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SOBRE EXPLOTADAS LA MAYOR PARTE DE ESPECIES DE CAMARÓN EN EL PAÍS

 
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A pesar de su gran riqueza pesquera, la mayor parte de especies de camarón en el país está sobre explotada; sólo quedan dos en buenas condiciones: los cafés del Golfo de México y del Pacífico mexicano. Las poblaciones silvestres están sujetas a una alta extracción, indicó Adolfo Gracia Gasca, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM.
Algunas de las poblaciones que están colapsadas son el blanco y rosado del Golfo, cuya captura ha mermado el recurso pesquero hasta llegar a menos del 10 por ciento de la producción. En la década de 1980, se producían entre 10 mil y 12 mil toneladas anuales del rosado, hoy sólo se obtienen unas 500, mientras que del blanco la extracción, que originalmente era mil 600 toneladas al año, ahora es de menos de 200.
En el Pacifico la situación es similar, pues muchas de las poblaciones del crustáceo marcan una disminución importante, abundó el también coordinador del Consejo Académico del Área de las Ciencias Biológicas Químicas y de la Salud de esta casa de estudios.
El descenso responde, en gran medida, a que se explota el crustáceo en casi todas las etapas de su ciclo de vida, es decir, se reproduce en el mar, donde los huevecillos eclosionan y las larvas crecen, pero se desplazan a las lagunas costeras donde pasan entre tres y cuatro meses para su desarrollo.
Una vez que alcanzan la etapa juvenil comienzan a ser explotados por las pesquerías artesanales dentro de la propia laguna y posteriormente en el mar, al emigrar hacia el océano, con lo que se conforma una pesquería secuencial en subadultos y adultos.
Además, prosiguió, “recientemente han aparecido pesquerías paralelas que se realizan en el mar sobre los camarones blancos del Golfo de México y Pacífico y azul del Pacífico, con lanchas y redes de monofilamento de deriva, es decir, se desplazan con la corriente y de esta forma los atrapan.
“Actúan sobre las mismas poblaciones que son capturadas por los barcos camaroneros que tradicionalmente han operado en el ambiente marino; todo esto conforma un conjunto de presión muy alta, más en las especies que están al máximo de explotación”.
Por otra parte, refirió, si bien el café del Golfo (Farfantepenaeus aztecus) y el del Pacífico mexicano (Farfantepenaeus californiensis) también se encuentran en esa situación, aún están en buenas condiciones y son las especies que sostienen, en mayor parte, la producción nacional.
Este crustáceo es el recurso más importante del país en la materia, pues representa hasta 40 por ciento del valor de la producción pesquera nacional sólo de especies en estado silvestre. En tanto, su cultivo ha crecido a más de 100 mil toneladas al año, cifra superior a la producción silvestre.
Ambas actividades (la captura y cultivo) deben ser complementarias para no afectar y lograr el máximo de producción y así promover la seguridad alimentaria; “cada una tiene su nicho”, aseguró. Sin embargo, en algunas ocasiones para establecer áreas de cultivo se ven afectados los manglares, que son esenciales para el desarrollo del ciclo de vida de los camarones.
“Afortunadamente, en México se ha tomado en cuenta la importancia de los manglares como áreas de crecimiento para ésta y otras especies. No obstante, son muchos los factores que intervienen en el aprovechamiento de este recurso y que le confieren una alta complejidad a su pesquería”, reconoció.
El camarón es una especie exitosa desde el punto de vista ecológico, debido a su alto potencial reproductivo que le permite responder a la explotación pesquera, “por lo que no podría hablarse de extinción por su sobreexplotación, pero sí del colapso de la captura y que se pueda terminar con ésta desde el punto de vista económico”.
Por lo general, estas especies alcanzan la madurez sexual a los ocho meses y en el año tienen dos periodos de reproducción masiva, además, son “oportunistas” para aprovechar las condiciones ambientales favorables para su crecimiento. Si se combina esto y se toman medidas adecuadas, se estaría en posibilidad de aprovechar su potencial, incluso para la recuperación de las poblaciones agotadas, finalizó el universitario.
Créditos: UNAM-DGCS-712-2013

UNAM29112013-1A pesar de su gran riqueza pesquera, la mayor parte de especies de camarón en el país está sobre explotada; sólo quedan dos en buenas condiciones: los cafés del Golfo de México y del Pacífico mexicano. Las poblaciones silvestres están sujetas a una alta extracción, indicó Adolfo Gracia Gasca, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM.

