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PROPONE INVESTIGADORA BRITÁNICA EN LA UAM ENFATIZAR EL CARÁCTER SOCIAL DEL ESPACIO

 
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Con el concepto “geometría del poder” la doctora Doreen Massey, investigadora de The Open University Milton Keynes, del Reino Unido, propone enfatizar el carácter social del espacio, en el que tiene lugar una compleja red de relaciones a nivel del entorno, la comunidad, el país o la dimensión global.

Invitada por el Área de Sociología Urbana de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) a impartir el Seminario Internacional Geografías del Poder. Conversaciones con Doreen Massey sobre el Espacio y la Política, la destacada geógrafa británica sostuvo que la conceptualización del espacio importa porque esta nueva noción tiene efectos intelectuales y plantea desafíos políticos.

Para explicar su propuesta la investigadora plantea tres características del espacio: una como producto de relaciones sociales en “una complejidad de redes, flujos, vínculos, prácticas e intercambios, “tanto a nivel íntimo del lugar (que se habita), como de la ciudad, del país o en el ámbito de lo global”.

El medio, señaló, se produce “en el manejo de nuestras vidas y lo reproducimos en relaciones sociales”, y es dentro en éstas que se encuentra el poder de lo social.

La autora galardonada con el Premio Internacional de Geografía Vautrin Lud considerado como el Nobel en esta disciplina indicó que una segunda característica de este concepto es que el entorno es la esfera de la posibilidad de la existencia de la multiplicidad en la que a su vez coexisten distintas trayectorias.

La tercera es que a consecuencia de las dos anteriores el espacio está siempre en construcción. “Nunca se acaba, pues siempre hay relaciones que pueden modificarse o hacerse, y que posibilitan un futuro nuevo”, precisó.

El intento con esta propuesta es “escapar a la inexorabilidad que caracteriza con frecuencia los relatos de la modernidad, tanto de la izquierda como de la derecha, subrayó la especialista en temas de globalización y desigualdad regional, quien refirió que tal conceptualización “evoca la creciente insistencia del discurso político en la apertura genuina de futuro”.

Doreen Massey explicó que un caso concreto sobre este tema surgió en sus estudios de la desigualdad entre regiones en el Reino Unido. Era un problema concreto y político, pues en ese país, en la región Sur –donde se ubica la capital, Londres– existe el mayor número de empleos, ingresos altos y puestos de trabajo que exigen un nivel determinado de formación, oportunidades con que el Norte no cuenta.

El imaginario hegemónico de esta desigualdad suele conceptualizarse en términos de dos territorios distintos con características diferentes; sin embargo, puede hacerse de otro modo, por ejemplo, si se piensa en una empresa ubicada en el sureste con su junta de dirección y la sección de investigación, mientras la producción material se encuentra en el Norte.

El resultado de esta situación es que se producen dos regiones y eso es normal; sin embargo, tienen lugar lazos de producción capitalista extendidas en el espacio, “el poder de dirección del Sur al Norte que se traduce en que las decisiones sobre las inversiones se toman en el Sur, pero poseen efectos en el Norte; es decir la vida de los trabajadores en el Norte dependen de las disposiciones en el Sur”, subrayó.

Por lo tanto, lo que produce tal desigualdad no es la diferencia interna de las dos regiones, sino los vínculos de poder entre ellas, lo cual no significa que no existan los territorios; empero, sus características y entidades son producto de relaciones dentro de un lugar más amplio, como las de producción capitalista que generan este espacio y estas regiones.

El anterior, indicó, es un ejemplo básico del entorno entendido como lazos sociales: un espacio de vínculos llenos de poder en el que está presente la geometría del poder.

La investigadora puntualizó que “obviamente” no es en tales términos que los gobiernos discuten el llamado problema regional. Por el contrario, se habla de una zona que tiene éxito y otra que no, lo que representa una “geografía casi inmoral”, pues el Norte se ve como culpable de su fracaso en lo económico, y la responsabilidad del gobierno es definir la manera como el Norte puede mejorar y competir con el Sur.

Para los gobiernos no hay un reconocimiento de los enlaces, las relaciones de poder que atan integralmente a las dos comarcas. No hay reconocimiento político de que bajo las diferencias entre los territorios existe una desigualdad más importante, no sólo en la esfera económica, sino también en la gubernamental, en la cultural, en una geometría.

Créditos: Dirección de Comunicación Social. UAM.

Sabersinfin.com