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INGRESA BOLETÍN DE LA SOCIEDAD GEOLÓGICA MEXICANA AL SCIENCE CITATION INDEX

 
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boletinsociedadLa revista científica Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana, que edita el Instituto de Geología (IGL) de la UNAM, logró su ingreso al Science Citation Index (SCI), uno de los indicadores más importantes del mundo para publicaciones científicas.

“Con esto buscamos ganar más prestigio y visibilidad internacional y esperamos atraer más contribuciones de manera espontánea”, dijo su editor, Antoni Camprubí Cano, investigador del IGL y responsable de la publicación cuatrimestral desde finales de 2005.

Con su inclusión, suma un nuevo indicador, pues ya pertenece a otros de alcance mundial, regional y nacional, como Elsevier Bibliographic Databases (Scopus), Scientific Electronic Library Online (SciELO), Geoscience e-Journals, GeoRef, Directory of Open Access Journals (DOAJ), el Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal (Latindex) y el Índice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y Tecnológica del Conacyt (Irmicyt), entre otros.

Con 110 años de existencia, que celebrará en diciembre, es una de las revistas de su especialidad más antiguas y activas del país. Surgió en 1904, junto con la Sociedad Geológica Mexicana y desde entonces ha abordado temas generales de su especialidad, como la geología regional, los suelos nacionales y su relación con la minería y la agricultura.

“Aunque es más antigua que otras, no es una revista tradicional, pues nos interesa ampliar el abanico temático con trabajos de paleontología, geología urbana, geoarqueología, paleoclima, métodos de conservación de minerales y geología marina, entre otros menos tratados y de gran interés entre los estudiantes del área”, destacó.

De acceso libre (http://boletinsgm.igeolcu.unam.mx/) y con artículos en español e inglés, difunde de 30 a 35 artículos al año y cuenta con autores de hasta 22 países, mayoritariamente de México y América Latina, pero también de Europa y Asia. Con ediciones en abril, agosto y diciembre, en el número de este mes ya verá reflejada su inclusión en el SCI.

Espacio propio

Después de una etapa complicada, en la que decayó frente a otras publicaciones nacionales de su especialidad, a partir de 2005 el Boletín vive una nueva era, en la que ha buscado explorar áreas de investigación con la divulgación de atractivos trabajos que van de tópicos locales, a otros de colaboración internacional.

Más que competir con otras revistas de la especialidad, como la Mexicana de Ciencias Geológicas y Geofísica Internacional, Camprubí y sus colaboradores exploran un espacio propio para complementar los artículos científicos que ya existen.

Actualmente, el Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana es una publicación consolidada, netamente electrónica desde 2006 y de acceso libre, especialmente pensada en los estudiantes del área, finalizó.

Créditos: UNAM-DGCS-256-2014

Posee Chiapas emplia Diversidad de Fósiles.

 
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Esta entidad es una de las más ricas en restos paleontológicos del país, por su historia geológica, refirió Francisco Vega, investigador de la UNAM.

Esta entidad es una de las más ricas en restos paleontológicos del país, por su historia geológica, refirió Francisco Vega, investigador de la UNAM.