Algunas de las poblaciones que están colapsadas son el blanco y rosado del Golfo, cuya captura ha mermado el recurso pesquero hasta llegar a menos del 10 por ciento de la producción. En la década de 1980, se producían entre 10 mil y 12 mil toneladas anuales del rosado, hoy sólo se obtienen unas 500, mientras que del blanco la extracción, que originalmente era mil 600 toneladas al año, ahora es de menos de 200.

En el Pacifico la situación es similar, pues muchas de las poblaciones del crustáceo marcan una disminución importante, abundó el también coordinador del Consejo Académico del Área de las Ciencias Biológicas Químicas y de la Salud de esta casa de estudios.

El descenso responde, en gran medida, a que se explota el crustáceo en casi todas las etapas de su ciclo de vida, es decir, se reproduce en el mar, donde los huevecillos eclosionan y las larvas crecen, pero se desplazan a las lagunas costeras donde pasan entre tres y cuatro meses para su desarrollo.

Una vez que alcanzan la etapa juvenil comienzan a ser explotados por las pesquerías artesanales dentro de la propia laguna y posteriormente en el mar, al emigrar hacia el océano, con lo que se conforma una pesquería secuencial en subadultos y adultos.

Además, prosiguió, “recientemente han aparecido pesquerías paralelas que se realizan en el mar sobre los camarones blancos del Golfo de México y Pacífico y azul del Pacífico, con lanchas y redes de monofilamento de deriva, es decir, se desplazan con la corriente y de esta forma los atrapan.

“Actúan sobre las mismas poblaciones que son capturadas por los barcos camaroneros que tradicionalmente han operado en el ambiente marino; todo esto conforma un conjunto de presión muy alta, más en las especies que están al máximo de explotación”.

Por otra parte, refirió, si bien el café del Golfo (Farfantepenaeus aztecus) y el del Pacífico mexicano (Farfantepenaeus californiensis) también se encuentran en esa situación, aún están en buenas condiciones y son las especies que sostienen, en mayor parte, la producción nacional.

Este crustáceo es el recurso más importante del país en la materia, pues representa hasta 40 por ciento del valor de la producción pesquera nacional sólo de especies en estado silvestre. En tanto, su cultivo ha crecido a más de 100 mil toneladas al año, cifra superior a la producción silvestre.

Ambas actividades (la captura y cultivo) deben ser complementarias para no afectar y lograr el máximo de producción y así promover la seguridad alimentaria; “cada una tiene su nicho”, aseguró. Sin embargo, en algunas ocasiones para establecer áreas de cultivo se ven afectados los manglares, que son esenciales para el desarrollo del ciclo de vida de los camarones.

“Afortunadamente, en México se ha tomado en cuenta la importancia de los manglares como áreas de crecimiento para ésta y otras especies. No obstante, son muchos los factores que intervienen en el aprovechamiento de este recurso y que le confieren una alta complejidad a su pesquería”, reconoció.

El camarón es una especie exitosa desde el punto de vista ecológico, debido a su alto potencial reproductivo que le permite responder a la explotación pesquera, “por lo que no podría hablarse de extinción por su sobreexplotación, pero sí del colapso de la captura y que se pueda terminar con ésta desde el punto de vista económico”.

