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BUSCAN UNIVERSITARIOS MEJORAR LA SEGURIDAD Y ATENCIÓN A LOS PACIENTES

 
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Las tres áreas más importantes en salud de la UNAM (medicina, enfermería y odontología), en coordinación con las organizaciones Mundial de la Salud (OMS) y Panamericana de la Salud (OPS), se congregaron en el auditorio Antonio Caso para el Lanzamiento Regional de la Guía Curricular sobre Seguridad del Paciente.
Se trata de una herramienta para que los profesionales puedan impartir y los alumnos logren aprender los aspectos básicos sobre la seguridad del paciente, afirmó José Arturo Fernández Pedrero, director de la Facultad de Odontología (FO) y doctor en ciencias odontológicas.
Asimismo, sostuvo que la necesidad de una herramienta como ésta se debe a que los profesionales de la salud procuran realizar procedimientos clínicos y quirúrgicos de forma segura, pero carecen de estrategias estructuradas para reducir las incidencias y mitigar el impacto de los eventos adversos.
En el evento, se impartieron 17 conferencias encaminadas a brindar al paciente la mejor calidad en la atención y los cuidados más seguros, así como a facilitar la integración de la atención sanitaria existente a los planes de estudios mediante marcos educativos, métodos para la enseñanza y una evaluación de la seguridad.
Cultura de calidad
Por ser la facultad que ofrece mayor atención en consulta externa de la Universidad –60 mil pacientes de primera vez–, Odontología será el sitio piloto en la evaluación de la guía.
En las conferencias, se resaltó la creación de proyectos en lugares donde se brinda atención a los pacientes, que serán revisados y evaluados; con base en los resultados, se actualizarán las estrategias de la guía para convertirse en un parámetro a seguir, no sólo de instituciones educativas, sino también en centros hospitalarios y en la práctica privada.
Si bien esta herramienta llegará a los profesionales de la salud, también se pretende acercar al público en general, porque pacientes somos todos y debemos estar enterados sobre cuáles son las enfermedades infecto-contagiosas, cómo nos debemos proteger y cómo debe hacerlo el profesional, apuntó Fernández Pedrero.
Así que para ampliar el conocimiento se presentaron temas específicos como el manejo de aspectos de prevención y control de infecciones, riesgos clínicos, esterilización, desinfección y antisepsia, cirugía segura, trabajo en equipo, medicación segura y educación médica, entre otros, detalló.
Desde 2012, la UNAM colabora con la OMS y la OPS en este proyecto, cuya consolidación se efectuó con la firma de la Carta de Adhesión el pasado 21 de noviembre. La Guía fue publicada por la OMS y está disponible en su página de Internet.
Créditos: UNAM-DGCS-029-2014

atencionapacientesLas tres áreas más importantes en salud de la UNAM (medicina, enfermería y odontología), en coordinación con las organizaciones Mundial de la Salud (OMS) y Panamericana de la Salud (OPS), se congregaron en el auditorio Antonio Caso para el Lanzamiento Regional de la Guía Curricular sobre Seguridad del Paciente.

Se trata de una herramienta para que los profesionales puedan impartir y los alumnos logren aprender los aspectos básicos sobre la seguridad del paciente, afirmó José Arturo Fernández Pedrero, director de la Facultad de Odontología (FO) y doctor en ciencias odontológicas.

Asimismo, sostuvo que la necesidad de una herramienta como ésta se debe a que los profesionales de la salud procuran realizar procedimientos clínicos y quirúrgicos de forma segura, pero carecen de estrategias estructuradas para reducir las incidencias y mitigar el impacto de los eventos adversos.

En el evento, se impartieron 17 conferencias encaminadas a brindar al paciente la mejor calidad en la atención y los cuidados más seguros, así como a facilitar la integración de la atención sanitaria existente a los planes de estudios mediante marcos educativos, métodos para la enseñanza y una evaluación de la seguridad.

Cultura de calidad

Por ser la facultad que ofrece mayor atención en consulta externa de la Universidad –60 mil pacientes de primera vez–, Odontología será el sitio piloto en la evaluación de la guía.

