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Diseñan estudiantes deshidratador solar de almentos

 
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7 de enero de 2011

• Con la utilización de este dispositivo además de evitar el desperdicio de alimentos en las comunidades rurales se impulsaría la utilización de fuentes alternativas de energía

Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) diseñaron un deshidratador solar de alimentos, con el propósito de impulsar la utilización de fuentes alternativas de energía y evitar el desperdicio de alimentos, sobre todo en zonas rurales donde parte de las cosechas se descomponen por no contar con tecnologías para su conservación.

Los alumnos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), José Alberto Morales Melchor, Celic Alfredo Blanco Reynoso, Yessica Martínez González y Maricela Soriano Méndez, crearon un nuevo diseño de secador solar, y señalaron que cuando los alimentos son deshidratados su actividad de agua es mínima y, por lo tanto, los microorganismos no pueden proliferar y quedan detenidas la mayoría de las reacciones químicas y enzimáticas de alteración.

Morales Melchor indicó que en contra de su versatilidad, la deshidratación de alimentos con secadores convencionales constituye un proceso caro, porque utiliza demasiada energía y contribuye a elevar de manera notable el costo de los productos finales.

“Aunado a lo anterior, la escasez creciente de energéticos convencionales y, sobre todo de los combustibles fósiles, ha provocado una crisis en la disponibilidad de energía para la industrialización de todo tipo de productos. Por ello, el uso de la energía solar en el procesamiento de alimentos es factible y debería aplicarse al menos en la etapa de secado”, consideró.

El alumno politécnico explicó que algunos productos que se pueden secar con el prototipo son cacahuate, arroz, maíz y cereales en general, así como duraznos, uvas, manzanas, guayabas, betabel, pepino, zanahoria, ajo, cebolla y chiles, entre otros. “El objetivo del secado es reducir el contenido de humedad de un producto para lograr períodos de almacenamiento más largos y, sobre todo, conservar los valores nutritivos de los alimentos”, afirmó.

Mencionó que en las zonas rurales se cosechan frutos de temporada, pero una cantidad importante de ellos se pierde porque los productores no saben cómo conservarlas. Un método muy eficaz para la conservación es el deshidratado. Este prototipo constituye una propuesta para que en esas zonas deshidraten sus productos y puedan utilizarlos durante todo el año o cuando no haya producción.

Blanco Reynoso indicó que con el prototipo se reducen los tiempos de deshidratación, ya que en términos generales sólo se requieren 10 horas para completar el proceso de conservación. “La deshidratación de granos de maíz y zanahoria se llevó a cabo en siete horas, mientras que la manzana, betabel, pepino y guayaba se deshidrataron en un lapso de  8 a 10 horas”.

Apuntó que la deshidratación implica el control sobre las condiciones climáticas dentro de una cámara. “En el secador los rayos luminosos del sol son transformados en calor a través del efecto invernadero en un llamado colector solar, el cual incluye una superficie oscura, preferiblemente de color negro,  que recibe y absorbe los rayos luminosos”.

El calor producido de dicha manera es transferido al aire, que está en contacto con dicha superficie. El prototipo, además de una cobertura transparente (vidrio o plástico), deja pasar la radiación luminosa y evita el escape del aire caliente, expuso.

Martínez González dijo que la deshidratación se produce por la acción de aire cálido y seco, que pasa por los productos a secar, ubicados generalmente en bandejas en el interior del prototipo. De esta forma la humedad contenida en los alimentos se evapora y pasa de esa forma al aire que los rodea.

Precisó que después de someter los alimentos a este proceso de conservación, es necesario almacenarlos en los empaques apropiados con la finalidad de que no se rehidraten con la humedad del ambiente; los envases más adecuados para tal fin son bolsas metálicas o envases de vidrio.

Soriano Méndez refirió que otra de las ventajas de los productos alimenticios deshidratados es que son más fáciles de transportar que cuando se encuentran en su estado natural, además de que el espacio de almacenaje también se reduce.

Señaló que el prototipo es altamente funcional, para su fabricación se requieren materiales sencillos cuyo costo no rebasa los 500 pesos, por lo que consideró que su utilización en comunidades rurales es altamente factible.
Créditos: IPN/CCS/001/2011/comunicaciónsocial.ipn.mx