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“El Sol no es una amenaza para el clima de la Tierra”.

 
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7 de Enero del 2013
Algunos científicos niegan que el calentamiento global sea producido por las emisiones de CO2 y las actividades humanas, y lo atribuyen a que el Sol está cambiando de tal manera que afecta el clima terrestre.
Sin embargo, según el físico Hugh Hudson, uno de los estudiosos del Sol más importantes del mundo, –en entrevista con la Agencia de Noticias UN– en este gran debate sobre el clima, los “negadores del calentamiento global” no tienen razón, pues el astro rey no altera el comportamiento climático terrestre. “Lo que hace es proporcionarnos la energía que disfrutamos y es esencial para la vida”.
En cuanto a las erupciones solares que podrían esperarse para el pico máximo solar, que se dice será en el 2013, el científico afirma que lo que sí podría verse afectado son las comunicaciones satelitales y las misiones espaciales. En el anterior grupo de manchas solares, se presentaron “muchas erupciones medianas, pero ninguna gigante. Y esto nos hace pensar que este ciclo es diferente y que la variabilidad del Sol tiene propiedades que se extienden por más de once años”, dice.
En cuanto a las comunicaciones satelitales, Hudson comenta que “la vida de un satélite depende del dinero invertido, pues al diseñarlo lo pueden hacer muy seguro a las radiaciones o no tanto”. Y afirma que “existen muchos casos de satélites que han sido destruidos por la actividad solar”.
Con respecto a las misiones espaciales, el físico menciona que, por ejemplo, en el caso de un viaje a Marte, en el que los astronautas tardarían más o menos un año para llegar allí, podría haber “un riesgo serio de que durante ese tiempo haya una erupción y la salud de los astronautas se vea afectada”, pues “ellos no podrían sobrevivir a una emisión de este tipo”.
Los efectos de las partículas magnéticas solares pueden persistir varios días, según explica Hudson: “una erupción llena la heliósfera, o sea la cavidad que el Sol le hace al espacio sideral. Esta cavidad se llena de partículas que se pueden detectar durante algunos días después de la emisión”. Y agrega que “esta es una de las razones por las cuales los astronautas tendrían problemas en su viaje a Marte”.
De hecho, el mayor misterio que encierra el astro rey, para este científico, es la naturaleza de las erupciones solares, porque las radiaciones solares no son estables. “Se pueden hacer teorías sobre una estrella que pueden ser aparentemente satisfactorias. Sin embargo, no lo son para una esfera de gas caliente. El campo magnético tiene unas propiedades muy extrañas y una de esas es que acumula energía en la corona de una manera muy lenta y continua y, de pronto, hay una explosión. Por qué y cómo sucede aún no lo entendemos. Y algunas veces estas explosiones envían materia hacia el espacio”, expresa.
Al preguntarle por la estructura de la atmósfera solar y sus campos magnéticos, responde: “en su nivel más simple, la atmósfera del Sol es parecida a la de la Tierra. Hay gravedad, y esta la hala hacia el interior y, como consecuencia, forma capas estratificadas que se denominan fotósfera, cromósfera, región de transición y corona. El campo magnético es muy fuerte. En una mancha solar, es casi como la fuerza de un imán de nevera y se siente, pero el imán es pequeño, mientras que la mancha es más grande que Colombia. Se trata de una inmensa cantidad de energía que puede perturbar la atmósfera y reestructurarla. Una mancha solar es una estructura muy complicada”.
El estudio y las predicciones sobre el Sol
Así, la predictibilidad es un asunto científico y técnico muy importante, “por cuanto hay erupciones solares, eyecciones de masa coronal y perturbaciones que se propagan hacia la Tierra y causan cosas malas; por ejemplo, complicaciones de las comunicaciones mundiales, daños en los sistemas de distribución eléctrica y otros efectos en la ionósfera”.
El científico menciona que hay un gran interés en predecir este comportamiento. “Esta una de las mayores razones que nos estimulan a estudiar el Sol. Hasta cierto punto podemos hacer algunas predicciones, pero aún hay muchas cosas que no entendemos. Parte del problema es que su actividad comienza en su interior y se desplaza hacia el exterior, donde la podemos apreciar. Una vez en la superficie, de pronto, podemos entender eso que algunos llaman «surgimiento» del flujo solar, pero que aún no comprendemos del todo, pues la información sobre su interior es mucho más débil que la de su exterior”, dice.
Por ello, comenta, “hay varios satélites haciendo observaciones astronómicas, pero el RHESSI (Reuven Ramaty High Energy Solar Spectroscopic Imager) es el único que lo hace con rayos X intensos, es decir, rayos de 10 a 20 kilovoltios. Además, rota sobre su eje en línea directa hacia el Sol, lo cual es una configuración inusual para un satélite y nos otorga muchas ventajas. Sin embargo, ya tiene diez años y se está acabando, los satélites normalmente no duran tanto. Esperamos que siga funcionando a lo largo de este máximo solar, para poder seguir estudiando las erupciones”.
Retos actuales de la Astrofísica Solar
En cuanto a los desafíos científicos que existen en este campo, Hugh Hudson dice que el Sol está muy lejos y sus estructuras son muy complicadas. “No podemos hacer teorías si no las conocemos. Por eso, conseguir imágenes de alta calidad es clave”. Aunque esto se consigue de cierta manera desde el espacio, también se requieren instrumentos de alta resolución desde la superficie terrestre.
Explica que en Chile se encuentra el radiotelescopio ALMA, que comenzó a operar recientemente, y que hay otro telescopio inmenso que será instalado en Hawái (el ATST, Advanced Technology Solar Telescope), “el más grande en años para ver el Sol (tiene cuatro metros de diámetro). Y la razón para construirlo es conseguir la mejor resolución posible”.
Finalmente, el experto manifiesta que el astro está lejos, pero no tanto. “Por eso podemos colocar satélites en órbita a su alrededor. Ahora hay dos módulos lunares que están produciendo imágenes estereoscópicas para la Tierra. Son muy importantes porque nos dan la posibilidad de ver su estructura tridimensional como ningún otro instrumento astronómico. Pero esperamos poder verla también con otros satélites y otras longitudes de onda”.
Hugh Hudson
Observar el astro rey es más que una pasión para este físico. Examinar las erupciones solares, emocionarse –como Galileo– con la precisión de los datos que arrojan satélites como el RHESSI o el SDO y contribuir al descubrimiento de “nuevas pequeñas cosas” es parte de su trabajo.
Hugh Hudson se educó en la Universidad de Rice, en Houston (Texas), y luego en la Universidad de California, en Berkeley (UCB), y en la de San Diego (UCSD). Después de diez años en Japón, regresó brevemente a la UCB y ahora está en Glasgow (Escocia), pensando en retirarse. Actualmente, se considera un estudiante de las propiedades globales del Sol, a partir de las mediciones precisas que ahora se pueden efectuar.
En la actualidad, se encuentra trabajando con los nuevos datos del satélite SDO (Solar Dynamic Observatory), un instrumento nuevo que se ha usado poco (fue lanzado por la NASA en el año 2010). “Con estos datos pude detectar el cambio del efecto Doppler del satélite, una cosa realmente menor, pero muy gratificante para mí, porque me mostró qué tan precisos son. Fue uno de esos momentos emocionantes, como le pasó a Galileo, pues tuve la oportunidad de ver cómo se mueven los satélites”, expresa.
Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
Las comunicaciones satelitales y las misiones espaciales sí pueden verse afectadas por las erupciones solares, pero el comportamiento climático de la Tierra no, según Hugh Hudson.

