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Territorios cenagosos del Caribe, un inventario de biodiversidad.

 
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23 de Enero del 2013
La Universidad Nacional de Colombia y la Corporación Autónoma Regional del Cesar (Corpocesar) lanzarán en pocos días una publicación sobre las ciénagas de este departamento del Caribe.
La edición número siete de la publicación especial Colombia Diversidad Biótica presenta, de manera sintética, el conocimiento suscitado por los estudios que ha hecho la UN en estos territorios.
Con el título “Las ciénagas del departamento del Cesar: Zapatosa y ciénagas del Sur, Biodiversidad y Conservación”, se entrega a las comunidades científica, investigativa y académica, un material de estudio que contiene un inventario de la biodiversidad del lugar, así como una serie de recomendaciones de preservación y manejo de los recursos naturales renovables de la zona, entre otros aspectos.
Se incluyen, además, eventos históricos sobre los cambios en la vegetación, el clima y la hidrología de los complejos cenagosos, que datan de 5.000 años AP (antes del presente).
Las ciénagas, con sus diferentes tipos de vegetación, de suelos y en especial de ecosistemas, “proporcionan diversidad de hábitat para los insectos acuáticos, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos”, reza el texto.
Además, divulga cifras del inventario de la diversidad biológica que se encuentra en esta zona del país. Entre otros datos se cuentan, por ejemplo, que “en la flora de los bosques circundantes a las ciénagas del Sur hay registros de 83 especies de plantas con flores, pertenecientes a 72 géneros y a 35 familias”.
Por otra parte, “para la flora acuática se registraron 37 especies correspondientes a 238 géneros y 22 familias”. Y en crustáceos decápodos “se encontraron nueve especies distribuidas en tres familias y se identificaron 51 especies de peces, pertenecientes a ocho órdenes y cuatro familias”.
En el documento podrá leerse, adicionalmente, la situación socioeconómica de los pobladores de la zona, así como sus responsabilidades con los principales usuarios de las ciénagas.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
La UN es abanderada en procesos de investigación en las ciénagas del Caribe colombiano.

La UN es abanderada en procesos de investigación en las ciénagas del Caribe colombiano.

23 de Enero del 2013

La Universidad Nacional de Colombia y la Corporación Autónoma Regional del Cesar (Corpocesar) lanzarán en pocos días una publicación sobre las ciénagas de este departamento del Caribe.

La edición número siete de la publicación especial Colombia Diversidad Biótica presenta, de manera sintética, el conocimiento suscitado por los estudios que ha hecho la UN en estos territorios.

Con el título “Las ciénagas del departamento del Cesar: Zapatosa y ciénagas del Sur, Biodiversidad y Conservación”, se entrega a las comunidades científica, investigativa y académica, un material de estudio que contiene un inventario de la biodiversidad del lugar, así como una serie de recomendaciones de preservación y manejo de los recursos naturales renovables de la zona, entre otros aspectos.

Se incluyen, además, eventos históricos sobre los cambios en la vegetación, el clima y la hidrología de los complejos cenagosos, que datan de 5.000 años AP (antes del presente).

Las ciénagas, con sus diferentes tipos de vegetación, de suelos y en especial de ecosistemas, “proporcionan diversidad de hábitat para los insectos acuáticos, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos”, reza el texto.

Además, divulga cifras del inventario de la diversidad biológica que se encuentra en esta zona del país. Entre otros datos se cuentan, por ejemplo, que “en la flora de los bosques circundantes a las ciénagas del Sur hay registros de 83 especies de plantas con flores, pertenecientes a 72 géneros y a 35 familias”.

Por otra parte, “para la flora acuática se registraron 37 especies correspondientes a 238 géneros y 22 familias”. Y en crustáceos decápodos “se encontraron nueve especies distribuidas en tres familias y se identificaron 51 especies de peces, pertenecientes a ocho órdenes y cuatro familias”.

En el documento podrá leerse, adicionalmente, la situación socioeconómica de los pobladores de la zona, así como sus responsabilidades con los principales usuarios de las ciénagas.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Decisión de La Haya afecta investigación de UN en San Andrés.

 
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 La Universidad Nacional de Colombia realiza numerosas investigaciones en San Andrés.

