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La epidemiología de las enfermedades está ligada a los hábitos alimenticios: investigadora BUAP

 
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hamburg11 de febrero de 2011

Es urgente reforzar medidas para combatir la mala alimentación y obesidad que afecta a México, lo cual está relacionado con la falta de cultura y conciencia de los daños que provoca, concluyeron los especialistas en nutrición participantes este viernes en las XX Jornadas Interinstitucionales de Investigación en Salud.

En el último día de actividades el eje temático fue obesidad, enfermedad que representa un problema de salud pública en el país, que está íntimamente asociada a los malos hábitos alimenticios adoptados por los mexicanos, sobre todo, en los últimos años.

Durante la realización de las mesas redondas “Transición epidemiológica de la nutrición en México y el mundo”, y “Educación y nutrición”,

la doctora Tania Bilbao Reboredo, profesora investigadora de la BUAP, afirmó que el cambio en la epidemiología de las enfermedades está altamente ligado con los hábitos alimenticios.

La especialista consideró que asociar a la desnutrición con pobreza y enfermedades crónicas con bienestar económico, no es vigente, pues la obesidad se presenta en ambos grupos: los países ricos tienen su causa principal en el consumo de grasas, y los pobres en la mono alimentación basada en cereales.

Refirió que la única diferencia entre estos grupos está en la relación con las enfermedades asociadas a la obesidad, que tienen una distribución distinta, debido a que en las sociedades ricas se registran más problemas relacionados con la ingesta excesiva de grasa de origen animal y azúcares simples, así como por defecto del consumo de fibra.

En tanto que en los países pobres, las enfermedades asociadas a la obesidad están relacionadas con la carencia de nutrientes esenciales, sobre todo, de proteínas “completas”, a causa del bajo consumo de carnes.

De acuerdo con la literatura, a partir de los cuatro años de edad se debe reducir la ingesta de grasas como fuente energética, controlar la calidad de su consumo -reduciendo los ácidos grasos saturados, aumentar los poliinsaturados (omega-3) y los monoinsaturados-, disminuir el consumo de carbohidratos simples, aumentar el de fibra, reducir el sodio y satisfacer en forma sistemática las necesidades de todos los nutrientes esenciales, explicó la doctora Bilbao Reboredo.

Insistió en la importancia de que la sociedad se convenza que una alimentación saludable es indispensable para prevenir enfermedades crónicas, así como abatir los crecientes trastornos alimentarios en la niñez y la adolescencia a causa de una inadecuada selección de alimentos.

Además se destacó el beneficio de la práctica regular de actividad física, que no sólo permite mantener un balance energético adecuado, sino que tiene efectos favorables sobre los sistemas circulatorio, respiratorio, endocrino y osteomuscular, entre otros.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx
Imagen: tomamateyavivate.com.ar/formacion-y-universidades-argentinas/en-la-unlp-una-catedra-para-aprender-a-comer/

La gota, una enfermedad prevalente en México

 
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La hiperuricemia también es conocida como la “enfermedad de los reyes”, porque se relaciona con un “buen nivel de vida”, toda vez que el paciente ingiere alimentos ricos en purinas, comentó Carlos Lavalle.
La hiperuricemia también es conocida como la “enfermedad de los reyes”, porque se relaciona con un “buen nivel de vida”, toda vez que el paciente ingiere alimentos ricos en purinas, comentó Carlos Lavalle.

14 de julio de 2010

• Es originada por altos niveles de ácido úrico, y se asocia a cálculos renales, hipertensión arterial, aumento de colesterol, triglicéridos y diabetes, aseguró Carlos Lavalle Montalvo, de la FM de la UNAM
• Conforme pasa el tiempo, los ataques agudos de ese padecimiento en pacientes son cada vez más frecuentes, lo que implica la destrucción de articulaciones, hasta llegar a la invalidez, explicó
• Desde el punto de vista epidemiológico, tiene una prevalencia que oscila entre el 2.4 y el 4.7 por ciento de la población, principalmente masculina

AEn la actualidad, México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en sobrepeso y obesidad, y por tanto, es posible que también aumente la prevalencia de pacientes con hiperuricemia (altos niveles de ácido úrico), que origina la enfermedad denominada “gota”.

Este padecimiento se asocia a cálculos renales, hipertensión arterial, aumento de colesterol, triglicéridos y diabetes, destacó Carlos Lavalle Montalvo, jefe de la Subdivisión de Especializaciones Médicas de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

La hiperuricemia también es conocida como la “reina de las enfermedades” o la “enfermedad de los reyes”, porque se relaciona con un “buen nivel de vida”, toda vez que el paciente ingiere alimentos ricos en purinas, es decir, grasas y proteínas como carnes rojas, leguminosas, vino o cerveza, que favorecen un ataque de gota.

