Tag Archives: semillas

ASESORAN ACADÉMICOS DE LA UNAM A COMUNIDADES PARA APROVECHAR SUS RECURSOS NATURALES

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

  La riqueza natural de San Rafael Coxcatlán, en Puebla, es invaluable.(cortesía Rafael Lira Saade)
La riqueza natural de San Rafael Coxcatlán, en Puebla, es invaluable.(cortesía Rafael Lira Saade)

19 de abril de 2011

• Se busca colectar y resguardar semillas de plantas útiles y capacitar a la población para que realice acciones encaminadas a conservar las más importantes
• En San Rafael Coxcatlán, Puebla, crearon un invernadero y se proponen instrumentar espacios de conservación en huertos familiares e impulsar el ecoturismo

En regiones rurales de México, la sobreexplotación de recursos naturales podría propiciar amenazas de extinción de muchas especies. Por ello, desde hace casi cuatro años, un grupo interdisciplinario de académicos de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, encabezado por Rafael Lira, desarrolla el proyecto Conservación ex situ de los recursos vegetales de San Rafael Coxcatlán, Puebla, con apoyo de una donante anónima a través de los Jardines Botánicos de Kew, en Inglaterra.

Lira, del Laboratorio de Recursos Naturales de la Unidad de Biotecnología y Prototipos (Ubipro), explicó que la comunidad poblana tiene 320 habitantes, su principal actividad económica es la agricultura, y aunque se trata de un pueblo pequeño tiene una riqueza natural invaluable. Además, es importante porque, a poca distancia, se localiza la llamada Cueva del Maíz.

Estudios previos al inicio del proyecto lograron documentar que en los alrededores de San Rafael prosperan 374 especies, de 249 géneros y 87 familias de plantas vasculares, de las que 368 son destinadas a uno o más usos por los habitantes de la región.

Rafael Lira, integrante del Laboratorio de Recursos Naturales de la FES Iztacala de la UNAM.
Rafael Lira, integrante del Laboratorio de Recursos Naturales de la FES Iztacala de la UNAM.

Avances del proyecto

Con el proyecto, explicó, se busca colectar y resguardar semillas de plantas útiles, así como capacitar a los habitantes de San Rafael en la propagación y conservación de esos recursos. Dadas las características del área, el plan también contribuye a la preservación de simientes de especies de zonas áridas, que desde hace años, se realiza de manera conjunta entre la Ubipro y los Jardines Botánicos de Kew.

En la primera etapa (2008-2010), el equipo de trabajo logró recolectar y resguardar, en la colección de germoplasma de la FES Iztacala, las semillas de 114 especies útiles que, en su mayoría, fueron elegidas por los pobladores como prioritarias.

Mediante estudios etnoecológicos y fitoquímicos se determinó la distribución, abundancia y disponibilidad de las mismas, así como entender la química de una veintena de plantas medicinales, consideradas como primordiales por los lugareños, como la sangre de grado (Jatropha neopauciflora), el cuachalala (Amphipterygium adstringens), el pochote (Ceiba aesculifolia ssp. Parvifolia) y el aceitillo (Arida).

Otros investigaciones se han enfocado a la fisiología de tres especies medicinales: el popote (Gymnosperma glutinosum), el venenillo (Castela erecta) y el orégano (Lippia graveolens).

Para ello, se construyó un invernadero en terrenos de la comunidad, en el que estas especies han sido propagadas y estudiadas; así, se han establecido las condiciones óptimas para la germinación de semillas y se han determinado los efectos de la radiación y el riego en la acumulación de los metabolitos que respaldan su uso medicinal.

Otra parte importante del proyecto, mencionó Lira, es la capacitación en distintos niveles. En la primera etapa, mediante talleres, 30 adultos y 40 niños recibieron algún tipo de entrenamiento en el manejo del invernadero y técnicas de propagación. Además, se preparó material documental que fue distribuido entre la comunidad relativo a la importancia de esa región y los hallazgos de las especies.

También, 19 estudiantes de licenciatura y tres de posgrado han participado en las investigaciones de laboratorio y de campo, y cinco de nivel superior y dos de maestría han obtenido el grado.

El futuro del proyecto

Aunque en la primera etapa se han obtenido logros importantes, Lira reconoció que, hasta el momento, no ha sido fácil convencer a los habitantes para que exploten al máximo el invernadero y participen de forma más activa en la conservación de sus recursos.

