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Prueban que un fármaco para tratar el VIH inhibe las metástasis del cáncer de mama basal.

 
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Prueban que un fármaco para tratar el VIH inhibe las metástasis del cáncer de mama basal.
Prueban que un fármaco para tratar el VIH inhibe las metástasis del cáncer de mama basal.

1 de Septiembre del 2012

Científicos de México y Estados Unidos demostraron que un fármaco diseñado y comercializado para tratar el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) inhibe la metástasis del cáncer de mama basal, el más agresivo de los cinco subtipos existentes de la enfermedad.

En una investigación conjunta, Marco Antonio Velasco Velázquez, de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, y Richard G. Pestell, de la Universidad Thomas Jefferson de Philadelphia, demostraron que el medicamento inhibe la función del receptor CCR5, que participa en la migración de las células de cáncer de mama basal a otros tejidos.

“La mayoría de las pacientes con ese carcinoma mueren por la metástasis, no por el tumor primario, que se puede tratar con cirugía y radioterapia. Este nuevo tratamiento podría complementar a los actuales y detener la propagación”, señaló Velasco, químico farmacobiólogo y doctor en ciencias biomédicas por la UNAM.

Los resultados de la investigación están disponibles en la versión electrónica de la revista Cancer Research, y en tres meses se publicarán en la versión impresa.

Del VIH al cáncer

El CCR5 es un receptor que existe en la membrana de células del sistema inmune. A mitad de la década de 1980, se descubrió en una subpoblación de África que carece de ese receptor y no es susceptible de ser infectada por cierta cepa del VIH.

“Se identificó que tiene mutado el gen que codifica para ese receptor, que es particularmente importante para que el VIH entre a la célula que infecta (el linfocito CD4) y, una vez ahí, pueda proliferar para producir el SIDA”, explicó Velasco, adscrito al Departamento de Farmacología de la FM.

Tras ese descubrimiento, durante la década de 1990, se crearon fármacos que bloquean la actividad del CCR5. “En mi laboratorio, por más de 10 años estudiamos cómo los tumores se mueven del sitio de origen a otros tejidos, es decir, cómo ocurre ese proceso llamado metástasis. Así que comenzamos a indagar la función de este tipo de receptores”, señaló.

En el mercado no existe ningún medicamento que modifique el proceso de propagación, todos están enfocados a terminar con las células enfermas. “Si éstas mueren es menos probable que lleguen a otros tejidos, pero el inconveniente es que los tratamientos actuales no las eliminan al 100 por ciento de las células, y con una población residual que sea capaz de migrar a otros tejidos, vamos a tener metástasis”, indicó.

Este es un problema de salud pública grave para el que no existen alternativas terapéuticas. Por ello, en su laboratorio de la FM el investigador estudia cómo ocurre ese proceso, pues busca identificar blancos terapéuticos que se puedan inhibir para detener la expansión.

Trabajo experimental

En su trabajo experimental, realizado entre 2009 y 2011, Velasco y Pestell se preguntaron si el receptor CCR5 juega un papel en la biología del cáncer de mama.

“Utilizamos estrategias bioinformáticas y analizamos bases de datos públicas que tienen información de microarreglos, que describen cómo es la expresión de miles moléculas en el padecimiento. Identificamos que el CCR5 juega un papel importante en la metástasis de dos subtipos de ese cáncer, el basal y el HER-2, mientras que no participa en otros tres (llamados Luminal A, Luminal B y Parecido a normal).

“En la clínica, estos dos subtipos son los más agresivos y los que más rápidamente forman metástasis. Por ello, las pacientes fallecen con mayor rapidez. En el subtipo basal no existe una terapia eficiente, pues las actuales atacan moléculas que ese subtipo no expresa. Nos enfocamos en el basal, pues sabíamos que expresaba el CCR5”.

En su experimento, utilizaron dos líneas de trabajo: células cancerosas humanas en cultivo y ratones deficientes en su sistema inmune, a los que les implantaron células humanas cancerosas. En ambos casos, el objetivo era demostrar que el receptor es importante en la metástasis, y que la inhibición farmacológica bloquea ese proceso.