La Universidad Nacional de Colombia realiza numerosas investigaciones en San Andrés.

21 de Noviembre del 2012
La nueva frontera entre Colombia y Nicaragua afecta también las investigaciones que la UN realiza en el Archipiélago, pues se dificulta el acceso a áreas clave para estudiar la biodiversidad de la zona.
La profesora Brigitte Gavio lleva cinco años investigando sobre botánica marina en la Isla y asegura que el más importante de sus proyectos es el inventario de la biodiversidad en macroalgas.
“El año pasado fuimos a los Cayos del Norte, Quitasueño, Serrana y Roncador, e hicimos una expedición con la Gobernación del Archipiélago y la Corporación Coralina para evaluar el estado de la biodiversidad de los Cayos; allí, nosotros hemos encontrado muchísimas especies que nunca antes se habían reportado para San Andrés y ni siquiera para Colombia”, relató.
Ahora se siente afectada porque “el área que le quedó a Colombia es supremamente restringida, es el Cayo no más, prácticamente no hay aguas aledañas, entonces toda el área de afuera no va a poder ser investigada”, precisó.
La profesora estima que hay alrededor de 90 especies como nuevos registros, lo que da la idea de que la biodiversidad del Archipiélago ha sido poco estudiada.
“La investigación está en marcha. Hemos encontrado que la  biodiversidad es muy alta, pero estamos preocupados porque las intenciones de Nicaragua no van en el sentido de la conservación”, aseguró la docente de la UN.
La Universidad también realiza investigaciones en convenio con otras instituciones para evaluar los recursos de caracol pala, de langosta y de conectividad marina, justamente en los Cayos.
Entre las investigaciones que hace la UN en San Andrés también está una sobre la incidencia de la ciguatera, una intoxicación alimenticia provocada por pescado. Han encontrado que hay poblaciones de microalgas tóxicas que los peces pueden consumir y que se pueden transmitir al hombre al comer pescado. La ciguatera puede causar problemas serios a los humanos porque ataca el sistema nervioso.
Asimismo, han evaluado las condiciones de praderas de pasto marino y han encontrado que algunas están muy bien conservadas, pero otras no tanto, lo que da lineamientos para mejorar el manejo de esos ecosistemas.
“La biodiversidad marina es fundamental, es muy poco conocida en el mundo porque se distingue solo una parte costera, dependemos del mar por diferentes bienes y servicios”, explicó Gavio.
Más investigación
El profesor José Ernesto Mancera, quien hasta hace poco fue director de la Sede Caribe de la UN en San Andrés, también tiene investigaciones en curso.
Las pesquisas del profesor son sobre microalgas y larvas de caracol. Uno de sus propósitos fundamentales es poder llegar a un modelo ecológico, precisamente en el área de los Cayos, para entender no solamente cuántos recursos hay y dónde están localizados, sino también cómo es su dinámica.
“Estamos muy preocupados. Ir a los Cayos siempre ha sido complicado por la distancia, por las condiciones meteorológicas, pero ahora hay una variable más que es el tener que pasar por aguas internacionales. Nos han explicado que uno puede ir y en teoría no pasa nada, pero uno sabe en la práctica que no es así. Cuando hemos ido los pescadores cuentan cómo han sido, de alguna manera, hostigados en aguas colombianas por barcos de otras banderas. Eso va a complicar mucho más la posibilidad de entender lo que pasa allí”, indicó el docente.
Mancera aseguró, además, que Colombia ha hecho muchos esfuerzos para proteger esa zona, que es reserva internacional de biósfera y área marina protegida.
“Con esfuerzos importantes de instituciones como la Universidad Nacional de Colombia, Coralina y la Gobernación Departamental se han invertido recursos para el cuidado de la biodiversidad, el principal patrimonio que puede tener la humanidad”.
La UN en San Andrés
Además del panorama sombrío que ya se puede percibir en la Isla por la nueva distribución marítima, está la preocupación por lo que se puede perder en materia de investigación y desarrollo de conocimiento: en estos procesos, la Universidad Nacional Sede San Andrés es parte fundamental.
En efecto, ha brindado la oportunidad para que jóvenes lugareños puedan acceder a la UN mediante una modalidad especial de admisión y movilidad académica llamada Peama, en la que los alumnos estudian dos semestres en la Isla y en el tercero se trasladan a alguna de las sedes andinas de la Institución (Manizales, Medellín, Bogotá o Palmira) a finalizar sus estudios. Actualmente el programa Peama tiene alrededor de 30 estudiantes, indicó la directora de la sede, Johannie James.
“En el proceso de los dos semestres acá tenemos 22 estudiantes de diferentes carreras que van a hacer movilidad este semestre, y cerca de 38 personas inician su carrera en enero próximo”, señaló James.
Tienen ocho profesores en la sede, tres en Santa Marta y dos adicionales de la Facultad de Ciencias de la Sede Bogotá que están en comisión en la Isla.
“La presencia de la Universidad Nacional es clave en San Andrés porque es la única con presencia física en el Archipiélago, entonces, es la única  que ofrece estudios profesionalizados de educación superior”, resaltó.
La UN ofrece alrededor de 40 programas de pregrado en la Isla, entre los que se cuentan Ingenierías, Biología, Estadística, Ciencias de la Salud, Ciencias Políticas, Economía y Administración de Empresas. En posgrado, se ofrecen la Maestría y el Doctorado en Biología Marina, la Maestría en Estudios del Caribe y la Maestría en Ciencias Exactas. En convenio con la Sede Manizales, se dicta la Maestría en Administración de Empresas.
Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