Por ello, prosiguió, en la segunda etapa, que iniciará este 2011, continuará la colecta de semillas de las más de 200 especies de plantas útiles que faltan resguardar, además de fomentar el uso del invernadero, a través de la propagación de especímenes silvestres y algunos domésticos de interés para los pobladores.

En el caso de especies con bajas densidades en la naturaleza, serán empleadas para hacer experimentos de reintroducción. Se pretende involucrar a todo el comisariado ejidal de Tilapa.

El biólogo sostuvo que si se consolidan estos planes, se intentará promover a la región como un sitio de interés ecoturístico, no sólo por su importancia en el contexto histórico por el origen del maíz (el único que se explota en la actualidad), sino también por el papel que juega en la conservación de los recursos vegetales.

El objetivo es que a los visitantes, además del atractivo de la cueva del maíz, se les ofrezca una visita guiada al invernadero, a los huertos y a los lugares donde se hace restauración, finalizó.

Créditos: UNAM-DGCS-230/2011/unam.mx

Ingresa universitario a la Academia Mexicana de Ciencias

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

 Por sus contribuciones en el área del mejoramiento genético y agronomía, Alejandro Espinosa Calderón, de la FES Cuautitlán, fue aceptado como integrante de la Academia Mexicana de Ciencias.
Por sus contribuciones en el área del mejoramiento genético y agronomía, Alejandro Espinosa Calderón, de la FES Cuautitlán, fue aceptado como integrante de la Academia Mexicana de Ciencias.

12 de enero de 2011

• Alejandro Espinosa Calderón, de la FES Cuautitlán, fue aceptado como “Miembro regular” de esta asociación científica en la sección de Agrociencia
• En los últimos años ha contribuido al desarrollo de los dos híbridos de maíz más usados en los valles altos de México

Por su destacada trayectoria y contribución en las áreas del mejoramiento genético, tecnología y producción de semillas y agronomía, Alejandro Espinosa Calderón, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM fue aceptado como “Miembro regular” de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), en la sección de Agrociencia.

Para aplicar en la convocatoria de ingreso de nuevos miembros, Espinosa Calderón fue invitado por Alfonso Larqué-Saavedra, quien forma parte de la AMC, a raíz de que el universitario recibiera, el año pasado, el Premio Estatal de Ciencia y Tecnología en Ciencias Agropecuarias y Biotecnología, otorgado por el gobierno del Estado de México. Su presentación ante la Academia fue respaldada por Antonio Turrent Fernández, también miembro.

Fundamental la producción de granos

El académico destacó que su área de especialidad es importante porque la producción de granos es fundamental para todos los pueblos del mundo.

“Ahora está más de moda porque México importa 10 millones de toneladas de maíz al año y cada vez será más difícil conseguirlo en el mercado internacional, debido a que se destina a la fabricación de biocombustibles”, precisó.

Asimismo, consideró que en el país se tiene la tecnología, los técnicos, las tierras y las condiciones para que el campo produzca lo que necesita el pueblo mexicano; de hecho, refirió, Turrent Fernández afirma que se “tienen reservas probadas de producción potencial de 57 millones de toneladas de maíz”, pero es indispensable invertir y dedicar esfuerzos para hacer realidad este potencial.

El país se encuentra en una grave crisis de abastecimiento de granos, alimentos básicos y oleaginosas, pues se importa casi 40 por ciento del trigo que se requiere para fabricar pastas y pan; de cada 10 platos de arroz que se consumen en los hogares mexicanos, ocho se cocinan con grano importado, y de cada 10 litros de aceite que se ocupan, nueve se fabrican con oleaginosas traídas del exterior.

Lo que hacemos en Cuautitlán, en coordinación con el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), al desarrollar variedades de maíz, es una opción viable sin necesidad de recurrir a los transgénicos para lograr la suficiencia alimentaria, subrayó.

En los últimos años, en combinación con el INIFAP, se han desarrollado los dos híbridos de maíz más usados en los valles altos de México: el H-50 y el H48. Recientemente liberamos dos variedades de grano amarillo, la V-54-A y V-55-A, especiales para siembras de temporal retrasado, en mayo y junio, y en los siguientes meses serán liberados comercialmente otras tres para apoyar una mayor producción y limitar las importaciones: Oro Ultra 3C, Oro Ultra UNAM C y Oro Plus 2D, indicó.

