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OBTIENE CERTIFICACIÓN INTERNACIONAL LA UNIDAD PET/CT CICLOTRÓN

 
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certificacioninternacionalLa Unidad PET/CT Ciclotrón de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM obtuvo los certificados de las normas ISO 9001: 2008 e ISO 13485: 2013, como reconocimiento internacional a la calidad de la atención que brinda a sus pacientes mediante estudios de diagnóstico con tomografía por emisión de positrones y tomografía computarizada (PET y CT, por sus siglas en inglés), y a las buenas prácticas de manufactura que lleva a cabo para la producción y venta de radiofármacos.

Los certificados se recibieron hace unos días y mantendrán su vigencia, siempre y cuando se cumplan con los procedimientos ISO que cada seis meses verificará la compañía certificadora.

“Nuestra unidad es la primera en México que obtiene estas certificaciones por el sistema ISO. Ello nos brinda herramientas concretas para mantener nuestro compromiso con la calidad de los servicios de atención médica, así como para permanecer vigentes en la producción y venta de radiofármacos, en la investigación clínica y básica, y en la formación de recursos humanos”, dijo Javier Altamirano Ley, su director.

Al ser inaugurada en 2001, la Unidad PET/CT Ciclotrón se convirtió en la primera del país. Sus tres principales objetivos son la investigación, la docencia y el servicio a la comunidad.

Está integrada por cuatro secciones: el equipo PET/CT, el ciclotrón, la radiofarmacia y el microPET (a finales del año pasado, las áreas del ciclotrón y de la radiofarmacia se remodelaron; con base en este rediseño también fue necesario reubicar y actualiza el área del microPET).

En esta unidad trabaja un equipo multidisciplinario conformado por 45 personas, aproximadamente, entre médicos nucleares, médicos radiólogos, químicos, físicos, biólogos, ingenieros, técnicos y enfermeros, entre otros.

Tres tipos de diagnósticos

El equipo PET/CT permite hacer diagnósticos de tres tipos: oncológicos, neurológicos y cardiológicos.

“Tenemos el primer lugar a nivel nacional en cuanto al número de pacientes que atendemos en la unidad: entre 20 y 22 cada día. Recibimos al público en general. De hecho, viene gente de todo el país, incluso de América central y del sur, a hacerse estudios con nosotros. Además, hemos establecido convenios con diferentes entidades, como el IMSS, el ISSSTE, Pemex y el Seguro Popular”, informó Altamirano Ley.

El ciclotrón es un acelerador de partículas que produce diferentes isótopos emisores de positrones; posteriormente, éstos pasan a la radiofarmacia, donde se unen a sustancias orgánicas para crear los radiofármacos utilizados en los estudios de PET/CT. La unidad es la principal fuente productora de radiofármacos de México.

“En la actualidad producimos 11 radiofármacos para uso clínico y otros para investigación. Los utilizamos en la unidad y también los vendemos a instituciones de salud. Abastecemos de 85 a 90 por ciento de los que se utilizan en los centros PET de la ciudad de México, tanto del sector público como del sector privado”, indicó Altamirano Ley.

En tanto, el microPET sirve para hacer análisis preclínicos de los radiofármacos en pequeños roedores, antes de ser aplicados en humanos.

Una vez que son liberados para su uso clínico, los radiofármacos pueden aplicarse en pacientes. La selección de un radiofármaco depende de la patología que se vaya a estudiar; por ejemplo, en tumores del sistema nervioso central se puede utilizar fluorotimidina marcada con flúor 18 para evaluar tumores de alto grado y metionina marcada con carbono 11 para evaluar tumores de bajo grado.

Imágenes funcionales del organismo

La tomografía por emisión de positrones es una técnica de diagnóstico de medicina nuclear no invasiva, que permite determinar la actividad metabólica de las células del cuerpo humano.

A diferencia de los rayos X, las tomografías computarizadas y las resonancias magnéticas, que sólo generan imágenes de la estructura anatómica del cuerpo, esta técnica produce imágenes funcionales del organismo, es decir, de su bioquímica.