Las comunicaciones satelitales y las misiones espaciales sí pueden verse afectadas por las erupciones solares, pero el comportamiento climático de la Tierra no, según Hugh Hudson.

7 de Enero del 2013

Algunos científicos niegan que el calentamiento global sea producido por las emisiones de CO2 y las actividades humanas, y lo atribuyen a que el Sol está cambiando de tal manera que afecta el clima terrestre.

Sin embargo, según el físico Hugh Hudson, uno de los estudiosos del Sol más importantes del mundo, –en entrevista con la Agencia de Noticias UN– en este gran debate sobre el clima, los “negadores del calentamiento global” no tienen razón, pues el astro rey no altera el comportamiento climático terrestre. “Lo que hace es proporcionarnos la energía que disfrutamos y es esencial para la vida”.

En cuanto a las erupciones solares que podrían esperarse para el pico máximo solar, que se dice será en el 2013, el científico afirma que lo que sí podría verse afectado son las comunicaciones satelitales y las misiones espaciales. En el anterior grupo de manchas solares, se presentaron “muchas erupciones medianas, pero ninguna gigante. Y esto nos hace pensar que este ciclo es diferente y que la variabilidad del Sol tiene propiedades que se extienden por más de once años”, dice.

En cuanto a las comunicaciones satelitales, Hudson comenta que “la vida de un satélite depende del dinero invertido, pues al diseñarlo lo pueden hacer muy seguro a las radiaciones o no tanto”. Y afirma que “existen muchos casos de satélites que han sido destruidos por la actividad solar”.

Con respecto a las misiones espaciales, el físico menciona que, por ejemplo, en el caso de un viaje a Marte, en el que los astronautas tardarían más o menos un año para llegar allí, podría haber “un riesgo serio de que durante ese tiempo haya una erupción y la salud de los astronautas se vea afectada”, pues “ellos no podrían sobrevivir a una emisión de este tipo”.

Los efectos de las partículas magnéticas solares pueden persistir varios días, según explica Hudson: “una erupción llena la heliósfera, o sea la cavidad que el Sol le hace al espacio sideral. Esta cavidad se llena de partículas que se pueden detectar durante algunos días después de la emisión”. Y agrega que “esta es una de las razones por las cuales los astronautas tendrían problemas en su viaje a Marte”.

De hecho, el mayor misterio que encierra el astro rey, para este científico, es la naturaleza de las erupciones solares, porque las radiaciones solares no son estables. “Se pueden hacer teorías sobre una estrella que pueden ser aparentemente satisfactorias. Sin embargo, no lo son para una esfera de gas caliente. El campo magnético tiene unas propiedades muy extrañas y una de esas es que acumula energía en la corona de una manera muy lenta y continua y, de pronto, hay una explosión. Por qué y cómo sucede aún no lo entendemos. Y algunas veces estas explosiones envían materia hacia el espacio”, expresa.

Al preguntarle por la estructura de la atmósfera solar y sus campos magnéticos, responde: “en su nivel más simple, la atmósfera del Sol es parecida a la de la Tierra. Hay gravedad, y esta la hala hacia el interior y, como consecuencia, forma capas estratificadas que se denominan fotósfera, cromósfera, región de transición y corona. El campo magnético es muy fuerte. En una mancha solar, es casi como la fuerza de un imán de nevera y se siente, pero el imán es pequeño, mientras que la mancha es más grande que Colombia. Se trata de una inmensa cantidad de energía que puede perturbar la atmósfera y reestructurarla. Una mancha solar es una estructura muy complicada”.


El estudio y las predicciones sobre el Sol

Así, la predictibilidad es un asunto científico y técnico muy importante, “por cuanto hay erupciones solares, eyecciones de masa coronal y perturbaciones que se propagan hacia la Tierra y causan cosas malas; por ejemplo, complicaciones de las comunicaciones mundiales, daños en los sistemas de distribución eléctrica y otros efectos en la ionósfera”.

El científico menciona que hay un gran interés en predecir este comportamiento. “Esta una de las mayores razones que nos estimulan a estudiar el Sol. Hasta cierto punto podemos hacer algunas predicciones, pero aún hay muchas cosas que no entendemos. Parte del problema es que su actividad comienza en su interior y se desplaza hacia el exterior, donde la podemos apreciar. Una vez en la superficie, de pronto, podemos entender eso que algunos llaman «surgimiento» del flujo solar, pero que aún no comprendemos del todo, pues la información sobre su interior es mucho más débil que la de su exterior”, dice.

Por ello, comenta, “hay varios satélites haciendo observaciones astronómicas, pero el RHESSI (Reuven Ramaty High Energy Solar Spectroscopic Imager) es el único que lo hace con rayos X intensos, es decir, rayos de 10 a 20 kilovoltios. Además, rota sobre su eje en línea directa hacia el Sol, lo cual es una configuración inusual para un satélite y nos otorga muchas ventajas. Sin embargo, ya tiene diez años y se está acabando, los satélites normalmente no duran tanto. Esperamos que siga funcionando a lo largo de este máximo solar, para poder seguir estudiando las erupciones”.


Retos actuales de la Astrofísica Solar

En cuanto a los desafíos científicos que existen en este campo, Hugh Hudson dice que el Sol está muy lejos y sus estructuras son muy complicadas. “No podemos hacer teorías si no las conocemos. Por eso, conseguir imágenes de alta calidad es clave”. Aunque esto se consigue de cierta manera desde el espacio, también se requieren instrumentos de alta resolución desde la superficie terrestre.

Explica que en Chile se encuentra el radiotelescopio ALMA, que comenzó a operar recientemente, y que hay otro telescopio inmenso que será instalado en Hawái (el ATST, Advanced Technology Solar Telescope), “el más grande en años para ver el Sol (tiene cuatro metros de diámetro). Y la razón para construirlo es conseguir la mejor resolución posible”.

Finalmente, el experto manifiesta que el astro está lejos, pero no tanto. “Por eso podemos colocar satélites en órbita a su alrededor. Ahora hay dos módulos lunares que están produciendo imágenes estereoscópicas para la Tierra. Son muy importantes porque nos dan la posibilidad de ver su estructura tridimensional como ningún otro instrumento astronómico. Pero esperamos poder verla también con otros satélites y otras longitudes de onda”.


Hugh Hudson

Observar el astro rey es más que una pasión para este físico. Examinar las erupciones solares, emocionarse –como Galileo– con la precisión de los datos que arrojan satélites como el RHESSI o el SDO y contribuir al descubrimiento de “nuevas pequeñas cosas” es parte de su trabajo.

Hugh Hudson se educó en la Universidad de Rice, en Houston (Texas), y luego en la Universidad de California, en Berkeley (UCB), y en la de San Diego (UCSD). Después de diez años en Japón, regresó brevemente a la UCB y ahora está en Glasgow (Escocia), pensando en retirarse. Actualmente, se considera un estudiante de las propiedades globales del Sol, a partir de las mediciones precisas que ahora se pueden efectuar.

En la actualidad, se encuentra trabajando con los nuevos datos del satélite SDO (Solar Dynamic Observatory), un instrumento nuevo que se ha usado poco (fue lanzado por la NASA en el año 2010). “Con estos datos pude detectar el cambio del efecto Doppler del satélite, una cosa realmente menor, pero muy gratificante para mí, porque me mostró qué tan precisos son. Fue uno de esos momentos emocionantes, como le pasó a Galileo, pues tuve la oportunidad de ver cómo se mueven los satélites”, expresa.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Jóvenes preparatorianos detectan explosión solar.

