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Registran más géneros de chinches colombianos

 
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especiesinsectosBogotá D. C., feb. 05 de 2014 – Agencia de Noticias UN- Eccritotarsini es una tribu de insectos de la familia Miridae y del orden Hemiptera (chinches), de los cuales se encontraron ocho géneros que representan un nuevo reporte para el país.

Esta tribu es única gracias a sus características, sus individuos tienen una celda en la membrana del ala y un pulvilo (almohadilla carnosa) en forma de disco que ocupa el espacio interno de la uña.

Alejandra Álvarez Zapata, estudiante de décimo semestre de Biología en la U.N. que hizo el descubrimiento, comenta que esta tribu tiene incidencia en la agronomía, pues causa manchas en las hojas de algunas plantas (orquídeas) y daños en cucurbitáceas (zapallos, melones, calabazas, pepinos, entre otras).

Dentro del estudio también se hallaron siete nuevas familias de plantas hospedantes de esta tribu, así como datos sobre la distribución geográfica de los insectos. La gran mayoría están ubicados en la región Andina, especialmente en Cundinamarca, aunque también hay registros en los departamentos de Chocó, Meta y Magdalena.

Esta tribu contiene 107 géneros y 628 especies aproximadamente. Hasta el momento, solo 16 géneros se han encontrado en Colombia, los cuales pueden llegar a medir tres milímetros en promedio.

Álvarez explica que todos estos insectos (con seis patas y antenas) son fitófagos (que se alimentan de materia vegetal) y no a todos se les puede considerar plagas, pues algunos se alimentan de plantas que no son de interés económico.

Una característica del chinche es su aparato bucal picador chupador, el cual incrustan en el tejido vegetal o animal para, posteriormente, succionar.

Dentro de su investigación, la estudiante visitó seis museos entomológicos del país, dentro de los cuales están el museo del Instituto de Ciencias Naturales, el de la Facultad de Agronomía de la U.N., el de la Universidad de Antioquia y el de la Javeriana, entre otros.

Créditos: UNAL-58-2014

Luis Zambrano, nuevo secretario ejecutivo de la Reserva Eclógica del Pedregal San Ángel.

 
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31 de octubre de 2013

 Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel
Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel

El investigador del Instituto de Biología estará al frente de la REPSA durante los próximos cuatro años.

Luis Zambrano González, investigador del Instituto de Biología (IB) fue nombrado secretario Ejecutivo de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA) de la UNAM, para el periodo 2013-2017.

La designación fue hecha por el Comité Técnico de la REPSA y al dar posesión del cargo, Carlos Arámburo de la Hoz, coordinador de la Investigación Científica de esta casa de estudios, destacó que el valor de este espacio natural es invaluable y que desde hace ocho años se han hecho esfuerzos importantes para su revaloración y crecimiento.

“Por ello, pensamos que en esta nueva administración se mantendrá el mismo nivel de actividad para consolidar este importante patrimonio de la Universidad”, subrayó.

En su oportunidad, Zambrano González destacó que hasta ahora se ha hecho una labor importante del manejo de la reserva en CU y en ese sentido trabajará en tres ejes: mantenimiento, ubicación de cómo está la reserva dentro y fuera del campus universitario y fomento a la difusión de este espacio.

El primer punto involucra la conservación y proyectos de restauración bajo el concepto de generación de conocimientos, así como lo que implica el mantenimiento, precisó.

En el segundo, se buscará saber su función dentro de CU, cómo mejora la calidad de vida de los universitarios y se determinará su relación con la zona sur de la Ciudad de México, señaló.

En el tercero, se pretende que los universitarios conozcan nuestro patrimonio y la importancia de tener un área de protección como la reserva. Fuera de la UNAM, se buscará que el capitalino entienda que al sur hay un espacio parte de la Universidad y pieza fundamental para la calidad de vida, porque absorbe agua, modula el clima y tiene una diversidad conectada con otras áreas verdes de la zona.

Semblanza

Zambrano González es egresado de la carrera de Biología de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM y doctor en Ecología por esta casa de estudios. Realizó un posdoctorado en la Universidad de Wageningen, Holanda. Es investigador titular B de tiempo completo en el Laboratorio de Restauración Ecológica del IB e integrante del Sistema Nacional de Investigadores nivel II.