En el momento que los roedores recibieron los medicamentos de CCR5, la expansión metastásica fue mucho menor, se retrasó en el tiempo y los tumores originados fueron más pequeños, relató.

Al trasladarlo a pacientes humanas, no habría metástasis y el tumor primario podría tratarse de forma local con cirugía y radioterapia.

“Se podrían combinar las otras estrategias que ya existen con la administración de este fármaco y así procurar erradicar el foco tumoral y disminuir la probabilidad de propagación”, señaló.

Actualmente, los investigadores están en charlas con la empresa farmacéutica (Pfizer) que produce el medicamento contra el VIH para planear un ensayo clínico y, demostrar que en humanos también se detiene la metástasis.

Boletín UNAM-DGCS-539
Ciudad Universitaria.

Miden emisiones de gases en represas y embalses

 
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Miden emisiones de gases en represas y embalses
Científicos de la UN en Palmira y del IRD de Francia cuantifican la cantidad de emisiones de dióxido de carbono y metano en zonas de inundación y embalses de montaña del país.
En los modelos globales del ciclo del carbono, los aportes de los ecosistemas acuáticos son representados principalmente por los ríos que actúan como drenajes naturales del carbono orgánico y el inorgánico desde los continentes hacia los océanos.
Sin embargo, diversos estudios han mostrado que los ecosistemas acuáticos continentales, como ríos, lagos, represas y zonas inundadas, podrían almacenar y emitir gran cantidad de carbono en su forma de CO2 (dióxido de carbono) y CH4 (metano), que, por el momento, no son considerados dentro de los balances globales.
Según el profesor Juan Gabriel León, doctor en Dominio de las Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente, “si bien varios trabajos han estudiado esta situación a nivel de grandes planicies de inundación y lagos, otros estudios sugieren que los embalses y represas pueden contribuir con un 4% y un 12% de las emisiones globales de CO2 y CH4 de origen antrópico”.
Por esta razón, desde hace tres años, su grupo de investigación emprendió con el Institut de Recherche pour le Développement (IRD) de Francia un proyecto para la cuantificación de los gases de efecto invernadero en embalses y zonas de inundación de la región amazónica.  Empero, desde hace un año, se enfocaron en represas y embalses tropicales en el Valle del Cauca y Antioquia.
Edna Lized Melo, investigadora y estudiante de Ingeniería Ambiental de la UN en Palmira, explica el proceso de recolección de los datos en dichos sitios: “mediante una estrategia de muestreo mensual, tanto en los cauces que surten los sistemas como en el reservorio y el desagüe de la presa, estamos analizando la calidad del agua y las concentraciones de carbono orgánico e inorgánico, así como la sedimentación y los procesos de degradación de los sedimentos”.
La estudiante también sostiene que están evaluando las concentraciones y emisiones de gases de efecto invernadero, teniendo en cuenta los flujos difusivos, los flujos de ebullición y las concentraciones de gas en la columna de agua.
Cuantificación pionera
El profesor Juan Gabriel León señala que con el proyecto se espera contribuir en la cuantificación de los gases contaminantes en estos embalses tropicales.
“Como resultado de esta aplicación esperamos contribuir con la primera cuantificación de las emisiones de CO2, CH4 y N2O en embalses tropicales de montaña, en donde las características —en términos de aportes de carbono en altitud, climatología e hidrología— son muy diferentes a las de zonas reportadas en estudios precedentes”, asegura.
Este proyecto de investigación busca apoyar de forma directa los esfuerzos internacionales actualmente en curso que instituciones como el IRD de Francia desarrollan en la cuenca amazónica y en Asia sobre estos cuerpos de agua continental.
“Dichos esfuerzos están orientados a la elaboración de una base de datos que contenga información completa sobre la cuantificación precisa de las emisiones de gases en cada uno de estos sitios de estudio, contrastados entre ellos en términos de régimen climático, área, naturaleza del sedimento, etc.”, afirma Sandra Loaiza, estudiante de la Maestría en Ingeniería Ambiental de la sede y vinculada al proyecto.
De igual forma, los investigadores dicen que se presentará también una de las primeras cuantificaciones de emisiones totales de N2O (oxido nitroso) en embalses tropicales, así como una estimación de la captura de sedimento y de carbono sedimentario que hacen estos sistemas. Todo lo cual contribuirá a un sistema de información de nivel mundial.
“También se obtendrá el primer balance de masa de carbono y nitrógeno en zona tropical sobre sistemas que causan retención de aguas en montaña; y se proveerá una base de datos con los resultados obtenidos y con una estructura similar a la de libre acceso que el IRD de Francia construye actualmente con los parámetros de otros seis embalses a nivel tropical”, concluye el profesor León.