21 de Noviembre del 2012

La nueva frontera entre Colombia y Nicaragua afecta también las investigaciones que la UN realiza en el Archipiélago, pues se dificulta el acceso a áreas clave para estudiar la biodiversidad de la zona.

La profesora Brigitte Gavio lleva cinco años investigando sobre botánica marina en la Isla y asegura que el más importante de sus proyectos es el inventario de la biodiversidad en macroalgas.

“El año pasado fuimos a los Cayos del Norte, Quitasueño, Serrana y Roncador, e hicimos una expedición con la Gobernación del Archipiélago y la Corporación Coralina para evaluar el estado de la biodiversidad de los Cayos; allí, nosotros hemos encontrado muchísimas especies que nunca antes se habían reportado para San Andrés y ni siquiera para Colombia”, relató.

Ahora se siente afectada porque “el área que le quedó a Colombia es supremamente restringida, es el Cayo no más, prácticamente no hay aguas aledañas, entonces toda el área de afuera no va a poder ser investigada”, precisó.

La profesora estima que hay alrededor de 90 especies como nuevos registros, lo que da la idea de que la biodiversidad del Archipiélago ha sido poco estudiada.

“La investigación está en marcha. Hemos encontrado que la  biodiversidad es muy alta, pero estamos preocupados porque las intenciones de Nicaragua no van en el sentido de la conservación”, aseguró la docente de la UN.

La Universidad también realiza investigaciones en convenio con otras instituciones para evaluar los recursos de caracol pala, de langosta y de conectividad marina, justamente en los Cayos.

Entre las investigaciones que hace la UN en San Andrés también está una sobre la incidencia de la ciguatera, una intoxicación alimenticia provocada por pescado. Han encontrado que hay poblaciones de microalgas tóxicas que los peces pueden consumir y que se pueden transmitir al hombre al comer pescado. La ciguatera puede causar problemas serios a los humanos porque ataca el sistema nervioso.

Asimismo, han evaluado las condiciones de praderas de pasto marino y han encontrado que algunas están muy bien conservadas, pero otras no tanto, lo que da lineamientos para mejorar el manejo de esos ecosistemas.

“La biodiversidad marina es fundamental, es muy poco conocida en el mundo porque se distingue solo una parte costera, dependemos del mar por diferentes bienes y servicios”, explicó Gavio.


Más investigación

El profesor José Ernesto Mancera, quien hasta hace poco fue director de la Sede Caribe de la UN en San Andrés, también tiene investigaciones en curso.

Las pesquisas del profesor son sobre microalgas y larvas de caracol. Uno de sus propósitos fundamentales es poder llegar a un modelo ecológico, precisamente en el área de los Cayos, para entender no solamente cuántos recursos hay y dónde están localizados, sino también cómo es su dinámica.

