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México ha dejado de ser competencia para China en materia comercial con Estados Unidos

 
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Enrique Dussel Peters, catedrático de la Facultad de Economía de la UNAM.
Enrique Dussel Peters, catedrático de la Facultad de Economía de la UNAM.

10 de julio de 2010

• En el 2000, aún había capacidad en distintas áreas, pero ahora los niveles y brechas son tan grandes que las posibilidades se acabaron, aseguró el catedrático de la FE, Enrique Dussel Peters
• Las exportaciones del país asiático crecen, mientras que las de México y Centroamérica van a la baja, apuntó

En 2010, México perderá presencia en el mercado comercial estadounidense y China ocupará su lugar, porque nuestro país ha dejado de ser competencia para la nación asiática, anticipó Enrique Dussel Peters.

Hace 10 años, precisó el catedrático de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM, todavía éramos competitivos en áreas como la electrónica, el hilo textil y la confección; sin embargo, ahora los niveles y brechas entre ambas naciones son tan grandes que el proceso de competencia ya se acabó.

La nación asiática, agregó, sigue creciendo al 10, 20 y 30 por ciento anual en términos de exportaciones en cadenas de valor agregado, mientras que las de México y toda Centroamérica, han ido a la baja.

En el 2009, China aportó el 19 por ciento de las importaciones estadounidenses, mientras que nuestro país sólo el 11.3 por ciento.

Dussel recordó que el comercio exterior mexicano ha sufrido cambios en la última década. “Aún se cree que el 90 por ciento del comercio nacional se lleva con Estados Unidos”.

La máxima participación del vecino del norte en el comercio mexicano, recordó, se logró a finales de los años 90 y principios del 2000, periodo en el que se alcanzó el máximo grado de integración del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), aclaró.

Desde entonces, dijo, hay una clara tendencia a la baja y a la desintegración del tratado. Hoy, la participación de la Unión Americana es de alrededor de dos terceras partes en exportación e importación.

El coordinador del Centro de Estudios China-México (Cechimex), destacó que esa situación podría generar nuevas relaciones comerciales y de organización industrial. “China es nuestro segundo socio comercial en una relación creciente”.

Sin embargo, subrayó, un problema es la falta de certidumbre que propician ambos gobiernos al no ser claros en lo que quieren el uno del otro. La carencia y limitación institucional genera conflictos con la nación asiática, México no sabe qué hacer y estamos divididos.

“Esto impide el crecimiento en la inversión de China en nuestro territorio, y aunque hay un enorme potencial, actualmente la inversión está por debajo del ideal”.

Falta interés mutuo. Se necesita crear una agenda a corto, mediano y largo plazo que integre posibles soluciones a problemáticas a enfrentar. Desde 2007, China es el principal exportador de Estados Unidos, superando a México y Canadá.

Esto, argumentó, puede generar tensión porque la Unión Americana tendrá que disminuir su déficit fiscal e incluso, generar un superávit en cuenta corriente que no ha hecho a lo largo de 40 años.

Desde la perspectiva estadounidense, agregó, el principal país con el que tiene un déficit es China. Hoy es absolutamente inimaginable que EU tuviera un superávit comercial con esa nación.

La situación también nos afectará, porque después del país asiático, la segunda nación que mantiene un superávit comercial con EU es la nuestra, concluyó.

Créditos: UNAM. DGCS -410/unam.mx409

En aumento, alergias al hule natural

 
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Un trabajador recolecta, mediante el método tradicional, hule natural de un Hevea brasiliensis.
Un trabajador recolecta, mediante el método tradicional, hule natural de un Hevea brasiliensis.

• En la última década se han incrementado en países como México, China e India

• Con ese material, obtenido del árbol Hevea brasiliensis, se manufacturan más de 40 mil artículos de uso hospitalario y doméstico

Las alergias, y los padecimientos que desencadenan, como rinitis, asma, dermatitis atópica y conjuntivitis, afectan hoy en día a 500 millones de personas, sobre todo niños y jóvenes del primer mundo; por ello, el XXI será el siglo de las alergias, prevé la Organización Mundial de la Salud.

En cuanto a las alergias al látex del árbol del hule (Hevea brasiliensis), se han incrementado en la última década en países en desarrollo como México, China e India, debido a la creciente utilización de más de 40 mil artículos de uso hospitalario (guantes, catéteres, equipos de venoclisis) y doméstico (guantes para lavar, zapatos, tenis y ligas, entre otros), manufacturados con ese material.