 
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6 de Diciembre del 2012
Como parte de su actividad cotidiana en el Laboratorio de Radioastronomía de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) número 5, José Vasconcelos, estudiantes de ese plantel detectaron, mediante ondas de radio, una explosión solar, cuyos registros fueron confirmados posteriormente por científicos de la National Aeronautics and Space Administration (NASA), de la que son colaboradores desde 2007, año en que hicieron un descubrimiento similar.
Junto con el Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM, fueron los únicos en México y Latinoamérica, que a través de su telescopio desde la Tierra, detectaron la actividad ocurrida el pasado 22 de octubre.
La eyección de masa coronal de clase M4 fue detectada en la región 1598, a las 13:50, tiempo de México. Por encontrarse en la región lateral, no representó ningún peligro potencial para el planeta, informaron los preparatorianos.
Según información de la NASA, el Sol emitió una importante erupción que alcanzó su máximo a las 23:17 horas del este estadounidense (03:17 GMT del martes), cuyas llamaradas afectaron de forma moderada a las telecomunicaciones en algunas regiones de Asia.
Alfonso Castillo Ábrego, coordinador del proyecto y profesor del plantel, explicó que cada 11 años el Sol entra en una fase de actividad máxima, y en ese lapso los eventos eruptivos son cotidianos. El último máximo de actividad se registró entre el año 2000 y 2002; el próximo máximo se espera entre 2013 y 2014.
Al respecto, indicó que se estima que para mayo de 2013 se alcance el máximo de actividad solar, “a medida que nos acercamos a esa fecha, habrá una serie de explosiones”.
“Durante nuestros monitoreos a la mancha solar AR 1598, realizados en días anteriores a la explosión detectada, comentamos la posibilidad y, efectivamente, así sucedió el sábado 20, domingo 21 y lunes 22”, añadió.
Por su parte, los preparatorianos –autodenominados cazadores de tormentas solares– Jacqueline Hernández, Gerardo Venegas, Ariadna Paola, Santiago Altamirano, Angélica Almanza y Dulce Ximena Magaña, entre otros, detallaron que ellos monitorean con frecuencia la actividad, “empezamos a enfocar con el telescopio y a grabar, notamos que había algo inusual en el Sol, una mancha blanca brillante; no sabíamos qué era, avisamos al profesor, y nos dijo que se trataba de una explosión solar”.
Por la actual fase máxima de actividad, es posible registrar, tanto a través de sus telescopios, como de sus radiotelescopios, este tipo de explosiones, por lo que en los últimos días los “cazadores de tormentas solares” han tenido la oportunidad de captar cuatro.
La potente llamarada fue detectada a través del telescopio coronado y la antena dipolo –manufacturada por los estudiantes con la orientación de Alfonso Castillo–, con la que captan las ondas de radio emitidas por la estrella.
Los fenómenos se clasifican en A, B, C, M y X, “a partir de la M debemos permanecer alertas, porque pueden ocurrir algunos que podrían cruzar el campo geomagnético terrestre y ocasionar serias perturbaciones en los sistemas de telecomunicaciones”.
Esto pudiera suceder en cualquier punto del planeta, si la mancha del Sol que hizo explosión, apunta hacia el planeta.
Los datos obtenidos en el laboratorio son evaluados por científicos de la agencia espacial estadounidense, que les permite determinar si, efectivamente, ocurrió una explosión solar o sólo fue una interferencia en los aparatos.
“Es un orgullo mantener contacto con la NASA, porque somos estudiantes aficionados; sin embargo, tenemos la oportunidad de que nuestro trabajo sea corroborado por científicos de prestigio”, apuntaron.
En tanto Castillo, quien junto con los docentes Jesús Ortega, Humberto Olvera y Alejandro Dosal dirige a los alumnos, indicó que se crea en el país una red de radiotelescopios, a la que se han sumado algunas entidades universitarias como los planteles Sur, Vallejo y Naucalpan del Colegio de Ciencias y Humanidades; las escuelas Preparatoria 3, 4, 7 y 9; el IGf, y el Centro de Radioastronomía y Astrofísica, además de una universidad de El Salvador, “con quienes tenemos oportunidad de cotejar nuestros registros”.
El proyecto surgió para acercar a los estudiantes a la ciencia y despertar vocaciones, aunque sólo acuden al laboratorio en sus tiempos libres, y la actividad no es curricular. No obstante, los jóvenes involucrados consideran que aprenden. “Ahora sabemos enfocar el Sol, centrarlo, diferenciamos prominencias, playas y filamentos, y aunque todo esto es parte de la cultura general que nos brinda la UNAM, este campo de la ciencia es apasionante”.
Boletín UNAM-DGCS-753
Ciudad Universitaria.
Junto con el IGf, fueron los únicos en México y Latinoamérica, que a través de su telescopio desde la Tierra, detectaron la actividad.

Junto con el IGf, fueron los únicos en México y Latinoamérica, que a través de su telescopio desde la Tierra, detectaron la actividad.

6 de Diciembre del 2012

Como parte de su actividad cotidiana en el Laboratorio de Radioastronomía de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) número 5, José Vasconcelos, estudiantes de ese plantel detectaron, mediante ondas de radio, una explosión solar, cuyos registros fueron confirmados posteriormente por científicos de la National Aeronautics and Space Administration (NASA), de la que son colaboradores desde 2007, año en que hicieron un descubrimiento similar.

Junto con el Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM, fueron los únicos en México y Latinoamérica, que a través de su telescopio desde la Tierra, detectaron la actividad ocurrida el pasado 22 de octubre.