“Estamos muy preocupados. Ir a los Cayos siempre ha sido complicado por la distancia, por las condiciones meteorológicas, pero ahora hay una variable más que es el tener que pasar por aguas internacionales. Nos han explicado que uno puede ir y en teoría no pasa nada, pero uno sabe en la práctica que no es así. Cuando hemos ido los pescadores cuentan cómo han sido, de alguna manera, hostigados en aguas colombianas por barcos de otras banderas. Eso va a complicar mucho más la posibilidad de entender lo que pasa allí”, indicó el docente.

Mancera aseguró, además, que Colombia ha hecho muchos esfuerzos para proteger esa zona, que es reserva internacional de biósfera y área marina protegida.

“Con esfuerzos importantes de instituciones como la Universidad Nacional de Colombia, Coralina y la Gobernación Departamental se han invertido recursos para el cuidado de la biodiversidad, el principal patrimonio que puede tener la humanidad”.


La UN en San Andrés

Además del panorama sombrío que ya se puede percibir en la Isla por la nueva distribución marítima, está la preocupación por lo que se puede perder en materia de investigación y desarrollo de conocimiento: en estos procesos, la Universidad Nacional Sede San Andrés es parte fundamental.

En efecto, ha brindado la oportunidad para que jóvenes lugareños puedan acceder a la UN mediante una modalidad especial de admisión y movilidad académica llamada Peama, en la que los alumnos estudian dos semestres en la Isla y en el tercero se trasladan a alguna de las sedes andinas de la Institución (Manizales, Medellín, Bogotá o Palmira) a finalizar sus estudios. Actualmente el programa Peama tiene alrededor de 30 estudiantes, indicó la directora de la sede, Johannie James.

“En el proceso de los dos semestres acá tenemos 22 estudiantes de diferentes carreras que van a hacer movilidad este semestre, y cerca de 38 personas inician su carrera en enero próximo”, señaló James.

Tienen ocho profesores en la sede, tres en Santa Marta y dos adicionales de la Facultad de Ciencias de la Sede Bogotá que están en comisión en la Isla.

“La presencia de la Universidad Nacional es clave en San Andrés porque es la única con presencia física en el Archipiélago, entonces, es la única  que ofrece estudios profesionalizados de educación superior”, resaltó.

La UN ofrece alrededor de 40 programas de pregrado en la Isla, entre los que se cuentan Ingenierías, Biología, Estadística, Ciencias de la Salud, Ciencias Políticas, Economía y Administración de Empresas. En posgrado, se ofrecen la Maestría y el Doctorado en Biología Marina, la Maestría en Estudios del Caribe y la Maestría en Ciencias Exactas. En convenio con la Sede Manizales, se dicta la Maestría en Administración de Empresas.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Doctorado en Estudios Amazónicos, novedad de la UN.