La información se recolecta con cámaras para captura de flujos difusivos.
La información se recolecta con cámaras para captura de flujos difusivos.

14 de mayo de 2012

Científicos de la UN en Palmira y del IRD de Francia cuantifican la cantidad de emisiones de dióxido de carbono y metano en zonas de inundación y embalses de montaña del país.

En los modelos globales del ciclo del carbono, los aportes de los ecosistemas acuáticos son representados principalmente por los ríos que actúan como drenajes naturales del carbono orgánico y el inorgánico desde los continentes hacia los océanos.

Sin embargo, diversos estudios han mostrado que los ecosistemas acuáticos continentales, como ríos, lagos, represas y zonas inundadas, podrían almacenar y emitir gran cantidad de carbono en su forma de CO2 (dióxido de carbono) y CH4 (metano), que, por el momento, no son considerados dentro de los balances globales.

Según el profesor Juan Gabriel León, doctor en Dominio de las Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente, “si bien varios trabajos han estudiado esta situación a nivel de grandes planicies de inundación y lagos, otros estudios sugieren que los embalses y represas pueden contribuir con un 4% y un 12% de las emisiones globales de CO2 y CH4 de origen antrópico”.

Por esta razón, desde hace tres años, su grupo de investigación emprendió con el Institut de Recherche pour le Développement (IRD) de Francia un proyecto para la cuantificación de los gases de efecto invernadero en embalses y zonas de inundación de la región amazónica.  Empero, desde hace un año, se enfocaron en represas y embalses tropicales en el Valle del Cauca y Antioquia.

Edna Lized Melo, investigadora y estudiante de Ingeniería Ambiental de la UN en Palmira, explica el proceso de recolección de los datos en dichos sitios: “mediante una estrategia de muestreo mensual, tanto en los cauces que surten los sistemas como en el reservorio y el desagüe de la presa, estamos analizando la calidad del agua y las concentraciones de carbono orgánico e inorgánico, así como la sedimentación y los procesos de degradación de los sedimentos”.

La estudiante también sostiene que están evaluando las concentraciones y emisiones de gases de efecto invernadero, teniendo en cuenta los flujos difusivos, los flujos de ebullición y las concentraciones de gas en la columna de agua.

Cuantificación pionera

El profesor Juan Gabriel León señala que con el proyecto se espera contribuir en la cuantificación de los gases contaminantes en estos embalses tropicales.

“Como resultado de esta aplicación esperamos contribuir con la primera cuantificación de las emisiones de CO2, CH4 y N2O en embalses tropicales de montaña, en donde las características —en términos de aportes de carbono en altitud, climatología e hidrología— son muy diferentes a las de zonas reportadas en estudios precedentes”, asegura.

Este proyecto de investigación busca apoyar de forma directa los esfuerzos internacionales actualmente en curso que instituciones como el IRD de Francia desarrollan en la cuenca amazónica y en Asia sobre estos cuerpos de agua continental.

“Dichos esfuerzos están orientados a la elaboración de una base de datos que contenga información completa sobre la cuantificación precisa de las emisiones de gases en cada uno de estos sitios de estudio, contrastados entre ellos en términos de régimen climático, área, naturaleza del sedimento, etc.”, afirma Sandra Loaiza, estudiante de la Maestría en Ingeniería Ambiental de la sede y vinculada al proyecto.

