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Garantizan buen flujo de distribución de hidrocarburos.

 
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27 de Noviembre del 2012
Mediante modelación matemática y un software desarrollado en la Facultad de Minas de la UN en Medellín, se garantiza que las industrias petroleras o de gas transporten los recursos eficientemente.
Esta área de producción, que, según los investigadores de la UN, tiene pocos antecedentes, se encarga de garantizar “buenas prácticas para conducir los fluidos desde los pozos hasta las centrales de procesamiento de los hidrocarburos”, aclara Juan Manuel Mejía Cárdenas, profesor de la Facultad de Minas.
En el momento en que las empresas dedicadas a la extracción de hidrocarburos quieren hacer intervenciones en pozos o, incluso, descartar alguno, pueden presentarse colapsos y obstrucciones en el comportamiento hidráulico de las líneas de producción, lo cual puede alterarlas, modificarlas o disminuirlas, entre otros efectos.
El profesor Mejía Cárdenas explica que una formación o yacimiento de hidrocarburos se encuentra a 10 mil o 14 mil pies de profundidad, por lo cual se requiere excavar para que estos fluyan a través del pozo. Estas mezclas de fluidos, que pueden ser agua, gas y petróleo, llegan a una tubería a través de válvulas que viajan por topografías lineales o muy quebradas.
Tales sistemas pueden presentar dificultades, por ejemplo, al subir y bajar por montañas, conectarse con otras tuberías y otras situaciones que requieren ser modeladas, para lograr que finalmente lleguen al lugar donde se separan los materiales naturales para gasoductos, oleoductos o tratamientos de aguas.
Alternativa económica y productiva
El profesor destaca que el mayor reto de la propuesta tecnológica es entender las fases de los diferentes flujos —a través de las líneas de producción— y representarlos en modelos fenomenológicos. Gracias a estas prácticas, las empresas pueden evitar procedimientos ineficientes o descubrir zonas que pueden representar grandes ganancias.
Según cuenta, en una de las experiencias tenidas con la industria, se quiso saber qué problemas se le podrían presentar a una línea de extracción ya existente.
El estudio arrojó que el sistema se cargaba de petróleo y agua, pero no fluía el gas, y se trataba de un pozo que actualmente produce 900 barriles de petróleo al día (que pueden representar ganancias de 2 millones de dólares mensuales).
El trabajo de los investigadores tiene como punto a favor que utiliza un software diseñado en la UN en Medellín que funciona como programa de almacenaje del flujo multifásico en tuberías. Es decir, sirve para entender cómo se mueve un fluido en una red de líneas de distribución de producción.
Esta implementación se apoya en programas de computador comerciales con los que los investigadores adelantan las estrategias de modelación.
La propuesta de aseguramiento de flujos es un proyecto de extensión de la UN al cual están vinculados docentes, investigadores y estudiantes de la Facultad de Minas.
Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
La alternativa garantiza un adecuado transporte de hidrocarburos.

La alternativa garantiza un adecuado transporte de hidrocarburos.

27 de Noviembre del 2012

Mediante modelación matemática y un software desarrollado en la Facultad de Minas de la UN en Medellín, se garantiza que las industrias petroleras o de gas transporten los recursos eficientemente.

Esta área de producción, que, según los investigadores de la UN, tiene pocos antecedentes, se encarga de garantizar “buenas prácticas para conducir los fluidos desde los pozos hasta las centrales de procesamiento de los hidrocarburos”, aclara Juan Manuel Mejía Cárdenas, profesor de la Facultad de Minas.

En el momento en que las empresas dedicadas a la extracción de hidrocarburos quieren hacer intervenciones en pozos o, incluso, descartar alguno, pueden presentarse colapsos y obstrucciones en el comportamiento hidráulico de las líneas de producción, lo cual puede alterarlas, modificarlas o disminuirlas, entre otros efectos.

El profesor Mejía Cárdenas explica que una formación o yacimiento de hidrocarburos se encuentra a 10 mil o 14 mil pies de profundidad, por lo cual se requiere excavar para que estos fluyan a través del pozo. Estas mezclas de fluidos, que pueden ser agua, gas y petróleo, llegan a una tubería a través de válvulas que viajan por topografías lineales o muy quebradas.

Tales sistemas pueden presentar dificultades, por ejemplo, al subir y bajar por montañas, conectarse con otras tuberías y otras situaciones que requieren ser modeladas, para lograr que finalmente lleguen al lugar donde se separan los materiales naturales para gasoductos, oleoductos o tratamientos de aguas.


Alternativa económica y productiva

El profesor destaca que el mayor reto de la propuesta tecnológica es entender las fases de los diferentes flujos —a través de las líneas de producción— y representarlos en modelos fenomenológicos. Gracias a estas prácticas, las empresas pueden evitar procedimientos ineficientes o descubrir zonas que pueden representar grandes ganancias.

Según cuenta, en una de las experiencias tenidas con la industria, se quiso saber qué problemas se le podrían presentar a una línea de extracción ya existente.