 
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21 de Noviembre del 2012
Formar investigadores que aporten a la creación de conocimiento de la región y ayuden a resolver los múltiples y complejos problemas que enfrenta la Amazonia, es el fin de este programa.
Así lo manifestó Carlos Zárate, profesor del Instituto Amazónico de Investigaciones (Imani) de la UN, tras la presentación de este programa de Doctorado. Según él, las dificultades que afronta la región hacen referencia a la explotación económica, los conflictos sociales, el interés de las trasnacionales por la explotación de los recursos naturales y al usufructo de la biodiversidad sin mayores contraprestaciones ni reconocimiento a la Amazonia.
La idea del programa es formar profesionales con la más alta capacidad científica y de investigación para conocer mejor la región. “Doctores que no solo puedan formar proyectos de investigación, sino que aporten a la resolución de conflictos del departamento y de los departamentos de la Amazonia en su conjunto, así como de la Panamazonia y la Amazonia continental, incluidas sus áreas de frontera”.
“Este trabajo resulta importante para las áreas de integración fronteriza, porque la realidad de nuestras fronteras y sociedades en esa zona son bien desconocidas. Por tanto, los profesionales que se formen allí deben aportar en ese sentido”, comenta.
La relevancia de este programa, según el profesor Zárate, más que para la misma UN es para la Amazonia en su conjunto, en proporciones mayúsculas, pues reconoce que es el primer doctorado que existe en la región. Sobre todo, en condiciones en que la presencia de la universidad pública en las regiones es bastante precaria, con excepción de la UN en Leticia.
“Hay enormes expectativas con este doctorado, que dan cuenta de un impacto en el mediano plazo sobre la región, gracias a su formación de investigadores, lo que se traducirá en impacto en el desarrollo económico, cultural y social de la Amazonia”, dice.
Las líneas de investigación serán inicialmente las que se han desarrollado para la maestría: Ecosistema, biodiversidad y conservación; Historia y culturas amazónicas; y Desarrollo sostenible en la Amazonia. No obstante, existe la posibilidad de abrir nuevas líneas de acuerdo con la demanda y las expectativas que tengan los futuros aspirantes a doctores.
“Ya han transcurrido 12 años desde que se inició la Maestría en Estudios Amazónicos. La sede está madura para ofrecer un programa de doctorado, pues cuenta con los recursos financieros, pero también con el equipo humano para adelantar ese reto de formación doctoral”, expresa.
La Amazonia
Carlos Zárate destaca la importancia de la Amazonia en todos los sentidos, pero al mismo tiempo su desconocimiento y abandono. De hecho, hace un parangón con lo que sucede actualmente con la isla de San Andrés. “Según el fallo de La Haya, lo que se pierde es un espacio de mar territorial donde existe una riqueza que nosotros desconocemos todavía. Con la región amazónica ha pasado un poco lo mismo”, comenta.
Y agrega: “para los Gobiernos ha sido la región totalmente marginal, carente de importancia económica, política y social. Casos como el de San Andrés corresponden al costo que está pagando nuestro país por desconocer las realidades regionales y las fronteras. Esa la factura que pasa la historia por haber descuidado nuestro territorio”.
Finalmente, dice que es fundamental la formación de profesionales del más alto nivel e investigadores para conocer mejor la región y resolver el largo etcétera de inconvenientes que padece.
Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
Ecosistema, biodiversidad y conservación; Historia y culturas amazónicas; y Desarrollo sostenible en la Amazonia, son las líneas de investigación del programa.

Ecosistema, biodiversidad y conservación; Historia y culturas amazónicas; y Desarrollo sostenible en la Amazonia, son las líneas de investigación del programa.

21 de Noviembre del 2012

Formar investigadores que aporten a la creación de conocimiento de la región y ayuden a resolver los múltiples y complejos problemas que enfrenta la Amazonia, es el fin de este programa.

Así lo manifestó Carlos Zárate, profesor del Instituto Amazónico de Investigaciones (Imani) de la UN, tras la presentación de este programa de Doctorado. Según él, las dificultades que afronta la región hacen referencia a la explotación económica, los conflictos sociales, el interés de las trasnacionales por la explotación de los recursos naturales y al usufructo de la biodiversidad sin mayores contraprestaciones ni reconocimiento a la Amazonia.

La idea del programa es formar profesionales con la más alta capacidad científica y de investigación para conocer mejor la región. “Doctores que no solo puedan formar proyectos de investigación, sino que aporten a la resolución de conflictos del departamento y de los departamentos de la Amazonia en su conjunto, así como de la Panamazonia y la Amazonia continental, incluidas sus áreas de frontera”.

“Este trabajo resulta importante para las áreas de integración fronteriza, porque la realidad de nuestras fronteras y sociedades en esa zona son bien desconocidas. Por tanto, los profesionales que se formen allí deben aportar en ese sentido”, comenta.

La relevancia de este programa, según el profesor Zárate, más que para la misma UN es para la Amazonia en su conjunto, en proporciones mayúsculas, pues reconoce que es el primer doctorado que existe en la región. Sobre todo, en condiciones en que la presencia de la universidad pública en las regiones es bastante precaria, con excepción de la UN en Leticia.

“Hay enormes expectativas con este doctorado, que dan cuenta de un impacto en el mediano plazo sobre la región, gracias a su formación de investigadores, lo que se traducirá en impacto en el desarrollo económico, cultural y social de la Amazonia”, dice.

Las líneas de investigación serán inicialmente las que se han desarrollado para la maestría: Ecosistema, biodiversidad y conservación; Historia y culturas amazónicas; y Desarrollo sostenible en la Amazonia. No obstante, existe la posibilidad de abrir nuevas líneas de acuerdo con la demanda y las expectativas que tengan los futuros aspirantes a doctores.

