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El consumo de vitaminas no debe exceder la dosis diaria

 
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Las vitaminas son compuestos químicos orgánicos que tienen la función de participar como coenzimas, que “van a ayudar al compuesto denominado enzima a aumentar la velocidad de las reacciones químicas en el organismo”, mencionó el maestro en Ciencias Francisco González Salomé, Coordinador del Departamento de Bioquímica y Alimentos, de la Facultad de Ciencias Químicas de la BUAP.

Por otro lado, “contienen antioxidantes y son nutrientes esenciales que el ser humano no puede sintetizar, por lo tanto tienen que ser incluidas del medio externo a través de los alimentos, generalmente en frutas y verduras, aunque igualmente en tejidos u órganos de productos cárnicos”, recalcó.

La gran mayoría de los autores, las clasifican en hidrosolubles y liposolubles dependiendo de la solubilidad, definida como la capacidad que tiene una sustancia para disolverse en otra. Dentro de las primeras, se encuentra la vitamina A, D, E y K; las segundas abarcan la C y todas las del complejo B.

También son catalogadas como micronutrientes, “su ingesta debe ser en cantidades muy pequeñas -miligramos o microgramos- que son lo que necesita el organismo diariamente.

Conforme pasa el tiempo una persona requiere de una mayor cantidad, ya que las necesidades no son las mismas desde el nacimiento hasta la tercera edad, donde la variación se da con base en el metabolismo y la actividad realizada por la persona.

El especialista explicó que desde el momento de cortar, triturar o someter a un alimento a una temperatura elevada, este “pierden vitaminas por lixiviación, proceso por el cual los consumibles sufren un lavado que se lleva las vitaminas hidrosolubles.

Algunos productos son termolábiles, es decir, que cuando se calientan para cocinarlos pierden elementos y pueden sufrir una reacción de oxidación ante la presencia de oxígeno.

El Coordinador del Departamento de Bioquímica y Alimentos, indicó que algunas citas bibliográficas recomiendan ciertas proporciones para cada etapa de la vida, pero la diferencia no es tan notoria.

“Así que se debe consumir de la vitamina A, 900 microgramos; D,10 microgramos; E,10 microgramos; K, 5 microgramos; de las vitaminas liposolubles se requiere un poco más; de B1, es necesario 1.2 miligramos; B2,1.5 miligramos; Niacina (B3),18 miligramos; Piridoxina (B6), 2 miligramos; Biotina (B8), 80 microgramos; B12, 2 microgramos, Ácido fólico (B9), 200 microgramos; Ácido pantoténico (B5), 8 miligramos y C, 80 miligramos”, diarios, recomendó.

Muchos estudios se han enfocado hacia los productos liposolubles porque no se eliminan del organismo y se almacenan en tejidos grasos; “cuando existe un exceso de 10 veces la concentración diaria recomendada, causan dolor de cabeza, vómito, diarrea y debilidad muscular, confundiéndose con otra enfermedad”, destacó el Investigador.

En cuanto al uso de suplementos o complementos alimenticios, “es recomendable que no se tomen en grandes cantidades, si no es con la supervisión de un especialista, porque puede ser contraproducente.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx