Tag Archives: daño cerebral

Alumnos de la ENTS colaborarán en proyecto del Instituto de Neurobiología

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

Los jóvenes apoyarán a que niños con este padecimiento reciban la atención necesaria y a que los padres sean constantes con el tratamiento.
Los jóvenes apoyarán a que niños con este padecimiento reciban la atención necesaria y a que los padres sean constantes con el tratamiento.

23 de Agosto de 2012

Alumnos de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM colaborarán como prestadores de servicio social en el proyecto Atención Integral para Reducir Daños que Produce la Discapacidad, en la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo del Instituto de Neurobiología (INB), con el propósito de ofrecer diagnóstico y neurohabilitación temprana en recién nacidos expuestos a factores de riesgo de daño cerebral en la etapa prenatal y perinatal.

Su participación consistirá en trabajo de campo para recuperar a los pacientes que desertan, así como animar a los padres para que continúen con la atención de sus niños y lograr adherencia al tratamiento.

En el acto de apertura de esta actividad, realizado en el campus Juriquilla (Querétaro) de la UNAM, Carlos Arámburo de la Hoz, coordinador de Investigación Científica, afirmó que “colaboraciones como ésta, dan idea de la riqueza de una institución como la nuestra. Asimismo, podemos constatar las fortalezas de nuestra casa de estudios para sumar esfuerzos y visiones alrededor de proyectos no sólo pertinentes, sino trascendentes para dar solución a un problema de salud importante. De hecho, alrededor de una quinta parte de las discapacidades en el país se originan en las etapas prenatal y perinatal”.

Por ello, es importante que al trabajo científico del INB se sumen los esfuerzos de los profesionales en el campo referido. “Su colaboración será importante para consolidar el proyecto no sólo con miras a dar una visión de futuro, sino para tener mayor impacto”, enfatizó.

A su vez, Leticia Cano Soriano, directora de la ENTS, destacó que en este esfuerzo conjunto se cuenta con el apoyo del Instituto Mexicano de la Juventud, que otorgó becas a los prestadores de servicio social, y de la Dirección General de Orientación y Servicios Educativos de la UNAM.

Esta colaboración, aseveró, rompe paradigmas, pues vinculamos un trabajo de alta especialidad de investigación científica con aspectos sociales desde los propios entornos de la población usuaria de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo.

Lo aquí realizado es distinto no sólo porque se realizará los fines de semana, sino porque estará apoyado por académicos con gran compromiso social y porque contribuirá a recuperar la dinámica sociofamiliar, enfatizó.

La experiencia será enriquecedora para los 18 alumnos que realizarán trabajo de campo y los tres que harán labor de gabinete, es decir, los encargados de analizar y sistematizar la información obtenida, apuntó.

En su oportunidad, Raúl Paredes Guerrero, director del INB, consideró que las actividades que realizarán los universitarios tendrán impacto social importante y repercutirán en la labor del instituto.

Al presentar el proyecto, Thalía Harmony Baillet, jefa de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo, señaló que su labor consiste en estudiar a recién nacidos con factores de riesgo de daño cerebral desde el parto, “pero queremos llegar hasta los ocho años de edad, porque la afectación pocas veces tiene secuelas de parálisis, pero sí implica problemas relacionados con la actividad cognoscitiva, como trastornos de lenguaje, aprendizaje y atención”.

Una vez que nuestros pacientes han logrado un desarrollo psicomotor adecuado, necesitamos conocer qué pasa con su evolución cognoscitiva; desgraciadamente, muchos de los padres, por diversas causas, desertan del proyecto y nuestra investigación se ve truncada, explicó.

Por eso, una de las tareas de los jóvenes será recuperar a los niños que hemos perdido y hacer conciencia en las nuevas mamás y papás de la importancia del tratamiento y de continuar con nosotros hasta los ocho años, recalcó.