El estudio arrojó que el sistema se cargaba de petróleo y agua, pero no fluía el gas, y se trataba de un pozo que actualmente produce 900 barriles de petróleo al día (que pueden representar ganancias de 2 millones de dólares mensuales).

El trabajo de los investigadores tiene como punto a favor que utiliza un software diseñado en la UN en Medellín que funciona como programa de almacenaje del flujo multifásico en tuberías. Es decir, sirve para entender cómo se mueve un fluido en una red de líneas de distribución de producción.

Esta implementación se apoya en programas de computador comerciales con los que los investigadores adelantan las estrategias de modelación.

La propuesta de aseguramiento de flujos es un proyecto de extensión de la UN al cual están vinculados docentes, investigadores y estudiantes de la Facultad de Minas.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Ingeniería Agrícola ha fortalecido agro en Valle del Cauca.

 
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27 de Septiembre del 2012
Con este programa académico de la UN en Palmira, que tiene más de veinte años de experiencia, el sector agrícola del departamento se ha visto beneficiado.
Gracias a la colaboración de una planta docente de la más alta calidad, este programa ha sobresalido por sus innumerables contribuciones al sector agropecuario de la región y del país.
Es una experiencia de más de setenta años —desde la creación del primer pregrado en Ingeniería Agrícola en Medellín— que demuestra que la UN ha desarrollado proyectos que han contribuido al manejo racional de los recursos naturales al servicio de la producción alimentaria del país.
En Palmira, el programa académico se creó en el año de 1991, luego de haber cooperado de manera conjunta con la Universidad del Valle, en la formulación de una carrera de excelentes calidades. Desde allí, cientos de egresados han ayudado a fortalecer el sector.
El profesor Carlos Alberto Escobar Chalarca, su director, sostiene: “Nuestros profesionales son los ingenieros del campo, aquellas personas encargadas de hacer todas las obras de infraestructura en los cultivos. Son profesionales que manejan todo un territorio para garantizar una producción agropecuaria que sea sustentable y racional con la oferta ambiental”.
En el campo investigativo, la carrera ha contribuido al estudio de suelos y aguas a través de abordajes sobre fertilidad, manejo y almacenamiento de aguas, procesos agrícolas, mejoramiento de maquinaria y producción limpia, entre otras. Así, ha fortalecido el sector agropecuario en el departamento.
“Somos profesionales que, sin duda alguna, hemos aportado al fortalecimiento del agro a nivel departamental y nacional”, señala Escobar.
Actualmente, este programa académico, que tiene cerca de 220 estudiantes activos, se encuentra en proceso de autoevaluación para renovar la acreditación de alta calidad, otorgada por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) del Ministerio de Educación Nacional.
“Este proceso es de vital importancia, pues este nos permitirá identificar nuestras oportunidades, fortalezas y amenazas, para elaborar un plan de mejoramiento continuo”, dice el profesor Escobar.
Para el directivo, la necesidad de acreditarse radica en demostrar que la carrera tiene más fortalezas que debilidades. “Este proceso implica ratificarnos como la mejor universidad del país, y es de suma importancia para darle un perfil laboral a los egresados”.
Semestralmente, recibe entre cuarenta y cincuenta estudiantes y cuenta con reconocidos investigadores cuyas actividades están ligadas al campo de acción de la Ingeniería Agrícola, principalmente en las áreas de suelos y aguas, maquinaria y mecanización, agroindustrias específicas, medioambiente y energía.
Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
Desde 1991, cientos de egresados han contribuido a fortalecer el sector agropecuario en todo el país.

Desde 1991, cientos de egresados han contribuido a fortalecer el sector agropecuario en todo el país.

27 de Septiembre del 2012

Con este programa académico de la UN en Palmira, que tiene más de veinte años de experiencia, el sector agrícola del departamento se ha visto beneficiado.

Gracias a la colaboración de una planta docente de la más alta calidad, este programa ha sobresalido por sus innumerables contribuciones al sector agropecuario de la región y del país.

Es una experiencia de más de setenta años —desde la creación del primer pregrado en Ingeniería Agrícola en Medellín— que demuestra que la UN ha desarrollado proyectos que han contribuido al manejo racional de los recursos naturales al servicio de la producción alimentaria del país.

En Palmira, el programa académico se creó en el año de 1991, luego de haber cooperado de manera conjunta con la Universidad del Valle, en la formulación de una carrera de excelentes calidades. Desde allí, cientos de egresados han ayudado a fortalecer el sector.

El profesor Carlos Alberto Escobar Chalarca, su director, sostiene: “Nuestros profesionales son los ingenieros del campo, aquellas personas encargadas de hacer todas las obras de infraestructura en los cultivos. Son profesionales que manejan todo un territorio para garantizar una producción agropecuaria que sea sustentable y racional con la oferta ambiental”.

En el campo investigativo, la carrera ha contribuido al estudio de suelos y aguas a través de abordajes sobre fertilidad, manejo y almacenamiento de aguas, procesos agrícolas, mejoramiento de maquinaria y producción limpia, entre otras. Así, ha fortalecido el sector agropecuario en el departamento.

“Somos profesionales que, sin duda alguna, hemos aportado al fortalecimiento del agro a nivel departamental y nacional”, señala Escobar.