En las conferencias, se resaltó la creación de proyectos en lugares donde se brinda atención a los pacientes, que serán revisados y evaluados; con base en los resultados, se actualizarán las estrategias de la guía para convertirse en un parámetro a seguir, no sólo de instituciones educativas, sino también en centros hospitalarios y en la práctica privada.

Si bien esta herramienta llegará a los profesionales de la salud, también se pretende acercar al público en general, porque pacientes somos todos y debemos estar enterados sobre cuáles son las enfermedades infecto-contagiosas, cómo nos debemos proteger y cómo debe hacerlo el profesional, apuntó Fernández Pedrero.

Así que para ampliar el conocimiento se presentaron temas específicos como el manejo de aspectos de prevención y control de infecciones, riesgos clínicos, esterilización, desinfección y antisepsia, cirugía segura, trabajo en equipo, medicación segura y educación médica, entre otros, detalló.

Desde 2012, la UNAM colabora con la OMS y la OPS en este proyecto, cuya consolidación se efectuó con la firma de la Carta de Adhesión el pasado 21 de noviembre. La Guía fue publicada por la OMS y está disponible en su página de Internet.

Créditos: UNAM-DGCS-029-2014

CUENTA LA UNAM CON CLÍNICA DE DOLOR OROFACIAL Y TRASTORNOS TEMPOROMANDIBULARES

 
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A nivel mundial, entre ocho y 10 por ciento de la población presenta trastornos temporomandibulares (TTM), que si no son atendidos oportuna y adecuadamente, pueden ocasionar dolor crónico en los pacientes, alertó Manuel Saavedra García, profesor de la Facultad de Odontología (FO) de la UNAM.
Se trata de alteraciones en las articulaciones y músculos de la masticación (que unen la mandíbula al cráneo) y son ocasionadas por lesiones o parafunciones como el bruxismo y otros hábitos, apuntó.
También, se sabe que entre 80 y 90 por ciento de la población reporta sonidos como chasquidos o crepitaciones y no poder abrir o cerrar la boca en algún momento de su vida; eso origina dolor orofacial.
Los TTM son más prevalentes en mujeres que en hombres. “Podemos decir que de cinco pacientes, cuatro corresponden al género femenino, quizá por factores socioculturales. En cuanto a la edad, se observa que de los 36 a 47 años es la etapa más crítica”, indicó.
Si bien el dolor agudo es tratado con éxito por los odontólogos, el crónico implica un procedimiento más integral, pues se ha demostrado que su origen es multifactorial, subrayó.
Para atender estos casos, en la FO se creó la Clínica de Dolor Orofacial y TTM, donde “aplicamos el modelo biopsicosocial mediante la utilización de los Criterios diagnósticos para la investigación de los trastornos temporomandibulares, que abarca tanto los síntomas biológicos del dolor, como los psicosociales”, destacó.
La Asociación Internacional para Estudio del Dolor define a éste como una experiencia sensorial y/o emocional ante una lesión real o imaginaria. En cuanto a su duración, hay dos tipos: agudo y crónico.
En las clínicas de odontología de esta casa de estudios el primero es la causa principal por la que acuden los pacientes para ser tratados de manera adecuada, sin embargo, con el crónico, que es el que se mantiene después de seis meses, no sucede lo mismo.
Aunque en México hay clínicas que manejan el dolor desde hace mucho tiempo, lo hacen de manera general. “Nosotros tratamos sólo el dolor crónico y lo delimitamos a cabeza, cuello, articulaciones temporomandibulares y en los músculos, sobre todo los de la sien y las mejillas”, refirió.
La clínica
La Clínica de Dolor Orofacial y TTM inició actividades hace ocho años y en este tiempo hemos diagnosticado y manejado tres mil 650 pacientes, alrededor de 400 al año. Aquí se han realizado tesis de licenciatura y posgrado y la principal difusión que hacemos es al asistir a congresos y seminarios, mencionó.
Nuestro manejo es totalmente conservador y está basado en un modelo biopsicosocial, aunque si “hablamos en términos sensitivos, una de las causas del dolor puede ser la inflamación, un bloqueo o la reacción a algún agente externo”, apuntó.
En el modelo que emplean los universitarios se considera que el motivo del dolor no sólo es biológico, también está relacionado con factores psicológicos y sociales. “De modo que el origen no es unifactorial y probablemente la causa más importante es el entorno, por estar relacionado con estrés y la respuesta que tengamos ante éste”, dijo.
La valoración se basa en dos ejes; el primero es un examen físico y el segundo es un cuestionario donde se miden factores como el dolor discapacitante, la depresión, la somatización y la ansiedad.
Con el uso de algoritmos, se determina un diagnóstico y se aplica un manejo que consiste en ejercicios musculares, automasaje y aplicación de calor o frío. “Promovemos el autocuidado”, enfatizó.
Las cuestiones psicológica y del entorno las manejamos con las dos técnicas más conocidas de relajación. Una es la muscular progresiva de Jacobson y el entrenamiento autógeno de Schultz, basadas en la autosugestión, puntualizó.
Otro manejo es cognitivo-conductual, con el uso de una tabla de sustitución de pensamientos. Aquí se pretende que el paciente, si empieza con dolor, en vez de pensar que se sentirá mal, discurra que desaparecerá pronto. “Si se trata de problemas severos de depresión o ansiedad, los remitimos con otros especialistas para que complementen el tratamiento”, aclaró.
A nivel mundial, se ha reportado que 85 por ciento de los pacientes responden a estas terapias y en esta clínica más de 90 por ciento logran una mejoría, aseveró.
En una segunda fase se aplica un tratamiento dental y se hacen férulas estabilizadoras o ajustes oclusales, también, se envían a otras especialidades (ortodoncia, prótesis) o áreas médicas (psicología, neurología).
Trabajamos con pacientes de todas las edades y por lo regular al llegar a la clínica son remitidos por los hospitales de Admisión de la FO y de instituciones externas como el Instituto Nacional de Neurología, el Hospital General Manuel Gea González y otros, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-772-2013