Ha publicado más de 36 artículos de investigación en revistas indizadas, dos capítulos de libro internacionales y cuatro nacionales, así como 12 artículos de divulgación.

Cuenta con un blog con más de 54 publicaciones sobre los ecosistemas urbanos y la importancia de las reservas ecológicas en la calidad de vida de los capitalinos. Es miembro del Aldo Leopold Leadership Program, que otorga la Universidad de Stanford a líderes investigadores para incidir en las políticas públicas en la sostenibilidad y el cambio climático.

Ha dado pláticas a nivel internacional para trabajar, desde la academia, en la resolución de problemas ambientales de diferentes gobiernos y la sociedad civil. También es integrante de la Red Universitaria del Agua y trabaja con la sociedad civil para proponer soluciones a problemas urbanos.

Creditos: UNAM-DGCS-652

El murciélago magueyero menor ya no es una especie amenazada

 
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El murciélago magueyero menor, uno de los principales polinizadores del agave, ya no es una especie amenazada y saldrá de la lista de especies en riesgo.(Cortesía Marco Tschapka de la Universidad de Ulm, Alemania)
El murciélago magueyero menor, uno de los principales polinizadores del agave, ya no es una especie amenazada y saldrá de la lista de especies en riesgo.(Cortesía Marco Tschapka de la Universidad de Ulm, Alemania)

21 de octubre de 2013

*Rodrigo Medellín, del IE de la UNAM, es el protagonista de este logro tras 21 años de estudiar a ésta y más de 20 especies de quirópteros.

El murciélago magueyero menor (Leptonycteris yerbabuenae), uno de los principales polinizadores de diversas especies de agave, ya no es una especie amenazada y saldrá de la lista de especies en riesgo (Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT 2010), en donde está en la categoría de amenazada.

El logro es de Rodrigo Medellín Legorreta, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM, quien confirmó la buena noticia tras 21 años de estudiar a ésta y más de 20 especies de quirópteros que viven o cruzan por México en sus rutas migratorias.

“Leptonycteris yerbabuenae es muy importante para el país porque se alimenta del néctar y polen de las flores de los agaves tequileros, pulqueros y mezcaleros, así que son responsables de que tengamos esas plantas tradicionales de nuestros ecosistemas, a las que durante millones de años han polinizado”, detalló en entrevista.

También polinizan las flores de los enormes cactus columnares, tradicionales del noroeste del país, que generan la pitaya, además, dispersan las semillas de esa fruta. “Los murciélagos son grandes aliados de los seres humanos y del medio natural donde viven”, recalcó.
Esta especie está en la NOM-059 como amenazada desde 1993, aunque en Estados Unidos está considerada en peligro de extinción desde 1984.

Residentes y migrantes

El murciélago magueyero menor vive en una amplia zona que va del suroeste de Arizona y Nuevo México, en Estados Unidos; pasa por el centro y oeste de nuestro país y llega hasta Guatemala y El Salvador, por la costa del Pacífico.

Los ecosistemas que ocupa son el bosque seco tropical del Pacífico, el Desierto de Sonora y la Sierra Madre Occidental, así como el Eje Neovolcánico.

“En toda esta región tiene diferentes patrones de historia natural, pues algunas poblaciones son residentes y viven en México todo el año, mientras que otras migran hacia el norte en el verano para tener a sus crías en el desierto sonorense”, señaló Medellín, adscrito al Laboratorio de Ecología y Conservación de Vertebrados Terrestres del IE.

Investigación y educación ambiental

La investigación por poblaciones y la educación ambiental han sido dos ejes de la labor de Medellín y sus colaboradores para lograr la recuperación.

“Empezamos con esta especie en 1992, al tratar de identificar cuáles eran las acciones necesarias para recuperarlo en diferentes regiones de la nación. Realizamos muchas actividades de educación ambiental en las comunidades humanas que coexisten con estos murciélagos, para incrementar la conciencia de la gente respecto a la importancia de estos mamíferos. Trabajamos en escuelas con niños, maestros y adultos”, resumió.

Esa actividad depende de la investigación científica, centrada en estudiar su historia natural de la especie para saber qué necesitan para recuperarse, por dónde pueden migrar y cuándo y dónde se reproducen.
“Todo eso lo fuimos mapeando a lo largo de 21 años. Hemos seguido a 13 colonias distintas, desde Chiapas y Puebla hasta Sonora y podemos confirmar que las poblaciones ya están recuperadas, pues sus refugios tienen colonias estables o aún en crecimiento”.

