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Trabaja FES Iztacala en la detección de alteraciones en el desarrollo de bebés y niños

 
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Blanca Estela Huitrón Vázquez, responsable del Centro Interdisciplinario de Educación Temprana Personalizada en la Clínica Universitaria de Salud Integral, de la FES Iztacala.
Blanca Estela Huitrón Vázquez, responsable del Centro Interdisciplinario de Educación Temprana Personalizada en la Clínica Universitaria de Salud Integral, de la FES Iztacala.

16 de agosto de 2010
• Especialistas crearon el Centro Interdisciplinario de Educación Temprana Personalizada en la Clínica Universitaria de Salud Integral de la sede universitaria
• El objetivo de este programa de atención es descubrir posibles daños neurológicos, o secuelas, causados por condiciones de alto riesgo en el embarazo

Para detectar de manera temprana alteraciones o retrasos en el desarrollo de bebés y niños de la primera infancia, especialistas de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM crearon el Centro Interdisciplinario de Educación Temprana Personalizada en la Clínica Universitaria de Salud Integral (CUSI).

Se trata de un programa de atención, cuya meta es descubrir a tiempo posibles daños neurológicos o secuelas, causados por situaciones de alto riesgo en los embarazos.

También se pretenden identificar, desde el primer mes de vida, las características del desarrollo de los pequeños, acordes o no a su edad, mediante instrumentos de tamiz o pruebas especializadas, y prevenir casos de desnutrición o alguna otra deficiencia que repercuta en su crecimiento y adquisición de competencias.

Otro objetivo es involucrar a la familia y la comunidad en la vigilancia del desarrollo infantil, como lo propone la Organización Mundial de la Salud.

De acuerdo con Blanca Estela Huitrón Vázquez, responsable del Centro, detectar de manera temprana alteraciones o retrasos en el desarrollo, implica evaluar al bebé desde sus primeros días, sobre todo en lo que se refiere a la conducta refleja. “De ahí que la importancia de nuestro trabajo radique en detectar, prevenir y sugerir”, reiteró.

Servicio integral

Los antecedentes del Centro Interdisciplinario de Educación Temprana Personalizada se sitúan en los programas de atención y cuidado infantil del sector gubernamental.

Profesionales universitarios alentaron un servicio integral para superar la atención asistencial (alimentación y cuidados primarios) que se ofrecía en los centros de desarrollo infantil tradicionales; entonces, en la FES Iztacala se formó un equipo de especialistas en psicología evolutiva, pediatría, neurología, enfermería, odontopediatría, optometría y trabajo social para crear el Centro.

Allí, la atención a los niños principia con una auscultación. Se obtiene su peso, talla y perímetro cefálico, luego se hace una entrevista socioeconómica y médico-psicológica a los familiares, en la que se pregunta acerca de la salud materna y problemas en el embarazo o al momento del parto, si el niño padeció sufrimiento fetal y por qué, y si nació demasiado pronto o pequeño.

Posteriormente, cada mes se evalúa al infante. En este proceso “siempre está presente alguno de los padres, o ambos, y en caso necesario, la persona responsable del cuidado del niño; para observar la conducta se tiene un protocolo con los reflejos y las reacciones de defensa, se aplica la Valoración Neuroconductual de Benavides y la Escala de Escrutinio Denver II. Generalmente, se acostumbra explicar cada momento de la evaluación y se dan indicaciones para optimizar el desarrollo o corregir alguna postura anormal”, explicó.

La atención personalizada permite ofrecer sugerencias de educación en torno al movimiento, al área de lenguaje, al área motora fina o de socialización, por citar algunos ejemplos, y si el pequeño requiere un manejo más especializado, se canaliza a la institución idónea.

Docencia e investigación

A la fecha, en el Centro se ha atendido, de manera integral, a cerca de tres mil infantes junto con sus padres, y si la madre presenta depresión posparto, recibe cuidado especial, acotó la universitaria, que cursó un doctorado en España y se convirtió en experta en la prueba de Brazelton (para evaluar a recién nacidos).

Anualmente, estudiantes de las disciplinas de la salud impartidas en Iztacala, reciben formación académica, realizan su servicio social o labores de investigación en este espacio; psicólogas, enfermeras, médicos, oftalmólogos y odontólogos de licenciatura practican los conocimientos adquiridos en las aulas.

