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Yolanda Lastra, lingüista, experta en el chichimeco Jonaz

 
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Clementina Merced Yolanda Lastra y Villar y García Gómez, investigadora emérita del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.
Clementina Merced Yolanda Lastra y Villar y García Gómez, investigadora emérita del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

16 de mayo de 2011
• Otorga la UNAM emeritazgo a esta investigadora del IIA

El estudio de las lenguas indoamericanas; la labor precursora en la sociolingüística, con un importante papel en la difusión de las ideas, los temas, los debates y los métodos, y los trabajos sobre el español de México, que también han abierto nuevas vetas a la investigación, forman parte de la trayectoria de Clementina Merced Yolanda Lastra y Villar y García Gómez, del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM.

Su interés por la lingüística, que la investigadora emérita define como el estudio científico de las lenguas para saber cómo funcionan, se dio a través del aprendizaje y la enseñanza de estas últimas.

Desde joven, estudió en una escuela donde se enseñaba inglés; luego, en Estados Unidos, asistió a otra, donde aprendió el francés, y fue en la Universidad de Georgetown, en Washington, DC, donde comenzó a formarse en lingüística, disciplina en la que obtuvo la maestría. Más tarde, el doctorado en la misma especialidad por la Universidad de Cornell, Nueva York.

“Después de la maestría volví y trabajé un tiempo en México. Entonces, quise entrar a estudiar a la UNAM, pero costaba mucho trabajo por la cuestión de la revalidación de estudios”.

La académica recordó que en esas instituciones tuvo profesores muy destacados: Paul Garvin, checo y políglota (sabía checo, eslovaco, alemán, francés e inglés y “después que lo invitamos a una cuestión relacionada con América Latina, aprendió español”).

Asimismo, Charles Hockett, “buenísimo, el mejor. Pero en ese momento surgía Chomsky con todo lo que eso significaba: cambió, revolucionó todo. Ambos, contribuyeron al desarrollo de la disciplina”, opinó.

Después del doctorado, “se abrió una plaza en la entonces sección de Antropología del Instituto de Investigaciones Históricas, y la gané; desde esa fecha (1968) me quedé en la UNAM”.

En Georgetown aprendió a describir las lenguas. Yolanda Lastra quería hacerlo “en vivo” y estudiar una en territorio nacional. “En algún momento, tomé un curso en la Escuela Nacional de Antropología e Historia con Moisés Romero y le pregunté dónde hacer trabajo de campo”.

La elección fue el chichimeco; quedó fascinada con esa lengua, de la que hoy espera hacer una gramática y un diccionario; “no es nada fácil, pero lo voy a lograr”, aseguró.

El chichimeco jonaz, llamado así para distinguirlo de otros, es el único que se mantiene vivo, aclaró la experta. Es una lengua otopame que se habla en Guanajuato, mencionó la también estudiosa, en cierto momento, del quechua de Cochabamba, Bolivia.

Además, refirió, el español es mi lengua y claro que me interesa. Por ello, trabaja con Pedro Martín Butragueño, de El Colegio de México, en un análisis de las variaciones de nuestro idioma (según el nivel social, educación, edad) en la Ciudad de México.

En su trayectoria, también destaca su participación en el proyecto de la UNESCO, Atlas de lenguas en peligro de extinción, y el registro realizado en la década de 1970, municipio por municipio, junto con Fernando Horcasitas, de la situación dialectal del náhuatl en el DF, Estado de México, Morelos y Tlaxcala.

Respecto al primer tema, dijo que la situación en México es un desastre, aunque hay esperanza por la existencia de leyes que las protegen. “Es muy importante que se haya fundado el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), porque hay que dar a conocer su importancia a los propios hablantes, que la abandonan por el español”.

Incluso, sentenció la autora de Los Otomíes. Su lengua y su historia, hay algunas que si no nos damos prisa, se van a quedar sin describir. Mejor sería revitalizarlas, pero en el último de los casos, debemos describirlas, precisó.

