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CUENTA LA UNAM CON CLÍNICA DE DOLOR OROFACIAL Y TRASTORNOS TEMPOROMANDIBULARES

 
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A nivel mundial, entre ocho y 10 por ciento de la población presenta trastornos temporomandibulares (TTM), que si no son atendidos oportuna y adecuadamente, pueden ocasionar dolor crónico en los pacientes, alertó Manuel Saavedra García, profesor de la Facultad de Odontología (FO) de la UNAM.
Se trata de alteraciones en las articulaciones y músculos de la masticación (que unen la mandíbula al cráneo) y son ocasionadas por lesiones o parafunciones como el bruxismo y otros hábitos, apuntó.
También, se sabe que entre 80 y 90 por ciento de la población reporta sonidos como chasquidos o crepitaciones y no poder abrir o cerrar la boca en algún momento de su vida; eso origina dolor orofacial.
Los TTM son más prevalentes en mujeres que en hombres. “Podemos decir que de cinco pacientes, cuatro corresponden al género femenino, quizá por factores socioculturales. En cuanto a la edad, se observa que de los 36 a 47 años es la etapa más crítica”, indicó.
Si bien el dolor agudo es tratado con éxito por los odontólogos, el crónico implica un procedimiento más integral, pues se ha demostrado que su origen es multifactorial, subrayó.
Para atender estos casos, en la FO se creó la Clínica de Dolor Orofacial y TTM, donde “aplicamos el modelo biopsicosocial mediante la utilización de los Criterios diagnósticos para la investigación de los trastornos temporomandibulares, que abarca tanto los síntomas biológicos del dolor, como los psicosociales”, destacó.
La Asociación Internacional para Estudio del Dolor define a éste como una experiencia sensorial y/o emocional ante una lesión real o imaginaria. En cuanto a su duración, hay dos tipos: agudo y crónico.
En las clínicas de odontología de esta casa de estudios el primero es la causa principal por la que acuden los pacientes para ser tratados de manera adecuada, sin embargo, con el crónico, que es el que se mantiene después de seis meses, no sucede lo mismo.
Aunque en México hay clínicas que manejan el dolor desde hace mucho tiempo, lo hacen de manera general. “Nosotros tratamos sólo el dolor crónico y lo delimitamos a cabeza, cuello, articulaciones temporomandibulares y en los músculos, sobre todo los de la sien y las mejillas”, refirió.
La clínica
La Clínica de Dolor Orofacial y TTM inició actividades hace ocho años y en este tiempo hemos diagnosticado y manejado tres mil 650 pacientes, alrededor de 400 al año. Aquí se han realizado tesis de licenciatura y posgrado y la principal difusión que hacemos es al asistir a congresos y seminarios, mencionó.
Nuestro manejo es totalmente conservador y está basado en un modelo biopsicosocial, aunque si “hablamos en términos sensitivos, una de las causas del dolor puede ser la inflamación, un bloqueo o la reacción a algún agente externo”, apuntó.
En el modelo que emplean los universitarios se considera que el motivo del dolor no sólo es biológico, también está relacionado con factores psicológicos y sociales. “De modo que el origen no es unifactorial y probablemente la causa más importante es el entorno, por estar relacionado con estrés y la respuesta que tengamos ante éste”, dijo.
La valoración se basa en dos ejes; el primero es un examen físico y el segundo es un cuestionario donde se miden factores como el dolor discapacitante, la depresión, la somatización y la ansiedad.
Con el uso de algoritmos, se determina un diagnóstico y se aplica un manejo que consiste en ejercicios musculares, automasaje y aplicación de calor o frío. “Promovemos el autocuidado”, enfatizó.
Las cuestiones psicológica y del entorno las manejamos con las dos técnicas más conocidas de relajación. Una es la muscular progresiva de Jacobson y el entrenamiento autógeno de Schultz, basadas en la autosugestión, puntualizó.
Otro manejo es cognitivo-conductual, con el uso de una tabla de sustitución de pensamientos. Aquí se pretende que el paciente, si empieza con dolor, en vez de pensar que se sentirá mal, discurra que desaparecerá pronto. “Si se trata de problemas severos de depresión o ansiedad, los remitimos con otros especialistas para que complementen el tratamiento”, aclaró.
A nivel mundial, se ha reportado que 85 por ciento de los pacientes responden a estas terapias y en esta clínica más de 90 por ciento logran una mejoría, aseveró.
En una segunda fase se aplica un tratamiento dental y se hacen férulas estabilizadoras o ajustes oclusales, también, se envían a otras especialidades (ortodoncia, prótesis) o áreas médicas (psicología, neurología).
Trabajamos con pacientes de todas las edades y por lo regular al llegar a la clínica son remitidos por los hospitales de Admisión de la FO y de instituciones externas como el Instituto Nacional de Neurología, el Hospital General Manuel Gea González y otros, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-772-2013

