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CIRCULACIÓN DE MERCANCÍAS E IDEAS EN LA ÉPOCA PREHISPÁNICA

 
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circulaciondemercanciaAntes de su fallecimiento, el 7 de diciembre de 2009, Lorenzo Ochoa Salas habló, en entrevista, de las nuevas líneas que había propuesto para investigar la función que desempeñaron las rutas comerciales y los mercados de la Huasteca en la vida de los pobladores de esta región durante la época prehispánica.

A continuación se presenta el texto redactado a partir de ese último encuentro que concedió el arqueólogo y científico social del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

De acuerdo con Ochoa Salas, gracias a la organización política de la Huasteca, basada en pequeños estados independientes, esta región pudo tener un crecimiento económico que implicó la apertura de rutas comerciales para el intercambio de productos e ideas.

Esas vías, recuperadas a partir de documentos de primera mano, refieren la importancia económica de la Huasteca en el conglomerado prehispánico.

Además de esas fuentes, otro tipo de documentos más recientes, como Los lienzos de Tuxpan y el Códice Xicotepec (en concreto, la lámina 10, que refiere las conquistas de la Triple Alianza –Texcoco, Tenochtitlan y Tlacopan– sobre la Huasteca, en busca de los mercados del sur de ésta), le permitieron precisar la ruta que iba de Zontecomatlán a Huayacocotla, y de ahí se ramificaba a Chicontepec, Huejutla, Tampico y Tamiahua.

En el Códice Xicotepec, elaborado después de la Conquista, se estableció la apertura de otra ruta a fin de evitar la evasión de impuestos de los productores de tabaco. El dato corrobora que había contrabando de este producto y que el virreinato trazó otros trayectos para contar con senderos menos dificultosos.

“Se conoce que el camino pasaba 11 o 12 veces el mismo río debido a lo escarpado de las montañas, lo que nos da una idea de la necesidad de abrir nuevas vías. Obviamente no era el que utilizaban los nativos, ellos usaban otro”, comentó el investigador.

Ruta de los conventos agustinos

Ochoa Salas encontró ese otro camino en la Relación de Huejutla, donde se habla del que iba de la ciudad de México a Pachuca, llegaba a Atotonilco, Metztitlán, Metzquititlán, Zacualtipán, Tianguistengo y Molango y bajaba a Huejutla.

Se aprovechó en la Colonia –época en que era conocida como la “ruta de los conventos agustinos”– y se volvió a retomar a finales de la década de los años 60 y principios de los 70 del siglo XX, al trazar la famosa carretera que va de Pachuca a Huejutla.

Al emplear como fuente el Códice Xicotepec, halló otra ruta que partía precisamente de Xicotepec –hoy Villa Juárez, cerca de Huachinango– y se bifurcaba hacia Atotonilco y Tulancingo. Según Ochoa Salas, ésta, en conexión con Xicotepec y Metlaltoyuca, llegaba al mercado de Tzicoac, conocido ahora como Mesa de Cacahuatenco.

“Ése fue uno de los mercados huastecos más importantes de la época prehispánica, otro era el de Tuxpan, que cumplía con todos los requisitos para desarrollarse económicamente: se localizaba en las márgenes del río, lo que le permitió constituirse en la fuente principal de abastecimiento de sal. Esta apreciada mercadería se producía a lo largo de la costa, pero sobre todo en las salinas de Campeche y de Pánuco, al norte de Tampico”.

Sin embargo, Pánuco enfrentaba problemas para transportarla, pues se encontraba bajo la hostilidad permanente de los chichimecas de la Raya de Pánuco. Un documento de la época colonial dice claramente que la sal era llevada de Campeche a un lugar llamado Amoyoc y de ahí la embarcaban a Huejutla, sede de otro gran mercado, de donde se distribuía a toda la región.

“Como se ve, éstas son rutas de cabotaje de la época prehispánica que se aprovecharon como lugares de embarque y desembarque en la Colonia”, señaló el investigador.

Camino a Xicotepec

No obstante, en el siglo XVIII Tuxpan cayó en el olvido y se convirtió en un pueblo de pescadores; como localidades comerciales tenían más importancia Tamiahua y Temapache, el otro gran mercado que, en opinión de Ochoa Salas, era un punto de la ruta que bajaba de Chicontepec y Tepetzintla.

“Ahí descubrí el camino real que iba de Tepetzintla a Temapache; en un principio parecía una calzada, pero resultó una pequeña fortificación destinada a proteger a los mercaderes. De Temapache se llegaba a Tuxpan y luego se bajaba a Tamiahua; de ahí se iba a Temapache. Este mismo itinerario lo registró el obispo Alonso de la Mota y Escobar, quien era visitador”.

En Xicotepec se encontraba también un enclave de la Triple Alianza. Es interesante recordar que las conquistas de los mercados del sur de la Huasteca se realizaron precisamente por el camino a Xicotepec.

Aunque los texcocanos llegaron primero a Tuxpan, fue después de las grandes hambrunas padecidas por los mexicas (hacia 1446, porque las aguas saladas desplazaron a las aguas dulces en el cuerpo lacustre de la cuenca del Valle de México) cuando éstos volvieron a expandir su área de influencia. De ese modo reconquistaron el sur de la Huasteca: Tzicoac, Cacahuatengo y Tuxpan. Estos hechos están consignados en la piedra Tizoc.