El territorio más grande, que los científicos usan como parámetro para evaluar la situación de la especie, se ubica en una cueva de la reserva de la biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, en Sonora (desde hace dos meses Patrimonio Natural de la Humanidad), un sitio bien conservado donde residen entre 100 mil y 300 mil murciélagos, todas hembras que van a parir a sus crías y cuya población ha sido constante durante varios años.

Otra colonia importante está en las Grutas de Juxtlahuaca, en Guerrero, que en el invierno reúne entre 40 mil y 60 mil especímenes; una más, cercana a Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, suma en el invierno entre 50 mil y 60 mil individuos.

Medellín y su equipo (alumnos y técnicos académicos) han encontrado poblaciones nuevas, como una que ha crecido desde hace cuatro años y hoy cuenta con unos cuatro mil murciélagos.

“Además de que la gente ya los identifica, los aprecia y los cuida, todo esto nos indica que hay una recuperación. Debemos ser honestos y sacarlo de la lista de especies en riesgo de extinción. Son tan pocas las noticias buenas en conservación, que esto tenemos que celebrarlo”, dijo.

Polinizar agaves, recuperar diversidad

Quienes generan la industria tequilera del país nunca han apreciado adecuadamente la actividad de los murciélagos, afirmó el científico.

“Durante los últimos 50 años los campos tequileros han sido sembrados y resembrados con los clones de agave que crecen de la planta madre y no con semillas, por eso a los industriales tequileros no les interesa que el murciélago funcione como el polinizador que es”, reconoció.

Las aproximadamente 400 mil hectáreas del oeste mexicano sembradas con agave tequilero se han obtenido a partir de dos clones de la planta, así que su diversidad genética es prácticamente cero, lo que ha llevado a ese agave a una situación en la que han muerto más del 40 por ciento de las plantas.

“Les hemos dicho a los tequileros que si permitieran a la planta florecer –pues cosechan el agave antes de que florezca— en uno o dos por ciento de los agaves en sus campos, para que los murciélagos los polinicen, eso ayudaría a recuperar un poco la diversidad genética del agave, pero no lo quieren hacer, así que están cavando su propia tumba”, destacó.

La región tequilera es el corredor migratorio de varias especies de murciélagos y hoy en día es difícil para ellos migrar porque no hay alimento en ese sitio debido a la práctica tequilera. “Se han ido un poco más al norte, a la Sierra Madre y por ahí encuentran agaves que florecen, de otras especies, y cruzan para realizar sus migraciones”, explicó.

Ante el logro de la recuperación, Medellín consideró que todos los biólogos deben empujar para que las especies salgan de las listas de riesgo. “Este es un éxito de conservación, que se debe parcialmente a nuestro trabajo. Hay que festejarlo y seguir el trabajo con muchas otras especies”, finalizó.

Créditos: UNAM-DGCS-627

Arboretum y palmetum, patrimonio natural de Medellín.