Actualmente, este programa académico, que tiene cerca de 220 estudiantes activos, se encuentra en proceso de autoevaluación para renovar la acreditación de alta calidad, otorgada por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) del Ministerio de Educación Nacional.

“Este proceso es de vital importancia, pues este nos permitirá identificar nuestras oportunidades, fortalezas y amenazas, para elaborar un plan de mejoramiento continuo”, dice el profesor Escobar.

Para el directivo, la necesidad de acreditarse radica en demostrar que la carrera tiene más fortalezas que debilidades. “Este proceso implica ratificarnos como la mejor universidad del país, y es de suma importancia para darle un perfil laboral a los egresados”.

Semestralmente, recibe entre cuarenta y cincuenta estudiantes y cuenta con reconocidos investigadores cuyas actividades están ligadas al campo de acción de la Ingeniería Agrícola, principalmente en las áreas de suelos y aguas, maquinaria y mecanización, agroindustrias específicas, medioambiente y energía.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Tradición sucreña aportó al saber de los gestores culturales.

 
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Estudiantes de Gestión Cultural y Comunicativa recorrieron el departamento de Sucre.
Estudiantes de Gestión Cultural y Comunicativa recorrieron el departamento de Sucre.

27 de Agosto del 2012

Estudiantes de Gestión Cultural y Comunicativa de la UN en Manizales recorrieron algunos municipios de Sucre, donde tuvieron un acercamiento a los espacios de interacción social de las comunidades.

Este departamento caribeño fue seleccionado como centro de la visita dado el acervo cultural y la riqueza patrimonial que lo caracterizan; entre otros aspectos, por su diversidad folclórica, que se manifiesta en las corralejas, fandangos, ferias de gallos finos, festivales de gaitas, pitos y acordeones, así como por las obras de sus escritores, poetas, pintores, historiadores, teatreros, danzantes, escultores y músicos.

Igualmente, su patrimonio está asociado con la gastronomía y la arquitectura republicana de la mayoría de los municipios que constituyen la identidad cultural sucreña; también se cuenta con una fuerte vocación artesanal en la que se destaca la elaboración de hamacas, el sombrero “vueltiao”,  cestería y otros elementos elaborados con recursos naturales de la región como fibras y materiales de mar.

“Durante la visita, tuvimos encuentros con comunidades campesinas e indígenas ubicadas en la subregión de los Montes de María, así como  con representantes de entidades encargadas e interesadas en el manejo de la cultura en este departamento; este fue un ejercicio de interacción, observación y discusión alrededor de esta temática”, precisó Sandra Bibiana Vargas Gil, docente de la UN en Manizales.

Entre los lugares que hicieron parte del recorrido y de los aprendizajes para los estudiantes, estuvo el municipio de Sampués, donde los jóvenes realizaron un encuentro alrededor de la cadena productiva de la “caña flecha” y del proceso de elaboración del sombrero “vueltiao”, por parte de campesinos e indígenas de la cultura zenú.
En Sincelejo, la capital, los gestores estuvieron reunidos con agentes del ámbito patrimonial y museológico, que hoy hacen parte importante de la construcción de las políticas culturales para este departamento, a través de su intervención y relación con el Fondo Mixto para la Cultura de Sucre.

También tuvieron un encuentro con el Ballet Folclórico de Sincelejo, con quienes abordaron el tema de las industrias culturales, el apoyo institucional en el ámbito departamental y nacional, y la importancia de dar a conocer su trabajo mediante los montajes y espectáculos que ofrecen.

En la población de Morroa vieron los frutos de los grupos de formación que se conforman desde las Casas de la Cultura y fomentan el desarrollo de las comunidades; asimismo, tuvieron un acercamiento a la tradición recogida en las hamacas y al “Festival Nacional del pito atravesao”.

Por su parte, en el municipio de Ovejas, los gestores de la UN se encontraron con agentes y actores culturales en torno al “Festival Nacional de Gaitas Francisco Llirene”. Allí dieron una mirada a los procesos que se generan a partir de este evento, principalmente, en términos de la formación y educación de los niños de esta región, en la música y las danzas de sus pueblos.

Tolú viejo dio pie para conocer el entorno natural y ecoturístico, una de las áreas más importantes de la gestión cultural; y en la población de  Corozal se hizo un recorrido por el patrimonio arquitectónico más reconocido de Sucre.

La visita a este departamento, como estrategia de apoyo a la formación académica, personal y el complemento a la investigación comunitaria que debe manejar un gestor cultural, no solo ofreció nuevos conocimientos, sino también el desarrollo de competencias y habilidades para la intervención profesional.

“Estos espacios académicos son muy valiosos como parte del proceso educativo, ya que proyectan el trabajo del Programa  hacia las  comunidades y propician un encuentro de experiencias entre los estudiantes y la población. El ejercicio los lleva a trascender el aula y a conocer los escenarios reales que serán su campo de acción, en los cuales confluyen deseos fuerzas, contradicciones, disputas de intereses, conflictos y luchas cotidianas”, concluyó la docente.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co