Recientemente, añadió, en diciembre se registró formalmente en el Catálogo Nacional de Variedades Vegetales un híbrido denominado H-51-AE, el primero que se obtiene por investigación pública y que tiene en su esquema el proceso de androesterilidad para facilitar la producción de semillas.

El investigador consideró que hace falta mayor apoyo a este tipo de estudios y producir más semillas nacionales para lograr una menor dependencia de las importaciones.

Ingreso a la AMC

En cuanto a su ingreso a la AMC, el ingeniero agrónomo comentó que se cumple un sueño largamente anhelado. “Es un honor estar ahí, pero al mismo tiempo representa un reconocimiento a la labor desarrollada en colaboración con mi equipo de trabajo. Es un indicador de que nuestro trabajo tiene impacto social y, con ello, atiende a la filosofía universitaria”.

Además, la distinción de algún modo obliga a redoblar esfuerzos y buscar más acciones en beneficio de la Universidad, del país y de la sociedad, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-023-2011/unam.mx

Resguarda UNAM banco único en México de especies silvestres de flora nativa

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

Isela Rodríguez Arévalo, coordinadora del el Banco de Semillas de Zonas Áridas y Semiáridas de México, de la FES Iztacala de la UNAM
Isela Rodríguez Arévalo, coordinadora del el Banco de Semillas de Zonas Áridas y Semiáridas de México, de la FES Iztacala de la UNAM

29 de diciembre de 2010

• Se trata del Banco de Semillas de Zonas Áridas y Semiáridas del país
• Cuenta con una colección de dos mil 156 muestras, más de mil 500 especies y 130 familias botánicas, colectadas en 22 estados de la República
• Conserva alrededor del 10 por ciento de la flora nacional, y cerca del 30 por ciento de la perteneciente a zonas áridas, informó Isela Rodríguez Arévalo, coordinadora de ese espacio

Ante la situación de peligro en que se encuentran miles de especies de plantas en territorio nacional, especialistas de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM, crearon el Banco de Semillas de Zonas Áridas y Semiáridas de México.

Se trata del único reservorio en el país donde se guardan y conservan las semillas de especies silvestres en peligro de desaparecer; es decir, raras, de distribución local o muy restringida, o las que por alteración de su hábitat o sobreexplotación, están en situación de riesgo.

Isela Rodríguez Arévalo, coordinadora del banco y académica de la UNAM, reconoció que este espacio es de fundamental importancia para la nación, pues a diferencia de los poco más de 20 que hay en México, es el único que conserva especies silvestres de flora nativa.

En la actualidad, entre 60 y 70 por ciento del territorio nacional es de zonas áridas y semiáridas, pero con el proceso de desertificación, esta área va en aumento, sobre todo por la explotación de los recursos, el crecimiento de las manchas urbanas y el calentamiento global.

Luego de ocho años de funcionar, con el apoyo de los Reales Jardines Botánicos de Kew, Gran Bretaña, y de la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad (Conabio), el banco ha conjuntado una colección de dos mil 156 accesiones (muestras de semillas o plantas), que representan más de mil 500 especies de 130 familias botánicas diferentes.

Si se considera que México cuenta con unas 25 mil especies de plantas en general, este banco conserva cerca del 10 por ciento de la flora nacional. Sin embargo, si sólo se toman en cuenta las que pertenecen a las zonas áridas, alberga entre 30 y 35 por ciento. “El esfuerzo todavía es pequeño, ha sido de muchos años, pero falta mucho por colectar”, apuntó.

Hasta el momento, se han colectado semillas de 22 entidades, desde el centro hasta la parte más norte. Además, cada mes este espacio se incrementa con alrededor de 60 ó 70 colecciones más, dijo la bióloga universitaria.

El banco se ha acotado de manera exclusiva a zonas áridas y semiáridas, porque son las que concentran al sector poblacional más pobre del país. Los recursos con que cuentan a veces son utilizados para alimentación, construcción de viviendas u otras necesidades fundamentales, con una consecuente sobreexplotación de los recursos. Además, el pastoreo es una actividad muy frecuente, lo que altera la vegetación natural.