 
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19 de Febrero del 2013
Un conjunto de árboles y palmas adorna los recorridos por el campus de la UN en Medellín. Una riqueza natural que es instrumento de investigación por ser hábitat de varias especies de fauna y flora.
Atrás quedaron las extensas pasturas y sembradíos de la Facultad de Nacional de Agronomía y se abrieron paso las nuevas construcciones que albergan a las Facultades de Ciencias Humanas y Económicas, Arquitectura y Ciencias en el Núcleo El Volador.
Luego, árboles y palmas fueron llenando de vida, color, aire fresco y tranquilidad las actividades cotidianas de la comunidad académica de la sede.
La colección Arboretum y Palmetum cuenta con 412 especies pertenecientes a 64 familias botánicas. Fue creciendo gracias al aporte de docentes y egresados de la UN en Medellín, entre ellos los ingenieros forestales y esposos Teresita Varón y León Morales.
“Con la transformación de la ciudad, la Universidad quedó inmersa en un ambiente muy contaminado, ruidoso, con exceso de radiación y falta de privacidad. Con esta iniciativa buscamos proteger a la sede de estos efectos nocivos, tener material de apoyo para las actividades de docencia e investigación y crear espacios más amables para la comunidad universitaria”, dicen.
Especies conocidas (como tapaliso, cativo, choiba, cuipo, cachiparro, quitasol, chocho, molinillo, cacho de vaca, entre otras) hacen parte de la colección, que comprende 312 variedades de árboles y 100 palmas.
“En la sede tenemos las tres especies de caoba que hay en el mundo (Swietenia humilis, Swietenia macrophilya king y Swietenia mahogony)”, cuenta León Morales.
“Cuando Teresita salía a prácticas en distintas regiones del país, llegaba con nuevas especies, que le regalaban. Yo le pedía que me las diera para traerlas a la Universidad porque acá podrían apreciarlas muchas más personas que si las sembraba en la casa”, recuerda León Morales.
Las colecciones no solo han permitido recuperar y fortalecer un espacio verde, sino que —en esa delicadeza de las interacciones y la íntima interrelación que se teje entre las plantas y las cadenas que aparecen a su alrededor— ha permitido a diferentes investigadores reconocer y estudiar a una gran cantidad de insectos que intervienen en ese equilibrio.
“Los insectos constituyen el grupo más diverso que existe en el planeta y representan la mayor biomasa de la tierra. No es de extrañar, entonces, que en el campus universitario, gracias a su abundante disponibilidad de recursos y cobertura vegetal, este grupo haya encontrado las condiciones propicias para prosperar”, señala el investigador Gilberto Morales.
Según Morales, esta variedad tan amplia de insectos, que incluye hormigas, abejas, avispas, pulgones, cochinillas, chinches, grillos, cucarachas, entre otros, “es propicia para una inacabable labor de investigación en campos tan diversos como química, física, biología, ecología, entomología, artes, recreación, comportamiento, sociobiología y casi cualquier área del saber que uno pueda imaginar”.
Y es que, aunque a veces no se les ve y su canto se pierde entre el bullicio y el afán de las labores cotidianas, el campus de la UN en Medellín es hogar o sitio de visita de alrededor de 86 especies de aves, entre ellas gavilanes (caminero, maromero y aliancho), búhos, loros, guacamayas, pericos, pájaros carpinteros y pechirrojos.
Por eso, este patrimonio natural es motivo de orgullo no solo para la Institución, sino también para la región y el país.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
La colección Arboretum y Palmetum cuenta con 312 especies de árboles y 100 palmas.

La colección Arboretum y Palmetum cuenta con 312 especies de árboles y 100 palmas.

19 de Febrero del 2013

Un conjunto de árboles y palmas adorna los recorridos por el campus de la UN en Medellín. Una riqueza natural que es instrumento de investigación por ser hábitat de varias especies de fauna y flora.

Atrás quedaron las extensas pasturas y sembradíos de la Facultad de Nacional de Agronomía y se abrieron paso las nuevas construcciones que albergan a las Facultades de Ciencias Humanas y Económicas, Arquitectura y Ciencias en el Núcleo El Volador.

Luego, árboles y palmas fueron llenando de vida, color, aire fresco y tranquilidad las actividades cotidianas de la comunidad académica de la sede.

La colección Arboretum y Palmetum cuenta con 412 especies pertenecientes a 64 familias botánicas. Fue creciendo gracias al aporte de docentes y egresados de la UN en Medellín, entre ellos los ingenieros forestales y esposos Teresita Varón y León Morales.

“Con la transformación de la ciudad, la Universidad quedó inmersa en un ambiente muy contaminado, ruidoso, con exceso de radiación y falta de privacidad. Con esta iniciativa buscamos proteger a la sede de estos efectos nocivos, tener material de apoyo para las actividades de docencia e investigación y crear espacios más amables para la comunidad universitaria”, dicen.

Especies conocidas (como tapaliso, cativo, choiba, cuipo, cachiparro, quitasol, chocho, molinillo, cacho de vaca, entre otras) hacen parte de la colección, que comprende 312 variedades de árboles y 100 palmas.

“En la sede tenemos las tres especies de caoba que hay en el mundo (Swietenia humilis, Swietenia macrophilya king y Swietenia mahogony)”, cuenta León Morales.

“Cuando Teresita salía a prácticas en distintas regiones del país, llegaba con nuevas especies, que le regalaban. Yo le pedía que me las diera para traerlas a la Universidad porque acá podrían apreciarlas muchas más personas que si las sembraba en la casa”, recuerda León Morales.

