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Las aves del norte bogotano recuperan su espacio

 
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12 de septiembre del 2011

El grupo de Ornitología de la UN aportó al sustento biológico de la declaratoria de Reserva Forestal del Norte.
El grupo de Ornitología de la UN aportó al sustento biológico de la declaratoria de Reserva Forestal del Norte.

Bogotá D.C.,  – Agencia de Noticias UN – La reciente declaratoria de una Reserva Forestal del Norte de Bogotá, aunada a la implementación de medidas de recuperación, lograrán la conservación de una avifauna diversa en el sector.

Así lo aseguró el profesor del Instituto de Ciencias Naturales Gary Stiles, luego de que el grupo de Ornitología que dirige realizara un estudio para evaluar la conectividad actual (capacidad del territorio para permitir el tránsito de una especie entre corredores biológicos continuos o discontinuos) y potencial de los hábitats naturales de esta área rural al noroccidente de la ciudad. Para ello usaron las aves como indicadores.

Este proyecto, que hizo parte de la sustentación biológica para la declaratoria el pasado 19 de julio, contempló censos de aves en 26 puntos de la zona plana del área (barrio Compartir de Suba, La Conejera, Humedal de Guaymaral) y los sectores naturales alrededor como cerros, bosques remanentes y fincas.

“Evaluamos la favorabilidad relativa de cada hábitat en términos de la facilidad o dificultad que presenta para ser atravesado por parte de un grupo representativo de aves terrestres y acuáticas”, explicó Stiles, agregando que entre otras especies de aves propias de estas zonas se encuentran el cucarachero, que podría ocupar vegetaciones densas pero que no le gusta pasar por zonas despobladas, la monjita de los humedales y el chamicero, que prefiere matorrales densos y espinosos.

La estimación incluye la capacidad de estas aves de ocupar o recolonizar los hábitats ya aislados para evitar su extinción local. “Identificamos rutas de conectividad para estas aves y puntos que se pueden mejorar”, puntualizó el docente del ICN.

Lo importante de esta caracterización es que las aves utilizan la zona como ruta de conexión migratoria y al conocerlas también se pueden señalar zonas de discontinuidad (lo ideal es que no existan), de tal forma que las especies puedan mantenerse sin amenaza de extinción.

Nuestro estudio buscaba analizar la conexión de las áreas favorables de hábitat para las aves y facilitar su tránsito por el corredor.

La Sabana de Bogotá y sus alrededores cuenta con una avifauna rica en especies endémicas, en muchos casos amenazadas y que no existen en otros lugares del mundo. La acelerada expansión urbana de Bogotá estimula la pérdida de los límites naturales.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Pierde México 125 especies endémicas, 130 de aves y casi 400 de reptiles por destrucción de ambientes

 
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bosques29 de diciembre de 2010

• La UNAM hace esfuerzos para su conservación, la pérdida es por razones económicas, sociales y políticas, indicó Ella Vázquez Domínguez
• La investigadora del Instituto de Ecología señaló que la modificación de ambientes naturales representa una de las mayores amenazas

En México, por destrucción o modificación de ambientes naturales han desaparecido, aproximadamente, 125 especies endémicas de mamíferos, 130 de aves, casi 400 de reptiles (de los de mayor diversidad en el país), cerca de 170 de anfibios, y de 10 mil a 15 mil de plantas, señaló Ella Vázquez Domínguez, investigadora del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM.

La nuestra es una nación megadiversa, y se coloca en el tercer lugar en biodiversidad, sólo después de Indonesia y Brasil. Aquí habita una de cada 10 especies conocidas, recordó.

“La distribución de la biodiversidad genética no es homogénea, se determina por factores biológicos, ambientales y abióticos como clima, temperatura, geografía, geología e historia que otras especies comparten en el espacio”.

La destrucción o modificación de ambientes naturales y la introducción de especies exóticas a otros ecosistemas, representan las mayores amenazas, y aunque la UNAM hace esfuerzos para la conservación, “perdemos diversidad por razones económicas, sociales y políticas”, agregó.

La biodiversidad puede ser estudiada, y entendida, a nivel genético. De hecho, la variedad biológica que se asigna a grupos de distinta jerarquía (taxonómica), es producto de la evolución.

La generación continua de diversidad genética, y su extinción, es un fenómeno distintivo del desarrollo; sin embargo, hoy en día existe una preocupación por su incremento, inducida por la actividad de los humanos. Si una especie se extingue se pierde su genoma y su variación genética, explicó.

En ese sentido, la investigadora del Laboratorio de Genética y Ecología del IE, indicó que existe una disciplina conocida como filogeografía, que estudia la distribución genética de las especies y el conocimiento de sus razones y patrones.

“En filogeografía se consigue ADN de individuos de una especie a lo largo de toda su distribución, con trabajo de campo y por capturas directas, aunque dependemos mucho de las colecciones de museos. Una vez que se obtienen esos modelos, el proceso de laboratorio se realiza”, agregó Vázquez Domínguez.