En contrapartida, abundó, son zonas de un rico endemismo y un alto porcentaje de las plantas de estas regiones producen semillas que se conocen como ortodoxas, es decir, se pueden conservar bajo niveles de congelación elevados, a menos 20 grados centígrados y con una humedad muy baja. Ello las hace un material más fácil de preservar.

En particular, explicó, las asteráceas (asteraceae) son un grupo importante, bien representado en esta colección; “alrededor del 40 por ciento de lo que tenemos son especies de esa familia, con cerca de 800 colecciones”.

El nuestro es un país rico en flora de zonas áridas y semiáridas, y ante la desaparición acelerada de especies por sobreexplotación, o porque el hábitat es alterado, no hay otra manera de resguardarlas que mediante la conservación ex situ, a través de un banco de semillas, apuntó.

Por lo general, prosiguió, los bancos conservan especies que tienen que ver con la alimentación, como maíz, trigo, arroz y frijol, porque es un aspecto de primordial importancia para la humanidad, pero el planeta pierde plantas que no tienen ese tipo de uso, “pero que pueden tenerlo o son parientes silvestres de aquellas económicamente importantes, y ni siquiera nos damos cuenta”.

Se trata de “la salvación para todas esas especies que no necesariamente son de utilidad alimenticia para el ser humano, pero sí tienen importancia biológica. Cumplen una función, hacen un trabajo y gracias a ellas hay microambientes especiales, donde otros organismos se pueden desarrollar; además, de muchas de ellas se obtienen múltiples productos”.

Su importancia reside en que preserva especies nativas que no son comerciales, pero que en el futuro pueden ser la solución a diversos problemas que, seguramente, se presentarán, porque el medio ambiente se destruye a pasos agigantados.

“Quisiéramos conservar al país, cerrar las fronteras en las zonas que se deben proteger. Sería maravilloso que hubiera reservas para que las especies crecieran en su hábitat y para que pudieran estar ahí sin ser alteradas, pero eso no es posible por las condiciones económicas y ambientales”, recalcó.

“Si no es posible decretar que la mitad o dos terceras partes del país sean reserva, la mejor alternativa es que en un espacio pequeño, en refrigeradores especiales, conservemos gran cantidad de la flora nativa”, indicó.

Una vez colectadas las semillas, se limpian, se hacen pruebas de calidad, se deshidratan en un cuarto especial con temperatura y humedad controladas y, posteriormente, se les puede conservar, hasta cientos de años, a menos 20 grados centígrados.
Una vez colectadas las semillas, se limpian, se hacen pruebas de calidad, se deshidratan en un cuarto especial con temperatura y humedad controladas y, posteriormente, se les puede conservar, hasta cientos de años, a menos 20 grados centígrados.

Con los jardines británicos

Rodríguez Arévalo explicó que la idea del banco surgió conjuntamente con los Reales Jardines Botánicos de Kew, que realizan el proyecto del banco de semillas del milenio, para conservar no sólo la flora de Inglaterra, o la local de algún país, sino la mundial.

El Banco de Semillas de Zonas Áridas y Semiáridas de México se creó en 2002 y, un año después, la secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales lo registró como una de las colecciones científicas; con ello, se pueden realizar intercambios con otros espacios similares, “si el enfoque de la investigación para la que nos piden material sea la conservación”.

Su funcionamiento

Para llevar a cabo el trabajo, éste inicia con los colectores de semillas, que van al campo una vez al mes y hacen su colecta de acuerdo con un protocolo. Se buscan poblaciones que tengan un buen número de individuos, con semillas de buena calidad.

Se limpia el material, se hacen pruebas de calidad, se deshidratan en un cuarto especial con temperatura y humedad controladas y, posteriormente, se les puede conservar a menos 20 grados centígrados. “Las muestras en buen estado pueden durar cientos de años”, comentó.

Se siguen los mismos protocolos de conservación y procesamiento que se llevan a cabo en los del extranjero; por ello, está reconocido como colección científica.

Además, debido a los convenios firmados con los Reales Jardines Botánicos de Kew, mes con mes, se hace la colecta y si el número de semillas es abundante, se divide en dos partes, una se conserva en la FES Iztacala y la otra se envía al Banco del Milenio. “De las dos mil 156 accesiones que tenemos hasta este momento, en Kew está respaldada entre el 80 y 85 por ciento de la colección”, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-818/unam.mx