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DETECTAN ANOMALÍAS EN PESO Y ESTATURA DE MENORES QUE TRABAJAN

 
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Con frecuencia, los menores que trabajan son sometidos a condiciones adversas que alteran su desarrollo.
Con frecuencia, los menores que trabajan son sometidos a condiciones adversas que alteran su desarrollo.

29 de abril de 2011

• Ayudar a la familia empuja a muchos niños a emplearse en las más diversas labores, dijo Víctor Inzúa Canales, de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM
• Estas actividades representan un riesgo, pues los infantes pueden sufrir desde calambres hasta desgarres, además de que provocan alteraciones en su desarrollo físico

El trabajo infantil se explica por las adversidades que enfrentan las familias en pobreza. Por ello, a edad temprana, muchos menores se ven obligados a hacer aportaciones económicas a su hogar, sin considerar los peligros ni las consecuencias que implica para su calidad de vida.

A través del proyecto de investigación Exploración Ergonómica en los Niños Trabajadores de Calle: Ciudad de México, Víctor Inzúa Canales, de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, demostró que las consecuencias de la incorporación al trabajo en edades tempranas se refleja en los estados de salud y desarrollo biopsicosocial.

Además, mediante un análisis antropométrico (peso, estatura y edad) que fue comparado con tablas de niños promedio, el académico comprobó que una constante entre los que trabajan y los que no, es la obesidad.

La mayoría de los que laboran basan su dieta en pan, café, tacos y garnachas; el resto debe su sobrepeso a las golosinas. Ambos grupos consumen grandes cantidades de refresco, “y en eso no hay mucha diferencia; sin embargo, en la estatura y peso, sí”, expuso.

Hay menores trabajadores que miden hasta 10 centímetros menos que uno que no labora, y en la comparación antropométrica, que incluye cálculos de masa corporal entre la población de una secundaria particular y una muestra de 25 niños con empleo, el 56 por ciento de los estudiantes está fuera del rango óptimo de salud.

Víctor Inzúa Canales, académico de la Escuela Nacional de Trabajo Social.
Víctor Inzúa Canales, académico de la Escuela Nacional de Trabajo Social.

En situación de riesgo

Los niños trabajadores de la calle enfrentan una variedad de riesgos según su ocupación, que van desde calambres, contusiones, golpes y torceduras, hasta el desgarre de algún músculo.

Son más susceptibles a enfermedades, deformaciones óseas, detención del crecimiento, mutilaciones y accidentes, circunstancias muchas veces relacionadas con deficiencia alimentaria, condiciones de trabajo deplorables, cambios bruscos de temperatura, posturas incómodas y horarios laborales prolongados.

“A lo largo del estudio, que duró un año, tuve un acercamiento con 25 niños trabajadores, de entre ocho y 17 años, de algunas calles del Centro Histórico del DF, en su mayoría limpiaparabrisas, malabaristas, carretilleros, equilibristas y vendedores ambulantes”.

El problema, dijo, es que no existen estudios sobre qué tanto perjudica un mal movimiento, postura o alimentación.

“Ante esta situación, comprobé que los infantes arriesgan su salud por posturas incorrectas, movimientos incómodos y mala nutrición. En el enfoque teórico, se retomó la antropometría para dimensionar los problemas”.

El objetivo del proyecto fue estudiar las condiciones laborales ergonómicas y nutricionales de los niños trabajadores de la calle en los servicios marginales y de comercio informal.

El Distrito Federal tiene un grupo significativo de este tipo de menores. “Para los infantes, la calle y el trabajo representan cosas muy específicas; la primera es un espacio de libertad que se vuelve necesario para desarrollarse y, el segundo, la exigencia para estar ahí”.

Propuestas

Por ello, el catedrático de la ENTS propuso crear estudios de ergonomía y salud corporal en los niños trabajadores para reducir la fatiga y lesiones que afectan la integridad física y psicológica, así como instrumentar un programa de salud ocupacional que vigile las condiciones de salud y laborales.

Créditos: UNAM-DGCS-250/2011/unam.mx

Celebra su 37 aniversario la ENTS de la UNAM

 
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La Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM cumple 37 años.
La Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM cumple 37 años.

10 de octubre de 2010
* En el ejercicio de su profesión, los trabajadores sociales destacan por su lucha para contribuir al desarrollo local y humano, dijo Graciela Casas Torres, directora de esa entidad
* En el marco de los festejos, se realizarán mesas redondas, se proyectarán videos y se presentará la exposición fotográfica “El acontecer histórico del Trabajo Social”

A 37 años de haber surgido como Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), esta entidad universitaria ha logrado trascender en su participación en diversos ámbitos sociales, y hoy, se identifica como formadora de profesionales que buscan el reconocimiento de grupos vulnerables, defensores del medio ambiente y la ecología, así como emprendedores de la democracia y la tolerancia.

Así lo afirmó su directora, Graciela Casas Torres, quien subrayó que en el ejercicio de su profesión, los trabajadores sociales también destacan por su lucha para contribuir al desarrollo local y humano.

Prueba de ello, apuntó, es la colaboración de la comunidad de la ENTS en un esquema de organización y decisión vecinal, en programas de mejoramiento barrial.

En la inauguración de los festejos, donde estuvieron presentes ex directores, alumnos y académicos, aseveró que estos últimos han sido un factor destacado de extensión de la carrera, desde que surgió a nivel licenciatura y se separó de la Facultad de Derecho.

“Nos sentimos orgullosos de nuestro ser universitario y del quehacer como trabajadores sociales”, enfatizó en el auditorio Manuel Sánchez Rosado.

Historia

En 1937, Matilde Rodríguez, jefa del Departamento de Prevención Social, área de la que dependían los tribunales para menores, realizó una serie de gestiones en la entonces Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, para organizar cursos propedéuticos de trabajo social y corregir el empirismo que existía en la materia, relató Casas Torres.

El entusiasmo por estos cursos, así como los beneficios logrados para el tratamiento de los menores infractores, hizo concebir la idea de una carrera universitaria, dijo.

Entonces, el 12 de marzo de 1940 se aprobó el proyecto general de la carrera de Trabajo Social, y el 12 de abril de ese mismo año se recibió la aprobación del Consejo Universitario.

El 4 de abril de 1968 se discutió en el Consejo Técnico de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales la reforma del plan de estudios para convertirla en licenciatura, lo que se logró el 28 de marzo de 1969.

Después, el 4 de octubre de 1973, el Consejo Universitario aprobó la creación de la Escuela Nacional de Trabajo Social y, con ello, se convirtió en una entidad independiente de Derecho.

Desde sus primeros años, su influencia ha sido notable en los procesos mediante intercambios académicos frecuentes; los cursos de superación académica organizados con las escuelas del interior de la República, así como su contribución a la revisión y formulación de los planes y programas de estudio para la creación y el surgimiento de escuelas de esta carrera, concluyó.

En el marco de los festejos del 37 aniversario se realizarán mesas redondas; se proyectarán videos sobre el quehacer de esa profesión; se presentará la exposición fotográfica “El acontecer histórico del Trabajo Social”, y se anunciará al ganador del concurso para seleccionar la primera “porra informal” de la Escuela.
Créditos: UNAM. DGCS-601/unam.mx