“Ya han transcurrido 12 años desde que se inició la Maestría en Estudios Amazónicos. La sede está madura para ofrecer un programa de doctorado, pues cuenta con los recursos financieros, pero también con el equipo humano para adelantar ese reto de formación doctoral”, expresa.


La Amazonia

Carlos Zárate destaca la importancia de la Amazonia en todos los sentidos, pero al mismo tiempo su desconocimiento y abandono. De hecho, hace un parangón con lo que sucede actualmente con la isla de San Andrés. “Según el fallo de La Haya, lo que se pierde es un espacio de mar territorial donde existe una riqueza que nosotros desconocemos todavía. Con la región amazónica ha pasado un poco lo mismo”, comenta.

Y agrega: “para los Gobiernos ha sido la región totalmente marginal, carente de importancia económica, política y social. Casos como el de San Andrés corresponden al costo que está pagando nuestro país por desconocer las realidades regionales y las fronteras. Esa la factura que pasa la historia por haber descuidado nuestro territorio”.

Finalmente, dice que es fundamental la formación de profesionales del más alto nivel e investigadores para conocer mejor la región y resolver el largo etcétera de inconvenientes que padece.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Estado pone en jaque a la investigación científica.

 
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En el mundo se han identificado dos millones de especies como parte del patrimonio de biodiversidad.
En el mundo se han identificado dos millones de especies como parte del patrimonio de biodiversidad.

10 de Octubre del 2012

La reforma al Código de Recursos Naturales, vigente desde 1974, genera fuertes críticas en el ámbito científico nacional.

La Cámara de Representantes inicia el trámite legal requerido para la modificación del Código de Recursos Naturales, decretado por la ley 2811 de 1974, principal herramienta normativa y de orientación de la gestión ambiental en Colombia.

El texto del proyecto de ley propone la conformación de un código agrario, minero, ambiental y de los recursos naturales para Colombia; planteamiento que, para la comunidad científica, llevaría al país a un desbalance ambiental.

Gonzalo Andrade, profesor asociado de la UN y miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Accefyn), señala que la propuesta es un desacierto para la preservación del medioambiente.

“Hablan de la necesidad de hacer un articulado que reúna el tema minero con el agrícola y el de recursos naturales, cuando el tema minero ni siquiera debería existir en Colombia; en el código vigente no se contempla, y es de conocimiento público que la minería está destruyendo la biodiversidad del país”, dice.

La reforma al código vigente, conformado por 340 artículos, contempla incluir 1.930 más. “Es sorprendente que el proyecto de ley convierta el documento en 2.278 artículos, en los que la investigación científica no obtiene los cambios requeridos con urgencia”, añade el profesor.

El 22 de agosto de este año, la comunidad científica y las instituciones que realizan investigación sobre biodiversidad en el país comunicaron al presidente Juan Manuel Santos, a través de una carta respaldada por más de mil firmas, su preocupación ante las trabas que el Estado pone a su labor.

“El Gobierno, nuestro parlamento, no ha querido entender la problemática en la que estamos metidos los investigadores que queremos  hacer proyectos de investigación con fines científicos sobre la biodiversidad en Colombia, pues debemos superar las dificultades de trámite para solicitar un permiso de investigación, una licencia o un contrato de acceso a recursos genéticos, que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) se demora en otorgar 3,5 años”, asegura Andrade. Entre 1997 y 2011, este Ministerio ha otorgado únicamente 46 contratos de acceso a recursos genéticos.

Un análisis realizado por la Universidad Nacional de Colombia diagnostica que 565 proyectos de grupos colombianos categorizados ante Colciencias y que hacen investigación en biodiversidad  requieren el permiso del MADS; y los más de tres años que se tarda el Ministerio en concederlos, dificultan los procesos e incluso violan la Constitución Política de Colombia, que contempla la enseñanza y la investigación como derechos fundamentales, “derechos que no se respetan porque debemos solicitar un permiso, pagar por él, y esperar  tres años para obtenerlo”, puntualizó Andrade.

