiversidad tiene un gran potencial, pero realmente es muy poco lo que se ha hecho para que este se materialice.
“El desarrollo de productos fitofarmacéuticos, fitoterapéuticos, suplementos dietarios, cosméticos, entre otros, permite crear la posibilidad real de aprovechar esa biodiversidad. Sin embargo, una de las grandes limitaciones que tenemos es tener materia prima vegetal o ingredientes naturales con cantidades y calidades uniformes, esto se deriva de que los cultivos son incipientes y están limitados a algunas especies”, dice Luengas.
Por eso, en la medida en que se tengan más cultivos y en que las mismas plantas de producción e ingredientes se tecnifiquen y vean la necesidad de tener productos con mejor calidad, “va a tenerse no solo mercado nacional, sino también colonizar mercados internacionales”.
Por su parte, el profesor José Luis Martínez indica que los problemas políticos han influido mucho en el desarrollo del sector, porque, a pesar de que Colombia sea un país muy diverso, en algunas políticas las plantas medicinales no son una prioridad.
“Siempre las preocupaciones para la Organización Panamericana de la Salud son: la biotecnología, las enfermedades tropicales, el sida y las vacunas, pero las plantas medicinales no aparecen por ningún lado. En cuanto los entes políticos empiecen a mirar a las universidades y hacia el pueblo, estas van a recuperar el terreno que han perdido”, concluye el profesor Martínez.
Estos investigadores hacen parte de los conferencistas del V Congreso Internacional de Plantas Medicinales que se desarrollará desde hoy hasta el 8 de septiembre en la UN en Palmira.

Reconocidos investigadores de Colombia, Chile y México destacan la relevancia que ha cobrado el estudio de la naturaleza, en donde, afirman, está la cura para muchas enfermedades del ser humano.

El conocimiento de las plantas medicinales ya no es un don que solo tienen los yerbateros. Sábila, caléndula, limoncillo, diente de león y cientos más han dejado de ser la preocupación de los conocidos también como chamanes, para convertirse en un punto de referencia de científicos del mundo que hoy en día han reconocido sus innumerables bondades.

Para la profesora Pilar Luengas, del Departamento de Farmacia de la UN en Bogotá, en Colombia, desde hace mucho tiempo, las plantas medicinales han dejado de verse como un producto de “chamanería”, pues hay una evolución que se ve reflejada en la misma población.

“Por ejemplo, a comienzos de los años noventa, considerar que un fitoterapéutico era un medicamento era todo un desafío para los industriales y académicos. En este momento, nadie duda de que posee todas las calidades necesarias”, afirma la profesora Luengas, química farmacéutica.

Un aspecto fundamental, que también destaca el profesor Horacio Olivo, de la Universidad de Iowa, es la inclinación del ser humano a acercarse a ese conocimiento empírico; lo que lo ha llevado a estudiar sus componentes.

“Por miles de años, los seres humanos hemos estado tratando de encontrarle un beneficio a las plantas. En la antigüedad, ese conocimiento se reproducía oralmente. Hoy en día investigamos sus compuestos activos mediante los avances tecnológicos de punta, muchas veces, mejorando sus mismos compuestos”, dice el profesor Olivo.

Sin embargo, según otros investigadores, como el chileno José Luis Martínez Salinas, el conocimiento de la medicina tradicional aborigen ha sido permeado por la llegada de los españoles y es una mezcla entre lo autóctono y lo moderno.

“En nuestros países latinos existe una medicina natural modificada en el sentido de que, antes de que los españoles llegaran a América, era una y, después de la Conquista, fue otra; pues los misioneros veían en estos productos prácticas de brujería y chamanería y, entonces, eliminaron a los médicos indígenas para incorporar su propia medicina”, explica.

Colombia: biodiversa, pero…

La profesora Pilar Luengas asegura que en nuestro país siempre se ha hablado de que la biodiversidad tiene un gran potencial, pero realmente es muy poco lo que se ha hecho para que este se materialice.

“El desarrollo de productos fitofarmacéuticos, fitoterapéuticos, suplementos dietarios, cosméticos, entre otros, permite crear la posibilidad real de aprovechar esa biodiversidad. Sin embargo, una de las grandes limitaciones que tenemos es tener materia prima vegetal o ingredientes naturales con cantidades y calidades uniformes, esto se deriva de que los cultivos son incipientes y están limitados a algunas especies”, dice Luengas.

Por eso, en la medida en que se tengan más cultivos y en que las mismas plantas de producción e ingredientes se tecnifiquen y vean la necesidad de tener productos con mejor calidad, “va a tenerse no solo mercado nacional, sino también colonizar mercados internacionales”.

Por su parte, el profesor José Luis Martínez indica que los problemas políticos han influido mucho en el desarrollo del sector, porque, a pesar de que Colombia sea un país muy diverso, en algunas políticas las plantas medicinales no son una prioridad.

“Siempre las preocupaciones para la Organización Panamericana de la Salud son: la biotecnología, las enfermedades tropicales, el sida y las vacunas, pero las plantas medicinales no aparecen por ningún lado. En cuanto los entes políticos empiecen a mirar a las universidades y hacia el pueblo, estas van a recuperar el terreno que han perdido”, concluye el profesor Martínez.

Estos investigadores hacen parte de los conferencistas del V Congreso Internacional de Plantas Medicinales que se desarrollará desde hoy hasta el 8 de septiembre en la UN en Palmira.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Certifican jardín botánico de la FES Iztacala

 
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El Jardín Botánico de la FES Iztacala es visitado, cada año, por decenas de escuelas, principalmente de educación básica.
El Jardín Botánico de la FES Iztacala es visitado, cada año, por decenas de escuelas, principalmente de educación básica.

26 de abril de 2010
• La Semarnat lo validó como un centro de acopio para especies amenazadas, capaz de resguardarlas y atenderlas para su revitalización

La Secretaria del medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), certificó el Jardín Botánico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM, como un centro de acopio para especies amenazadas, capaz de resguardarlas y atenderlas para su revitalización.

Este espacio, creado a finales de la década de los 70, como área de cuidado de las especies fructíferas en este campus, y que se consolidó en 1982 como Jardín Botánico, pretende fomentar el cuidado del medio ambiente, y la importancia de los recursos naturales.

Algunos de los proyectos concretados son los de cultivos orgánicos; la creación de biofertilizantes, en composta y aerosol; la reproducción de la lombriz roja de California y caracoles; el manejo de residuos sólidos, en el que el programa de reutilización de colillas de cigarros ha superado su etapa experimental, y la planta piloto en la producción de hongos comestibles y medicinales.

Fernando Herrera Salas, secretario general académico de la entidad universitaria, destacó que cada año decenas de escuelas, principalmente de educación básica, visitan el Jardín Botánico, acuden a pláticas informativas sobre la naturaleza y, sobre todo, conocen la biodiversidad que los rodea.

Además, señaló la relevancia de incluir a la niñez y juventud en esta nueva tarea de cuidado del ambiente, porque serán ellos los encargados de dar continuidad a la misión de mantener un entorno saludable y natural.

Finalmente, Rafael Chávez López, jefe de la carrera de Biología, destacó la importancia de difundir el valor de los recursos naturales del planeta, esa tarea compete a los biólogos y se suma como una obligación para dar mayor solidez a su profesión.
Créditos: UNAM. DGCS -256/unam.mx