clinicaunamA nivel mundial, entre ocho y 10 por ciento de la población presenta trastornos temporomandibulares (TTM), que si no son atendidos oportuna y adecuadamente, pueden ocasionar dolor crónico en los pacientes, alertó Manuel Saavedra García, profesor de la Facultad de Odontología (FO) de la UNAM.

Se trata de alteraciones en las articulaciones y músculos de la masticación (que unen la mandíbula al cráneo) y son ocasionadas por lesiones o parafunciones como el bruxismo y otros hábitos, apuntó.

También, se sabe que entre 80 y 90 por ciento de la población reporta sonidos como chasquidos o crepitaciones y no poder abrir o cerrar la boca en algún momento de su vida; eso origina dolor orofacial.

Los TTM son más prevalentes en mujeres que en hombres. “Podemos decir que de cinco pacientes, cuatro corresponden al género femenino, quizá por factores socioculturales. En cuanto a la edad, se observa que de los 36 a 47 años es la etapa más crítica”, indicó.

Si bien el dolor agudo es tratado con éxito por los odontólogos, el crónico implica un procedimiento más integral, pues se ha demostrado que su origen es multifactorial, subrayó.

Para atender estos casos, en la FO se creó la Clínica de Dolor Orofacial y TTM, donde “aplicamos el modelo biopsicosocial mediante la utilización de los Criterios diagnósticos para la investigación de los trastornos temporomandibulares, que abarca tanto los síntomas biológicos del dolor, como los psicosociales”, destacó.

La Asociación Internacional para Estudio del Dolor define a éste como una experiencia sensorial y/o emocional ante una lesión real o imaginaria. En cuanto a su duración, hay dos tipos: agudo y crónico.

En las clínicas de odontología de esta casa de estudios el primero es la causa principal por la que acuden los pacientes para ser tratados de manera adecuada, sin embargo, con el crónico, que es el que se mantiene después de seis meses, no sucede lo mismo.

Aunque en México hay clínicas que manejan el dolor desde hace mucho tiempo, lo hacen de manera general. “Nosotros tratamos sólo el dolor crónico y lo delimitamos a cabeza, cuello, articulaciones temporomandibulares y en los músculos, sobre todo los de la sien y las mejillas”, refirió.

La clínica

La Clínica de Dolor Orofacial y TTM inició actividades hace ocho años y en este tiempo hemos diagnosticado y manejado tres mil 650 pacientes, alrededor de 400 al año. Aquí se han realizado tesis de licenciatura y posgrado y la principal difusión que hacemos es al asistir a congresos y seminarios, mencionó.