Hasta ahora, reconoció, no se sabe a ciencia cierta cuántas lenguas existen en México, aunque con seguridad son más de 68, como tantas veces se repitió oficialmente. El INALI, por ley, tenía que establecer cuántas y cuáles son, dónde se hablan y cuántas variantes existen. Según sus resultados hay 364 variedades, pero sólo con estudios detallados de sociolingüística se podrá llegar a resultados más precisos.

Por último, de su nombramiento como investigadora emérita de la UNAM, externó: “me da muchísimo gusto”.
Créditos: UNAM-DGCS-287-2011/unam.mx

Encabeza UNAM creación de la primera metabase de datos de identificación forense del mundo

 
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El IIA y la FM han jugado un papel protagónico en el desarrollo de una metabase de datos a escala mundial, para la investigación y docencia en identificación forense.
El IIA y la FM han jugado un papel protagónico en el desarrollo de una metabase de datos a escala mundial, para la investigación y docencia en identificación forense.

22 de diciembre de 2010

• En Forost participa más de una docena de instituciones de todo el planeta y casi una treintena de investigadores
• Contiene 470 diferentes imágenes de la más alta calidad, con la correspondiente descripción anatómica de 326 diferentes tipos de traumatismos y 13 osteopatologías

La Universidad Nacional, a través del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) y la Facultad de Medicina (FM), ha contribuido sustancialmente en el desarrollo de una metabase de datos a escala mundial, única en el orbe, para la investigación y docencia en identificación forense (Forost), relativa a imágenes de lesiones óseas.

Con ello, se demuestra que la UNAM está consciente de la problemática social que se vive en el país, coincidieron Socorro Báez Molgado, coordinadora de Forost, y Lilia Escorcia, integrante del Laboratorio de Antropología Forense del IIA.

La morfología juega un papel importante en el estudio de lesiones óseas, permite analizar la reacción o alteración del hueso ante agentes externos, como una fuerza o enfermedad. La descripción anatomorfológica detallada permite generar información que puede ser utilizada por investigadores, especialistas forenses y estudiantes, con la comparación de casos y estandarización de criterios.

De ahí, la importancia de la metabase, cuyo primer objetivo fue la creación de una base de datos visual de lesiones óseas, que fuera de la mano con la tipificación de información para compartirla.

También, el objetivo de Forost es promover el intercambio académico, la investigación y la discusión en un espacio donde el usuario pueda aprovechar la información de los curadores o investigadores participantes, y ponerse en contacto con el responsable de las colecciones, o los casos de su interés de una manera fácil, lo que ayuda en la reducción de tiempos y presupuestos, aclaró Báez Molgado.

El proyecto, presentado formalmente en 2009 en el IIA, ahora tiene escala mundial debido a la colaboración de más de una docena de instituciones de todo el planeta y casi una treintena de investigadores.

Lilia Escorcia, integrante del Laboratorio de Antropología Forense del IIA.
Lilia Escorcia, integrante del Laboratorio de Antropología Forense del IIA.

Entre las instancias participantes están el propio Instituto de Investigaciones Antropológicas y la FM de la UNAM, la California State University East Bay (tercera entidad convocante de Forost), el Cleveland Museum of Natural History, el National Museum of Prague.

Asimismo, la Colección Doménec Campillo de Barcelona, la California State University of Chico, el National Museum of Health and Medicine (en Washington D.C.), el Human Evolution Research Center (HERC) de la Universidad de California en Berkeley, CT Scanner, y las universidades del País Vasco, de Coimbra y de Burdeos.

Hasta el momento, la metabase contiene 470 diferentes imágenes de la más alta calidad, con la correspondiente descripción anatómica de 326 diferentes tipos de traumatismos y 13 osteopatologías, aclaró Báez, integrante del HERC.

La también estudiante de doctorado en la UNAM precisó que este año la base de datos, de libre acceso en la página www.forost.org, tuvo alrededor de 23 mil visitas, con un promedio de dos mil usuarios por mes. “Son de todas partes del mundo, desde lugares remotos, hasta grandes urbes”.