De igual forma, los investigadores dicen que se presentará también una de las primeras cuantificaciones de emisiones totales de N2O (oxido nitroso) en embalses tropicales, así como una estimación de la captura de sedimento y de carbono sedimentario que hacen estos sistemas. Todo lo cual contribuirá a un sistema de información de nivel mundial.

“También se obtendrá el primer balance de masa de carbono y nitrógeno en zona tropical sobre sistemas que causan retención de aguas en montaña; y se proveerá una base de datos con los resultados obtenidos y con una estructura similar a la de libre acceso que el IRD de Francia construye actualmente con los parámetros de otros seis embalses a nivel tropical”, concluye el profesor León.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Miden científicos y ejidatarios capacidad de los bosques para capturar carbono

 
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5 de julio 2011

Sin título-1• Para reducir emisiones de CO2 y conocer el volumen forestal de captación, Margaret Skutsch, del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la UNAM, capacita a grupos rurales en medición y monitoreo

• La idea es que comunidades de Michoacán y Jalisco reciban incentivos internacionales por esa actividad y utilicen los recursos para reforestar y conservar esos entornos

Utilizar los bosques para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que dañan la atmósfera y minimizar así los efectos del cambio climático en la Tierra es una estrategia de mitigación que se impulsa en varios países, con la unión del esfuerzo de académicos y campesinos locales, para lograr un beneficio global.

En esta corriente se inscribe el trabajo de Margaret Skutsch, académica del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) de la UNAM, quien inicia la capacitación de comunidades ejidales del norte de Michoacán y sur de Jalisco, para que los lugareños aprendan a medir la capacidad de captura de CO2 que tienen los ecosistemas en los que viven, y reciban un pago por conocer qué cantidad de ese contaminante se puede absorber.

Estrategia de REDD

La investigadora inglesa, adscrita desde hace tres años al CIGA en el campus Morelia de la UNAM, suma tres décadas de experiencia en su labor, desde la Universidad Twente de Holanda, con colectividades rurales de África y Asia.

“Mi área de estudio es con las comunidades, y en México, existe la facilidad de realizar este trabajo con campesinos y grupos indígenas, dueños de los ejidos donde se ubica el 80 por ciento de los bosques”, señaló.

La actividad de Skutsch se inscribe en la iniciativa internacional REDD (siglas en inglés de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques), creada en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Cambio Climático por una coalición de países con bosques tropicales, ante la necesidad de adoptar medidas para reducir las emisiones contaminantes y detener la destrucción de ecosistemas capaces de capturar el CO2 que daña la atmósfera.

Dentro de ella existe el capítulo denominado REDD+ (o plus) que promueve actividades en comunidades rurales e indígenas asociadas a los bosques. La idea es que sean las encargadas de mejorar esos ecosistemas y aumentar la cubierta forestal, resumió.

Para lograrlo, promueve políticas de financiamiento que se convierten en un incentivo para los comuneros, que reciben un pago de esa iniciativa internacional si aumentan la captura de carbono y detienen la tala de esos entornos.

REDD es un mecanismo para promover el desarrollo sostenible; para ponerse en marcha requiere la aceptación del gobierno federal y la medición constante y estadística de la captación de ese elemento, labor en la que se involucra a los ejidatarios, precisó Skutsch.

Con este proyecto piloto, a desarrollarse en 15 ó 20 comunidades del municipio de La Huacana, en Michoacán, y de la Cuenca del Río Ayuquila-Armería, en Jalisco, se pretende demostrar que esta estrategia beneficia a todos, así como propiciar la participación de México en esta iniciativa de mitigación con beneficio social.

Mapas de árboles

El proyecto –que cuenta con la colaboración de tres estudiantes de doctorado y un postdoctorado del CIGA— implica calcular la cantidad de CO2 contenida en un árbol a través de un método no destructivo.

