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Enfermedades desatendidas, plaga entre pobres del mundo

 
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De acuerdo con la OMS, cerca de 1.000 millones de personas en el mundo sufren de al menos una enfermedad desatendida.
De acuerdo con la OMS, cerca de 1.000 millones de personas en el mundo sufren de al menos una enfermedad desatendida.

12 de enero de 2012
Peste, Chagas, leishmaniasis cutánea y visceral, oncocercosis, dengue y rabia humana hacen parte de las enfermedades olvidadas o de la pobreza.

Las afecciones parasitarias e infecciosas hacen parte del grupo de enfermedades desatendidas, olvidadas o de la pobreza, según las clasifica la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El interés por desarrollar y fortalecer la investigación clínica y farmacéutica es limitado, y la innovación en métodos diagnósticos eficaces y económicos es bastante escasa. Tienen como característica común la poca inversión para su control y manejo.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la importancia de las enfermedades desatendidas (ED) radica en su impacto y persistencia en las poblaciones pobres o marginales, además de sus efectos secundarios en el mejoramiento de las condiciones de salud de los enfermos no atendidos oportunamente y con herramientas terapéuticas seguras y eficaces.

Según la OMS, alrededor de 1.000 millones de personas en el mundo sufren de al menos una ED. Estimaciones de su carga total, comparada con la de VIH/sida, malaria y tuberculosis, permite ubicarlas como un problema importante en el panorama mundial.

Dentro del grupo de ED incluidas por la OMS se encuentran la lepra o enfermedad de Hansen, leptospirosis, peste, tracoma, úlcera de Buruli, enfermedad de Chagas, tripanosomiasis africana (enfermedad del sueño), leishmaniasis cutánea y visceral, oncocercosis, dengue, rabia humana, dracunculiasis, fasciolasis hepática, cólera, esquistosomiasis, filariasis linfática, geohelmintiasis y accidente ofídico.

La OPS incluye algunas enfermedades como sífilis congénita, micosis superficiales, bartonelosis, enterobiosis y toxocariosis. Todas con evidencia de transmisión en Colombia, a excepción de la esquistosomiasis y úlcera de Buruli, de las que no se han registrado casos en el país, y de la tripanosomiasis africana, de la cual no existe el vector transmisor del parásito en el territorio nacional.

Escenario local

Una de las dificultades para determinar la situación en Colombia radica en que solo algunas ED son de notificación obligatoria, entre ellas: rabia humana, accidente ofídico, sífilis congénita, cólera, dengue, leishmaniasis, difteria, carbunco, las transmitidas por alimentos, enfermedad de Chagas, peste y lepra.

De estas, las que mayor incidencia tienen son dengue (que ubica al país como el tercero en América Latina con mayor número de casos), exposición rábica y leishmaniasis. Las estimaciones para el 2010 indican cerca de 18 millones de casos de parasitosis intestinal y unos 22.000 de leishmaniasis.

Según el último censo, realizado por el DANE en el 2005, el 27,7% de la población colombiana presenta Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) cercanas al 100%, y es en las regiones apartadas de los grandes centros urbanos donde confluyen todos los elementos para que las ED persistan. Asimismo, en el 2008, el 46% de los colombianos se encontraba por debajo de la línea de pobreza y el 17,8% en condición de indigencia.

Sin embargo, este no es el único factor de riesgo. Es necesario contemplar las inequidades en la cobertura de los programas de atención en salud, en las que se evidencia que las minorías étnicas (indígenas y afrodescendientes), los niños y las mujeres son los más afectados.

Estigmas

La mayoría de estos males dejan secuelas a largo plazo, como el caso de la elefantiasis en las filariosis. Algunas, en su etapa crónica, presentan manifestaciones con considerables costos económicos para el paciente y el sistema de salud.

En el mundo ha surgido interés por abordar el tema dentro del contexto del cumplimiento de los Derechos Humanos. En Colombia, el entonces Ministerio de la Protección Social expidió la Resolución 412 de 2000, la cual incluyó algunas de estas patologías. Su actualización, en el 2006, permitió incluir otras como la tripanosomiasis americana o enfermedad de Chagas.

En el 2009, la OPS, de la cual Colombia hace parte, aprobó la Resolución Eliminación de las enfermedades desatendidas y otras infecciones relacionadas con la pobreza. Se reconoció que su eliminación o reducción drástica es factible con los instrumentos disponibles, por lo que los Estados miembros se comprometieron a llevarlas hasta un nivel en donde no se consideren un problema de salud pública en el 2015.

El esfuerzo de los investigadores, la academia y algunas agencias no gubernamentales ha permitido la inclusión de estas ED en la agenda sanitaria internacional, reflejada en una mayor inversión financiera, el desarrollo de medicamentos seguros y pruebas diagnósticas rápidas de bajo costo, para áreas remotas y con difícil acceso o políticamente inestables.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co