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Atraviesa la sociedad mexicana una crisis importante de valores

 
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20 de agosto del 2011

Graciela Casas Torres, directora de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM.
Graciela Casas Torres, directora de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM.

• Es el propio “avance” de la sociedad lo que hace más complicados los problemas y la participación social, indicó Graciela Casas, directora de la ENTS

Entre más problemas sociales se presentan, mayor es la demanda de profesionales del trabajo social para intervenir en su atención, lo que significa un reto, por la crisis de valores y la falta de definiciones sobre acciones conjuntas organizadas, que contribuyan a sus posibles soluciones, afirmó Graciela Casas Torres, directora de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM.

Al hablar en ocasión del Día del Trabajador Social a conmemorarse este 21 de agosto, señaló que es el propio “avance” de la sociedad lo que hace más complicada la participación social, los problemas y la atención a éstos, pues aunque existen dificultades que persisten por varias décadas, su estudio y atención es cada vez más complejo, porque los fenómenos adquieren nuevas características, escenarios, actores y dimensiones que antes no existían.

En nuestro caso, abundó, es precisamente la interacción directa con las personas y la atención de sus necesidades, lo que hace más difícil nuestra labor. Estamos ante una comunidad globalizada y eso genera cambios sustanciales; entonces, lo que necesitan hacer los profesionales del área, es fundamentar su actuación, tanto en un marco teórico metodológico, como en la práctica directa con la población, para intervenir eficaz y oportunamente, apuntó.

“Si bien es cierto que muchos espacios que se abren como oportunidad laboral del trabajador social implican acciones de tipo asistencial, hoy nuestra función está más vinculada con una visión de justicia, equidad de género, derechos humanos”, indicó.

Ahora se ofrece respuesta a problemas con estrategias que van desde las intervenciones específicas, atención, promoción y prevención, hasta la posibilidad de participar en la construcción de políticas públicas, añadió la académica universitaria.

Los trabajadores sociales, aseveró, no desconocen las injusticias ni las desigualdades y, en este sentido, tienen el desafío de crear opciones que deriven en respuestas, pero que también incluyan la participación organizada de familias y grupos, para que puedan llegar a ser gestores de su desarrollo y de la atención de sus demandas.

Esta profesión, prosiguió, es una de las más comprometidas socialmente. Por ello, “cada día debemos estar mejor formados académicamente. Tenemos mucho que aportar en cuestiones relacionadas con políticas de salud, derechos humanos, procuración de justicia, estudios de género, participación ciudadana, asistencia social o para atender grupos específicos como personas de la tercera edad, con alguna discapacidad, niños de la calle o migrantes”, por citar algunos ejemplos.

Hoy, subrayó, esta tarea se vincula con individuos de distintas realidades socioeconómicas, culturales y políticas que pueden limitar o facilitar su promoción social.

Sabemos que los asuntos no se resuelven con buenas intenciones, se debe contar con una preparación sólida, respaldada en conocimientos teóricos que ofrezcan propuestas de intervención eficaces y oportunas, generadas por los expertos en esta materia, enfatizó.

Es por eso que “en la ENTS trabajamos en la modificación a nuestro plan de estudios, para formar cuadros de profesionales cada vez mejor preparados para entender y atender la cambiante realidad y las demandas sociales”, refirió.

Respecto a la conmemoración, consideró que es ocasión para que el gremio discuta sobre su quehacer y se vincule con otros especialistas que también tienen injerencia en la solución a problemas sociales.

Asimismo, anunció que desde el martes, y hasta el viernes próximos, se llevará a cabo el foro “La intervención profesional del Trabajo Social en la sociedad contemporánea. Significados y desafíos”; será un espacio de intercambio de experiencias para la reflexión sobre el posicionamiento de los expertos frente a los desafíos de la globalización.

Créditos: unam.mx/boletin/2011_489

DETECTAN ANOMALÍAS EN PESO Y ESTATURA DE MENORES QUE TRABAJAN

 
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Con frecuencia, los menores que trabajan son sometidos a condiciones adversas que alteran su desarrollo.
Con frecuencia, los menores que trabajan son sometidos a condiciones adversas que alteran su desarrollo.

29 de abril de 2011

• Ayudar a la familia empuja a muchos niños a emplearse en las más diversas labores, dijo Víctor Inzúa Canales, de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM
• Estas actividades representan un riesgo, pues los infantes pueden sufrir desde calambres hasta desgarres, además de que provocan alteraciones en su desarrollo físico

El trabajo infantil se explica por las adversidades que enfrentan las familias en pobreza. Por ello, a edad temprana, muchos menores se ven obligados a hacer aportaciones económicas a su hogar, sin considerar los peligros ni las consecuencias que implica para su calidad de vida.