La eyección de masa coronal de clase M4 fue detectada en la región 1598, a las 13:50, tiempo de México. Por encontrarse en la región lateral, no representó ningún peligro potencial para el planeta, informaron los preparatorianos.

Según información de la NASA, el Sol emitió una importante erupción que alcanzó su máximo a las 23:17 horas del este estadounidense (03:17 GMT del martes), cuyas llamaradas afectaron de forma moderada a las telecomunicaciones en algunas regiones de Asia.

Alfonso Castillo Ábrego, coordinador del proyecto y profesor del plantel, explicó que cada 11 años el Sol entra en una fase de actividad máxima, y en ese lapso los eventos eruptivos son cotidianos. El último máximo de actividad se registró entre el año 2000 y 2002; el próximo máximo se espera entre 2013 y 2014.

Al respecto, indicó que se estima que para mayo de 2013 se alcance el máximo de actividad solar, “a medida que nos acercamos a esa fecha, habrá una serie de explosiones”.

“Durante nuestros monitoreos a la mancha solar AR 1598, realizados en días anteriores a la explosión detectada, comentamos la posibilidad y, efectivamente, así sucedió el sábado 20, domingo 21 y lunes 22”, añadió.

Por su parte, los preparatorianos –autodenominados cazadores de tormentas solares– Jacqueline Hernández, Gerardo Venegas, Ariadna Paola, Santiago Altamirano, Angélica Almanza y Dulce Ximena Magaña, entre otros, detallaron que ellos monitorean con frecuencia la actividad, “empezamos a enfocar con el telescopio y a grabar, notamos que había algo inusual en el Sol, una mancha blanca brillante; no sabíamos qué era, avisamos al profesor, y nos dijo que se trataba de una explosión solar”.

Por la actual fase máxima de actividad, es posible registrar, tanto a través de sus telescopios, como de sus radiotelescopios, este tipo de explosiones, por lo que en los últimos días los “cazadores de tormentas solares” han tenido la oportunidad de captar cuatro.

La potente llamarada fue detectada a través del telescopio coronado y la antena dipolo –manufacturada por los estudiantes con la orientación de Alfonso Castillo–, con la que captan las ondas de radio emitidas por la estrella.

Los fenómenos se clasifican en A, B, C, M y X, “a partir de la M debemos permanecer alertas, porque pueden ocurrir algunos que podrían cruzar el campo geomagnético terrestre y ocasionar serias perturbaciones en los sistemas de telecomunicaciones”.

Esto pudiera suceder en cualquier punto del planeta, si la mancha del Sol que hizo explosión, apunta hacia el planeta.

Los datos obtenidos en el laboratorio son evaluados por científicos de la agencia espacial estadounidense, que les permite determinar si, efectivamente, ocurrió una explosión solar o sólo fue una interferencia en los aparatos.

“Es un orgullo mantener contacto con la NASA, porque somos estudiantes aficionados; sin embargo, tenemos la oportunidad de que nuestro trabajo sea corroborado por científicos de prestigio”, apuntaron.

En tanto Castillo, quien junto con los docentes Jesús Ortega, Humberto Olvera y Alejandro Dosal dirige a los alumnos, indicó que se crea en el país una red de radiotelescopios, a la que se han sumado algunas entidades universitarias como los planteles Sur, Vallejo y Naucalpan del Colegio de Ciencias y Humanidades; las escuelas Preparatoria 3, 4, 7 y 9; el IGf, y el Centro de Radioastronomía y Astrofísica, además de una universidad de El Salvador, “con quienes tenemos oportunidad de cotejar nuestros registros”.

El proyecto surgió para acercar a los estudiantes a la ciencia y despertar vocaciones, aunque sólo acuden al laboratorio en sus tiempos libres, y la actividad no es curricular. No obstante, los jóvenes involucrados consideran que aprenden. “Ahora sabemos enfocar el Sol, centrarlo, diferenciamos prominencias, playas y filamentos, y aunque todo esto es parte de la cultura general que nos brinda la UNAM, este campo de la ciencia es apasionante”.

Boletín UNAM-DGCS-753

Ciudad Universitaria.

UN es facilitadora de encuentro nacional indígena.