Se extrae ADN y se procesa con diferentes marcadores y genes; al final, se obtiene información referente a los genes y su distribución geográfica.

Con el conocimiento de la diversidad y los niveles de variación genética, se puede estimar si es factible mover a los individuos para protegerlos; por ello, la variación genética y su distribución es importante en términos de conservación, añadió.

Se debe tener un esquema basado en los conocimientos de variación genética y biología de la especie, antes de poder hacer este tipo de movimientos. Para ello, concluyó, primero se debe tener información y niveles de variación genética, porque los individuos pueden no adaptarse, lo que provocará una extinción más rápida.
Créditos: UNAM-DGCS-817/unam.mx

Colaboración trinacional, a favor de las aves terrestres de norteamérica

 
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Conservando a nuestras aves compartidas: La visión trinacional de compañeros en vuelo para la conservación de las aves terrestres, resultado de la colaboración en favor de esas especies.
Conservando a nuestras aves compartidas: La visión trinacional de compañeros en vuelo para la conservación de las aves terrestres, resultado de la colaboración en favor de esas especies.

2 de junio de 2010

• Científicos de México, Canadá y Estados Unidos tomaron parte en esta tarea, que derivó en la publicación del libro Conservando a nuestras aves compartidas: La visión trinacional de compañeros en vuelo para la conservación de las aves terrestres
• Las tres naciones comparten 882 especies; de ellas, casi un tercio dependen al menos de dos países, para realizar su ciclo de vida anual
• Se identificaron 148 especies con necesidades apremiantes de conservación, y las más amenazadas incluyen a 44 grupos que sólo se encuentran en ciertas zonas y con distribuciones extremadamente limitadas
• Por parte de la UNAM, participó María del Coro Arizmendi Arriaga, académica e investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala

Como resultado de la colaboración entre científicos de México, Canadá y Estados Unidos, se dio a conocer el libro Conservando a nuestras aves compartidas: La visión trinacional de compañeros en vuelo para la conservación de las aves terrestres.

En la obra, se informa que se identificaron 148 especies con necesidades apremiantes de conservación; 24 de las que se reproducen en Estados Unidos y Canadá necesitan acciones inmediatas para subsistir, y en la región, 42 especies han disminuido en más de 50 por ciento en los últimos 40 años.
Comparten 882 especies de aves terrestres

En la presentación del texto, en el que participó María del Coro Arizmendi Arriaga, académica e investigadora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, junto con otros 20 autores de diversas instituciones, se dio a conocer que las tres naciones comparten 882 especies de aves terrestres; de ellas, casi un tercio dependen, al menos de dos países, para realizar su ciclo de vida anual.

Asimismo, se identificaron 148 especies con necesidades apremiantes de conservación, debido a que sus poblaciones están altamente amenazadas y disminuyendo.

Algunos de los resultados más trascendentes de la colaboración transnacional, que se incluyen en el libro, indican que las aves más amenazadas incluyen a 44 especies que sólo se encuentran en ciertas zonas y con distribuciones extremadamente limitadas, como la cotorra serrana de Nuevo León, y el pavón de Chiapas.

También son de importancia trinacional 80 especies de aves tropicales, cuya distribución norteña llega a nuestro país, como el quetzal y el granatelo mexicano.

Adicionalmente, 24 especies que se reproducen en Estados Unidos y Canadá necesitan acciones de conservación inmediata para garantizar su sobrevivencia, como el chipe cerúleo, el de collar, y el vencejo negro.

Además, en la región 42 especies de aves han disminuido en más de 50 por ciento en los últimos 40 años, ese es el caso del chotacabras zumbón, el pradero tortilla-con-chile, y el alacaudón verdugo.

Este libro representa la primera investigación que incluye la visión de las tres naciones sobre la conservación de las aves. “Compañeros en vuelo” es un esfuerzo de cooperación internacional, que involucra a agencias gubernamentales, organizaciones civiles, instituciones académicas, profesionistas, industriales y a la sociedad en general.

Los comentarios del texto estuvieron a cargo de José Sarukhán, investigador emérito del Instituto de Ecología de la UNAM, y coordinador nacional de la Comisión para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio); Kenneth Rosenberg, del Laboratorio de Ornitología de Cornell y presidente del comité científico de “Compañeros en Vuelo”; Virginia Potter, directora general del Servicio de Vida Silvestre de Canadá, y Rowan Gould, director ejecutivo del Servicio de Vida Silvestre de Estados Unidos.

Para ver una copia de Conservando a nuestras aves compartidas: La visión trinacional de compañeros en vuelo para la conservación de las aves terrestres, se puede visitar el sitio:
www.savingoursharedbirds.org

Créditos: UNAM. DGCS -327/unam.mx