Por lo general, estas especies alcanzan la madurez sexual a los ocho meses y en el año tienen dos periodos de reproducción masiva, además, son “oportunistas” para aprovechar las condiciones ambientales favorables para su crecimiento. Si se combina esto y se toman medidas adecuadas, se estaría en posibilidad de aprovechar su potencial, incluso para la recuperación de las poblaciones agotadas, finalizó el universitario.

Créditos: UNAM-DGCS-712-2013

DESAPARECEN EQUINODERMOS DE AGUAS NACIONALES

 
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LIBROS SOBRE EQUIDERMOS• Característicos por sus formas simétricas y su “piel espinosa”, los pepinos, estrellas y arañas o canastitas de mar habitan en aguas del Caribe y del Golfo mexicanos

• La intensa actividad humana y el calentamiento climático matan y erradican del país a estos animales

• Expertos del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, presentaron dos libros sobre holoturoideos y ofiuroideos, dos grupos que están desapareciendo de aguas nacionales

La inadecuada intervención del ser humano en las costas y el calentamiento climático global, provocan la desaparición de los pepinos, estrellas y arañas o canastitas de mar del Golfo y Caribe mexicanos, alertaron investigadores del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM.

Alfredo Laguarda Figueras y Francisco Solís Marín, del Laboratorio de Sistemática y Ecología de Equinodermos de la instancia académica, destacaron que esos animales, de formas simétricas y “piel espinosa”, habitan en aguas oceánicas tibias y son muy sensibles al cambio ambiental.

Dentro de los equinodermos hay dos grupos, los holoturoideos y los ofiroideos, cuya conservación es prioritaria porque se están extinguiendo de las aguas nacionales, destacó Solís.

“Son especies de áreas tibias, y el cambio climático las está erradicando del país. No sabemos si están migrando o simplemente muriendo, pero en las áreas donde estuvieron miles de años ya no están”, denunció.

Por su parte, Laguarda Figueras destacó la importancia de los equinodermos en la evolución y en la cadena trófica. De ellos dependen varias especies, pues son alimento de algunas, y otras viven en sus sustratos.

Presentes en el planeta desde el Cámbrico, hace entre 542 y mil millones de años, de los equinodermos existen importantes registros fósiles, incluso aparecen en frescos humanos realizados en Creta hace cuatro mil años.

Sin embargo, en la actualidad están desapareciendo, por lo que urge acelerar las investigaciones científicas. “Los equinodermos representan un filum completo y son de una biodiversidad extraordinaria. Tenemos que cuidarlos, entenderlos, conocerlos, estudiarlos desde los puntos de vista genético, evolutivo, biológico, en cuanto a su reproducción, su desarrollo y su función dentro del ecosistema”, señaló Laguarda.

Clasifican especies en dos libros

Para contribuir al conocimiento y cuidado de los equinodermos, Francisco Solís y Alfredo Laguarda encabezaron la realización de dos libros, editados por el ICMyL y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), donde se profundizó en sus particularidades.

Una de las obras es “Holoturoideos (Echinodermata: Holothuroidea) del Golfo de California”, donde los autores clasificaron 55 especies de las 115 que se conocen en el país.

La otra, “Ofiuroideos del Carie Mexicano y el Golfo de México”, incluye la clasificación de 98 especies de las más de 200 existentes en la nación.

En presencia de los autores, ambos textos fueron presentados en el auditorio Agustín Ayala Castañares del ICMyL por Blanca Huitrón Sánchez, del Instituto de Geología de la UNAM; Elva Escobar Briones, del ICMyL, y Laura E. Villaseñor y Fernando Villaseñor Gómez, ambos de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

En los libros se presenta una descripción taxonómica, una fotografía y detalles de la ubicación de estos animales marinos en nuestros mares, a fin de dar a conocer detalles científicos.

En una próxima etapa, los autores planean continuar una colección de libros-catálogos de equinodermos y realizar una versión electrónica en español e inglés, para que estudiantes, profesionales e interesados puedan conocer a estas especies.

Fuente: Boletín UNAM-DGCS-156 – dgcs.unam.mx

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