A través del proyecto de investigación Exploración Ergonómica en los Niños Trabajadores de Calle: Ciudad de México, Víctor Inzúa Canales, de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, demostró que las consecuencias de la incorporación al trabajo en edades tempranas se refleja en los estados de salud y desarrollo biopsicosocial.

Además, mediante un análisis antropométrico (peso, estatura y edad) que fue comparado con tablas de niños promedio, el académico comprobó que una constante entre los que trabajan y los que no, es la obesidad.

La mayoría de los que laboran basan su dieta en pan, café, tacos y garnachas; el resto debe su sobrepeso a las golosinas. Ambos grupos consumen grandes cantidades de refresco, “y en eso no hay mucha diferencia; sin embargo, en la estatura y peso, sí”, expuso.

Hay menores trabajadores que miden hasta 10 centímetros menos que uno que no labora, y en la comparación antropométrica, que incluye cálculos de masa corporal entre la población de una secundaria particular y una muestra de 25 niños con empleo, el 56 por ciento de los estudiantes está fuera del rango óptimo de salud.

Víctor Inzúa Canales, académico de la Escuela Nacional de Trabajo Social.
Víctor Inzúa Canales, académico de la Escuela Nacional de Trabajo Social.

En situación de riesgo

Los niños trabajadores de la calle enfrentan una variedad de riesgos según su ocupación, que van desde calambres, contusiones, golpes y torceduras, hasta el desgarre de algún músculo.

Son más susceptibles a enfermedades, deformaciones óseas, detención del crecimiento, mutilaciones y accidentes, circunstancias muchas veces relacionadas con deficiencia alimentaria, condiciones de trabajo deplorables, cambios bruscos de temperatura, posturas incómodas y horarios laborales prolongados.

“A lo largo del estudio, que duró un año, tuve un acercamiento con 25 niños trabajadores, de entre ocho y 17 años, de algunas calles del Centro Histórico del DF, en su mayoría limpiaparabrisas, malabaristas, carretilleros, equilibristas y vendedores ambulantes”.

El problema, dijo, es que no existen estudios sobre qué tanto perjudica un mal movimiento, postura o alimentación.

“Ante esta situación, comprobé que los infantes arriesgan su salud por posturas incorrectas, movimientos incómodos y mala nutrición. En el enfoque teórico, se retomó la antropometría para dimensionar los problemas”.

El objetivo del proyecto fue estudiar las condiciones laborales ergonómicas y nutricionales de los niños trabajadores de la calle en los servicios marginales y de comercio informal.

El Distrito Federal tiene un grupo significativo de este tipo de menores. “Para los infantes, la calle y el trabajo representan cosas muy específicas; la primera es un espacio de libertad que se vuelve necesario para desarrollarse y, el segundo, la exigencia para estar ahí”.

Propuestas

Por ello, el catedrático de la ENTS propuso crear estudios de ergonomía y salud corporal en los niños trabajadores para reducir la fatiga y lesiones que afectan la integridad física y psicológica, así como instrumentar un programa de salud ocupacional que vigile las condiciones de salud y laborales.

Créditos: UNAM-DGCS-250/2011/unam.mx

Enfrentan personas con discapacidad dificultad para encontrar empleo

 
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discapacidad3 de abril de 2011

• De una muestra, sólo 23.33 por ciento son económicamente autosuficientes, 16.66 son jefes de familia, y 46.66 por ciento tiene dependientes económicos

Para proponer posibles soluciones a las necesidades de las personas con discapacidad en el Distrito Federal, un grupo de especialistas de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, encabezado por Esther Zúñiga Macías, evaluó la situación de quienes, en esa condición, buscan empleo.

Los datos obtenidos a partir de una muestra representativa en esta urbe, revelan una situación incierta, toda vez que los signos económicos del país tienden a la inestabilidad.

Según el sondeo, entre la población discapacitada existe contraste en cuestión de género: 70 por ciento son hombres y 30 por ciento mujeres. “Al momento del estudio, 43 por ciento tenía entre 24 y 35 años, pero después de esa edad, la situación se torna más difícil para adquirir empleo. La quinta parte de la muestra declaró tener 51 años o más, y sólo una persona reportó 57 años”, especificó Zúñiga Macías.