En esta última “se ve cómo unos mexicas tienen agarrado del cabello a un tuxpaneca. Esa situación también la registró Fernando de Alva Ixtlilxóchitl y no hay duda de que, al ser miembros de la Triple Alianza, los mexicas reconquistaron el sur de la Huasteca”, añadió.

Cabe recordar que la Triple Alianza se repartía el botín de guerra en partes desiguales: dos le correspondían a Texcoco, dos a Tenochtitlan y sólo un quinto a Tlacopan, quizá por la debilidad que mostraba o porque su sitio en la alianza no era determinante.

Conquistas mexicas

Los mexicas tomaron la misma ruta y conquistaron Metlaltoyuca, donde se encontraba una impresionante muralla natural, difícil de superar con las tecnologías guerreras de la época, sin embargo, ellos lo hicieron y pudieron conquistar Tzicoac.

De ahí baja una ruta a Tuxpan, lo cual hace suponer que los mexicas también dominaron Tuxpan y Temapache y que los grandes mercados del sur de la Huasteca pagaban tributo a la Triple Alianza.

“Como puede advertirse, estas vías de comunicación y comercio son relevantes porque muestran la importancia económica que tenía la Huasteca. Ahí se producían ocho variedades de chile para exportación, algodón, mantas de mil colores, plumas, pescado y camarón seco, hueva de lisa y productos suntuarios, entre otros”.

En la búsqueda de elementos que fortalecieran sus hipótesis de estudio, Ochoa Salas encontró una lápida a la que denominó “de la calzada”. Un primer acercamiento lo hizo suponer que se trataba de una lápida ceremonial. Después, en colaboración con el antropólogo belga Michel Graulich, concluyó que se trataba de una conmemorativa del primer siglo de la conquista de Tuxpan.

“Se erigió 57 años antes de la Conquista. Data de 1464. América todavía no se descubría cuando en la Huasteca se conmemoraba el primer siglo (siglo indígena) de la conquista de Tuxpan”.

¿Cuál fue la razón de las conquistas emprendidas por los mexicas en la segunda parte del siglo XV? Desde la perspectiva de Ochoa Salas, los mercaderes mexicas se presentaron en Tzicoac para comerciar, pero fueron emboscados y torturados por los huastecos en un lugar localizado entre Metlaltoyuca y Tzicoac. Los sobrevivientes se quejaron y después se iniciaron las conquistas.

El gran mercado regional de Tula

“¿Habrá sido cierta esa anécdota? No lo sabemos, pero resulta curioso suponer que fueran a mercadear, no a espiar, como lo hacían los pochtecas. Además, suena increíble que esos mercaderes fueran atacados sólo por comerciar. En todo caso, éste fue el pretexto de la conquista de la Huasteca, porque su forma de producción era codiciada por la Triple Alianza”.

Aún más: el poderío económico de los huastecos se conocía desde tiempo atrás, sobre todo en Tula, ciudad que albergaba un gran mercado regional. Hasta allá llegaban los comerciantes huastecos, cuya presencia puede constatarse por la arquitectura, además, en las fuentes históricas de entonces los huastecos aparecen de manera reiterada.

Incluso, en la relación de Fray Bernardino de Sahagún se encuentra la descripción de un mercader huasteco que vende chile, uno de los productos más requeridos en el mercado de Tula, lo que habla de las rutas comerciales de los huastecos, tanto hacia el sur como hacia el norte.

También, había una red de comercio de cabotaje que no se circunscribía al área mesoamericana, sino que llegaba hasta la Florida. Hay muestras de cerámica a lo largo de la costa y por tierras interiores que acreditan un contacto comercial entre el sur de Estados Unidos y el norte de Mesoamérica. La mercancía transitaba, quizá no de manera tan expedita como en Mesoamérica. De hecho, las rutas comerciales que salían de EU llegaban hasta Yucatán y Centroamérica.

“En suma, el estudio de las rutas de comunicación y de comercio permite concluir que la presencia de la Triple Alianza en la Huasteca no se reducía a un mero intercambio comercial entre esas regiones –y a su influencia recíproca–, sino también tenía claros intereses de tipo económico, político e ideológico”.

Rechazo de los mexicas a los huastecos

Los mexicas pasaron por Tula en su peregrinación a la cuenca de México y después de un sinnúmero de vicisitudes fundaron Tenochtitlan. No tenían nombre, eran nadie, eran chichimecas, por lo que buscaron a alguien con raigambre tolteca; encontraron a Acamapichtli, a quien nombraron el primer tlatoani, pero resultó que Acamapichtli no era tolteca porque sus raíces estaban emparentadas con Xólotl, chichimeca, y con Tomiyauh, huasteca. Acamapichtli era bisnieto de Tomiyauh y de Xólotl, y su origen partía de la Huasteca y de entre los chichimecas.

“A mí me parece que tal característica de sus raíces pudo provocar que los mexicas rechazaran a los huastecos. Decían que eran borrachos, sodomitas, les endilgaban todos los epítetos despectivos que tenían y los estigmatizaban. Ésa es una vertiente ideológica que sirve para armar una crónica sobre las rutas prehispánicas de la Huasteca, por donde circulaban mercancías y, también, ideas”, concluyó el investigador.

Créditos: UNAM-DGCS-122-2014