Las colecciones no solo han permitido recuperar y fortalecer un espacio verde, sino que —en esa delicadeza de las interacciones y la íntima interrelación que se teje entre las plantas y las cadenas que aparecen a su alrededor— ha permitido a diferentes investigadores reconocer y estudiar a una gran cantidad de insectos que intervienen en ese equilibrio.

“Los insectos constituyen el grupo más diverso que existe en el planeta y representan la mayor biomasa de la tierra. No es de extrañar, entonces, que en el campus universitario, gracias a su abundante disponibilidad de recursos y cobertura vegetal, este grupo haya encontrado las condiciones propicias para prosperar”, señala el investigador Gilberto Morales.

Según Morales, esta variedad tan amplia de insectos, que incluye hormigas, abejas, avispas, pulgones, cochinillas, chinches, grillos, cucarachas, entre otros, “es propicia para una inacabable labor de investigación en campos tan diversos como química, física, biología, ecología, entomología, artes, recreación, comportamiento, sociobiología y casi cualquier área del saber que uno pueda imaginar”.

Y es que, aunque a veces no se les ve y su canto se pierde entre el bullicio y el afán de las labores cotidianas, el campus de la UN en Medellín es hogar o sitio de visita de alrededor de 86 especies de aves, entre ellas gavilanes (caminero, maromero y aliancho), búhos, loros, guacamayas, pericos, pájaros carpinteros y pechirrojos.

Por eso, este patrimonio natural es motivo de orgullo no solo para la Institución, sino también para la región y el país.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Las mariposas de la Orinoquía cobran vida en la UN.

 
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13 de Febrero del 2013
Ejemplares reales de tres de las principales familias de estos insectos se exponen con representaciones biológicas de sus propios ecosistemas en el Museo de Historia Natural (MHN) de la UN en Bogotá.
Mariposas de diferentes tamaños, formas, colores y texturas de la Orinoquía, reportadas en las playas de los ríos y en los bosques de este rico entorno geográfico y natural (caracterizado por morichales, sabanas, raudales, entre otros) cobran vida en la UN.
La exposición “Mariposas de la Orinoquía” es resultado de una investigación del profesor Gonzalo Andrade. Es itinerante y cuenta con la colaboración y montaje de la Dirección de Museos y Patrimonio Cultural (DMPC).
En ella, se presentan tres dioramas (hábitats de estos insectos), que recrean los diferentes escenarios en los cuales estos insectos conviven en esta región del país. Así, doscientas de estas especies atrapan por estos días la mirada de los visitantes.
Ha estado en las sedes de la UN y por distintos municipios del país con ejemplares impresos y recortados según sus figuras y formas. Pero, en esta oportunidad, se apostó por mostrarlas en vivo y en escenarios que recrearan su hábitat.
Sobre esto, Verónica Rocha, bióloga y coordinadora del MHN, afirma: “en las anteriores muestras, con los impresos, se quedaba un poco corto el público; ahora, al tener el material real y conservado, quisimos ambientar de manera más natural las especies”.
Así pues, la galería cuenta con tres escenarios, “Mariposas del Barranco”, “Mariposas de los Arenales” y “La Típica Orinoquia”. En ellos reúne a tres familias de estos insectos. La Pieridae, de colores claros, amarillos y blancos, ubicada en los arenales de las playas. La Papilionidae, con extensiones en las alas y de coloración rojiza-naranja, que hace presencia en zonas tropicales. Y la Nymphalide, de colores brillantes y localizada en los bosques del Orinoco.
Las mariposas son uno de los grupos de insectos megadiversos de Colombia. De ahí la importancia de visitar la muestra.
“En la Orinoquia colombiana están presentes 3.274 especies. Es el segundo grupo más biodiverso después de los coleópteros y es clave que la gente conozca esta biodiversidad y riqueza”, señala Johanna Madroñero, bióloga del MHN.
Igualmente, Rocha manifiesta: “la idea es mostrar más que su naturaleza biológica, para conocer hábitos alimenticios, su forma, tamaño y su dispersión; esas son el tipo de cosas que queremos transmitir a la gente de manera clara y didáctica”.
Por otro lado, el director del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UN, al cual está adscrito el MHN, Germán Amat, sostiene: “exposiciones temporales como esta mantienen vigente el concepto de los museos pedagógicos, pues cumplen una invaluable función social: divulgar la ciencia y dar a conocer el patrimonio natural”.
En ese mismo sentido, John Charles Donato, director del MHN, expresa: “El Museo presenta a los asistentes los hábitats, los ecosistemas y el material biológico vivo en una renovada colección que nos acerca a la realidad natural del país”.
Así, quienes vayan a ver esta muestra, que estará abierta hasta el mes de mayo, tendrán la posibilidad de recibir charlas guiadas y asesorías de investigadores y personal académico del ICN de lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 12:00 m. y de 2:00 p.m. a 5:00 p.m.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
El Museo de Ciencias Naturales presenta “Mariposas de la Orinoquía”, del profesor Gonzalo Andrade.