“Según estudios preliminares, realizados en colaboración con algunos hospitales de la Ciudad de México, la prevalencia de las alergias al hule natural entre niños sometidos a múltiples cirugías, como aquellos que padecen espina bífida, es de más de 40 por ciento; entre el personal de salud (médicos, enfermeras y odontólogos), de 20 por ciento, y entre la población en general, sólo de 1.8 a dos por ciento”, señaló Adela Rodríguez Romero, académica del Instituto de Química (IQ) de la UNAM.

Reacción exagerada

La investigadora del Departamento de Química, y quien encabeza un equipo de estudio dedicado al tema, explicó que una alergia es una reacción exagerada a una sustancia normalmente inocua; aparece en personas con cierta predisposición genética, expuestas varias veces a un alérgeno.

Existen diferentes tipos: en el polen, la caspa de animales domésticos, las frutas, el veneno de insectos y el hule natural, entre otros.

“De las más de 200 proteínas que contiene el hule natural, 13 han sido clasificadas por la Unión Internacional de Sociedades de Inmunología como alergénicas; algunas, incluso, no pierden su potencial alergénico cuando el látex del árbol del hule es sometido a procesos de manufactura o vulcanización”, afirmó Rodríguez Romero.

Las alergias al hule natural (reacciones a éste o a sus productos derivados, mediadas por mecanismos inmunológicos y acompañadas de manifestaciones clínicas) pueden ser de hipersensibilidad tipo I ó de tipo IV.

Las reacciones de hipersensibilidad tipo I, mediadas por las inmunoglobulinas tipo E, son las más graves, porque pueden exacerbarse y derivar en un choque anafiláctico, dijo.

Las reacciones de hipersensibilidad tipo IV, llamadas también reacciones de contacto (como la dermatitis alérgica), generalmente son benignas, con hiperemia (aumento de la irrigación sanguínea en un órgano o tejido), prurito y ardor.

Caracterización de alérgenos

Una alergia es un proceso inmunológico bastante complejo. Personas con predisposición genética, al exponerse por primera vez a un alérgeno, producen inmunoglobulinas tipo E en piel o mucosas.

En los basófilos y otras células conocidas como mastocitos, o células cebadas, los anticuerpos se unen en forma específica a receptores de alta afinidad, explicó.

Después, en una segunda exposición al alérgeno, se presenta un entrecruzamiento entre las inmunoglobulinas tipo E, que liberan, por desgranulación, mediadores de la inflamación, tales como histamina, leucotrienos y prostaglandina (éstos, además de inflamación, causan lagrimeo, prurito y otros síntomas alergénicos).

Rodríguez Romero y sus colaboradores han logrado caracterizar algunos alérgenos, tanto del hule natural como de ciertos productos derivados de él, que se venden en el país, para saber qué parte de ellos es clave para el reconocimiento de las inmunoglobulinas tipo E, mediadoras de las alergias al hule natural.

“El proceso de caracterización de los alérgenos comprende desde la confirmación de su alergenicidad, hasta la definición de su función y estructura; es decir, no sólo caracterizamos su función biológica, su peso molecular y carga, sino también obtenemos su estructura tridimensional, lo que facilita su identificación e incrementa la posibilidad de modificar epítopos conformacionales (regiones inmunológicamente activas de los alérgenos).

“Gracias a ello, y a estudios inmunológicos in vitro, podemos determinar las regiones de reconocimiento de las inmunoglobulinas tipo E”, explicó la experta.

Dos regiones de reconocimiento

Un logro de Rodríguez Romero y sus colaboradores es haber determinado dos regiones de reconocimiento de las inmunoglobulinas tipo E en dos alérgenos principales del hule natural: el Hev b 2 y el Hev b 6.

“Para clasificar los alérgenos se recurre al nombre científico de la planta o del animal en cuestión. En el caso del árbol del hule (Hevea brasiliensis) se utilizan las tres primeras letras del género: Hev, y la primera letra de la especie: b, seguida de un número consecutivo”, aclaró.

Los investigadores universitarios ya terminaron de estudiar el alérgeno Hev b 6, y continúan con los alérgenos Hev b 1 (conocido también como factor de elongación del hule), Hev b 2, Hev b 3, Hev b 5, Hev b 8 y Hev b 11.

“Vamos a comparar sus características inmunológicas y bioquímicas, y quizás en poco tiempo tengamos perfectamente estudiados cinco alérgenos presentes en algunos productos manufacturados con hule natural, como guantes, preservativos y materiales quirúrgicos”, indicó Rodríguez Romero.