También, buscamos ser autosuficientes y, en ese sentido, el segundo planteamiento del proyecto es realizar un estudio socioeconómico de las distintas familias para tener una aproximación adecuada de en cuánto podrían contribuir con nosotros para seguir con este trabajo, mencionó.

Por su parte, Juliana Ramírez Pacheco, jefa del Departamento de Servicio Social de la ENTS, indicó que los prestadores estudiarán la dinámica sociofamiliar de los usuarios de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo, tanto de los que han desertado como de los constantes.

Asimismo, buscarán sensibilizar a los padres para que se sientan corresponsables y copartícipes en la atención de sus hijos. Se abrirá la posibilidad de lograr dos o tres sesiones de trabajo con el propósito de intercambiar ideas o asesorías, subrayó.

Los alumnos de la ENTS realizarán el servicio social en Juriquilla los fines de semana del 18 de agosto al 15 de diciembre.

Al término de la ceremonia, se entregaron constancias de participación y becas a los prestadores de servicio social y los jóvenes hicieron un recorrido por las instalaciones de la unidad.

Boletín UNAM-DGCS-516
Juriquilla, Querétaro.

EN MÉXICO, UNA DE CADA CINCO DISCAPACIDADES SE RELACIONAN CON DAÑO CEREBRAL PRE O PERINATAL

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

5 de mayo de 2011

La Unidad de Investigación en Neurodesarrollo del INb atiende a 350 infantes, a los que se les da seguimiento por ocho años.
La Unidad de Investigación en Neurodesarrollo del INb atiende a 350 infantes, a los que se les da seguimiento por ocho años.

• Esas lesiones pueden ocasionar parálisis cerebral, pérdida o disminución de la audición y problemas cognoscitivos que causan desórdenes de atención, aprendizaje y lenguaje
• Debido a la plasticidad de ese órgano en los recién nacidos, pueden evitarse o aminorarse si se atienden de inmediato, afirmó Thalía Harmony Baillet, del INb
• En la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo de esa entidad, ubicada en el campus Juriquilla, Querétaro, se brinda asistencia a 350 niños

En México, una de cada cinco discapacidades se relaciona con el daño cerebral ocurrido durante la etapa prenatal o perinatal, pero si se diagnostica al nacer y se inicia un tratamiento neurohabilitatorio temprano en los bebés, los efectos pueden atenuarse o evitarse. “Con esta terapia, los niños podrán aspirar a una vida más plena”, señaló Thalía Harmony Baillet, directora de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo Augusto Fernández Guardiola, del Instituto de Neurobiología (INb), campus Juriquilla, Querétaro.

Las lesiones tempranas a ese órgano pueden dejar secuelas motoras, como parálisis cerebral infantil; fallas sensoriales, como la pérdida o disminución de la audición, y déficit cognoscitivo, que deriva en desórdenes de atención, aprendizaje y lenguaje, lo que genera problemas en el desarrollo de los pequeños y a sus familias.

El daño cerebral sigue una evolución. Al principio, es muy difícil detectarlo. Si el menor tiene parálisis, se le brinda rehabilitación, pero no neurohabilitación; “con esta última, intentamos evitar secuelas”, detalló la especialista.

Neurohabilitación, explicó, significa aprovechar la breve oportunidad que se presenta antes de que el menoscabo sea irreversible; para tratar de prevenir las consecuencias, se usa el tiempo del nacimiento por la plasticidad del sistema nervioso, mucho mayor al inicio de la vida y disminuye con la edad.

Thalía Harmony Baillet, directora de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo Augusto Fernández Guardiola, del Instituto de Neurobiología, campus Juriquilla, Querétaro.
Thalía Harmony Baillet, directora de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo Augusto Fernández Guardiola, del Instituto de Neurobiología, campus Juriquilla, Querétaro.

Desnutrición y madres jóvenes

Entre las muchas causas de las lesiones pre y perinatales destacan la desnutrición de la madre, que se refleja en el hijo; también es factor de riesgo la juventud, el tabaquismo, las infecciones intrauterinas, así como la prematurez y la asfixia del bebé.