La base de datos se organiza por lesión y existen campos en los que el usuario señala qué búsqueda desea realizar: por instrumento, hueso, enfermedad o tipo de traumatismo, entre otros. Al hacer click, se despliega la información solicitada, “así de fácil”.

Forost está dirigido a estudiantes, investigadores u osteólogos forenses que tienen poco o nulo acceso a las colecciones o a múltiples tipos de lesiones. En general, cada compilación tiene unos cuantos ejemplos de lesiones de tipo ante mórtem, peri mórtem o post mórtem; los libros de texto también presentan pocos casos, por lo que es atractivo contar con un sitio web que ofrezca imágenes de todo el mundo, que van desde esqueletos arqueológicos, hasta casos modernos.

En tanto, Lila Escorcia explicó que a través de la osteología forense se pueden responder preguntas como quién era la persona cuyos restos son analizados, su edad y sexo, de qué se alimentaba, el tipo de actividades que realizaba, la estatura, si era diestra o zurda, entre otros datos. Este modelo se aplica para las poblaciones desaparecidas, pero también para las contemporáneas y para identificar personas desaparecidas.

Aunque los huesos que aportan mayor cantidad de datos son el cráneo, la pelvis y, en general, los huesos largos, la mayoría son útiles y arrojan información; incluso, los del pie se usan para determinar estatura, señaló la experta.

Dentro de las actividades de Forost, la universitaria destacó la realización del Seminario Internacional de Antropología Forense –la segunda versión se celebrará del 28 de marzo al 1 de abril de 2011 en la UNAM-, cuyo objetivo es actualizar a especialistas en diferentes temas (como antropología dental o molecular, e historia de la antropología forense) y avances del área.

Por último, Socorro Báez Molgado destacó que Forost tiene la co-dirección de tres profesores que tomaron la iniciativa para emprender el proyecto: por parte del IIA, su director Carlos Serrano Sánchez; de la FM, Patricia Herrera Saint-Leu, y de California State University East Bay, Henry Gilbert. Éste último asesoró a Raúl Castillo Castro, estudiante de la Facultad de Ingeniería, quien desarrolló la base de datos.
Créditos: UNAM-DGCS-804/unam.mx

Alrededor de 150 plantas actuales, similares a las de la época prehispánica

 
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No todo el polen de plantas modernas subsiste si está depositado en el suelo por muchos años; gran parte se pudre, se descompone o es atacado por bacterias, explicó Emilio Ibarra Morales, del IIA.
No todo el polen de plantas modernas subsiste si está depositado en el suelo por muchos años; gran parte se pudre, se descompone o es atacado por bacterias, explicó Emilio Ibarra Morales, del IIA.

Domingo 5 de septiembre de 2010

• Investigadores del IIA de la UNAM analizan, a través de microscopía, polen rescatado de excavaciones arqueológicas

A través de microscopía, investigadores de la UNAM han descubierto alrededor de 150 plantas prehispánicas iguales a las que existen en la actualidad.

De acuerdo con Emilio Ibarra Morales, técnico académico del Laboratorio de Paleoetnobotánica y Paleoambiente del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA), el estudio se basa en el análisis del polen rescatado de excavaciones arqueológicas, como el de las quenopodiáceas, hierbas como el huauzontle y el epazote, además del amaranto y el maíz, de uso alimenticio. También, se han localizado plantas asociadas con bosques.

Actualmente, explicó, se analizan muestras de la Pirámide del Sol, en Teotihuacan, y de otras partes de ese sitio; asimismo, se labora en regiones de Tlaxcala y Veracruz, en colaboración con especialistas del INAH y del extranjero.

“Se trata de muestras de sedimentos de suelo halladas en las zonas referidas, en las que se presume existen residuos de polen que se extraen mediante un procedimiento físico-químico”, detalló.

La recolección de polen de plantas actuales, prosiguió, es importante porque el de especies arqueológicas ha sufrido transformaciones y deformaciones, como cualquier elemento expuesto a la intemperie por años; en consecuencia, dista mucho de tener la morfología de uno actual.