clinicaunamA nivel mundial, entre ocho y 10 por ciento de la población presenta trastornos temporomandibulares (TTM), que si no son atendidos oportuna y adecuadamente, pueden ocasionar dolor crónico en los pacientes, alertó Manuel Saavedra García, profesor de la Facultad de Odontología (FO) de la UNAM.

Se trata de alteraciones en las articulaciones y músculos de la masticación (que unen la mandíbula al cráneo) y son ocasionadas por lesiones o parafunciones como el bruxismo y otros hábitos, apuntó.

También, se sabe que entre 80 y 90 por ciento de la población reporta sonidos como chasquidos o crepitaciones y no poder abrir o cerrar la boca en algún momento de su vida; eso origina dolor orofacial.

Los TTM son más prevalentes en mujeres que en hombres. “Podemos decir que de cinco pacientes, cuatro corresponden al género femenino, quizá por factores socioculturales. En cuanto a la edad, se observa que de los 36 a 47 años es la etapa más crítica”, indicó.

Si bien el dolor agudo es tratado con éxito por los odontólogos, el crónico implica un procedimiento más integral, pues se ha demostrado que su origen es multifactorial, subrayó.

Para atender estos casos, en la FO se creó la Clínica de Dolor Orofacial y TTM, donde “aplicamos el modelo biopsicosocial mediante la utilización de los Criterios diagnósticos para la investigación de los trastornos temporomandibulares, que abarca tanto los síntomas biológicos del dolor, como los psicosociales”, destacó.

La Asociación Internacional para Estudio del Dolor define a éste como una experiencia sensorial y/o emocional ante una lesión real o imaginaria. En cuanto a su duración, hay dos tipos: agudo y crónico.

En las clínicas de odontología de esta casa de estudios el primero es la causa principal por la que acuden los pacientes para ser tratados de manera adecuada, sin embargo, con el crónico, que es el que se mantiene después de seis meses, no sucede lo mismo.

Aunque en México hay clínicas que manejan el dolor desde hace mucho tiempo, lo hacen de manera general. “Nosotros tratamos sólo el dolor crónico y lo delimitamos a cabeza, cuello, articulaciones temporomandibulares y en los músculos, sobre todo los de la sien y las mejillas”, refirió.

La clínica

La Clínica de Dolor Orofacial y TTM inició actividades hace ocho años y en este tiempo hemos diagnosticado y manejado tres mil 650 pacientes, alrededor de 400 al año. Aquí se han realizado tesis de licenciatura y posgrado y la principal difusión que hacemos es al asistir a congresos y seminarios, mencionó.

Nuestro manejo es totalmente conservador y está basado en un modelo biopsicosocial, aunque si “hablamos en términos sensitivos, una de las causas del dolor puede ser la inflamación, un bloqueo o la reacción a algún agente externo”, apuntó.

En el modelo que emplean los universitarios se considera que el motivo del dolor no sólo es biológico, también está relacionado con factores psicológicos y sociales. “De modo que el origen no es unifactorial y probablemente la causa más importante es el entorno, por estar relacionado con estrés y la respuesta que tengamos ante éste”, dijo.

La valoración se basa en dos ejes; el primero es un examen físico y el segundo es un cuestionario donde se miden factores como el dolor discapacitante, la depresión, la somatización y la ansiedad.

Con el uso de algoritmos, se determina un diagnóstico y se aplica un manejo que consiste en ejercicios musculares, automasaje y aplicación de calor o frío. “Promovemos el autocuidado”, enfatizó.