Gracias a esto se puede identificar tempranamente (incluso en estadios pre-sintomáticos) una enfermedad, porque los cambios bioquímicos siempre anteceden a los anatómicos.

Incluso con enfermedades como la de Alzheimer, en la que no existen anormalidades estructurales gruesas, la PET muestra cambios bioquímicos que facilitan el diagnóstico apropiado y la recomendación de un tratamiento más selectivo y específico.

Provee mediciones semicuantitativas in vivo y en tiempo real de procesos funcionales tales como la perfusión (flujo sanguíneo) y el metabolismo. Esto es importante si se toma en cuenta que las enfermedades son el resultado de errores introducidos en el sistema bioquímico por virus, bacterias, drogas, alteraciones genéticas y factores del medio ambiente e individuales, como la edad y los hábitos.

En oncología

La mayoría de las células malignas presentan un aumento del índice glucolítico (consumo de glucosa), lo cual facilita su detección por medio del estudio PET-18F-FDG (fluorodeoxiglucosa).

Con la técnica PET se puede efectuar una identificación temprana de tumores localizados en el sistema nervioso central, la cabeza y el cuello, las mamas, los pulmones, el colon y el tracto digestivo, el páncreas, el hígado y las vías biliares, el tracto urinario, las gónadas (ovarios y testículos) y la próstata, así como de linfomas, mielomas, plasmocitomas, melanomas y sarcomas (tejido blando y óseo).

Asimismo, en la mayoría de los casos es posible hacer un diagnóstico diferencial entre malignidad y benignidad, saber si se trata de una enfermedad metastásica o residual, y monitorear la respuesta a la terapia.

En neurología

La técnica PET ayuda a diferenciar la enfermedad de Alzheimer de otros tipos de demencia y de alteraciones cognoscitivas asociadas a la depresión.

Por lo que se refiere a pacientes epilépticos con crisis parciales complejas refractarias (candidatos a sufrir la extirpación del lóbulo temporal), las imágenes PET juegan un papel preponderante en la identificación de focos epileptogénicos.

Por otra parte, el estudio PET-18F-FDG muestra el tejido cerebral viable posterior a un evento vascular (infarto).

En cardiología

Las imágenes PET ayudan a detectar con mucha precisión la enfermedad arterial coronaria y el estudio PET-18F-FDG permite evaluar el grado de enfermedad del músculo cardiaco.

Y un estudio de perfusión realizado con la técnica PET es capaz de determinar hasta qué punto el miocardio presenta disminución o ausencia del riego sanguíneo (isquemia o infarto).

Créditos: UNAM-DGCS-306-2014

Desempleados presentan mayor riesgo de infarto agudo.