El objetivo de la recolección en vegetaciones contemporáneas es comparar su polen con el de la época prehispánica, para saber si algunas plantas prevalecen hoy en día. “Con este procedimiento se puede hacer una identificación taxonómica, lo más aproximada posible, entre ambos granos, tarea en colaboración con el Instituto de Biología”, acotó.

En Teotihuacan, ejemplificó, se tiene un amplio registro de polen de pino, hoy desaparecido por la degradación ecológica y otras actividades humanas; los actuales no son iguales a los de entonces, y fueron plantados en tiempos más recientes.

“México está vinculado con toda América respecto a la flora, sin embargo, nuestro país es una zona interesante porque es una franja de contacto entre la del norte y la del sur del continente, aunque tenemos más afinidad con la del norte”, precisó.

Por otra parte, no todo el polen de plantas modernas subsiste si está depositado en el suelo por muchos años o siglos, gran parte se pudre, se descompone o es atacado por bacterias y, en consecuencia, sus probabilidades de sobrevivencia son mínimas.

Finalmente, apuntó que si se han localizado vegetaciones prehispánicas, es porque fueron colectadas y resguardadas con propósitos específicos, como hierbas medicinales, alimenticias, para elaborar construcciones, rituales y hasta manufactura de implementos.

Créditos: UNAM. DGCS-525/unam.mx

Con la urbanización, disminuye la endogamia en México

 
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Carlos Serrano Sánchez, director del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.
Carlos Serrano Sánchez, director del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

4 de agosto de 2010

• Ese proceso ha permitido mayor movilidad poblacional e interacción entre personas que provienen de diversos lugares, destacó Carlos Serrano Sánchez, director del IIA de la UNAM
• La endogamia se intensifica cuando se produce un aislamiento por razones de tipo cultural, religioso, económico o geográfico

Los casos de endogamia en México han disminuido por el proceso de urbanización que ha permitido mayor movilidad poblacional e interacción entre personas provenientes de diversos lugares, aseguró el director del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, Carlos Serrano Sánchez.

Esta práctica, dijo, se genera principalmente en el ámbito rural y en comunidades indígenas que sufrieron un proceso histórico que, en muchos casos, los mantuvo aislados y los orilló a vivir en circunstancias deplorables, condición que también repercutió en su patrón de reproducción. “Esta tradición se volvió una expresión de defensa de la identidad cultural”.

No obstante, cada vez se integran más a la población urbana, lo que deriva en un mayor grado de mestizaje y exogamia, explicó.

La endogamia

Las relaciones endogámicas ocurren cuando dos personas que tienen una proximidad estrecha de origen se unen; es decir, se generan en el seno de la misma comunidad o grupo humano.

El caso contrario se denomina exogamia, cuando se forma una pareja que no pertenece al mismo grupo. Aunque son fenómenos contrapuestos, ambos son patrones culturales y sociales “porque obedecen a normas, muchas veces no escritas, pero establecidas por un conglomerado de individuos”.

La endogamia se produce cuando el aislamiento por razones culturales, religiosas, económicas o geográficas, deriva en barreras que limitan la comunicación entre colectividades, y cuando el grupo es pequeño, con frecuencia se forman parejas consanguíneas.

Este fenómeno puede generar consecuencias como la depresión de la biología de la población, y ocasionar disminución de la fertilidad, reducción del tamaño corporal, así como incidencia de muertes infantiles y perinatales, expuso.

Asimismo, se pueden incrementar fenómenos genéticos como la discromatopsia, también denominada daltonismo, que implica la imposibilidad de distinguir algunos colores, o la polidactilia, que consiste en desarrollar más dedos de lo normal.

“Las relaciones endogámicas no producen mayores dificultades cuando corresponden a una población amplia y se dan dentro de un mismo grupo para mantener la identidad, pero si se presenta aislamiento y los casos de consanguinidad se intensifican, entonces se incrementan los problemas de salud”, indicó el antropólogo.