Nuestro manejo es totalmente conservador y está basado en un modelo biopsicosocial, aunque si “hablamos en términos sensitivos, una de las causas del dolor puede ser la inflamación, un bloqueo o la reacción a algún agente externo”, apuntó.

En el modelo que emplean los universitarios se considera que el motivo del dolor no sólo es biológico, también está relacionado con factores psicológicos y sociales. “De modo que el origen no es unifactorial y probablemente la causa más importante es el entorno, por estar relacionado con estrés y la respuesta que tengamos ante éste”, dijo.

La valoración se basa en dos ejes; el primero es un examen físico y el segundo es un cuestionario donde se miden factores como el dolor discapacitante, la depresión, la somatización y la ansiedad.

Con el uso de algoritmos, se determina un diagnóstico y se aplica un manejo que consiste en ejercicios musculares, automasaje y aplicación de calor o frío. “Promovemos el autocuidado”, enfatizó.

Las cuestiones psicológica y del entorno las manejamos con las dos técnicas más conocidas de relajación. Una es la muscular progresiva de Jacobson y el entrenamiento autógeno de Schultz, basadas en la autosugestión, puntualizó.

Otro manejo es cognitivo-conductual, con el uso de una tabla de sustitución de pensamientos. Aquí se pretende que el paciente, si empieza con dolor, en vez de pensar que se sentirá mal, discurra que desaparecerá pronto. “Si se trata de problemas severos de depresión o ansiedad, los remitimos con otros especialistas para que complementen el tratamiento”, aclaró.

A nivel mundial, se ha reportado que 85 por ciento de los pacientes responden a estas terapias y en esta clínica más de 90 por ciento logran una mejoría, aseveró.

En una segunda fase se aplica un tratamiento dental y se hacen férulas estabilizadoras o ajustes oclusales, también, se envían a otras especialidades (ortodoncia, prótesis) o áreas médicas (psicología, neurología).

Trabajamos con pacientes de todas las edades y por lo regular al llegar a la clínica son remitidos por los hospitales de Admisión de la FO y de instituciones externas como el Instituto Nacional de Neurología, el Hospital General Manuel Gea González y otros, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-772-2013

Estudiantes fumadores presentan problemas dentales

 
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El 86% de los adultos jóvenes fumadores que ingresan a la UN necesitan tratamiento en educación de higiene oral y terapia básica periodontal.
El 86% de los adultos jóvenes fumadores que ingresan a la UN necesitan tratamiento en educación de higiene oral y terapia básica periodontal.

21 de julio de 2012

El 86% de los adultos jóvenes fumadores que ingresan a la UN necesitan tratamiento en educación de higiene oral y terapia básica periodontal.

Así lo concluyó el estudio “Condiciones periodontales de una población de pacientes jóvenes fumadores”, desarrollado durante el segundo semestre del año pasado por la Facultad de Odontología.

El estudio, que se adelantó con 139 estudiantes, encontró que los jóvenes fumadores presentan un compromiso periodontal (procesos inflamatorios de los tejidos de los dientes) mayor que el de los no fumadores. Esto evidencia, según los investigadores, la relación entre el tabaquismo y esta enfermedad.

Según los resultados, 70 de los adultos jóvenes que participaron fuman, mientras que los 69 restantes, no. Sin embargo, afirman que “a diferencia de los fumadores, los jóvenes no fumadores no mostraron un compromiso periodontal y las cifras son estadísticamente significativas”.

Los investigadores encontraron que el 73% de los fumadores estudiados  son leves (entre 1 y 5 cigarrillos al día); el 20%, moderados (entre 6 y 14 cigarrillos al día); y el 7%, pesados (15 o más cigarrillos al día).

La investigación, en la que también participó la doctora Jenny Fuentes,  indica que la enfermedad periodontal es la segunda patología oral más frecuente después de la caries dental. Además, señala que el hábito de fumar incrementa de 2 a 6 veces el riesgo de padecer la enfermedad.