Para tener esa información, se realiza una estimación de la biomasa del tronco, con el cálculo del volumen de carbono a partir de mediciones directas en el campo, donde se calcula el número de árboles por hectárea, se mide diámetro y altura de cada uno, y se determina la cantidad de ese elemento químico, a partir de la regla que señala que un tronco maduro contiene 50 por ciento de CO2.

“En el campo se necesita un mapa del bosque, conocer el área exacta con el número de árboles por hectárea. Es posible con máquinas simples, como un sistema de posicionamiento global (GPS), un teléfono inteligente y una computadora con una base de datos que haga los cálculos con ecuaciones que ya están en el equipo”, explicó.

Con ese objetivo, los científicos capacitan a cuatro o cinco personas de cada comunidad, quienes realizan las mediciones y el monitoreo de la cobertura vegetal.

Necesitan ayuda para identificar muestras dentro del ecosistema, pues la cantidad es difícil de determinar, y para eso se les proporciona asistencia técnica. Ellos miden los árboles con una cinta métrica, luego, integran la información a una base de datos, creada especialmente con ecuaciones, y hacen los cálculos en una computadora, detalló.

La información estadística revela cuánto carbono hay capturado en el bosque. Esta medición se hace cada año, durante un lustro, tiempo indispensable para evaluar la biomasa.

Con esos datos, los campesinos aprenden formas de mitigación y conservación y obtienen recursos económicos, pues el sistema internacional REDD paga si hay aumento en la captura de CO2, finalizó.

Créditos: UNAM-DGCS-392-2011/unam.mx

Participan investigadores BUAP en estudio internacional sobre enfermedades neurológicas

 
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10 de junio 2011

La revista de prestigio internacional Neuroepidemiology publicó un estudio multidisciplinario desarrollado por científicos de Francia y México, en el que participaron investigadores y estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, para determinar las principales enfermedades neurológicas que se presentan en zonas rurales tropicales.

La Doctora Mirna Aura Huerta Orea, Investigadora de la Facultad de Medicina de la BUAP, dio a conocer que la publicación “Determining the burden of neurological dosorders in populations living in tropical areas: who wold be questioned? Lessons from a Mexican Rural Commuity”, es resultado de un vasto estudio interinstitucional que se realiza por vez primera en el país.

Destacó la participación de estudiantes de las facultades de Enfermería y Medicina quienes realizaron una encuesta neurológica a cuatro mil personas, que fue avalada por la Organización Mundial de Salud (OMS), para identificar mediante una exploración básica a quienes presentaran trastornos neurológicos.

La Doctora Huerta Orea abundó que durante el trabajo que se realizó en distintas etapas fueron geo-posicionando zonas con incidencia de trastornos neurológicos; a este estudio se sumaron un promedio de 30 especialistas del Instituto Nacional de Neurología, quienes revisaron los casos positivos, con técnicas de tomografía computarizada.

El estudio, que fue apoyado con recursos por el Laboratorio Pfizer y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), se realizó en San Andrés Azumiatla, una junta auxiliar del municipio de Puebla, ubicada a 45 minutos de la ciudad capital, cuyos habitantes están expuestos a contaminantes, parásitos y bacterias, y en algunos casos presentan problemas de consanguinidad.

“Las principales enfermedades que ahí se presentan son epilepsia, dolores de cabeza, problemas psicomotores, accidentes vasculares cerebrales, desordenes cerebrales, enfermedades por trauma, problemas por infecciones en el sistema nervioso central, y la población más afectada tiene entre 15 y 60 años de edad”.

Huerta Orea afirmó que el mayor interés de esta investigación, está en lograr la prevención de enfermedades neurológicas, que en su mayoría no son curables y afectan seriamente la calidad de vida de quienes las padecen.

“Es importante conocer qué enfermedades están afectando a las comunidades y qué factores están condicionándolas, para proponer una Feria de la Salud en esta comunidad; que el gobierno, el sector salud y la comunidad conozcan los factores que pueden favorecer su desarrollo, para que las prevengan”.

La Doctora Huerta Orea, destacó el trabajo multidisciplinario e interinstitucional de esta investigación en la que participaron investigadores de la BUAP, el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México, y la Universidad de Limoges, Francia.