 
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4 de Diciembre del 2012
Como un espacio para reflexionar, intercambiar y concertar acciones de vida, conforme a sus propios sistemas de pensamiento, se concibe el III Encuentro Nacional de Autoridades Tradicionales Indígenas.
La reunión tendrá lugar en San Miguel Granada (Cundinamarca), en los Jardines Ecológicos Varsan, entre el 5 y el 10 de diciembre.
Se propone contribuir a restituir el orden interno de los pueblos originarios del continente, en torno al territorio, el gobierno propio, la medicina tradicional, la educación propia y los calendarios y tradiciones culturales, en cumplimiento del mandato original recibido de sanar, reparar y corregir cantando para sostener el equilibrio de todo cuanto existe.
Según el profesor Reinaldo Barbosa, investigador del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) y director del grupo Región y Territorio de la UN, se trata de un encuentro que se plantea dentro del ámbito del movimiento social indígena, pero por fuera de la formalidad de la representación legal de cabildos y organizaciones.
“Es más desde el trabajo espiritual y ceremonial, lo que llamamos ‘sabiduría ancestral’. Eso es lo que realmente convoca a este encuentro”, asegura.
Dicho objetivo trae consigo una ordenanza que fue entregada a los abuelos: hermanar los mandatos para hacer alianzas entre mayores, pues cada sabio (o abuelo) es guardián de dicha sabiduría. Por lo tanto, no es un asunto político ni una protesta contra el Estado.
Se trata de un encuentro espiritual en el sentido de acudir a esa cosmovisión que tienen los pueblos indígenas. Así, han indicado que ya es hora de que ellos, en cuanto cuidadores de esa sabiduría, se pronuncien y se dirijan a la sociedad mayoritaria colombiana, para que se sepa qué es lo que piensan y cómo lo piensan. “No lo que se escucha a voces. Ellos quieren hablar en primera persona”, dice.
El encuentro
Esta tercera versión del Encuentro es convocada por los abuelos de las nueve grandes casas culturales o de pensamiento; entre ellas las de la Sierra Nevada, el Cocuy, Amazonas, macizo colombiano y el pueblo embera y cuna, que llegaron en el encuentro anterior a esa unidad de propósito.
Por su parte, la UN, a través del grupo de investigación Región y Territorio del Iepri, obra en condición de mediador.
“Recibimos solicitud de ayuda y acompañamiento; por eso, estamos haciendo ese puente como facilitadores”, cuenta el profesor Barbosa.
Son más de 130 abuelos, representantes de unos 170 pueblos indígenas de Colombia. Además, desde el sur de Chile hasta el norte del Canadá, vienen unos 40 más de todo el continente a esa otra parte del encuentro que es el “Canto raíces de la tierra”. Este se describe como un rezo a la tierra desde el saber ancestral de los abuelos del continente, asociado a este otro proceso de cambio de ciclo del año 2012.
El profesor destaca la relevancia de que la UN sea parte de este trabajo, pues dice que tanto en la ley orgánica de la Institución como en la Constitución está contenido el carácter pluriétnico y multicultural. Según algunos de los principios, “aquí caben todas las formas de pensamiento y de expresiones culturales”.
Señala que esa es la riqueza de la UN en las distintas sedes: “ser la confluencia de todos los pueblos del país y del continente y reivindicar y validar en la práctica esa formulación”.
Por otra parte, manifiesta que la UN ha venido planteando la pertinencia de acompañar los procesos de formación de estos jóvenes indígenas, a través de las distintas líneas de investigación y de la extensión solidaria. De este modo, la UN está cumpliendo su misión histórica de contribuir con ese proceso académico.
Finalmente, al hablar de relaciones de interculturalidad y “diálogo de saberes”, es bueno que no solo se expresen los académicos, sino que se escuche también a los abuelos, que son portadores de sabiduría.
“La idea es abrirse a comprender y a oír ese otro punto de vista como conocimiento legítimo, y que los académicos se den la oportunidad de acercarse en ese ejercicio. De ese modo, la UN está cumpliendo su papel misional”, puntualiza.
Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
III Encuentro Nacional de Autoridades Tradicionales Indígenas.

III Encuentro Nacional de Autoridades Tradicionales Indígenas.

4 de Diciembre del 2012

Como un espacio para reflexionar, intercambiar y concertar acciones de vida, conforme a sus propios sistemas de pensamiento, se concibe el III Encuentro Nacional de Autoridades Tradicionales Indígenas.

La reunión tendrá lugar en San Miguel Granada (Cundinamarca), en los Jardines Ecológicos Varsan, entre el 5 y el 10 de diciembre.

Se propone contribuir a restituir el orden interno de los pueblos originarios del continente, en torno al territorio, el gobierno propio, la medicina tradicional, la educación propia y los calendarios y tradiciones culturales, en cumplimiento del mandato original recibido de sanar, reparar y corregir cantando para sostener el equilibrio de todo cuanto existe.

Según el profesor Reinaldo Barbosa, investigador del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) y director del grupo Región y Territorio de la UN, se trata de un encuentro que se plantea dentro del ámbito del movimiento social indígena, pero por fuera de la formalidad de la representación legal de cabildos y organizaciones.

“Es más desde el trabajo espiritual y ceremonial, lo que llamamos ‘sabiduría ancestral’. Eso es lo que realmente convoca a este encuentro”, asegura.

Dicho objetivo trae consigo una ordenanza que fue entregada a los abuelos: hermanar los mandatos para hacer alianzas entre mayores, pues cada sabio (o abuelo) es guardián de dicha sabiduría. Por lo tanto, no es un asunto político ni una protesta contra el Estado.

Se trata de un encuentro espiritual en el sentido de acudir a esa cosmovisión que tienen los pueblos indígenas. Así, han indicado que ya es hora de que ellos, en cuanto cuidadores de esa sabiduría, se pronuncien y se dirijan a la sociedad mayoritaria colombiana, para que se sepa qué es lo que piensan y cómo lo piensan. “No lo que se escucha a voces. Ellos quieren hablar en primera persona”, dice.