“Además de la atención a los pequeños, la esencia del Centro es el trabajo en equipo; realizamos seminarios, presentaciones y discusiones de casos para estar actualizados y mejor preparados. Podemos recibir a todos los papás que estén interesados en conocer las características del desarrollo de su bebé”, concluyó.
Créditos: UNAM. DGCS -485/unam.mx

La vejez, un proceso integral

 
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Muchos ancianos están en sus casas, abandonados por sus familias; otros están solos, casi invisibles a la sociedad, afirmó Fernando Quintanar Olguín, de la FES Iztacala de la UNAM.
Muchos ancianos están en sus casas, abandonados por sus familias; otros están solos, casi invisibles a la sociedad, afirmó Fernando Quintanar Olguín, de la FES Iztacala de la UNAM.

• Realizar actividades que den sentido a la vida, integrar cambios en los roles familiares y mantener lazos afectivos son fundamentales en esa etapa de vida, dijo Fernando Quintanar, de la FES Iztacala de la UNAM

• Con Carlota García y Estela Flores, el doctor en psicología asesora a ancianos campesinos, cuidadores de hijos con discapacidad y sexoservidoras de la tercera edad

En Iztacala, un entusiasta grupo de ancianos acude a la Universidad, de 10 a 11 del día. Algunos asisten puntuales de lunes a viernes, otros van cuando quieren, pero ninguno de los 28 integrantes falta el día que hay fiesta.

“Entonces todos llegan”, narró entre risas Fernando Quintanar Olguín, profesor e investigador de la carrera de Psicología en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM, quien ha dedicado 29 años de vida profesional a estudiar la vejez.

En la Clínica Universitaria de Salud Integral (CUSI), los ancianos llegan con ritmo pausado al aula 20, en el segundo piso. Ahí, personas que van de los 65 años a más de 80, en su mayoría mujeres, hablan de sus experiencias, reflexionan, recuerdan eventos significativos y hacen planes para tener un quehacer productivo presente.

“La vejez es la etapa donde se viven las consecuencias de los actos, cuando se hace una reflexión profunda de lo que somos y un análisis de los eventos a los que dimos prioridad.

“Muchos especialistas la abordan únicamente ligada a las enfermedades características, pero nosotros lo hacemos de una manera más amplia, integrando cambios que se pueden hacer en torno a la pareja, la familia, los nietos y amigos, para continuar su desarrollo y evitar la soledad y el abandono”, explicó el doctor en psicología.

Quintanar Olguín estudió la licenciatura y maestría en Psicología por la UNAM, y un doctorado en el área mediante un intercambio entre esta casa de estudios y la Universidad de Salamanca, en España. Evita términos como “adultos mayores” y “personas de la tercera edad”, y se ríe de aquel desafortunado término “adultos en plenitud”; con serenidad y afecto se refiere a sus pacientes como “viejos” y “ancianos”, así, con aceptación y sin simulaciones.

“Cuando llegaron casi todos hablaban de depresión, de enfermedades crónico degenerativas, de cáncer, de muerte y, sobre todo, de soledad. Aquí tienen una posibilidad de revisar su vida, y muchos, hacen cambios para vivir mejor el presente”, explicó el investigador, quien ideó en esa FES el Programa de Psicología del Envejecimiento, del que se desprende el curso que ofrece de lunes a viernes.

En el proyecto universitario también colaboran Carlota García Reyes-Lira y Estela Flores. “Entre los tres damos asesorías a grupos en Oaxaca, Hidalgo, Distrito Federal, Estado de México y aquí, en Iztacala”, detalló.

Marginados entre los marginados

Entre sus pacientes, a Fernando Quintanar y sus colegas les preocupan aquellos que no están en asilos o en algún programa asistencial hospitalario.

“Muchos están en sus casas, abandonados por sus familias; otros están solos, casi invisibles a la sociedad. Nosotros asesoramos a ancianos campesinos de Oaxaca, a un grupo de sexoservidoras de la Ciudad de México y a cuidadores de hijos con discapacidad en Hidalgo y Estado de México”, relató.

Quintanar descartó el abordaje de la geriatría, esa rama médica dedicada a las enfermedades de los ancianos, y elije la gerontología, una ciencia más amplia que incluye aspectos psicológicos, sociales, económicos y demográficos de la vejez.

“Tenemos que aprender a ser viejos, a abatir el aislamiento y la marginación en que viven los ancianos, incluso dentro de sus familias. Es conveniente que estén cerca del arte, de las flores y jardines que reflejan vida. Para integrarse a la sociedad actual, tienen que hacer cambios, integrar que los nietos, niños y jóvenes de hoy viven de otra manera, y asimilar esas diferencias”, recomendó.

Para ejemplificar a los viejos con sentido de vida, Quintanar recordó la anécdota de un grupo de jóvenes que cuestionaron a una anciana sobre actitudes y tecnologías que no existían en “sus tiempos”; pero ella respondió: “Oye, éste es mi tiempo”.

Créditos: Boletín UNAM-DGCS-175 – dgcs.unam.mx