En relación con el alérgeno Hev b 2, los universitarios encontraron que es una enzima llamada glucanasa, la cual está glicosilada en dos sitios en forma natural.

“Sabemos que los sitios de glicosilación son regiones de reconocimiento de las inmunoglobulinas tipo E porque, cuando eliminamos esos azúcares, la alergenicidad disminuye. Ésta no se pierde completamente porque alguna parte proteica del alérgeno Hev b 2 es reconocida también por las inmunoglobulinas E. Pero, en este caso, los azúcares son importantes”, refirió Rodríguez Romero.

Ya hicieron pruebas con esa enzima en basófilos, con resultados interesantes, asociados a cuestiones inmunológicas nunca antes reportadas.

Desarrollo de pruebas de diagnóstico

Los investigadores de la UNAM piensan elaborar, con un número mínimo de alérgenos, un kit de diagnóstico que permita saber de manera sencilla si una persona es o no alérgica al hule natural, y en caso de que vaya a ser sometida a alguna cirugía, si debe o no utilizarse en ella material hipoalergénico.

Con ese fin han obtenido, mediante protocolos aprobados por los comités de ética de diversos hospitales, sueros de pacientes, y han practicado pruebas inmunológicas en otros individuos para establecer, según su reacción a un determinado alérgeno, si son o no alérgicos al hule natural.

Asimismo, en el Instituto de Química utilizan pruebas de Elisa o Western Blot para reconocer, en sueros de voluntarios que tienen síntomas de alergia por el uso de productos manufacturados con hule natural, los diferentes alérgenos de éste.

Pretenden desarrollar también una prueba más simple, práctica y rápida, como una tira diagnóstica en la que sólo sea necesario poner una gotita de suero de sangre para llegar a alguna conclusión médica.

Síndrome látex-fruta-polen

De 30 a 50 por ciento de las personas alérgicas al hule natural muestran una hipersensibilidad asociada a frutas o pólenes.

A este fenómeno se le conoce como síndrome látex-fruta-polen, y ocurre cuando las inmunoglobulinas tipo E reconocen una proteína alergénica de alguna fruta (kiwi, fresa, chabacano, manzana o nuez, entre otras) o de algún polen, y la confunden, por su parecido, con un alérgeno del látex, al cual ya habían estado expuestas en un primer momento.

A diferencia de otras alergias mediadas por las inmunoglobulinas tipo E, e inducidas por una o unas cuantas proteínas alergénicas, las alergias al hule natural pueden ser inducidas por 56, aunque sólo 13 han sido clasificadas por la Unión Internacional de Sociedades de Inmunología.

Los síntomas del síndrome látex-fruta-polen pueden aparecer también con alérgenos de venenos de insectos, como abejas, y de productos del mar, como camarones.

Reacciones de hipersensibilidad tipo I

Las personas que corren mayor riesgo de desarrollar reacciones de hipersensibilidad tipo I por alérgenos del látex, son los profesionales de la salud (médicos, enfermeras y odontólogos), los pacientes sometidos a múltiples intervenciones quirúrgicas, los obreros de fábricas de llantas y de productos de hule, así como los científicos que usan habitualmente guantes de látex en sus experimentos.

Aproximadamente el 25 por ciento de la población mundial padece o ha padecido reacciones de hipersensibilidad tipo I, cuyas consecuencias van desde una irritación leve hasta la muerte súbita por un choque anafiláctico.

Créditos: UNAM. DGCS -237/ unam.mx

CON CUATRO PROYECTOS MUNDIALES, LA UNAM MODERNIZA EL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO NACIONAL

 
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• Telescopios robotizados, equipos en red para monitorear el cielo y una cámara prototipo hecha en la Universidad, son parte de la tecnología que actualizará el sitio ubicado en San Pedro Mártir, Baja California
• Mediante convenios con Francia, China, España, Taiwán y Estados Unidos, se impulsa la investigación espacial y la formación de recursos humanos competitivos, dijo José Franco López, director del IA

A través de convenios de colaboración científica con Francia, China, España, Taiwán y Estados Unidos, el Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM trabaja en cuatro proyectos para estimular la investigación internacional conjunta, impulsar el desarrollo de recursos humanos y modernizar el Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de San Pedro Mártir, uno de los sitios más privilegiados del mundo para estudiar el cielo y las estrellas.

Ubicado a dos mil 830 metros sobre el nivel del mar en la Sierra de San Pedro Mártir, en Baja California, el lugar es uno de los más altos y oscuros del país, condiciones que permiten observaciones del Universo sin interferencias.