 
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24 de Septiembre del 2012
Tras evaluar a un grupo de personas en edad productiva, se demostró la estrecha relación entre las dificultades propias de la falta de trabajo y la ocurrencia de infarto agudo del miocardio.
Este análisis podría ser el primer paso para incorporar a las políticas de empleo una mirada desde la perspectiva de la salud pública.
Según Luis Ernesto Fandiño Rojas, magíster en Salud Pública y autor del estudio Asociación entre el estatus de empleo e infarto agudo del miocardio (IAM): hasta ese momento, ningún trabajo académico había estudiado de manera individual la forma como se afecta la salud de los parados. Solo hasta ahora se lleva a cabo una mirada profunda, desde esta perspectiva, para el contexto colombiano. Fandiño contó con el acompañamiento de Fernando de la Hoz, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá y actual director del Doctorado en Salud Pública.
Más riesgo en el país
Las cifras de la Sociedad Colombiana de Cardiología indican que hay factores de riesgo modificables asociados a la presencia de un primer infarto agudo del miocardio en Colombia. Estos explican el 90% del riesgo para los hombres y el 94% para las mujeres. Además, señalan que los problemas psicosociales incrementan en un 32,5% las posibilidades de padecer este mal.
“En Estados Unidos y el Reino Unido, existe una asociación de 1,5 o 3,5 veces más de riesgo de una cardiopatía en circunstancias de desempleo. Pero en el estudio hecho en el territorio nacional se encontró que la posibilidad de un ataque se incrementa entre 8 y 13,5 veces”, afirma Fandiño.
Para el profesor De la Hoz, la diferencia radica en el hecho de que en Colombia una persona cesante y su familia quedan en pésimas condiciones socioeconómicas: “En países desarrollados, si alguien pierde el trabajo recibe subsidios del Estado que le garantizan no morir de hambre ni perder la casa y proteger el estudio de sus hijos. Aquí, en cambio, el que pierde el empleo queda en la calle. Eso puede ser una situación que incrementa el riesgo”.
Alteración del sistema nervioso
En ese sentido, asegura: “Las razones por las cuales se considera que el desempleo causa un deterioro de la salud son bastante complejas; pero, en general, se podrían clasificar en cuatro grandes mecanismos interrelacionados: la movilidad social descendente, el impacto psicosocial, la adquisición de hábitos y conductas riesgosas y la limitación al acceso a los servicios de salud”.
La movilidad social descendente se presenta cuando el parado se ve obligado a estar en una condición desventajosa en la que se afecta no solo su estado anímico y su autoestima, sino que, además, lo lleva al aislamiento social y al cambio de hábitos. De hecho, estos sujetos se alimentan mal y son proclives a consumir alcohol o sustancias psicoactivas.
Dichos efectos se ven a mediano plazo, pues las dificultades aparecen a medida que pasa el tiempo y no se encuentran maneras de generar ingresos y, por lo tanto, las necesidades se vuelven abrumadoras. “Como resultado de esta situación, se desencadena toda una serie de consecuencias, que van desde síntomas psicológicos y somáticos hasta la morbilidad psiquiátrica preclínica (como la ansiedad, la depresión o la pérdida del autoestima; incluso puede llevar al suicidio)”, dice Fandiño.
Además, el estrés ejerce cambios en el sistema nervioso autónomo. Y este, según explica el experto, provee al individuo de herramientas que buscan la obtención de energía para anticipar una respuesta a situaciones de riesgo.
Aquí se incluye la liberación de ácidos grasos libres y glucosa en la sangre, así como el incremento de la frecuencia cardiaca y de la presión sanguínea. Dicha respuesta puede sostenerse de manera crónica cuando los mecanismos de excitación que la producen no se pueden resolver o se repiten constantemente, como sucede con el estrés de larga duración, inducido por el desempleo, que ocasiona daños en el sistema cardiovascular.
El análisis de la UN pone sobre la mesa la necesidad de que, dentro de las políticas para el empleo en Colombia, se incorporen factores de atención en salud, más si se tiene en cuenta el desalentador panorama laboral en el mundo y, en particular, en Colombia.
Y si, como lo revela el estudio, el desempleo afecta el corazón, entonces, tal como lo propone el investigador, “las políticas no deben estar solo orientadas a la generación de nuevos empleos; pues los esfuerzos en esta materia pueden resultar bien intencionados, pero muchas veces no consiguen su propósito, que es la reducción de las tasas de desocupación. Y sin esto, no se prevendrán sus secuelas”.
Lea el artículo completo en UN Periódico n.º 159: http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/desempleados-presentan-mayor-riesgo-de-infarto-agudo.html.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
Las cifras de la Sociedad Colombiana de Cardiología indican que hay factores de riesgo asociados a la presencia de un primer infarto agudo y el desempleo.

Las cifras de la Sociedad Colombiana de Cardiología indican que hay factores de riesgo asociados a la presencia de un primer infarto agudo y el desempleo.

24 de Septiembre del 2012

Tras evaluar a un grupo de personas en edad productiva, se demostró la estrecha relación entre las dificultades propias de la falta de trabajo y la ocurrencia de infarto agudo del miocardio.

Este análisis podría ser el primer paso para incorporar a las políticas de empleo una mirada desde la perspectiva de la salud pública.

