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Mamoru Mohori, el primer astronauta japonés, visita la UNAM

 
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15 de noviembre de 2013

El cosmonauta exhortó a fortalecer y desarrollar las vocaciones científicas de los jóvenes mexicanos.
El cosmonauta exhortó a fortalecer y desarrollar las vocaciones científicas de los jóvenes mexicanos.

• El cosmonauta exhortó a fortalecer y desarrollar las vocaciones científicas de los jóvenes mexicanos
• En la charla impartida en Universum, Museo de las Ciencias, se recordó que en 1874, México envió a la nación asiática una misión astronómica para observar el tránsito de Venus por el Sol, encabezada por Francisco Díaz Covarrubias

Con un mensaje de aliento a los estudiantes para fortalecer y desarrollar vocaciones científicas, Mamoru Mohri, primer astronauta japonés, ofreció la conferencia Desafiando lo desconocido, en el auditorio deUniversum, Museo de las Ciencias de la UNAM.

El doctor en Química por la Universidad de Flinders, Australia, nació en Hokkaido en 1948. En 1982, se incorporó a la universidad de su ciudad natal como profesor asociado y se especializó en investigación de fusión nuclear, para después ingresar a la Agencia Nacional de Desarrollo Espacial de Japón, ahora Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA). Hoy, es director ejecutivo del Museo Nacional de Ciencias Emergentes e Innovación (Miraikan).

Mohri recordó como hechos determinantes para elegir su profesión la hazaña espacial de Yuri Gagarin y la contemplación de un eclipse solar total. “Ese fenómeno me convenció de estudiar para entender los misterios de la naturaleza. Quería conocer más, por lo que me concentré en la ciencia; 20 años más tarde me involucré en un proyecto de investigación de fusión nuclear. El objetivo era crear un Sol artificial en la Tierra para resolver problemas energéticos”, relató el científico.

Así, este hombre se convirtió en el primer japonés en viajar al espacio en 1992, al participar en una misión de la NASA para supervisar 43 experimentos. En su segunda travesía, en el año 2000, obtuvo los primeros datos cartográficos tridimensionales de la Tierra.

“Un día escuché que el gobierno nipón buscaba candidatos para viajar al espacio; el trabajo sería realizar experimentos y se necesitaban científicos. Mandé mi solicitud de inmediato, pasaron casi dos años del proceso y tuve la fortuna de ser seleccionado. Después de soñar con ser astronauta, con ayuda de profesores y otras personas alcancé las estrellas”.

Tras destacar la utilidad de los desarrollos tecnológicos aplicados, en concreto la imagenología espacial para la conservación de la biota terrestre, habló de la nueva fase que investiga: el fondo marino.

Además, mostró imágenes de la Tierra obtenidas desde el satélite Kaguya con una cámara de alta definición, en las que aparece el planeta en un amanecer. “Esta imagen me da esperanza para el futuro”, comentó.

Fragilidad espacial

En la presentación del conferencista, Hiroshi Yamauchi, ministro de la embajada de Japón en México, puso de relieve la fragilidad del espacio desde la perspectiva conservacionista y destacó los esfuerzos de su gobierno para eliminar esta amenaza.

En 1874, el gobierno mexicano envió una comisión astronómica al país asiático para observar el tránsito de Venus por el disco solar porque en esa ocasión sólo se podía presenciar el fenómeno desde ese territorio.

“Historias como la anterior explican por qué ambas naciones son socias importantes, por lo que hemos designado a 2014 el Año del Intercambio México-Japón, para celebrar el 400 aniversario de la primera misión diplomático-comercial nipona, encabezada en 1614 por el samurái Tsunenaga Hasekura, cuyo objetivo era establecer relaciones comerciales directas con esta nación”, aseguró.

Por su parte, José Franco López, director General de Divulgación de la Ciencia, añadió que al frente de la misión mexicana a Japón de 1874 iba el ingeniero, diplomático y astrónomo Francisco Díaz Covarrubias, con lo que iniciaron las relaciones modernas entre estos países.

“En aquella época, México no contaba con un desarrollo astronómico importante ni con un observatorio. Como resultado de ese viaje, se creó, en 1878, el Observatorio Astronómico Nacional en el Castillo de Chapultepec”, concluyó.

UNAM-DGCS-681