El 12 por ciento de los niños con ese daño son prematuros, debido a que las encintas son muy jóvenes; además, carecen de educación sexual. En el fondo, consideró Harmony, ese es el problema, pues con una adecuada información se evitarían los embarazos tempranos e infecciones. Además, factores socioeconómicos como la pobreza y la desnutrición también son determinantes en el alto índice de estos problemas de salud.

En México, donde cerca del 20 por ciento de las discapacidades se relacionan con eventos que ocurren alrededor del nacimiento y pueden provocar lesiones cerebrales, la detección temprana hace la diferencia.

Harmony comentó que tras 18 meses de tratamiento de un primer grupo de 200 lactantes con lesiones cerebrales, el 47 por ciento alcanzó un desarrollo motor normal, y otro 20 por ciento, mostró mejoría importante.

Actualmente, la Unidad atiende a 350 infantes, a los que se les da seguimiento por ocho años, aunque muchos abandonan el régimen y, con ello, afectan los resultados de éste, y de la investigación.

“Tenemos un grave problema de deserción a los seis meses, pues los padres ven mejoría y abandonan la terapia. Esto es preocupante por el propio bebé, porque puede hacer lo que se requiere a los seis meses, pero a los 10 meses, por ejemplo, ya no tiene esa capacidad. El otro inconveniente es que se truncan los proyectos y eso representa una complicación económica, pues en la UNAM no cobramos, pero invertimos en los estudios”, dijo.

La especialista aclaró que aunque se da un tratamiento preciso y seguimiento por ocho años, a la par se realiza indagación científica sobre el neurodesarrollo, principal eje de la Unidad.

“Ese es nuestro objetivo, no el servicio. Repetimos muchos estudios porque así lo requiere la investigación a largo plazo. Es fundamental la adecuada vinculación de la familia con nosotros, pero aunque firman un compromiso, muchos no lo cumplen”.

Aumentan exámenes

Para lograr un diagnóstico inmediato y preciso, se utilizan técnicas avanzadas para la evaluación y diagnóstico temprano de lesiones cerebrales, así como importantes métodos de terapia neurohabilitatoria.

Recientemente, han aumentado los estudios aplicados. “A los recién nacidos que recibimos se les hace una evaluación neuropédiátrica, una de neurohabilitación para ver si requieren terapia neurohabilitatoria, electroencefalograma, resonancia magnética, y potenciales evocados auditivos y visuales, para detectar si tienen problemas”, describió.

La resonancia magnética también permite hacer una observación de cómo descienden los tractos, para analizar la plasticidad del sistema nervioso, y ver cómo se han desarrollado en niños que tuvieron lesiones y en los que han evolucionado bien.

Asimismo, en el grupo que brinda tratamiento a los bebés se encuentran expertos en neurobiología, pediatría, nutrición y psicología, pues además de atenderlos, se ofrece asesoría psicológica a papás y hermanos.

Requieren donaciones

El programa de neurohabilitación requiere fondos para contar con un mayor número de especialistas que, además, enseñen a los tutores de los pequeños a aplicar terapias.

También, necesita recursos para sufragar los estudios diagnósticos (resonancia magnética, electroencefalografía, respuestas auditivas y visuales, entre otros) en particular de los infantes pertenecientes a familias de escasos recursos.

Para disminuir las discapacidades provocadas por daño cerebral, es necesario un tratamiento neurohabilitatorio de 18 meses, con un costo aproximado de 20 mil pesos, lo que significa que por 40 pesos diarios se puede adoptar el tratamiento y contribuir a que el pequeño tenga una mejor perspectiva de vida.

Los donativos se pueden recibir mediante tarjetas de crédito, cheques, o por medio de un depósito bancario a nombre de Fundación UNAM, en BANAMEX, cuenta 533019 Sucursal 0870 y referencia 331.01.100. Todos son deducibles de impuestos.
Créditos: UNAM-DGCS-260-2011/unam.mx