Para prevenir

El profesor Daniel Sabogal asegura que uno de los propósitos de este estudio es crear conciencia entre los estudiantes de que fumar tiene consecuencias negativas sobre la salud. El cigarrillo causa pigmentaciones en los dientes, alteración del aliento y de las defensas de las encías y dificulta los procesos de cicatrización. Además, el consumo crónico de cigarrillo causa a largo plazo lesiones precancerosas.

Sabogal Rojas señala que a los pacientes fumadores se les entrega una cartilla que se diseñó en la Facultad y que explica esos efectos. Además, se espera medir el impacto de esta estrategia en los estudiantes y hacerles seguimiento para conocer el estado de las encías de los que siguieron fumando y adelantar campañas de prevención, pues la Universidad está muy interesada en controlar este factor. Por esa razón, el estudio se hace también este año.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Consultorios odontólogicos comunitarios de la UABJO

 
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05 de Agosto de 2011


La Facultad de Odontología de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO)
La Facultad de Odontología de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO)

La Facultad de Odontología de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO) pondrá en funcionamiento siete consultorios odontológicos en igual número de comunidades.

Lo anterior lo informó el director de esa institución educativa, Amilcar Sosa Velasco, quien señaló que hace unos meses se inició un consultorio piloto en la comunidad de Totontepec, “y luego de percibir que realmente son una necesidad, se decidió instalarlos en otras localidades”.

La operación de los consultorios es muy sencilla: el Ayuntamiento pone el local, alimentación y hospedaje, y la Facultad asigna a un pasante con su instrumental y los materiales necesarios. No se cobra por el servicio, sólo se establece una cuota de recuperación exclusivamente para seguir comprando materiales que se utilizan en el servicio”.

En ese sentido, expresó que entre los compromisos de ser una Facultad acreditada, está el de contribuir socialmente en la solución de problemas bucales, actuar como promotores de la salud a nivel rural, suburbano y urbano, por ello el interés de visitar y colaborar con las comunidades más necesitadas del estado.

Por otro lado, destacó que se cuentan con tres clínicas odontológicas, y que en la que se encuentra en Ciudad Universitaria hay 120 unidades dentales, lo que permite dar este número de servicios en forma simultánea; “además, en Posgrado contamos con 16 unidades, donde se imparte atención especializada, de odontopediatría y endodoncia”.

“En la clínica de 20 de Noviembre hay 20 unidades dentales, y es el número de consultas que podemos brindar al mismo tiempo, mientras que en CU se pueden atender en un día hasta a 960 pacientes”, señaló.
Por otro lado, en materia académica, Amilcar Sosa Velasco informó que en esta Facultad se lleva a cabo el Programa de Tutorías, donde participaron 17 maestros durante el primer taller.

Créditos: www.uabjo.mx/noticiasConsulta

Innovan instrumento para perfeccionar el diseño de prótesis dentales

 
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 Tangenciómetro de modelos para el articulador dental.
Tangenciómetro de modelos para el articulador dental.

3 de julio de 2011

• Es de alta precisión, bajo costo, dimensiones pequeñas y de fácil uso, fabricado con mano de obra 100 por ciento mexicana
• Se trata de una creación de Nicolás Pacheco Guerrero, de la División de Estudios de Posgrado e Investigación de la Facultad de Odontología
• En proceso de patente, ya se aplica de manera exitosa en clínica

Un instrumento que permite perfeccionar el diseño de prótesis dentales, de alta precisión, bajo costo, dimensiones pequeñas y de fácil uso, fabricado con mano de obra 100 por ciento mexicana, fue innovado por Nicolás Pacheco Guerrero, académico del Laboratorio de Fisiología de la División de Estudios de Posgrado e Investigación de la Facultad de Odontología (FO) de la UNAM.

Esta herramienta, denominada tangenciómetro, no sólo es útil en el área de implantes y cirugía, sino de ortodoncia, donde sirve para aplicar la denominada técnica lingual, donde los brackets van por dentro y, con frecuencia, se presenta el problema de colocarlos con exactitud.

El desarrollo, en proceso de patente y listo para ser transferido a una empresa transnacional (porque los instrumentos convencionales son de importación), ya se aplica exitosamente en clínica, en la FO, explicó el científico.