Existen regiones en el estado de Chiapas donde se pueden encontrar restos de una gran diversidad de especies, que por sus características de preservación, pueden considerarse entre las mejores del mundo, afirmó Francisco Vega, investigador del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM.
Dentro de la República Mexicana, recalcó, la entidad es una de las más ricas en restos paleontológicos por su historia geológica, refirió.
Los más antiguos, agregó, provienen del Paleozoico (Pérmico), es decir, de hace aproximadamente 250 millones de años. Se trata de rocas que indican un ambiente marino.
La evolución de este territorio continuó y las rocas que siguen en antigüedad corresponden al Triásico, base del Mesozoico, hace unos 200 millones de años, aunque en este periodo no hay mucha diversidad de restos, apuntó.
Del Jurásico se han encontrado algunos invertebrados y, para el Cretácico existe una mayor variedad. De hecho, Tuxtla Gutiérrez está construida sobre rocas del Cretácico Superior, de unos 70 millones de años, mencionó el biólogo.
Uno de los fósiles de crustáceos estudiado fue encontrado al edificar los cimientos de una casa en Tuxtla.
Trabajo en Chiapas
Vega consideró positivo que los habitantes de Chiapas que encuentran fósiles se aproximen a la gente del Museo de Paleontología Eliseo Palacios Aguilera, y éstos, a su vez, contacten a especialistas del IGL, donde trabaja la mayor parte de paleontólogos del país.
Hace 10 años, los colegas de Chiapas encontraron una nueva localidad que llamaron El Chango, ubicada al sureste de Tuxtla Gutiérrez. Ahí se han hallado lajas que contienen diversos organismos como hojas y frutos de las angiospermas más antiguas en México, así como ammonites, peces y crustáceos, citó.
Este último es el grupo que estudió, y está representado por camarones que aparentemente pertenecen a una familia completamente nueva, que data de unos 80 millones de años, destacó.
Lo que llama la atención de los fósiles encontrados es su grado de conservación; hay camarones que tienen preservados los ojos, antenas y cámaras branquiales, entre otras partes no calcificadas.
Se piensa que esto se debe a que en la zona hubo un ambiente donde el nivel de oxígeno era bajo, en consecuencia, se mantuvieron detalles morfológicos de los ejemplares.
Este tipo de crustáceos no tiene un amplio registro fósil, ni se conoce mucho de su evolución, pero con lo poco que se ha avanzado en la investigación se ha visto que no presentan características de un grupo actual, y al parecer pertenecen a una familia ya extinta.
Las plantas y animales que se conservan en El Chango, sugieren que era una zona de mares tropicales. “Existe una mezcla de organismos continentales y marinos, lo que refleja que esta localidad tuvo aporte de ríos e influencia marina”.
Con el empleo de escáner, actualmente trabajamos con manipulación de imágenes, a fin de obtenerlas tridimensionales, lo que nos permite apreciar con mayor claridad detalles morfológicos finos de los fósiles, concluyó.
Boletín UNAM-DGCS-584
Ciudad Universitaria.

24 de Septiembre del 2012

Existen regiones en el estado de Chiapas donde se pueden encontrar restos de una gran diversidad de especies, que por sus características de preservación, pueden considerarse entre las mejores del mundo, afirmó Francisco Vega, investigador del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM.

Dentro de la República Mexicana, recalcó, la entidad es una de las más ricas en restos paleontológicos por su historia geológica, refirió.

Los más antiguos, agregó, provienen del Paleozoico (Pérmico), es decir, de hace aproximadamente 250 millones de años. Se trata de rocas que indican un ambiente marino.

La evolución de este territorio continuó y las rocas que siguen en antigüedad corresponden al Triásico, base del Mesozoico, hace unos 200 millones de años, aunque en este periodo no hay mucha diversidad de restos, apuntó.

Del Jurásico se han encontrado algunos invertebrados y, para el Cretácico existe una mayor variedad. De hecho, Tuxtla Gutiérrez está construida sobre rocas del Cretácico Superior, de unos 70 millones de años, mencionó el biólogo.

Uno de los fósiles de crustáceos estudiado fue encontrado al edificar los cimientos de una casa en Tuxtla.

Trabajo en Chiapas

Vega consideró positivo que los habitantes de Chiapas que encuentran fósiles se aproximen a la gente del Museo de Paleontología Eliseo Palacios Aguilera, y éstos, a su vez, contacten a especialistas del IGL, donde trabaja la mayor parte de paleontólogos del país.

Hace 10 años, los colegas de Chiapas encontraron una nueva localidad que llamaron El Chango, ubicada al sureste de Tuxtla Gutiérrez. Ahí se han hallado lajas que contienen diversos organismos como hojas y frutos de las angiospermas más antiguas en México, así como ammonites, peces y crustáceos, citó.

Este último es el grupo que estudió, y está representado por camarones que aparentemente pertenecen a una familia completamente nueva, que data de unos 80 millones de años, destacó.

Lo que llama la atención de los fósiles encontrados es su grado de conservación; hay camarones que tienen preservados los ojos, antenas y cámaras branquiales, entre otras partes no calcificadas.

Se piensa que esto se debe a que en la zona hubo un ambiente donde el nivel de oxígeno era bajo, en consecuencia, se mantuvieron detalles morfológicos de los ejemplares.

Este tipo de crustáceos no tiene un amplio registro fósil, ni se conoce mucho de su evolución, pero con lo poco que se ha avanzado en la investigación se ha visto que no presentan características de un grupo actual, y al parecer pertenecen a una familia ya extinta.