Desde el punto de vista epidemiológico, tiene una prevalencia que oscila entre el 2.4 y 4.7 por ciento en la población, principalmente masculina, entre los 20 y 50 años de edad. Las mujeres la presentan, pero con menor frecuencia, sobre todo cuando entran a la menopausia.

Es uno de los 180 padecimientos que comprende la reumatología. Inicialmente, se manifiesta con un ataque agudo de gota, que se caracteriza por dolor intenso, frecuentemente sólo en una articulación; usualmente comienza en el primer dedo (gordo) del pie (podagra), se hincha y la piel se enrojece por el calor que provoca la inflamación.

“Los ataques de gota afectan con mayor frecuencia a articulaciones previamente vulneradas; entonces, pueden dañar codos, manos, rodillas o pies, a tal grado que la persona no puede caminar cuando son estropeados los miembros inferiores. El dolor por lo general es de inicio nocturno, y puede ser tan intenso que el paciente no tolera ni el peso de las sábanas”, explicó el especialista.

La duración de la crisis es, por lo general, de tres a seis días, pero si no se trata adecuadamente, puede ser de hasta una o dos semanas, advirtió.

Después del primer ataque, prosiguió, pueden pasar varios años –dos, cinco o más – para que se manifieste de nuevo; sin embargo, en ocasiones el defecto genético es tan importante, que se presenta varias veces a lo largo de 12 meses.

Conforme transcurre el tiempo, estos periodos intercríticos son más frecuentes, lo que conlleva a la destrucción de las articulaciones y, finalmente, a la invalidez.

El prototipo del paciente con gota reúne ciertas características: siente dolor, camina con dificultad, es obeso y tiene antecedentes de cálculos renales, hipertensión y diabetes; por ello, debe hacerse una valoración integral de su estado de salud, acotó.

Tratamiento integral

Este padecimiento debe manejarse integralmente –de preferencia por el reumatólogo y un médico internista–, aunque entre cada periodo intercrítico el enfermo se sienta sano. Este tipo de pacientes no son fáciles de tratar, porque entre los ataques de gota se sienten mejor y abandona el tratamiento con facilidad; “sin embargo, los ataques son cada vez más frecuentes, y sólo así el afectado se percata de la gravedad del asunto”, mencionó.

En el organismo del ser humano, el ácido úrico no tiene ninguna función natural, porque es producto de la degradación de las proteínas. Este compuesto se crea cuando el organismo descompone sustancias llamadas purinas, que se encuentran en algunos alimentos y bebidas.

Generalmente, se disuelve en la sangre y después transita hacia los riñones, donde es desechado por medio de la orina. Sin embargo, el cuerpo no lo puede expulsar cuando contiene altos niveles en la sangre, lo que se denomina hiperuricemia. “El problema es que no poseemos la enzima uricasa, encargada de eliminar esa sustancia”, indicó Lavalle.

El sujeto tiene un grave riesgo de ser un mal paciente si no entiende que entre los periodos intercríticos se sentirá bien, pero ello no significa que esté sano; de ahí, la necesidad de adquirir conciencia sobre esta enfermedad y modificar los hábitos de vida, aconsejó.

Es indispensable cumplir las indicaciones del médico para estabilizar los niveles de ácido úrico, como una dieta balanceada, consistente en la ingesta de carnes blancas como pescado y pollo, así como verduras, con restricción de proteínas y carbohidratos (carnes rojas, mariscos, bebidas alcohólicas).

Los medicamentos utilizados para controlar el proceso agudo de gota son los antiinflamatorios no esteroideos y la colchicina, que deben ser prescritos por un especialista. Asimismo, el alopurinol, que bloquea la producción de ácido úrico, no debe recetarse en los ataques agudos, y su consumo debe ser paulatino, hasta abatir ese compuesto por debajo de siete mg/dL en suero.

También, se requiere una reducción gradual de peso, alrededor de uno o un kilogramo y medio por mes, porque una disminución brusca puede derivar en la liberación de proteínas que eleven el ácido úrico. Asimismo, es preciso mantener la hidratación del cuerpo con líquidos, pero evitar bebidas alcohólicas.

El ejercicio moderado es fundamental para aminorar la resistencia a la insulina, que ocasiona diabetes; esto ayudará a mantener la presión arterial en niveles adecuados y reducir grasa corporal, para una correcta síntesis de proteínas, concluyó.

Créditos: UNAM. DGCS -417/unam.mx