Las cifras forman parte de una investigación más amplia, cuyo propósito es encontrar coincidencias y deficiencias en los ámbitos público y privado, y formular recomendaciones a las instituciones de educación media y superior, que pueden concebir ventanas de oportunidad para que este segmento aspire a conseguir empleo.

Según el estudio, 80 por ciento de los entrevistados durante su vida adquirió su discapacidad, y de ellos, 53 por ciento son solteros.

“En términos generales, son catalogados ‘solteros’, porque al carecer de trabajo no son autosuficientes para formar una familia. Por otro lado, 80 por ciento especificó ser oriundo del DF. Asimismo, todos padecen alguna de las tres grandes discapacidades: física, mental y sensorial que, a su vez, se divide en auditiva y visual”, explicó.

La mayoría de quienes buscan un empleo presenta discapacidad física, seguidos de quienes padecen una de tipo mental; estos últimos son los que tienen más limitaciones para conseguir empleo.

Los especialistas corroboraron que el porcentaje de quienes adquieren alguna discapacidad por negligencias médicas es muy alto: 23 por ciento, y que 80 por ciento, asistieron a rehabilitación.

Sólo 23.33 por ciento de los entrevistados son económicamente autosuficientes (la mayoría depende de su familia, que en muchos casos es la madre); 16.66 por ciento son jefes de familia, y 46.66 por ciento dijo tener dependientes económicos.

En lo concerniente a la escolaridad, 80 por ciento asistió a escuelas regulares y sólo 13.33 por ciento concurrieron a este tipo de colegios y, además, a institutos especiales; de ellos, 10 por ciento concluyó la educación primaria, 20 por ciento la secundaria, 26.66 el nivel medio superior, y 36.66 reportaron tener estudios de nivel superior. “Pero, únicamente, dos personas pudieron comprobar esta última afirmación”, reconoció.

De los resultados de la encuesta se desprende que los discapacitados salen regularmente a la calle en busca de un puesto, y sólo 20 por ciento indicó que no lo hacía. Casi 30 por ciento reportó alguna actividad económicamente productiva (comercializar productos, ayudar en la construcción o apoyar en las labores de alguna pequeña empresa familiar), pero muchos otros, aseguraron tener años en la búsqueda de un empleo.

Si las empresas atraviesan por periodos de crisis económicas, como ocurre en el país, los candidatos más viables para los recortes de personal son las personas con alguna discapacidad. Esta situación, incluso, está documentada por la Organización Internacional del Trabajo, comentó la especialista.

Por ello, es necesario adoptar medidas para resolver la situación. En opinión de Zúñiga Macías, tendrían que establecerse mecanismos de transparencia para que las plazas reservadas a los discapacitados sean sometidas a concurso.

“Estas personas tienen la preparación adecuada, y se espera que no haya obstáculos para aplicar la ley con transparencia. Otro punto que debe resolverse es el de los criterios para certificar la discapacidad; se tiene que delimitar el concepto, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-197/2011/unam.mx

Por carecer de reglamento, la Ley Federal contra la Discriminación es inoperante

 
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El 21 de marzo se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial.
El 21 de marzo se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial.

20 de marzo de 2011

• Aunque representa un avance, no cuenta con obligatoriedad en todas las instituciones en las que puede ser aplicada, expuso Kenya Sánchez, de la ENTS de la UNAM

La creación de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación representa un avance en el combate a este mal cultural; sin embargo, al no contar con un reglamento, resulta inoperante, alertó la académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, Kenya Sánchez.

“Toda ley debe contar con un ordenamiento, de lo contrario, no se define a responsables, cómo opera, en qué plazos y situaciones, ni cuáles son las especificaciones para aplicarla”.

Se trata de una limitante, pues aunque representó un avance, no hay una norma que obligue a las instituciones en las que pueda ser empleada. Hay campos y lagunas abiertas, apuntó.

¿Qué es discriminación?

Se denomina discriminación al rechazo a las personas por creencia, religión, sexo, forma de pensar y preferencia sexual; es decir, por todo lo que nos parece diferente, detalló.

“La discriminación racial es la segregación a la que por color de piel, raza, identidad o tradiciones a las que pertenece determinado individuo, es marginado o rechazado”, abundó.

Asimismo, se profundiza por condiciones generadas de la tasa de desempleo, falta de oportunidades educativas, la delincuencia y la violencia. “En México, vivimos una situación difícil; no contamos con datos actualizados al respecto, pero sabemos que es una práctica común”.