La parte general del proyecto implica una relación estrecha entre investigadores mexicanos y extranjeros, así como un nexo entre telescopios espaciales y terrestres, detalló en entrevista José Franco López, director del IA.

“Los telescopios espaciales observan en alguna longitud de onda, como rayos X, gamma o ultravioleta, mientras los terrestres observan en el óptico infrarrojo. La idea es tener equipos robóticos que hagan un monitoreo constante del cielo. Aunque no tienen mucha resolución, cuando detectan algo de interés científico dan las coordenadas de ubicación de un evento, y un telescopio terrestre observa en esa dirección con más profundidad en el óptico infrarrojo”, comentó.

Proyectos BOOTS y SVOM

El proyecto BOOTS se realizará con investigadores españoles del Instituto de Astrofísica de Andalucía, quienes desarrollan investigación espacial.

“La idea es poner un telescopio óptico pequeño, de 60 centímetros, en el Observatorio de San Pedro Mártir, que sería parte de una red que ese grupo español hace en varias partes del mundo, como Nueva Zelanda, Rusia y ahora México”, dijo Franco.

Los telescopios robóticos en red estarán distribuidos en varias partes del mundo para tener observación del cielo durante las 24 horas del día desde los dos hemisferios del planeta.

“BOOTS es una red de monitoreo para hacer seguimiento de estallidos que puedan ocurrir en el Universo, en diferentes latitudes de onda, y está asociada a telescopios en el espacio”, enfatizó.

El responsable científico por parte de México es Leonid Georgiev, investigador del IA. Se estima que ese telescopio se instale en Baja California en 2011.

Por su parte, el proyecto SVOM implica instalar en el Observatorio Astronómico Nacional un telescopio robótico de 1.3 metros, que estaría relacionado con un satélite espacial que China y Francia planean lanzar hacia 2013 para realizar observaciones en rayos gamma.

“El satélite espacial daría la alerta de algún estallido de rayos gamma y el telescopio terrestre ubicado en San Pedro Mártir observaría a profundidad el fenómeno”, detalló.

Por parte de la UNAM, los responsables en México son William Lee y Jesús González, ambos investigadores del IA.

TAOS y la cámara RATIR

Un tercer plan internacional se proyecta con científicos de Taiwán y Estados Unidos, quienes ya tienen un grupo de telescopios en la isla de Taiwán y quieren ampliarlo a esta parte del mundo.

“Su primera opción es Hawai, y la segunda, San Pedro Mártir. Tenemos que esperar a que decidan si instalan su equipo en México, lo que podría ocurrir el año entrante. Se trata de un telescopio robótico de 1.3 metros, que es pequeño pero estaría comunicado con la red que ya tienen”, explicó Franco.

Del lado de la UNAM, el plan está a cargo de Mauricio Reyes Ruiz, investigador del IA en la sede de Ensenada.

El cuarto proyecto, implica el diseño y construcción en la Universidad Nacional de la cámara RATIR, que formará parte del telescopio de 6.5 metros que ya se construye en colaboración con las universidades de California y Arizona, ambas de Estados Unidos, así como con el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), de México.

“El proyecto del telescopio de 6.5 metros ya está en marcha, pero entre el Instituto de Astronomía de esta casa de estudios y la Universidad de California desarrollaremos una cámara muy compleja, será un prototipo que podrá estar listo a fin de año y ya estamos trabajando con financiamiento de la NASA”, señaló Franco.

Se contempla robotizar un telescopio de 1.5 metros que ya existe en San Pedro Mártir, para instalar en ese equipo la cámara RATIR, en el que trabajarán Alan Watson, Michael Richer y David Hiriart, tres investigadores del IA al frente del proyecto por parte de esta casa de estudios, quienes a fin de año planean concluirla.

A diferencia de los otros proyectos, en los que España, Taiwán y Francia traerán sus equipos a México, en el caso de RATIR habrá un desarrollo tecnológico propio.

“Estos planes permiten tener la experiencia de implementar la robotización, que implica que tenemos los recursos humanos para hacer el mantenimiento y manejo de otros telescopios. Con esta experiencia multiplicada por cuatro podremos hacer ciencia, desarrollos tecnológicos y capacitar personal especializado”, destacó Franco.

El astrónomo indicó que los telescopios robóticos permiten ser más eficientes en la observación, pues se mueven muy rápido y se pueden programar por día, semana o mes.
Fuente:
Boletín UNAM-DGCS-144
dgcs.unam.mx

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