Las cuestiones psicológica y del entorno las manejamos con las dos técnicas más conocidas de relajación. Una es la muscular progresiva de Jacobson y el entrenamiento autógeno de Schultz, basadas en la autosugestión, puntualizó.

Otro manejo es cognitivo-conductual, con el uso de una tabla de sustitución de pensamientos. Aquí se pretende que el paciente, si empieza con dolor, en vez de pensar que se sentirá mal, discurra que desaparecerá pronto. “Si se trata de problemas severos de depresión o ansiedad, los remitimos con otros especialistas para que complementen el tratamiento”, aclaró.

A nivel mundial, se ha reportado que 85 por ciento de los pacientes responden a estas terapias y en esta clínica más de 90 por ciento logran una mejoría, aseveró.

En una segunda fase se aplica un tratamiento dental y se hacen férulas estabilizadoras o ajustes oclusales, también, se envían a otras especialidades (ortodoncia, prótesis) o áreas médicas (psicología, neurología).

Trabajamos con pacientes de todas las edades y por lo regular al llegar a la clínica son remitidos por los hospitales de Admisión de la FO y de instituciones externas como el Instituto Nacional de Neurología, el Hospital General Manuel Gea González y otros, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-772-2013

Las mujeres, más propensas a padecer artritis reumatoide

 
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José Antonio Trejo López, académico de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza.
José Antonio Trejo López, académico de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza.

23 de enero de 2011

• Influye el factor genético o hereditario, además de que en muchas ocasiones, realizan tareas que generan traumatismos, dijo José Antonio Trejo, de la FES Zaragoza
• Actualmente esta afección ocupa el número uno en consultas en reumatología

La artritis reumatoide es una enfermedad sistémica que involucra a todo el organismo; además se define como un padecimiento autoinmune —causado porque el sistema inmunitario ataca las células del propio organismo —, que afecta con más frecuencia a las mujeres en una proporción de tres a uno, en comparación con los hombres, aseguró el académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM, José Antonio Trejo López.

Ello se debe a que, en muchas ocasiones, ellas realizan tareas que generan traumatismos por estar expuestas a cambios drásticos de temperatura. Además, el factor genético o hereditario influye para que se presente el padecimiento.

No existe una cura total, sin embargo, un manejo adecuado evitará que se presenten complicaciones de forma inmediata y el paciente podrá seguir una vida normal.

En se sentido, subrayó que, actualmente, la artritis reumatoide ocupa el primer lugar en consultas en reumatología y sustituye a la enfermedad articular degenerativa, que se presenta en personas de edad avanzada.

Esta afección, aseveró, tiene un curso lento, pero progresivo y se caracteriza porque daña, inflama y causa dolor en las articulaciones pequeñas, pero también tiene manifestaciones clínicas articulares y extra articulares. “Existen periodos en los que se presenta exacerbación y otros, donde hay reemisión de los síntomas”.

En entrevista, Trejo López indicó que entre los 20 y los 40 años hay más posibilidades de presentar este tipo de artritis, aunque existen casos en los que se ha presentado después de este rango de edad.

Asimismo, el especialista en terapia intensiva resaltó que si el paciente no se somete a un tratamiento adecuado, puede llegar a ser una limitante, al grado de quedar imposibilitado para realizar sus actividades cotidianas.

El académico indicó que las manos, codos, muñecas, hombros y rodillas son articulaciones que, con frecuencia, presentan artritis reumatoide, porque existe un proceso de hinchazón destructivo de la sinovitis, inflamación de la sinovia, tejido que se encuentra entre la cápsula articular y la cavidad sinovial.

Podría decirse que una persona tiene la enfermedad cuando muestra síntomas como agotamiento, inapetencia, debilidad, cansancio y sueño excesivo. En ese momento, es importante atenderse para realizar un diagnóstico, de lo contrario, el problema avanzará hasta producir dolores en articulaciones pequeñas y de forma simétrica y simultánea, es decir, si se presenta en la mano derecha, también será en la izquierda, explicó.

En este proceso, la afección se manifiesta con enrojecimiento, inflamación y limitación funcional de las articulaciones; las más afectadas son las interfalángicas, es decir, los dedos de manos y pies. La cadera y la columna cervical, la toráxica o la lumbar, también son proclives a este padecimiento, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-046-2011/unam.mx