El encuentro

Esta tercera versión del Encuentro es convocada por los abuelos de las nueve grandes casas culturales o de pensamiento; entre ellas las de la Sierra Nevada, el Cocuy, Amazonas, macizo colombiano y el pueblo embera y cuna, que llegaron en el encuentro anterior a esa unidad de propósito.

Por su parte, la UN, a través del grupo de investigación Región y Territorio del Iepri, obra en condición de mediador.

“Recibimos solicitud de ayuda y acompañamiento; por eso, estamos haciendo ese puente como facilitadores”, cuenta el profesor Barbosa.

Son más de 130 abuelos, representantes de unos 170 pueblos indígenas de Colombia. Además, desde el sur de Chile hasta el norte del Canadá, vienen unos 40 más de todo el continente a esa otra parte del encuentro que es el “Canto raíces de la tierra”. Este se describe como un rezo a la tierra desde el saber ancestral de los abuelos del continente, asociado a este otro proceso de cambio de ciclo del año 2012.

El profesor destaca la relevancia de que la UN sea parte de este trabajo, pues dice que tanto en la ley orgánica de la Institución como en la Constitución está contenido el carácter pluriétnico y multicultural. Según algunos de los principios, “aquí caben todas las formas de pensamiento y de expresiones culturales”.

Señala que esa es la riqueza de la UN en las distintas sedes: “ser la confluencia de todos los pueblos del país y del continente y reivindicar y validar en la práctica esa formulación”.

Por otra parte, manifiesta que la UN ha venido planteando la pertinencia de acompañar los procesos de formación de estos jóvenes indígenas, a través de las distintas líneas de investigación y de la extensión solidaria. De este modo, la UN está cumpliendo su misión histórica de contribuir con ese proceso académico.

Finalmente, al hablar de relaciones de interculturalidad y “diálogo de saberes”, es bueno que no solo se expresen los académicos, sino que se escuche también a los abuelos, que son portadores de sabiduría.

“La idea es abrirse a comprender y a oír ese otro punto de vista como conocimiento legítimo, y que los académicos se den la oportunidad de acercarse en ese ejercicio. De ese modo, la UN está cumpliendo su papel misional”, puntualiza.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Cultivos perennes garantizarán seguridad alimentaria.

 
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Los investigadores propusieron desarrollar plantas perennes para restaurar la tierra dañada.
Los investigadores propusieron desarrollar plantas perennes para restaurar la tierra dañada.

11 de Octubre del 2012

Científicos de la Universidad de Rutgers (EE. UU.) le propusieron a investigadores de la UN desarrollar este tipo de plantíos para restaurar suelos y ofrecerle opciones alimentarias a la población.

Se denominan cultivos perennes a aquellos que tienen una vida útil de más de cinco años continuos (hasta de 25 años), como los mangos, los aguacates o las manzanas.

Estos han sido pieza fundamental en la denominada revolución verde, un proceso que, según algunos investigadores, ha logrado prevenir la hambruna desde 1950 al incrementar sus prácticas en zonas de laderas, en donde hay mayor erosión de los suelos.

Según el profesor Peter Kahn, doctor de la institución estadounidense: “la producción per cápita del grano anual llegó a su máximo hacia 1980, y ha estado bajando en todo el mundo, lo cual no es un buen panorama. Por eso, las plantas perennes se desarrollan para aumentar la productividad de la tierra, para garantizar la alimentación animal y humana y para proveer biocombustibles diferentes”.

Por esta razón, los investigadores del Departamento de Bioquímica y Microbiología de esta prestigiosa universidad les propusieron a los científicos de la UN en Palmira desarrollar este tipo de plantas, para restaurar la tierra dañada y garantizar la seguridad alimentaria de los pequeños productores.

“En algunos lugares en donde no podamos seguir usando cultivos, podemos utilizar árboles que tienen raíces profundas que ayudan al terreno a restaurarse. De esta manera, con el desarrollo de plantas perennes, podemos ayudar a los campesinos y pequeños productores del campo para que diversifiquen su comida y la de los animales, que les den también una rentabilidad adicional”, afirma el profesor Kahn.

Para el científico estadounidense, el proyecto debe ser colombiano, aunque puede contar con recursos y asistencia técnica de su país.

“Elegimos a Colombia porque es un laboratorio natural perfecto que tiene todos los tipos de suelos, desde selva tropical húmeda hasta nevados. Además, tiene científicos, agrónomos e investigadores talentosos y altamente capacitados mediante una educación de calidad. Por eso, nos acercamos a la UN”, asegura.

Para la profesora Nora Cristina Mesa, decana de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la sede: “esta es una oportunidad que demuestra la importancia que tiene la Universidad para el desarrollo científico y tecnológico a nivel nacional e internacional”.

La Oficina de Relaciones Internacionales e Interinstitucionales (ORI) de la sede espera firmar un convenio marco con la Universidad de Rutgers, a fin de impulsar, además de movilidad académica de estudiantes y docentes, proyectos de cooperación específicos que contribuyan al desarrollo de la nación.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Impactos de asteroides, posibles difusores de la vida en la tierra hacia el Sistema Solar.

