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Sólo 22 por ciento de los hogares mexicanos en condición de ahorro

 
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David Lozano Tovar, académico de la Facultad de Economía de la UNAM.
David Lozano Tovar, académico de la Facultad de Economía de la UNAM.

2 de enero de 2011

• Siete millones de hogares son encabezados por mujeres, y algunas reciben sólo uno o dos salarios mínimos diarios, lo que equivale a 114 pesos
• En el país, 47 millones de habitantes integran la PEA; de ellos, 24 millones sólo pueden satisfacer sus necesidades alimenticias, sin considerar vivienda, vestido o transporte

A la mayoría de los mexicanos se les dificulta ahorrar porque sus ingresos son tan bajos, que sólo alcanzan para satisfacer las necesidades básicas, señaló el académico de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM, David Lozano Tovar.

Por ello, únicamente 22 por ciento de los hogares mexicanos pueden hacerlo, porque sus ingresos van de seis a 10 salarios mínimos al día.

Las personas reservan dinero no para ahorrar, sino para que les alcance a fin de mes; buscan alternativas para economizar unos pesos, como caminar en vez de pagar transporte público, o acudir a sitios de entretenimiento de acceso gratuito. “La cultura del ahorro en México está determinada por las condiciones salariales”, consideró.

En el país, 47 millones de habitantes pertenecen a la Población Económicamente Activa (PEA) y, de ellos, 24 millones sólo pueden satisfacer sus necesidades alimenticias sin considerar vivienda, vestido o transporte, aseveró.

La mayoría de las familias distribuye sus ingresos de la siguiente manera: 40 por ciento, alimentos; 20 por ciento, pago de vivienda; 25 por ciento, servicios como teléfono, luz, gas, agua, y 15 por ciento en gastos extras, como medicamentos y productos para la higiene personal y del hogar, transporte y vestido.

A nivel nacional, alrededor de siete millones de hogares son encabezados por mujeres, y algunas reciben sólo uno o dos salarios mínimos diarios, lo que equivale a 114 pesos.

En cuanto a los jóvenes, calificó de lamentable que los denominados “ninis” (ni estudian ni trabajan) representen 7.5 millones. De acuerdo a datos del Conapo en su informe de este año, sólo 67.5 por ciento de los varones jóvenes se dedican a trabajar; en cuanto a las mujeres, el 50 por ciento se ocupan en labores domésticas.

Además, el 44.4 por ciento de la población indígena entre 15 y 24 años estudia, con proporciones similares entre ambos sexos (22.9 por ciento del total de hombres entre 15 y 24 años, 21.5 por ciento del total de mujeres); el 14.4 por ciento no trabaja ni estudia y, por lo tanto, no tiene expectativas de ahorro (9.3 por ciento de los varones y 5.1 por ciento de las mujeres), y 41.2 por ciento se encuentra con estudios truncados.

Ante la situación, alrededor de 22 millones de mexicanos han optado por un empleo en el sector informal como única alternativa, o como una segunda fuente de ingresos.

Hasta en 60 por ciento ha mermado la capacidad de consumo

Desde 1982 y hasta la fecha, la mayoría de los hogares mexicanos ha mermado hasta en 60 por ciento la capacidad de consumo que tenía a causa a las crisis económicas y los bajos salarios.

En los últimos tres años, han disminuido hasta 40 por ciento los ingresos, y aún así, existe 22 por ciento de hogares que logran ahorrar cinco ó 10 por ciento de sus ingresos.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó un comparativo salarial entre naciones, donde especifica que Nigeria está al mismo nivel que México, porque ambos cuentan con bajos niveles de ingresos, y la población prácticamente “vive al día”.

Además, a partir de la crisis del 2008, en el país se registraron alrededor de 51 millones de tarjetas de crédito en cartera vencida; en 2009, la cifra ascendió a 60 millones, y en 2010, bajó a 48 millones. Lo anterior, porque los bancos y organizaciones financieras establecieron límites a la entrega de las mismas y al otorgamiento de préstamos, como medida para aumentar la recuperación de crédito, concluyó Lozano.
Créditos: UNAM-DGCS-003-2011/unam.mx

En apenas tres años, la crisis ha modificado los patrones de consumo de los mexicanos

 
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La crisis económica ha obligado a cambiar la canasta básica de las familias.
La crisis económica ha obligado a cambiar la canasta básica de las familias.

11 de junio de 2010

• El deterioro en el poder adquisitivo ha hecho que los individuos compren alimentos de peor calidad, lo que pone en riesgo su salud, expuso David Lozano Tovar, de la Facultad de Economía de la UNAM
• Cada vez son más los miembros de una familia que deben trabajar para poder mantener un hogar, añadió el académico

Ante el deterioro económico registrado en los últimos tres años, las familias mexicanas se han visto obligadas a cambiar patrones de consumo y sustituir los productos de la canasta básica por artículos de menor calidad nutricional.

David Lozano Tovar, del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM, advirtió que la pérdida en el poder adquisitivo se traduce en el deterioro de vida de los mexicanos.

Un ejemplo es la tortilla, pues la expendida en las tortillerías contiene almidones que complementan la alimentación, pero su costo es de entre nueve y 14 pesos por kilo; en cambio, este producto se ofrece en supermercados, elaborado con almidones saturados, pero con un costo 66 por ciento menor.

Otro fenómeno preocupante es el de las frutas y verduras, pues éstas se llegan a ofertar a precios sumamente bajos, pero sólo porque están al borde de la putrefacción.

Además, en los alimentos no sólo se sacrifica la calidad, sino la cantidad. Los mexicanos ya no compran un kilogramo de carne o pollo, sino tres cuartos o 500 gramos; además, la carne está siendo sustituida por la sopa de pasta, que ha incrementado sus ventas en 30 por ciento tan sólo en el último año.

Y si la merma económica se resiente en el bolsillo de los adultos, también en la loncheras de los niños, pues más del 60 por ciento de los estudiantes de educación básica desayunan productos baratos y sin proteína, como salchichas y jamón, alimentos altamente procesados con efectos nocivos en el organismo.

También las compras en el sector farmacéutico se han incrementando en 80 por ciento en lo que respecta a medicamentos genéricos.

Para finalizar, el especialista indicó que el ingreso de dos personas ya no alcanza para mantener una casa. “Por ejemplo, hoy, en las familias de cinco individuos, cuatro deben laborar para satisfacer las necesidades del hogar”.

En este sentido, la economía informal integra ya a más de 25 millones de personas, incluyendo ancianos, niños y jóvenes profesionistas.
Créditos: UNAM. DGCS -353/unam.mx