A la baja, casos de endogamia y consanguinidad

La disminución de la endogamia es una tendencia a nivel mundial, destacó el especialista; el desarrollo de las comunicaciones ha permitido una amplia interacción de grupos aislados con el resto de la sociedad, y ha ocasionado la denominada “explosión de los aislados”.

Además de estos casos, los de consanguinidad también van a la baja, añadió Serrano; sólo se mantienen cuando hay de por medio intereses económicos, como sostener un legado que implique nexos con individuos cercanos a la familia.

No obstante, aún existen pequeños grupos que son altamente endogámicos, cuyo objetivo es mantener su estilo de vida, centrado en cuestiones religiosas o normas sociales.

Casos históricos

A lo largo de la historia de la humanidad se han suscitado casos de endogamia y consanguinidad: los faraones egipcios y emperadores persas incluían en sus harenes a la mayoría de sus hijas.

Los papás de la madre de Charles Darwin eran primos hermanos, y a su vez, el botánico contrajo nupcias con su prima hermana Emma Wedgewood; al parecer, esa condición provocó defectos y deterioro genéticos en su descendencia, que derivaron en muerte prematura; la preocupación constante del sabio en este sentido lo llevó a sustentar la teoría de la endogamia entre especies vegetales.

Carlos II, el Hechizado, fue el último rey de la dinastía de los Habsburgo que gobernó en España; padeció varios problemas de salud como impotencia (falleció sin descendencia tras dos matrimonios), constitución débil y corta estatura; padecía diarreas y vómitos frecuentes y tenía aspecto de anciano cuando murió, a los 39 años.
Las causas, según genetistas de la Universidad de Santiago de Compostela y la Fundación Pública Gallega de Medicina Genómica, pudieron ser las relaciones de consanguinidad, que prevalecían en su familia para conservar el linaje.

En países de Oriente Medio, la endogamia representa una amenaza; en ellos, el 60 por ciento de los matrimonios son consanguíneos y corren el riesgo de provocar enfermedades degenerativas, como el síndrome de Al-Aqeel, deficiencia genética que deriva en padecimientos como artritis, osteólisis o deformación de la cara desde el primer año de vida y, progresivamente, problemas de malformaciones e incapacidad de movimiento.

Edgar Allan Poe contrajo matrimonio con su prima Virginia Clemm, quien murió dos años más tarde al enfermarse de tuberculosis. El científico Albert Einstein se casó con su prima Elsa Loewenthal.

Otro ejemplo son las castas en la India. El hinduismo enseña que los seres humanos fueron creados de las diferentes partes del cuerpo de Brahma, una divinidad; dependiendo de la parte de donde fueron creados, se clasifican en cuatro castas básicas, que definen su estatus social, con quién se pueden casar, y el tipo de trabajos que pueden realizar.

Créditos: UNAM. DGCS -460/unam.mx

Estudian en la UNAM poblaciones de coras, huicholes y nahuas

 
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Los actuales coras y huicholes comparten el tronco lingüístico yutoazteca con los nahuas, pero difieren de ellos en cuanto a su localización geográfica, procesos históricos y estilo de vida en general.
Los actuales coras y huicholes comparten el tronco lingüístico yutoazteca con los nahuas, pero difieren de ellos en cuanto a su localización geográfica, procesos históricos y estilo de vida en general.

23 de julio de 2010

• El objetivo, profundizar el entendimiento de la composición de la diversidad en México, su distribución en un contexto histórico y cultural, señaló Blanca Zoila González, del IIA
• A lo largo de la historia, la dispersión genética ha dependido de crecimientos y contracciones demográficas, y esa partición no es uniforme, como no lo es la geografía, historia o necesidades de los diferentes grupos del país

Para profundizar el entendimiento de la composición de la diversidad en México, su dispersión y distribución en un contexto histórico y cultural, integrantes del Laboratorio de Antropología Genética del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM estudian poblaciones como los coras, huicholes y nahuas.