Las plantas y animales que se conservan en El Chango, sugieren que era una zona de mares tropicales. “Existe una mezcla de organismos continentales y marinos, lo que refleja que esta localidad tuvo aporte de ríos e influencia marina”.

Con el empleo de escáner, actualmente trabajamos con manipulación de imágenes, a fin de obtenerlas tridimensionales, lo que nos permite apreciar con mayor claridad detalles morfológicos finos de los fósiles, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-584

Ciudad Universitaria.

Plantas medicinales, de la tradición popular a la ciencia.

 
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Según los expertos, en Colombia desde hace mucho tiempo las plantas medicinales has dejado de verse como un producto de "chamanería".

Según los expertos, en Colombia desde hace mucho tiempo las plantas medicinales has dejado de verse como un producto de “chamanería”.

6 de Septiembre del 2012

Reconocidos investigadores de Colombia, Chile y México destacan la relevancia que ha cobrado el estudio de la naturaleza, en donde, afirman, está la cura para muchas enfermedades del ser humano.
El conocimiento de las plantas medicinales ya no es un don que solo tienen los yerbateros. Sábila, caléndula, limoncillo, diente de león y cientos más han dejado de ser la preocupación de los conocidos también como chamanes, para convertirse en un punto de referencia de científicos del mundo que hoy en día han reconocido sus innumerables bondades.
Para la profesora Pilar Luengas, del Departamento de Farmacia de la UN en Bogotá, en Colombia, desde hace mucho tiempo, las plantas medicinales han dejado de verse como un producto de “chamanería”, pues hay una evolución que se ve reflejada en la misma población.
“Por ejemplo, a comienzos de los años noventa, considerar que un fitoterapéutico era un medicamento era todo un desafío para los industriales y académicos. En este momento, nadie duda de que posee todas las calidades necesarias”, afirma la profesora Luengas, química farmacéutica.
Un aspecto fundamental, que también destaca el profesor Horacio Olivo, de la Universidad de Iowa, es la inclinación del ser humano a acercarse a ese conocimiento empírico; lo que lo ha llevado a estudiar sus componentes.
“Por miles de años, los seres humanos hemos estado tratando de encontrarle un beneficio a las plantas. En la antigüedad, ese conocimiento se reproducía oralmente. Hoy en día investigamos sus compuestos activos mediante los avances tecnológicos de punta, muchas veces, mejorando sus mismos compuestos”, dice el profesor Olivo.
Sin embargo, según otros investigadores, como el chileno José Luis Martínez Salinas, el conocimiento de la medicina tradicional aborigen ha sido permeado por la llegada de los españoles y es una mezcla entre lo autóctono y lo moderno.
“En nuestros países latinos existe una medicina natural modificada en el sentido de que, antes de que los españoles llegaran a América, era una y, después de la Conquista, fue otra; pues los misioneros veían en estos productos prácticas de brujería y chamanería y, entonces, eliminaron a los médicos indígenas para incorporar su propia medicina”, explica.
Colombia: biodiversa, pero…
La profesora Pilar Luengas asegura que en nuestro país siempre se ha hablado de que la biodiversidad tiene un gran potencial, pero realmente es muy poco lo que se ha hecho para que este se materialice.
“El desarrollo de productos fitofarmacéuticos, fitoterapéuticos, suplementos dietarios, cosméticos, entre otros, permite crear la posibilidad real de aprovechar esa biodiversidad. Sin embargo, una de las grandes limitaciones que tenemos es tener materia prima vegetal o ingredientes naturales con cantidades y calidades uniformes, esto se deriva de que los cultivos son incipientes y están limitados a algunas especies”, dice Luengas.
Por eso, en la medida en que se tengan más cultivos y en que las mismas plantas de producción e ingredientes se tecnifiquen y vean la necesidad de tener productos con mejor calidad, “va a tenerse no solo mercado nacional, sino también colonizar mercados internacionales”.
Por su parte, el profesor José Luis Martínez indica que los problemas políticos han influido mucho en el desarrollo del sector, porque, a pesar de que Colombia sea un país muy diverso, en algunas políticas las plantas medicinales no son una prioridad.
“Siempre las preocupaciones para la Organización Panamericana de la Salud son: la biotecnología, las enfermedades tropicales, el sida y las vacunas, pero las plantas medicinales no aparecen por ningún lado. En cuanto los entes políticos empiecen a mirar a las universidades y hacia el pueblo, estas van a recuperar el terreno que han perdido”, concluye el profesor Martínez.
Estos investigadores hacen parte de los conferencistas del V Congreso Internacional de Plantas Medicinales que se desarrollará desde hoy hasta el 8 de septiembre en la UN en Palmira.