 
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Es factible que material terrestre expulsado tras el impacto de cuerpos de gran tamaño en la superficie de nuestro planeta, haya llegado hasta otros cuerpos celestes del Sistema Solar, incluido el entorno de Júpiter (cinturón de asteroides localizado entre las órbitas de Marte y Júpiter).
Es factible que material terrestre expulsado tras el impacto de cuerpos de gran tamaño en la superficie de nuestro planeta, haya llegado hasta otros cuerpos celestes del Sistema Solar, incluido el entorno de Júpiter (cinturón de asteroides localizado entre las órbitas de Marte y Júpiter).

29 de Agosto del 2012

Hace 65 millones, al momento en que la Tierra se encontraba en el llamado periodo del Cretáceo, los continentes que ahora conocemos estaban más cerca unos de otros, pero se alejaban, mientras el nivel de los mares crecía. Nuestro planeta estaba poblado por grandes animales en cielo, tierra y mar. En particular, los dinosaurios habían conseguido un sofisticado grado de adaptación al medio, lo que propició la gran diversificación de su especie.

En este periodo, aparecieron las plantas angiospermas, que hoy constituyen la mayor parte de las especies vegetales de la Tierra. Sin embargo, el impacto de un asteroide desencadenó una extinción en masa. El cráter de Chicxulub, con un diámetro de 180 kilómetros, localizado en la península de Yucatán, rememora ese evento, que acabó con los dinosaurios.

El bólido viajaba a unos 70 mil kilómetros por hora y tenía 10 kilómetros de diámetro. El impacto liberó una gran cantidad de energía, dos millones de veces mayor a la de la bomba más potente construida por el ser humano (la Bomba del Zar).

El impacto de este tipo de cuerpos o cometas, expulsa fragmentos de material terrestre, cual salpicaduras, como si se arrojara una piedra al agua. Si la velocidad de expulsión fue suficientemente grande, pudieron llegar a escapar de la fuerza de atracción y emprender su viaje por el Sistema Solar.

La Teoría de la Panspermia señala que la vida llegó a la Tierra a través de bacterias en meteoritos que cayeron a su superficie. Sin embargo, es posible llevar más allá esta hipótesis al considerar que también la vida ha podido ser enviada al Sistema Solar, e incluso fuera de éste, a través de la expulsión de material biológico a bordo de fragmentos eyectados por un gran impacto con el planeta.

Un equipo de astrónomos mexicanos, encabezado por Mauricio Reyes y Carlos Chávez, del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM (este último adscrito hoy a la Universidad de Autónoma de Nuevo León), trabaja en el tema, y mediante sofisticadas simulaciones por computadora, analiza la posibilidad de que material terrestre expulsado al espacio pueda haber impactado en la superficie de otros planetas y satélites naturales del Sistema Solar, e incluso que pueda viajar fuera de éste.

El trabajo fue publicado en ICARUS, y también participaron Héctor Aceves y Roberto Vázquez, del IA, así como especialistas de la Universidad Autónoma de Baja California y del Instituto de Estudios Avanzados de Baja California.

Investigaciones con resultados similares ya habían sido realizadas por otros autores para analizar la probabilidad de impacto de material terrestre en la Luna y Venus, y su factible recaída en nuestro planeta.

Sin embargo, por primera vez, la UNAM ha estudiado el caso de Marte y Júpiter, que hoy cobra relevancia por las indagaciones recientes sobre la existencia de vida en el primero, y dos de los satélites del segundo: Ganímedes y Europa.

Los estudios tienen en cuenta que la escala de tiempo de supervivencia de las bacterias en condiciones extremas puede ser de hasta 30 mil años, y analizan la probabilidad del impacto de más de 100 mil fragmentos de material proveniente de la Tierra, simulados por computadora, que incidirían sobre estos cuerpos celestes antes de 30 mil años, y que serían capaces de transferir vida en forma de bacterias.

Empero, la velocidad de expulsión de la corteza terrestre debe ser mayor a la de escape de nuestro mundo, es decir, la necesaria para vencer la fuerza de gravedad, que es de algo más de 40 mil kilómetros por hora, unas 15 veces la del Concorde.

Al considerar velocidades apenas superiores a la de escape de la Tierra, los investigadores mexicanos encontraron que después de viajar por el espacio interplanetario por miles de años, casi el cinco por ciento de los cuerpos regresan al planeta antes de 30 mil años; es decir, probablemente antes de que se extinga la vida en ellos. Este hallazgo señala que sería posible la persistencia de la vida, incluso si se produce una gran colisión que esterilice a nuestro mundo.

Asimismo, el análisis demuestra que es factible que material terrestre expulsado tras el impacto de cuerpos de gran tamaño en la superficie de nuestro planeta, haya llegado hasta otros cuerpos celestes del Sistema Solar, incluido el entorno de Júpiter.

La viabilidad del material biológico para desarrollarse al llegar a otro planeta depende de muchos factores. El espacio es un lugar inhóspito para la vida: las bacterias que emprendieran su viaje a bordo de una roca de origen terrestre tendrían que ser altamente resistentes a cambios bruscos de temperatura y, sobre todo, a las radiaciones UV y X, de las que nuestra atmósfera nos protege, pero a la que estarían expuestas en el espacio.

Boletín UNAM-DGCS-531
Ciudad Universitaria.