Según Luis Ernesto Fandiño Rojas, magíster en Salud Pública y autor del estudio Asociación entre el estatus de empleo e infarto agudo del miocardio (IAM): hasta ese momento, ningún trabajo académico había estudiado de manera individual la forma como se afecta la salud de los parados. Solo hasta ahora se lleva a cabo una mirada profunda, desde esta perspectiva, para el contexto colombiano. Fandiño contó con el acompañamiento de Fernando de la Hoz, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá y actual director del Doctorado en Salud Pública.

Más riesgo en el país

Las cifras de la Sociedad Colombiana de Cardiología indican que hay factores de riesgo modificables asociados a la presencia de un primer infarto agudo del miocardio en Colombia. Estos explican el 90% del riesgo para los hombres y el 94% para las mujeres. Además, señalan que los problemas psicosociales incrementan en un 32,5% las posibilidades de padecer este mal.

“En Estados Unidos y el Reino Unido, existe una asociación de 1,5 o 3,5 veces más de riesgo de una cardiopatía en circunstancias de desempleo. Pero en el estudio hecho en el territorio nacional se encontró que la posibilidad de un ataque se incrementa entre 8 y 13,5 veces”, afirma Fandiño.

Para el profesor De la Hoz, la diferencia radica en el hecho de que en Colombia una persona cesante y su familia quedan en pésimas condiciones socioeconómicas: “En países desarrollados, si alguien pierde el trabajo recibe subsidios del Estado que le garantizan no morir de hambre ni perder la casa y proteger el estudio de sus hijos. Aquí, en cambio, el que pierde el empleo queda en la calle. Eso puede ser una situación que incrementa el riesgo”.

Alteración del sistema nervioso

En ese sentido, asegura: “Las razones por las cuales se considera que el desempleo causa un deterioro de la salud son bastante complejas; pero, en general, se podrían clasificar en cuatro grandes mecanismos interrelacionados: la movilidad social descendente, el impacto psicosocial, la adquisición de hábitos y conductas riesgosas y la limitación al acceso a los servicios de salud”.

La movilidad social descendente se presenta cuando el parado se ve obligado a estar en una condición desventajosa en la que se afecta no solo su estado anímico y su autoestima, sino que, además, lo lleva al aislamiento social y al cambio de hábitos. De hecho, estos sujetos se alimentan mal y son proclives a consumir alcohol o sustancias psicoactivas.

Dichos efectos se ven a mediano plazo, pues las dificultades aparecen a medida que pasa el tiempo y no se encuentran maneras de generar ingresos y, por lo tanto, las necesidades se vuelven abrumadoras. “Como resultado de esta situación, se desencadena toda una serie de consecuencias, que van desde síntomas psicológicos y somáticos hasta la morbilidad psiquiátrica preclínica (como la ansiedad, la depresión o la pérdida del autoestima; incluso puede llevar al suicidio)”, dice Fandiño.

Además, el estrés ejerce cambios en el sistema nervioso autónomo. Y este, según explica el experto, provee al individuo de herramientas que buscan la obtención de energía para anticipar una respuesta a situaciones de riesgo.

Aquí se incluye la liberación de ácidos grasos libres y glucosa en la sangre, así como el incremento de la frecuencia cardiaca y de la presión sanguínea. Dicha respuesta puede sostenerse de manera crónica cuando los mecanismos de excitación que la producen no se pueden resolver o se repiten constantemente, como sucede con el estrés de larga duración, inducido por el desempleo, que ocasiona daños en el sistema cardiovascular.

El análisis de la UN pone sobre la mesa la necesidad de que, dentro de las políticas para el empleo en Colombia, se incorporen factores de atención en salud, más si se tiene en cuenta el desalentador panorama laboral en el mundo y, en particular, en Colombia.

Y si, como lo revela el estudio, el desempleo afecta el corazón, entonces, tal como lo propone el investigador, “las políticas no deben estar solo orientadas a la generación de nuevos empleos; pues los esfuerzos en esta materia pueden resultar bien intencionados, pero muchas veces no consiguen su propósito, que es la reducción de las tasas de desocupación. Y sin esto, no se prevendrán sus secuelas”.

Lea el artículo completo en UN Periódico n.º 159: http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/desempleados-presentan-mayor-riesgo-de-infarto-agudo.html.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html