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Necesarios, mapas precisos que identifiquen zonas de riesgo por deslaves e inundaciones

 
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Es preciso estudiar a fondo cómo se forman los deslaves para determinar qué zonas no son recomendables para edificar viviendas, señaló el profesor Gabriel Moreno Pecero.
Es preciso estudiar a fondo cómo se forman los deslaves para determinar qué zonas no son recomendables para edificar viviendas, señaló el profesor Gabriel Moreno Pecero.

1 de agosto de 2010

• Antes de una obra se deben hacer estudios de suelo para evitar inconvenientes, aseveró Gabriel Moreno Pecero, de la Facultad de Ingeniería de la UNAM
• En el país aún no se tienen mapas que señalen con precisión las partes propensas, indicó

La ingeniería mexicana es capaz de construir autopistas, carreteras o viviendas en zonas de deslave sin que se produzcan problemas, afirmó Gabriel Moreno Pecero, de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

“Esto es factible siempre y cuando se realicen los estudios correspondientes y los suelos sean tratados antes de realizar cualquier obra”, apuntó.

El ingeniero civil mencionó que pese a que se han hecho algunos esfuerzos para conocer las regiones más riesgosas en el país, éstos han sido aislados y aún no se tienen mapas que señalen con precisión qué partes tienen mayor propensión a deslaves o inundaciones.

En el caso de los deslaves, comentó, se debe conocer su proceso de formación, ubicarlos y tratarlos para que no produzcan problemas.

En primera instancia, poner atención a las regiones donde las lluvias son más intensas o frecuentes, como el sureste de México o algunos estados del norte, indicó.

Después, mediante estudios geohidrológicos, es preciso determinar qué cantidad de agua se filtra, que escurre y se evapora. Asimismo, informar a la población los riesgos de vivir de manera improvisada en zonas propensas a deslaves.

Pero lo principal es que las universidades preparen ingenieros o especialistas en suelos que no sólo sepan la teoría, sino que apliquen sus conocimientos en el trabajo de campo y en beneficio de la sociedad, subrayó el también doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Chiapas.

Los deslaves, explicó, son generados en taludes, superficies inclinadas que pueden ser de dos tipos: realizadas por el hombre o generadas por la naturaleza.

En la primera, tenemos los cortes que se hacen en los cerros al construir carreteras o cortinas de presas, refirió.

Las segundas, se encuentran en las laderas y son las que preocupan en la actualidad, porque están siendo utilizadas por la creciente mancha urbana. Consecuentemente, los sitios que no habían sido utilizados porque eran riesgosos para vivir, ahora están habitados.

Cuando la naturaleza forma una ladera, la deja estable y, en muchos casos, la estabilidad se incrementa con el paso del tiempo. Pero hay ocasiones en las que se convierten en sitios críticos, sobre todo porque empiezan a observarse asentamientos humanos irregulares, mencionó.

Estos terrenos, explicó, están sujetos a un sistema de fuerzas que mantienen un equilibrio, pero cambian al llegar la gente y las obras.

En ese tipo de formaciones la influencia del agua es crucial, porque disminuye su resistencia, sobre todo cuando las partículas sólidas que forman el suelo son pequeñas; el agua presiona contra ellas y, al tratar de separarlas, la capacidad de resistir cede o se vuelve nula, abundó.

Es decir, estos derrames son más frecuentes en suelos de arcilla o poco permeables, que en un conjunto de fragmentos de roca.

De ahí, la importancia de que antes de ocupar esos sitios se hagan estudios de suelo y geohidrológicos, a fin de preparar el terreno y evitar futuras inundaciones o deslaves, recalcó.

“Una tecnología que nos ha funcionado son los drenes transversales de penetración, cuya función es dejar fluir toda el agua que entra al suelo. Esta innovación fue creada en California, sólo que en lugar de utilizar tubo como allá, empleamos arena para drenar, lo que reduce costos”, destacó.

Como parte de las acciones preventivas, los especialistas en suelos deben colaborar con organismos públicos y privados para determinar con precisión aquellas áreas o zonas donde el riesgo está latente, reiteró el especialista en vías terrestres.

Así, la planeación del desarrollo urbano deberá estar enfocada a no seguir invadiendo esas zonas, y si es así, observar que haya acciones para anular el riesgo de obras sin planeación, concluyó.

Créditos: UNAM. DGCS -456/unam.mx

Evitan drenes transversales de penetración con arena, desestabilización de taludes y laderas

 
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Para evitar la inestabilidad de taludes en carreteras y laderas habitadas, y el riesgo de desgaje, sepultura de casas y pérdidas humanas, la UNAM generó la tecnología de drenes transversales de penetración con arena.
Para evitar la inestabilidad de taludes en carreteras y laderas habitadas, y el riesgo de desgaje, sepultura de casas y pérdidas humanas, la UNAM generó la tecnología de drenes transversales de penetración con arena.