La última Encuesta Nacional sobre Percepción de las Formas de Discriminación (2005) demostró que en la región norte y centro del país, la población indígena padece mayores índices de rechazo.

Incluso, algunas colectividades negras de la costa de Guerrero y Oaxaca han sido marginadas por pueblos originarios con más peso numérico. “Esto se relaciona con una lectura de pertenencia y una cuestión de poder”.

“Tenemos la percepción de que el nivel socioeconómico, proyecto de vida y rol social dependen del color de piel o grupo étnico”, expuso la especialista, en el marco del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, que se conmemora el 21 de marzo.

En el DF tampoco hay cifras locales, pero en 2007 se presentaron 16 quejas ante la Comisión de Derechos Humanos capitalina, en las que se señala el abuso o violación de esa facultad por cuestiones étnicas. Las denuncias provenían de Xochimilco, Milpa Alta, Iztacalco e Iztapalapa.

La especialista apuntó que al no existir un sistema nacional de indicadores o una base de datos que señale con precisión dónde se ubica la segregación en sus diferentes formas y expresiones, resulta complicado avanzar en su erradicación.

“Toda acción afirmativa o en contra de la eliminación a la discriminación, como la racial, debe tomar en cuenta que el curso o reversión de esta cultura debería estar instalada en la vida cotidiana. Hablamos de educación escolar y familiar, y ambas deben conectarse”.
Si a los niños les enseñan que un indígena vale lo mismo que cualquier persona, no se reproducirían actitudes de segregación; sin embargo, en la escuela no hay una línea que reafirme esa idea, opinó.

Por ello, propuso crear una política de formación, desde la educación básica, que pase por el aprendizaje familiar y social. Con ello se podría construir una visión de sociedad en conjunto.

Kenya Sánchez subrayó que las tres premisas de la universalidad de los derechos humanos son: todos pertenecemos a la humanidad; todos tenemos características biológicas similares, mas no iguales, y todos compartimos un mismo espacio o hábitat.

La Convención de la Eliminación a la Discriminación señala que no se pretende homogeneizar a la población, sino identificar las condiciones diferentes para lograr una convivencia armónica.

Créditos: UNAM-DGCS-164-2011/unam.mx

En Méxco, menos del uno por ciento de personas con discapacidad tiene empleo

 
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  La investigadora de la ENTS, Esther Zúñiga Macías, advirtió que las empresas en México no contratan ni al uno por ciento de personas con discapacidad.
La investigadora de la ENTS, Esther Zúñiga Macías, advirtió que las empresas en México no contratan ni al uno por ciento de personas con discapacidad.

22 de diciembre de 2010

• De acuerdo con un estudio de la ENTS de la UNAM, sólo 0.53 por ciento de esta población cuenta con un trabajo formal
• El universo de esta investigación lo conformaron más de 300 empresas del país, señaló Esther Zúñiga Macías

En México sólo 0.53 por ciento de la población con alguna discapacidad cuenta con empleo formal, señala un estudio realizado por la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, que contempló a 262 empresas incluyentes (emplean a personas con discapacidad) y 72 socialmente responsables, ubicadas en el Distrito Federal y su zona conurbada, que en 2008 contrataron entre uno y 10 empleados con algún tipo de invalidez sensorial o intelectual.

También se identificó que 24 por ciento de sus contratos son indefinidos, 16 por ciento es de tipo anual, 14 por ciento cuenta con un pacto laboral temporal o de planta, y el resto, no proporcionó información.

Esther Zúñiga Macías, de la entidad universitaria y encargada de la investigación de campo, señaló que el análisis de exploración del mercado laboral para este grupo poblacional arrojó que las mujeres con discapacidad son doblemente discriminadas.

Asimismo, poco más de la mitad de la muestra consideró que no existía un trato diferente por su condición, opinión que no compartió el 36 por ciento.

Una empresa incluyente, explicó, es un corporativo que contrata a personas con discapacidad con todas las prerrogativas de la ley, y cuentan con las condiciones necesarias para el desarrollo de actividades dentro de sus procesos de trabajo.

En ese sentido, recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre 10 y 12 por ciento de la población mundial presenta algún tipo de discapacidad, lo que los convierte en la mayor minoría del mundo.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 80 por ciento de ellos reside en países subdesarrollados, y más de 70 por ciento adquirieron la discapacidad después de la infancia.
Créditos: UNAM-DGCS-803/unam.mx