“Los investigadores de Francia participaron en el geo-posicionamiento de lugares donde fuimos encontrando pacientes positivos y sitios con factores que favorecen las enfermedades neurológicas; los de la UNAM nos apoyaron con vacunas y apoyo técnico.

Por su parte, la Doctora Teresa Abad, investigadora de Facultad de Medicina de la BUAP realizó un estudio de tipo genético; y “nosotros hicimos estudios inmunológicos y parasicológicos”, explicó la Huerta Orea.

Este trabajo de investigación fue enviado para su publicación en septiembre de 2010 y recientemente se publicó en la revista Neuroepidemiology, por su impacto.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx

Reconoce Ayuntamiento de Puebla a Científicos de la BUAP

 
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Dos grupos científicos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla recibirán del Ayuntamiento los reconocimientos Premio al Mérito Civil y Custodios de la Ciudad por su trayectoria y aportaciones al desarrollo científico y tecnológico del estado.

Fernando Reyes Cortés, quien encabeza el grupo de Robótica y Control de la Facultad de Ciencias de la Electrónica y Arturo Fernández Téllez, coordinador de los investigadores de la BUAP participantes en el Proyecto ALICE, uno de los detectores del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés) recibirán los reconocimientos este viernes en ceremonias separadas, como parte de los festejos por el 479 aniversario de la Fundación de la Angelópolis.

El Premio al Mérito Civil será entregado a Fernando Reyes Cortés, líder del grupo de Robótica y Control por una trayectoria de 10 años en el desarrollo de infraestructura robótica, única en el país, con fines de investigación, académicos y de vinculación.

La distinción será recibida en el Cabildo de Puebla a las 13:30 horas, a nombre del grupo integrado por los investigadores: Luis del Carmen Gómez, Amparo Palomino, Arturo Vargas, Sergio Vergara, Olga Félix Beltrán Luis Arnulfo Ramos, Jaime Cid y Pablo Sánchez.

Entre las aportaciones de este grupo, detalló Reyes Cortés, se encuentra la celda robótica, conjunto de seis robots utilizados en diversas aplicaciones. Cada artefacto fue diseñado y construido en la Facultad de Ciencias de la Electrónica, dado que su filosofía no es importar o comprar marcas comerciales, sino generar tecnología nacional altamente competitiva.

La infraestructura permitió titular poco más de 100 estudiantes de licenciatura y posgrado y es clave al ser soporte de las maestrías en Automatización y la Ingeniería Electrónica, las cuales forman parte del Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC).

El investigador resaltó la visión de las autoridades municipales para reconocer los beneficios de la ciencia y la tecnología al distinguir a los científicos, dados que esas herramientas son fundamentales para el desarrollo de cualquier región.

Asimismo, los científicos participantes en ALICE, Arturo Fernández Téllez, Sergio Vergara Limón, Aurora Vargas Treviño y Mario Iván Martínez serán nombrados Custodios de la Ciudad de Puebla por su destacada intervención en el diseño, operación y control del detector ACORDE. En ausencia de Fernández Téllez, líder del grupo, quien se encuentra en la ciudad de Ginebra supervisando el funcionamiento del detector, Vergara Limón recibirá la distinción este viernes en la explanada del Teatro Principal a las 11 horas.

Vergara Limón calificó como un honor la obtención del nombramiento, destacó que el ayuntamiento reconozca el trabajo de los investigadores y que dicha labor se difunda entre la sociedad, lo cual los motiva para seguir con su trabajo científico.

Agradeció también el apoyo del Rector Enrique Agüera Ibáñez y de Fernando Porras Sánchez y Cupatitzio Ramírez Romero, directores de las facultades de Ciencias de la Electrónica y Físico Matemáticas por su apoyo al proyecto, así como la intervención de los estudiantes Ismael Cortés Maldonado, Mario Rodríguez Cahuatzi, Humberto González Santos, Sergio Román López y Guillermo Tejeda Muñoz.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx