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Diseñan método para detectar plaga forestal en Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca

 
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mariposa monarca11 de marzo de 2012
• Con fotografía aérea infrarroja se puede saber el estado de salud y estrés de los árboles de ese reservorio; esta técnica permitirá hacer una evaluación y elaborar un catálogo de las zonas más afectadas, explicó Pablo Leautaud Valenzuela, del IGg de la UNAM
• El proyecto fue reconocido en el Concurso Nacional de Trabajos Recepcionales y de Titulación sobre Bosques y Humedales 2011 de la CONANP

En la plenitud del invierno mexicano, una gigantesca cortina natural pigmenta de naranja los bosques de oyamel en los estados de México y Michoacán. Los santuarios de la mariposa Monarca, considerados entre las cuatro bellezas naturales reconocidas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en suelo nacional, cuentan ahora con una estrategia más de protección, que permitirá identificar las plagas que descortezan sus árboles.

Con la tesis de licenciatura “Evaluación del estrés hídrico en Abies religiosa (Coniferophyta: Pinaceae) mediante el uso de fotografía aérea infrarroja, en la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca”, Pablo Leautaud Valenzuela, del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM, desarrolló un método para detectar plagas forestales en ese reservorio.

“Esta técnica hace uso de fotografías aérea infrarrojas (IR), con la que es posible percibir el estrés hídrico en el follaje de oyamel, que por lo general se asocia a una infección por plaga forestal. Con estas imágenes se tiene una perspectiva completa del paisaje, y con sus propiedades espectrales se puede distinguir entre una vegetación sana y otra que no está en esa condición, sea por algún patógeno, plaga o daño físico; con esta percepción remota es más fácil localizarla de manera eficiente y relativamente a bajo costo”, explicó.

El Método

Cada año, entre noviembre y marzo, las mariposas Monarca (danaus plexippus) encuentran en los bosques mexicanos las condiciones para desarrollarse y aparearse: altitud, temperatura, humedad y exposición a los rayos solares. Por ello, es prioritario proteger su hábitat del descortezador del oyamel.

“Aunque aún no es un problema grave, se empiezan a notar brotes considerables, por lo que este método, comparado con el que usa actualmente la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), que es el sobrevuelo en helicóptero, ofrece mayor eficacia al momento de detectar la plaga, hasta del 100 por ciento”, subrayó.

El levantamiento aéreo fotográfico IR lo realizan el Fondo Monarca y el IGg, junto con la World Wide Fund for Nature (WWF), que proveen las imágenes para después corregir colores, georreferenciarlas, crear un mosaico y, a la postre, extraer la información.

Asimismo, precisó que el desarrollo del método se limitó al área norte de la reserva, en la Sierra Chincua; el muestreo se realizó en un recuadro de dos mil hectáreas. “Elegimos ese sitio porque tenemos un gradiente altitudinal considerable, parte cae en zona núcleo, parte en amortiguamiento, es un bosque conservado típico, representativo del resto de la vegetación”.

El proyecto se encuentra actualmente en evaluación de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) para ser aplicado en toda la reserva, pero según Leautaud, “puede extrapolarse a otras regiones de México, como el Sistema Neovolcánico, donde existe una población considerable de oyamel”.

La tesis del universitario fue reconocida en el Concurso Nacional de Trabajos Recepcionales y de Titulación sobre Bosques y Humedales 2011 de la CONANP, con el tercer lugar en la categoría de Conocimiento.

Scolytus mundus

El descortezador del oyamel (Scolytus mundus), que también afecta las poblaciones del cerro de las Cruces y del Parque Nacional Izta-Popo, tiene una relación estrecha con el impacto de las actividades humanas, pues se observa un patrón de ataque en áreas fragmentadas o deforestadas, indicó el estudiante del IGg.

“En nuestra zona tenemos aproximadamente 180 árboles plagados, hubo una tendencia a que la mayoría se encontrara en la región núcleo. En realidad, el daño es poco si se compara con Canadá, donde las infecciones son de millones de hectáreas. La plaga es un organismo endémico, no introducida, ni es una especie invasora; es parte de la naturaleza”, precisó.

Leautaud cuenta con una aliada: una cámara réflex, con la que escruta el firmamento y los desplazamientos de las aves. “Inicié con la fotografía como pasatiempo, pero es una herramienta muy útil para la biología y su divulgación. Las aves son muy fotogénicas, estéticamente agradables, te ofrecen mucha flexibilidad desde ese punto de vista, se puede jugar mucho con las exposiciones y los enfoques”, concluyó.