Reconocidos investigadores de Colombia, Chile y México destacan la relevancia que ha cobrado el estudio de la naturaleza, en donde, afirman, está la cura para muchas enfermedades del ser humano.

El conocimiento de las plantas medicinales ya no es un don que solo tienen los yerbateros. Sábila, caléndula, limoncillo, diente de león y cientos más han dejado de ser la preocupación de los conocidos también como chamanes, para convertirse en un punto de referencia de científicos del mundo que hoy en día han reconocido sus innumerables bondades.

Para la profesora Pilar Luengas, del Departamento de Farmacia de la UN en Bogotá, en Colombia, desde hace mucho tiempo, las plantas medicinales han dejado de verse como un producto de “chamanería”, pues hay una evolución que se ve reflejada en la misma población.

“Por ejemplo, a comienzos de los años noventa, considerar que un fitoterapéutico era un medicamento era todo un desafío para los industriales y académicos. En este momento, nadie duda de que posee todas las calidades necesarias”, afirma la profesora Luengas, química farmacéutica.

Un aspecto fundamental, que también destaca el profesor Horacio Olivo, de la Universidad de Iowa, es la inclinación del ser humano a acercarse a ese conocimiento empírico; lo que lo ha llevado a estudiar sus componentes.

“Por miles de años, los seres humanos hemos estado tratando de encontrarle un beneficio a las plantas. En la antigüedad, ese conocimiento se reproducía oralmente. Hoy en día investigamos sus compuestos activos mediante los avances tecnológicos de punta, muchas veces, mejorando sus mismos compuestos”, dice el profesor Olivo.

Sin embargo, según otros investigadores, como el chileno José Luis Martínez Salinas, el conocimiento de la medicina tradicional aborigen ha sido permeado por la llegada de los españoles y es una mezcla entre lo autóctono y lo moderno.

“En nuestros países latinos existe una medicina natural modificada en el sentido de que, antes de que los españoles llegaran a América, era una y, después de la Conquista, fue otra; pues los misioneros veían en estos productos prácticas de brujería y chamanería y, entonces, eliminaron a los médicos indígenas para incorporar su propia medicina”, explica.

Colombia: biodiversa, pero…

La profesora Pilar Luengas asegura que en nuestro país siempre se ha hablado de que la biodiversidad tiene un gran potencial, pero realmente es muy poco lo que se ha hecho para que este se materialice.

“El desarrollo de productos fitofarmacéuticos, fitoterapéuticos, suplementos dietarios, cosméticos, entre otros, permite crear la posibilidad real de aprovechar esa biodiversidad. Sin embargo, una de las grandes limitaciones que tenemos es tener materia prima vegetal o ingredientes naturales con cantidades y calidades uniformes, esto se deriva de que los cultivos son incipientes y están limitados a algunas especies”, dice Luengas.

Por eso, en la medida en que se tengan más cultivos y en que las mismas plantas de producción e ingredientes se tecnifiquen y vean la necesidad de tener productos con mejor calidad, “va a tenerse no solo mercado nacional, sino también colonizar mercados internacionales”.

Por su parte, el profesor José Luis Martínez indica que los problemas políticos han influido mucho en el desarrollo del sector, porque, a pesar de que Colombia sea un país muy diverso, en algunas políticas las plantas medicinales no son una prioridad.

“Siempre las preocupaciones para la Organización Panamericana de la Salud son: la biotecnología, las enfermedades tropicales, el sida y las vacunas, pero las plantas medicinales no aparecen por ningún lado. En cuanto los entes políticos empiecen a mirar a las universidades y hacia el pueblo, estas van a recuperar el terreno que han perdido”, concluye el profesor Martínez.

Estos investigadores hacen parte de los conferencistas del V Congreso Internacional de Plantas Medicinales que se desarrollará desde hoy hasta el 8 de septiembre en la UN en Palmira.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html