El Museo de Ciencias Naturales presenta “Mariposas de la Orinoquía”, del profesor Gonzalo Andrade.

13 de Febrero del 2013

Ejemplares reales de tres de las principales familias de estos insectos se exponen con representaciones biológicas de sus propios ecosistemas en el Museo de Historia Natural (MHN) de la UN en Bogotá.

Mariposas de diferentes tamaños, formas, colores y texturas de la Orinoquía, reportadas en las playas de los ríos y en los bosques de este rico entorno geográfico y natural (caracterizado por morichales, sabanas, raudales, entre otros) cobran vida en la UN.

La exposición “Mariposas de la Orinoquía” es resultado de una investigación del profesor Gonzalo Andrade. Es itinerante y cuenta con la colaboración y montaje de la Dirección de Museos y Patrimonio Cultural (DMPC).

En ella, se presentan tres dioramas (hábitats de estos insectos), que recrean los diferentes escenarios en los cuales estos insectos conviven en esta región del país. Así, doscientas de estas especies atrapan por estos días la mirada de los visitantes.

Ha estado en las sedes de la UN y por distintos municipios del país con ejemplares impresos y recortados según sus figuras y formas. Pero, en esta oportunidad, se apostó por mostrarlas en vivo y en escenarios que recrearan su hábitat.

Sobre esto, Verónica Rocha, bióloga y coordinadora del MHN, afirma: “en las anteriores muestras, con los impresos, se quedaba un poco corto el público; ahora, al tener el material real y conservado, quisimos ambientar de manera más natural las especies”.

Así pues, la galería cuenta con tres escenarios, “Mariposas del Barranco”, “Mariposas de los Arenales” y “La Típica Orinoquia”. En ellos reúne a tres familias de estos insectos. La Pieridae, de colores claros, amarillos y blancos, ubicada en los arenales de las playas. La Papilionidae, con extensiones en las alas y de coloración rojiza-naranja, que hace presencia en zonas tropicales. Y la Nymphalide, de colores brillantes y localizada en los bosques del Orinoco.

Las mariposas son uno de los grupos de insectos megadiversos de Colombia. De ahí la importancia de visitar la muestra.

“En la Orinoquia colombiana están presentes 3.274 especies. Es el segundo grupo más biodiverso después de los coleópteros y es clave que la gente conozca esta biodiversidad y riqueza”, señala Johanna Madroñero, bióloga del MHN.

Igualmente, Rocha manifiesta: “la idea es mostrar más que su naturaleza biológica, para conocer hábitos alimenticios, su forma, tamaño y su dispersión; esas son el tipo de cosas que queremos transmitir a la gente de manera clara y didáctica”.

Por otro lado, el director del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UN, al cual está adscrito el MHN, Germán Amat, sostiene: “exposiciones temporales como esta mantienen vigente el concepto de los museos pedagógicos, pues cumplen una invaluable función social: divulgar la ciencia y dar a conocer el patrimonio natural”.

En ese mismo sentido, John Charles Donato, director del MHN, expresa: “El Museo presenta a los asistentes los hábitats, los ecosistemas y el material biológico vivo en una renovada colección que nos acerca a la realidad natural del país”.

Así, quienes vayan a ver esta muestra, que estará abierta hasta el mes de mayo, tendrán la posibilidad de recibir charlas guiadas y asesorías de investigadores y personal académico del ICN de lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 12:00 m. y de 2:00 p.m. a 5:00 p.m.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html