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Científicos de la UNAM promueven establecimiento de red de detección y análisis de terremoto.

 
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La RAS es capaz de detectar las ondas provocadas por movimientos telúricos de alto riesgo en periodos cortos de tiempo.
La RAS es capaz de detectar las ondas provocadas por movimientos telúricos de alto riesgo en periodos cortos de tiempo.

14 de Noviembre del 2012

Con la colaboración de las universidades de Stanford y de California, Riverside, en Estados Unidos, el Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM implementa una Red Atrapa Sismos (RAS), que consiste en colocar sensores sísmicos al puerto USB de computadoras con conexión a Internet, pertenecientes a dependencias públicas y privadas, para detectar las vibraciones del suelo durante un temblor.

Ello permitirá obtener y difundir información sobre el origen (epicentro y magnitud) y consecuencias de un sismo (mapas de intensidad) en muy corto tiempo, aproximadamente 10 segundos de ocurrido el movimiento.

Es de bajo costo y propone el uso de cientos de computadoras en gran parte del territorio nacional, encendidas las 24 horas del día y conectadas a Internet, con la participación de voluntarios que el grupo de investigadores denominan “ciudadanos científicos”.

Allen Husker, integrante del IGf y coordinador del proyecto, explicó que la RAS, que inició su funcionamiento en el Distrito Federal, Acapulco, Guerrero y Oaxaca, es capaz de detectar las ondas provocadas por movimientos telúricos de alto riesgo en periodos cortos de tiempo.

Basta con descargar y ejecutar un software gratuito de la página web del proyecto (www.ras.unam.mx), conectar un acelerómetro externo al puerto USB de la computadora (que deberá permanecer encendida el mayor tiempo posible), orientar el dispositivo hacia el norte y fijarlo al suelo para evitar que se mueva durante el sismo, explicó.

Los sensores son proporcionados en forma gratuita y los datos generados permiten crear mapas, en los que se determinan las zonas donde la amplificación sísmica fue mayor, información de vital importancia para los trabajos inmediatos de rescates después de un movimiento. Trabajan en segundo plano sin afectar la labor que pudieran realizar los usuarios de las PC o de las propias dependencias involucradas.

Husker indicó que en México no se cuenta con un sistema que divulgue este tipo de mapas para el servicio público. La información generada durante un temblor es transmitida y concentrada directamente a la página de la RAS, administrada por el Instituto de Geofísica

Con este proyecto, la UNAM se suma a la Red Mundial Atrapa Sismos (Quake Catcher Network), impulsada por la Universidad de Stanford, lo que pone a la institución a la vanguardia en el uso tecnologías con beneficios directos a la sociedad.

“La idea es aprovechar a todos aquellos usuarios de Internet interesados en la ciencia con un beneficio adicional. Deseamos tener miles de sensores porque si algunos estuvieran apagados tendríamos otros disponibles que cubrirían diferentes áreas”, indicó el científico del Departamento de Sismología del IGf.

México cuenta con el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES), que tiene 16 acelerógrafos localizados a lo largo de la costa de Guerrero. Sin embargo, esta red está limitada a ese estado, que si bien tiene un riesgo alto, no se descarta que un evento de gran magnitud pudiera ocurrir fuera del área de detección. De ahí la importancia de la nueva red.

Por ejemplo, al ocurrir un temblor en la costa guerrerense tenemos poco más de un minuto para que las ondas lleguen a la Ciudad de México, tiempo suficiente para cerrar el gas, apagar la luz y desalojar los edificios.

“No duplicamos el trabajo del Servicio Sismológico Nacional de la UNAM, ni del Sistema de Alerta Sísmica del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico, por el contrario, nuestra información funciona como un sistema de respaldo o complemento”, señaló.

Para llenar al país con estos dispositivos tardarán algunos años, sin embargo, ya se tiene una parte desarrollada. “Por ejemplo, después del sismo del 20 de marzo, ocurrido en la costa de Guerrero, los sensores nos permitieron determinar magnitud y localización del temblor después de 10 segundos”.

No obstante, prosiguió, para los de mayor magnitud quizá los sensores pudieran tener un margen de error mayor, pero les permitirá anticipar que se trata de uno de ese tipo en un lapso de tiempo menor.

Es un ejercicio que no afecta el desempeño de las computadoras. “Hasta el momento se han instalados sensores en las escuelas preparatorias de la UNAM, escuelas primarias públicas y privadas, así como hospitales del ISSSTE, del IMSS y en oficinas del Infonavit. Iniciaremos con Michoacán y Jalisco; después se buscará instalarlos en dependencias gubernamentales de Tapachula y Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

“Se puede crear una red muy densa, similar a la de Estados Unidos, donde iniciaron este proyecto desde hace poco más de cinco años, que se ha extendido en el mundo y que nos permitiría involucrar a la gente en la ciencia para que comprenda los sismos”, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-695
Ciudad Universitaria