Según el investigador, las modificaciones al Código de Recursos Naturales, no favorecen la investigación científica y están lejos de solucionar los problemas.

Un grupo de investigación en Colombia debe pagar entre un salario mínimo legal y doce millones de pesos (adicionales al valor del estudio) para solicitar el permiso requerido. “La Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) sacó una resolución, la 0260, en donde a partir de diciembre de 2012 debemos pagar por la evaluación y seguimiento de la solicitud que haga el investigador”.

Puntos a discutir

El investigador Gonzalo Andrade reconoce la necesidad de intervenir el texto del Código de Recursos Naturales, y le pide al Estado que intervenga en tres aspectos específicos: “actualizar el lenguaje; discutir el tema de la no obtención de licencias mineras o títulos mineros en las zonas estratégicas de Conservación en Colombia; y el tema de los permisos para la autorización de investigaciones con fines científicos no comerciales”.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Impulsan proyecto para reintroducir la guacamaya roja en su hábitad natural.

 
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Quedan pocas guacamayas en su hábitat natural.
Quedan pocas guacamayas en su hábitad natural.

4 de Octubre del 2012

El programa de reintroducción de la guacamaya roja en Palenque, Chiapas, y otras áreas de su distribución original, del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, recibió un donativo de Kraft Foods México, destinado a promover la conservación del ave y su ecosistema, diseñar estrategias de educación ambiental y fomentar la convivencia armónica con la naturaleza.

La iniciativa, apoyada por Fundación UNAM, obtuvo el primer lugar en la campaña Agentes al Rescate, orientada a generar conciencia sobre el cuidado de especies en peligro de extinción, con el 42 por ciento de los votos registrados.

El proyecto contempla reintroducir 50 guacamayas rojas en áreas de su distribución histórica original —de Tamaulipas a Chiapas—, con el apoyo del aviario de Xcaret, entre ellas, la zona de Palenque. El objetivo es instrumentar estrategias destinadas a incrementar las posibilidades de que sobrevivan en el hábitat silvestre y establezcan poblaciones autónomas.

El estímulo será destinado a garantizar el éxito del programa. Entre las acciones contempladas están establecer protocolos para la crianza en cautiverio, entrenar a las aves contra depredadores; detectar patógenos para evitar la introducción de enfermedades silvestres en la nueva localidad; colocar radios para monitorear los movimientos y supervivencia, y actividades de educación ambiental entre las comunidades aledañas, entre otras.

Conciencia ecológica

En la ceremonia de premiación, Martha Carrillo, directora de Comunicación de Fundación UNAM, destacó que el IB impulsa trabajos orientados a la conservación de la biodiversidad del país. El programa de reintroducción de la guacamaya roja constituye una muestra de esta labor, subrayó.

Patricia Escalante, integrante del IB y responsable del proyecto, recordó que es una especie en serio peligro de extinción. Actualmente, sólo quedan remanentes de sus poblaciones en la Selva Lacandona y, posiblemente, en la zona de Los Chimalapas, debido a la extracción de pichones para el comercio de mascotas y a la pérdida de su hábitat primario (selva tropical húmeda), que hasta hace tres décadas abarcó de Tamaulipas a Chiapas. En total, se calculan 250 individuos en la primera ubicación, y 50 en la segunda.

En este contexto, investigadores universitarios interesados en la conservación de la biodiversidad establecieron colaboración con el aviario de Xcaret, con la finalidad de instrumentar un proyecto de reintroducción y conservación del ave, considerada por los mayas la encarnación del dios de fuego del ojo solar, Kinich Kakmó, lo cual será posible con el donativo entregado a la Fundación UNAM, precisó.

Debemos insistir en que las especies en peligro de extinción, en particular de guacamayas, loros y pericos de México, no pueden ser adquiridas como mascotas. En el caso de la roja, de no emprender más estrategias para su conservación en la próxima década, las dos poblaciones que sobreviven desaparecerán.

Naturalia, organización promotora de la reintroducción del lobo mexicano, y Pronatura, entidad orientada a frenar el deterioro y asegurar la permanencia de jaguares en la Península de Yucatán, recibieron el segundo y tercer lugar, respectivamente.

Boletín UNAM-DGCS-610
Ciudad Universitaria.