2 de mayo de 2010

• Creada originalmente en California, esta tecnología que evita el riesgo de desgaje, sepultura de casas y pérdidas humanas, fue perfeccionada por Gabriel Moreno Pecero, de la FI de la UNAM

• Es fundamental en un país como México con una orografía accidentada y gran cantidad de caminos rurales abiertos en plena sierra

• Su modificación disminuye su costo en un 30 por ciento, y aumenta la seguridad en el mismo porcentaje

Para evitar la inestabilidad de taludes en carreteras y laderas habitadas y, por ende, el riesgo de desgaje, sepultura de casas y pérdidas humanas, la UNAM generó la tecnología de drenes transversales de penetración con arena.

La aplicación de este proceso, creado originalmente en California, Estados Unidos, y mejorado por Gabriel Moreno Pecero, de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM, es fundamental en un país como México, con una orografía accidentada y gran cantidad de caminos rurales abiertos en plena sierra.

Los drenes transversales son tubos de cinco centímetros de diámetro y de varias decenas de longitud, perforados en su superficie lateral e introducidos en perforaciones de 10 centímetros de diámetro.

El universitario retomó esta tecnología, pero en lugar de tubos, utilizó arena constituida por sólidos de medios a finos, para rellenar las perforaciones y facilitar el drenaje del agua.

Equilibrio alterado

En México, a los 340 mil kilómetros de vías terrestres de todo tipo que existen en el territorio, habrá que sumar en el futuro unos 100 mil kilómetros de caminos rurales para unir poblaciones con un número pequeño de habitantes.

Además, se deben considerar los asentimientos irregulares; cada año, México tiene 700 mil familias nuevas, cada una con la meta de tener un lugar donde vivir.

La falta de estabilidad de las laderas, y los taludes en ellas (naturales o hechos por un corte para dar paso a una carretera o construir la cortina de una presa), se debe a la alteración de las fuerzas que los mantienen en equilibrio, que pueden ser de tipo internas, como sísmicas, y externas, como lluvia, una corriente de agua, o la detonación de explosivos para hacer algún túnel, entre otras, señaló.

En temporada de lluvias ocurren desgajamientos de cerros, por la presión del agua al infiltrase en la formación natural donde hay taludes, y no tener una pronta salida.

“El agua de lluvia llena los huecos (grandes o pequeños) que dejan entre sí las partículas sólidas que constituyen las masas de suelo o la formación natural de que se trate; sin embargo, al no encontrar salida, presiona dichas partículas e intenta separarlas, con lo que disminuye la resistencia de esa formación, y sobreviene el desgajamiento de un talud y de un pedazo de cerro”, explicó el experto universitario.

Los drenes transversales más, económicos y seguros

Para que el agua de lluvia tenga una salida fácil y no ocasione desgajamientos y desastres con pérdidas económicas y humanas, se pueden implantar sistemas ingenieriles preventivos, como obras de subdrenaje y, específicamente, los drenes transversales.

Estos últimos consisten en tubos de cinco centímetros de diámetro y, frecuentemente, de varias decenas longitud, perforados en su superficie lateral e introducidos en perforaciones de 10 centímetros de diámetro.

Moreno Pecero los mejoró y, en lugar de tubos, utilizó arena constituida por sólidos de medios a finos, para rellenar las perforaciones y, al mismo tiempo, facilitar el drenaje del agua existente en la formación natural.

“Esta innovación permite utilizar los drenes transversales en obras cuya economía impone costos reducidos respecto a los usuales en caminos que no son rurales”, señaló el especialista.

La modificación de esta tecnología abate, en general, el costo en 30 por ciento, y aumenta la seguridad en el mismo porcentaje. Para lograr el avance se probó, mediante investigación, que las arenas con partículas sólidas de medias a finas pueden ser empleadas como material de filtro.

En todas estas acciones se contó con el apoyo del sector gubernamental e intervinieron alumnos de Moreno Pecero.

Los drenes transversales de penetración con arena se aplicaron para estabilizar taludes en la carretera vía corta a Tampico, poco antes de llegar a Molango, en una desviación a un poblado llamado Carnalli.

Se han aplicado también en Sudamérica, en países con numerosos problemas de estabilidad de taludes, debido a su joven, dinámica e inestable geología.
Créditos: UNAM. DGCS -269/unam.mx