Créditos: unam.mx/boletin/156/2012

Más de 50 por ciento de las catástrofes del país de deben a inundaciones, huracanes y sequías

 
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Falta de planeación y de medidas de mitigación, drenajes obsoletos y rectos que aumentan la presión del agua, y la obstrucción de coladeras y ductos con basura, algunas de las causas de inundaciones, señaló Oralia Oropeza Orozco, del IGg.
Falta de planeación y de medidas de mitigación, drenajes obsoletos y rectos que aumentan la presión del agua, y la obstrucción de coladeras y ductos con basura, algunas de las causas de inundaciones, señaló Oralia Oropeza Orozco, del IGg.

30 de julio de 2010

• Esos fenómenos hidrometeorológicos, junto con heladas, granizadas, ondas frías y de calor afectan cada año a la población, sus bienes y entorno, dijo Oralia Oropeza Orozco, del IGg de la UNAM
• En la zona metropolitana, Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Chalco, Ecatepec y Naucalpan son los sitios más afectados

Más del 50 por ciento de las catástrofes que ocurren cada año en el país es causado por fenómenos hidrometeorológicos como inundaciones, huracanes, otros tipos de lluvias torrenciales y sequías, afirmó Oralia Oropeza Orozco, investigadora del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM.

En ese grupo de fenómenos también se incluyen granizadas, nevadas, ondas frías y de calor, que afectan considerablemente a la población, sus bienes y entorno, señaló la académica adscrita al Departamento de Geografía Física.

“Ocurren inundaciones grandes, donde el nivel del agua alcanza más de un metro de alto, que ponen en peligro la vida de las personas, pero otras, de unos 15 centímetros, son suficientes para causar daños materiales como la pérdida de muebles y refrigeradores, que afectan seriamente la economía de las familias”, dijo.

Aunque no existe una medida oficial para identificar el alcance de la acumulación de agua de lluvias, se considera encharcamiento a un tirante del líquido de 10 a 15 centímetros de alto, mientras que un nivel de 25 a 30 centímetros, es una inundación, acotó.

Los principales daños ocasionados por las inundaciones se deben a que grupos humanos, generalmente marginados, habitan en viviendas inadecuadas, en zonas de riesgo como costas, riberas y áreas de deslave.

“Entre las causas figuran la falta de planeación y de medidas de mitigación, los drenajes obsoletos y rectos que aumentan la presión del agua, y la obstrucción de coladeras y ductos con basura”, reconoció.

Zonas de riesgo

Coautora de varios mapas sobre regiones propensas a inundaciones, que forman parte del Atlas Nacional de México del IGg, Oropeza Orozco recordó que los sitios de mayor riesgo en el país son el Distrito Federal, Estado de México, Nuevo León, Jalisco, Tabasco, Baja California y Veracruz, así como la costa de Chiapas, y la costa y valles de Oaxaca, Guerrero, Puebla y Campeche.

“En la Ciudad de México las delegaciones que más se inundan son Iztapalapa y Gustavo A. Madero, y en la zona metropolitana los municipios de Chalco, Ecatepec y Naucalpan”, indicó.

En un estudio sobre la frecuencia de esos desastres por entidad, la universitaria encontró que, entre 1970 y 2004, el Estado de México, Distrito Federal, Veracruz y Chiapas alcanzaron los valores más altos, con 202, 196, 194 y 106 inundaciones, respectivamente.

Agua de mayo a octubre

También, descubrió que la distribución mensual de inundaciones muestra que, en promedio, de mayo a octubre se presenta el mayor número de eventos (de 100 a más de 500), mientras en agosto hay un ligero descenso, quizá asociado a la sequía de medio verano o canícula.

En la época invernal, enero y febrero son los meses donde más se presentan inundaciones, aunque no rebasan las 100. Por otra parte, de los dos mil 443 municipios del país, 635 de ellos (el 25.9 por ciento) tienen registro de una a más de 40 inundaciones entre 1970 y 2004. Las jurisdicciones que han sido afectadas se distribuyen tanto en las costas como tierra adentro.

Entre las que han tenido más eventos se encuentran Ecatepec y Naucalpan, en el Estado de México (con 43 y 32, respectivamente); Acapulco, Guerrero (38); Tijuana, Baja California (31); Guadalajara, Jalisco (28); Iztapalapa, Distrito Federal (26); Tapachula, Chiapas (25); Monterrey, Nuevo León (24), y Torreón, Coahuila (23).

Entre las medidas de prevención para evitar las inundaciones en temporada de lluvias, la investigadora recomendó la construcción de diques y canales, la reducción de la deforestación y erosión del suelo, así como la aplicación de un plan de prevención con enfoque científico que considere las condiciones territoriales, ambientales y sociales de cada región vulnerable del país.

Créditos: UNAM. DGCS -452/unam.mx