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Logra Alfonso Mondragón, del Instituto de Física, predecir la masa de los neutrinos

 
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Alfonso Mondragón, del Instituto de Física, recibió el Premio a la Investigación Científica de la Sociedad Mexicana de Física.
Alfonso Mondragón, del Instituto de Física, recibió el Premio a la Investigación Científica de la Sociedad Mexicana de Física.

30 de noviembre de 2011

• Por la originalidad y relevancia de ese trabajo, así como por su vasta trayectoria ligada a la UNAM desde 1954, recibió el Premio a la Investigación Científica de la Sociedad Mexicana de Física

Los neutrinos son partículas subatómicas que no se pueden ver y son difíciles de detectar, pues no tienen carga eléctrica y casi no tienen masa. Hay tres especies que difieren entre sí sólo por el valor de las masas.

“Nos atraviesan constantemente, pero no son afectados por las fuerzas electromagnéticas, no los podemos manipular fácilmente aunque se produzcan en un reactor nuclear”, explicó Alfonso Mondragón Ballesteros, investigador del Instituto de Física (IF) de la UNAM, desde 1954.

Por un trabajo teórico en el que calculó las masas de los neutrinos, que no son nulas como se pensaba, y por desarrollar una predicción de sus valores, el universitario recibió el Premio a la Investigación Científica 2011 de la Sociedad Mexicana de Física (SMF), a la que pertenece desde su fundación, en 1951.

“Yo era estudiante de segundo o tercer año en la UNAM y se fundó la Sociedad. Recuerdo que en Guadalajara se celebró su Primer Congreso de Física, al que asistimos un grupo de alumnos que nos anotamos como miembros de número. Así que me siento muy contento y satisfecho de ser reconocido por mis compañeros”, dijo, en entrevista.

Del experimento a la teoría

Hasta hace 11 años se pensaba que los neutrinos tenían masas nulas, pues así lo indicaban los datos experimentales. “Pero se descubrió que no es así, que tienen volúmenes muy pequeños, y se hicieron esfuerzos por incluirlos en la teoría”, recordó.

Junto con Jizuke Kubo, de la Universidad Kamagawa de Japón; su hija Myriam Mondragón y su discípulo Ezequiel Rodríguez, del Instituto de Física, encabezó uno de los primeros grupos que publicaron una extensión mínima basada en la simetría de un triángulo equilátero llamado Modelo Estándar, la teoría actualmente vigente de las partículas y las fuerzas elementales.

“Para evitar que el número de parámetros de la teoría aumentara, incluimos una simetría que había encontrado previamente al estudiar las masas de los quarks (uno de los constituyentes fundamentales de la materia). Así supimos que los datos experimentales eran compatibles con las propiedades de simetría de un triángulo equilátero. Es un hallazgo importante porque simplifica la teoría”, indicó.

En el Modelo Estándar los neutrinos estaban considerados sin masa. “Se consideraba que no tenían, pues ésta era muy pequeña comparada con las de otras partículas. Y no fue sino hasta que las técnicas experimentales se desarrollaron, que finalmente se descubrieron las oscilaciones de neutrinos entre estados de “sabor”, fenómeno interesante que da una indicación muy clara de que tienen masa, aunque sólo se pueda medir de forma indirecta”, señaló.

Vocación por la física

Interesado desde niño en la física, descubrió su gran facilidad para las matemáticas y Alfonso Mondragón afianzó su vocación en su natal Toluca en la preparatoria del Instituto Científico y Literario Autónomo, con un profesor que era ingeniero, pero daba clases con temas actuales como la física nuclear, la estructura de la materia y la mecánica cuántica.

“Decidí aprender más. Ya en la Ciudad de México me inscribí en la UNAM como ingeniero y supe que existía la carrera de Física en el Palacio de Minería, en la Escuela de Ingenieros. Luego nos cambiamos a Ciudad Universitaria, y los de Ciencias fuimos los primeros estudiantes en tomar clases en la nueva sede”, recordó.

Como alumno lo contrataron en el IF, donde es investigador desde 1957. “Entré a la UNAM y no volví a salir de ella. Sólo me falta el número de inventario. Yo soy de aquí”, finalizó.
Créditos: unam.mx/boletin/705/2011

Usan energía de las nubes para cargar equipos electrónicos

 
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18 de agosto del 2011

La energía capturada es almacenada en condensadores. - Fotos: Unimedios
La energía capturada es almacenada en condensadores. – Fotos: Unimedios

Bogotá D.C.- Agencia de Noticias UN – En la UN capturan energía a partir de las nubes de tormenta, que sirve para recargar equipos electrónicos como celulares, iPods y cámaras fotográficas.

Las nubes de tormenta albergan cantidades importantes de energía. Por eso, son el centro de interés de David Fernando Ariza González, estudiante de la Maestría en Ingeniería Eléctrica de la Universidad Nacional de Colombia, bajo la dirección del profesor Francisco José Román Campos, quien ha investigado la manera de obtenerla.

El proyecto, único en Latinoamérica, podría implementarse en zonas del país cuyas condiciones de electrificación son insuficientes.

“Estas nubes tienen la capacidad de almacenar cantidades importantes de carga eléctrica y generan campos con dicha propiedad física durante su actividad. Tales acumulaciones hacen que exista una diferencia de potencial entre la nube y la superficie terrestre (gradiente), fenómeno que permite generar corrientes eléctricas denominadas corona, principio en el cual se basa la investigación”, afirma el ingeniero Román.

Efecto corona

Para atrapar la energía, los ingenieros dispusieron en el Laboratorio de Compatibilidad Electromagnética un arreglo de electrodos flotantes (EF) tipo corona (elemento metálico similar a una aguja), que conduce energía. Este amplifica miles de veces, alrededor de su punta, el campo eléctrico de trasfondo hasta iniciar una serie de descargas con el gas ionizado presente en la atmósfera.

“Este fenómeno es conocido como efecto corona, y gracias a él es posible capturar, de forma circular, la corriente energética proveniente de las nubes y almacenarla en condensadores”, explica el ingeniero Ariza.

El experimento se ensayó en campo abierto con la instalación de cinco electrodos tipo corona en postes de los predios aledaños a la Facultad de Ingeniería de la UN. Estos dispositivos y los datos que arrojan sobre voltaje, corriente y energía son monitoreados desde una estación meteorológica ubicada también en el campus.

Según el investigador, “entre más dispositivos sean ubicados, mayor será la cantidad de corriente almacenada. En el caso de Bogotá, por ejemplo, una tormenta normal llega a generar hasta 15 microamperios por electrodo, lo suficiente para recargar una batería de calculadora.

La energía que han logrado almacenar ha sido probada en la recarga de los aparatos electrónicos mencionados, que requieren de poca potencia. El objetivo es avanzar hacia otros más robustos.

El Grupo de Investigación en Compatibilidad Electromagnética de la UN (EMC-UNC) es pionero en este tipo de estudios. “En la actualidad no hay referencia alguna de un sistema captador de la energía de las nubes de tormenta que utilice electrodos para almacenar energía mediante corrientes corona”, concluyó el ingeniero.

El proyecto permitirá avanzar en el análisis y caracterización de los principios físicos de este fenómeno natural para convertir su electricidad en una fuente de energía alternativa, que complemente los sistemas tradicionales. Su beneficio se podría extender a sectores del país donde no hay redes eléctricas.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co