Dados los numerosos y continuos movimientos de estas comunidades en territorio nacional después del contacto español, “es difícil suponer que los grupos actuales correspondan exactamente al pasado de esas lenguas o localizaciones, pero si se toma en cuenta el tiempo y el espacio en que han estado relativamente aislados, se les puede considerar como nuevas colectividades, en el plano cultural y genético”, afirmó Blanca Zoila González Sobrino, investigadora del IIA.

Nuestro interés, explicó la también encargada del proyecto “De genes y símbolos, un estudio sobre huicholes, coras y nahuas” (PAPIIT IN402507), es considerar cómo aspectos de la cultura tan trascendentes como la cosmovisión, pueden influir en la conformación genética.
Aunque las poblaciones mexicanas tienen una herencia en común, hay cierta diversidad entre etnias. A lo largo de la historia, la distribución genética ha dependido de crecimientos y contracciones demográficas desde que se establecieron los primeros grupos; esa dispersión no es uniforme, como no lo es la geografía de México, su historia o sus necesidades, abundó.

Además, prosiguió, el abordaje de la diversidad biológica poblacional se ha basado, en general, en las lenguas como punto de partida para diseñar las estrategias de muestreo, y para acceder al conocimiento sobre la distribución de las frecuencias genéticas que comparten los mexicanos como un gran grupo.

Sin embargo, aclaró, los diversos procesos, sean lingüísticos, culturales, tecnológicos o biológicos, tienen distintos ritmos y no evolucionan forzosamente de modo paralelo, “por lo que pueden conservarse unos y cambiar otros. Esto significa que los hablantes de una lengua determinada no necesariamente comparten el mismo conjunto de genes”.

La variación genética y su distribución en las poblaciones actuales es resultado de acontecimientos y cambios a lo largo del tiempo, aunque no se puede saber exactamente cuáles han sido, en qué medida y en qué momento ocurrieron en cada grupo, abundó.
En la antigua Mesoamérica, antecedente cultural de coras, huicholes y nahuas, parte fundamental de la cosmovisión fue la ingesta de sustancias psicoactivas, así como el comportamiento social y ritual respecto a ellas.

Entonces, resultaba de gran interés el parentesco mítico que fungía como principal elemento de cohesión entre la vida, el individuo y la sociedad. El cuerpo quedaba comprometido con la ingesta de alucinógenos y con la reproducción de sí mismo en función de símbolos que restringen el flujo génico respecto a otras poblaciones, dijo.
“Los actuales coras y huicholes comparten el tronco lingüístico yutoazteca con los nahuas (en el caso de este estudio, de Necoxtla e Ixhuatlancillo, en Veracruz), pero difieren de ellos en cuanto a su localización geográfica, procesos históricos y estilo de vida en general”, aclaró.
De genes y símbolos, un estudio sobre huicholes, coras y nahuas

La investigación de los universitarios se relaciona con la interpretación que pueda darse respecto a las distancias genéticas observadas; ellos se preguntaron si las distancias entre los grupos se originaron en tiempos prehispánicos, o fueron resultado de eventos acumulados de esos orígenes, de movimientos poblacionales en el periodo colonial, o de un relativo aislamiento que han mantenido hasta la fecha, vinculado a la influencia y obligaciones comunitarias a partir de sus creencias, entre otras causas.

A la fecha, detalló González Sobrino, se ha calculado la distancia genética entre coras, huicholes, nahuas y otros dos grupos de mestizos (en una muestra total de 272 personas), a partir de polimorfismos de genes empleados en el laboratorio como marcadores (5HT2A, 5HTT-LPR, MAOA [VNTR y EcoRV], APOE y haplogrupos del ADN mitocondrial).

Los resultados muestran diferencias entre los coras-huicholes, los grupos nahuas de Veracruz (Nexcoxtla e Ixhuatlancillo), y los mestizos. Al parecer, ha habido menos flujo genético entre los nahuas, finalizó.
Créditos: UNAM. DGCS -438/unam.mx