El universitario mencionó que del total de protesistas, “un máximo del cinco por ciento usa este instrumento, también llamado analizador, paralelómetro o tripodizador comercial. Es decir, la mayoría hace los trabajos a ‘ojo’, sin mediciones, por lo que los implantes no se ajustan a los pacientes, quienes se quejan porque sus puentes y demás prótesis no les quedan o les lastiman”.

El coautor del libro Prótesis bucal removible, argumentó que la razón de que los profesionales y técnicos no cuenten con un instrumento de este tipo es que en el país no se fabrican ni existe tecnología en el área; todo proviene de empresas extranjeras y a precios muy altos.

No obstante, los implantes son cotidianos en cualquier clínica. Se necesitan instrumentos para saber dónde y cómo poner uno. La meta es contar con una herramienta que ayude a colocarlos correctamente; queremos mejorar los tratamientos, pues se han dado casos donde se colocan a media encía, indicó Pacheco Guerrero.

El integrante del Laboratorio de Fisiología, quien ya ha dado a conocer este desarrollo en publicaciones de la propia Facultad y en foros de posgrado, recordó que el paralelómetro –creado en la década de los 20– cumple varios objetivos: determinar el paralelismo entre las piezas dentales, porque algunos pueden estar inclinados. “Si un diente está chueco y no se calculó, la prótesis no entra, o si entra ya no sale, o lastima al paciente”.

Si no hay paralelismo, se coloca un material o se rebaja la pieza hasta lograr que queden análogas, de forma que el puente entre y salga fácilmente, con base en las medidas que arroja ese instrumento de alta precisión.

Asimismo, funciona para medir el grado de retención que tiene cada diente en su superficie, es decir, dónde será posible colocar el gancho para detener la prótesis. Además, para establecer un medio de comunicación entre el dentista y el técnico; este último sigue ciertas señales que el especialista dibuja sobre un modelo de yeso, una especie de mapa con signos y señas, para fabricar la prótesis o implante.

De ese modo, el tangenciómetro mide a la perfección la superficie del diente, convexa y cóncava, y determina las retenciones útiles para construir una prótesis bucal que será colocada sobre estructuras duras (dientes) y blandas (encía).

El dispositivo se utiliza sobre otro aparato, llamado articulador dental; ése es el segundo de los elementos para el tratamiento y diagnóstico. Sobre él se hace la planeación y diseño, e incluso el cálculo económico de la prótesis.

Pacheco Guerrero construyó un analizador más económico, de proporciones más pequeñas, ligeras y versátiles, para sustituir ese articulador, donde se colocan los modelos y se analizan los dientes, arcos, zonas desdentadas y retenciones, de forma real, como si fuera la boca del paciente, con cierta inclinación (y no completamente horizontal como ocurre en las plataformas de los aparatos convencionales).

Además, el analizador, a diferencia de otros, tiene una movilidad de 360 grados: se mueve hacia cualquier parte y altura, así como en toda la distancia del arco.

El tangenciómetro, respecto a los existentes en el mercado, es hasta 95 por ciento más exacto. “Su uso queda limitado a que quien haga la transferencia de los modelos al articulador, la realice correctamente”, precisó.

En cuanto a los materiales del instrumento, explicó que deben cumplir requisitos indispensables: ser sólidos, indeformables y químicamente esterilizables; que puedan limpiarse con una solución desinfectante, sin que haya corrosión u oxidación, como es el caso del aluminio.

Se trata de un mecanismo cuyas partes tienen repuestos; “cualquiera de sus tornillos se puede conseguir con facilidad. Es ergonómico, de peso ligero, graduable, desarmable, ajustable y se guarda en la misma caja del articulador”.

En cuanto al costo, podría disminuir de 12 mil y hasta 25 mil pesos –precio al que se ofrece en el mercado–, a alrededor de dos mil 500. La finalidad, expuso el académico, fue crear un instrumento accesible y motivar su uso.

La innovación ahora se pretende colocar a una fresadora – con la colaboración de los expertos en el torno, Othón Benítez, padre e hijo-. Finalmente, agradeció el apoyo de Arturo Fernández Pedrero, director de la FO, y a Fernando Ángeles Medina, jefe del Laboratorio de Fisiología “quien me impulsó a difundir estos trabajos”.
Créditos: UNAM-DGCS-392-2011/unam.mx