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Estudiar la Física Solar hace parte de nuestro vecindario

 
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Stuart D. Bale y Säm Krucker, científicos del Space Sciences Laboratory de la Universidad de California (Berkeley)
Stuart D. Bale y Säm Krucker, científicos del Space Sciences Laboratory de la Universidad de California (Berkeley)

25 de Julio de 2012

Stuart Bale, científico del Space Sciences Laboratory de la Universidad de California (Berkeley), dijo además que “contamos con una estrella en la que podemos hacer mediciones y tener detalles”.

Así lo indicó en el marco de la Escuela Internacional de Astrofísica Solar, organizada por el Observatorio Astronómico Nacional y realizada en la ciudad universitaria. Mencionó también que está interesado en la Física del Sol, “porque además de ser parte de la comunidad, es un prototipo para otros problemas astrofísicos”.

Por su parte, el físico Säm Krucker, de la misma institución, destacó la importancia del Sol como fuente de vida en la Tierra. Y dijo que hay mucho que aprender de este astro para resolver problemas de energía, dado que se trata de una fuente de energía activa.

El experto explicó que la energía proviene del centro, del núcleo del Sol, y se debe a la fusión de hidrógeno y helio. Esta es transportada a través de radiación a la zona de capas de convección y, posteriormente, se transforma en calor. “El campo magnético empieza a ser generado en las zonas que están más afuera del Sol”, dijo.

Al hablar de los diagramas de Hertzsprung-Russell, el profesor Bale los definió como una manera de clasificar las estrellas y su evolución, con los que se puede comparar la luminosidad y la masa. “Es un principio de organización para entender las estrellas”, dijo, y reconoció que es una herramienta que usa poco. “Por el hecho de ser científicos solares, solo estudiamos el Sol”.

Astronomía, Astrofísica y Cosmología

Stuart D. Bale hizo una diferencia entre la Astronomía, la Astrofísica y la Cosmología. Explicó que la primera hace mediciones de fotones ópticos usando telescopios. La segunda es más amplia y compone el rango de emisiones electromagnéticas, en el que se incluyen bajas frecuencias de radio, pero principalmente fotones. Y la tercera, que es el estudio del origen de universo y su evolución; esta última recae en la Astrofísica y la Astronomía usándolas como herramientas.

“La Cosmología también tiene suficiente precisión para entender y estudiar lo fundamental de la naturaleza, como la gravedad, entre otros aspectos. Se ha convertido en herramienta de estudio de lo fundamental de la investigación en Física. Es parte de la Astrofísica, pero en los últimos diez años se ha convertido en una ciencia de precisión. Mi sentimiento es que, desafortunadamente, la Cosmología se ha estado separando de la Astrofísica”, expresó.

Descubrimientos y trabajo

Stuart Bale señala que los descubrimientos siempre dependen de la escala en la que se quiera verlos. Aunque pequeños y de cosas nuevas, ellos sí los han hecho, pero no se encuentran a la vista del público en general sino en libros especializados. “Hemos hecho, por ejemplo, las primeras mediciones de radiación del fondo de la atmósfera”, aseguró.
Por otro lado, destacó la construcción de un instrumento nuevo, denominado Solar Pro, trabajo que actualmente desarrollan. Su objetivo es que este satélite vuele hasta la corona para poder hacer mediciones sobre plasma, temperaturas y densidades, entre otras. Igualmente, se ha pensado, en una misión complementaria, efectuar el diseño de un satélite para estar cerca del Sol con el fin de obtener imágenes con mayor resolución.

Los físicos Bale y Krucker concluyen que, tras un sinnúmero de estudios acerca del Sol, se puede decir que hay muchos campos, pues mientras más observaciones se hacen, más cosas se pueden decir y entender. “Cada vez hacemos mejores mediciones. Mientras más aprendo del Sol entiendo que es más simple de lo que la gente piensa y que es mas unificado cada vez. Puedes ver cosas muy complejas, pero tal vez es por la manera como tomas por ejemplo una fotografía, puede que como lo haces no era la forma correcta”, asegura Bale.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Estudio de rizobacterias beneficiaría a las plantas

 
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Las rizobacterias son unos microorganismos que crecen justo donde hay una interfaz entre la raíz y el suelo.
Las rizobacterias son unos microorganismos que crecen justo donde hay una interfaz entre la raíz y el suelo.

6 de junio de 2012

Analizar las rizobacterias favorecería el proceso de crecimiento de las plantas. Además, estas podrían contribuir con una mayor captura de CO2 de la atmósfera.

Las rizobacterias son unos microorganismos que crecen justo donde hay una interfaz entre la raíz y el suelo; eso es lo que se conoce como rizósfera. Allí hay una cantidad de microorganismos que promueven el crecimiento de las plantas, mejoran su capacidad para absorber nutrientes y también se generan unas sustancias que les permiten defenderse contra el ataque de otros microorganismos patogénicos.

Los investigadores, inicialmente, aíslan los microorganismos de las raíces bajo condiciones asépticas, luego se llevan al laboratorio y  se cultivan en medios específicos, de ahí se estudian a nivel molecular y se hacen una serie de pruebas para descubrir las propiedades que pueden tener. Si se encuentran algunas bacterias sobresalientes se empiezan a hacer pruebas en invernadero y luego a nivel de campo. Si los resultados son positivos se pueden generar bioinsumos para ser comercializados.

Para Walter Osorio, docente de la Facultad de Ciencias, “promover el crecimiento vegetal se puede lograr desde muchas perspectivas: una de ellas mejorando la nutrición vegetal, con lo que se podría pensar en la reducción del uso de fertilizantes químicos; también se podría controlar diferentes fitopatógenos de las plantas, lo que reduciría el uso de fungicidas; y si se mejoran los factores de crecimiento las plantas podrían capturar más CO2, lo cual ayudaría mucho a reducir la afectación del cambio climático”.

Prácticas como la minería, la ganadería extensiva y los monocultivos, son perjudiciales para el desarrollo del suelo, de hecho, lo que hacen es desgastarlo a tal punto que este pierde sus nutrientes o se vuelve propenso a enfermedades que terminan por atacar a la vegetación restante. Según el académico, si se sigue investigando en esta vía, las rizobacterias aportarían a la recuperación de estos suelos degradados, pero de manera natural y sin necesidad de químicos que contaminen el agroecosistema.

“Acá en el país todavía estamos en una etapa muy embrionaria del reconocimiento de estos beneficios. Tenemos que aprovechar que con el TLC estamos en una posición donde podemos producir estos productos agrícolas en una forma muy sana y dándole un mejor sello de comercialización para el negocio con Estados Unidos o Canadá”, explica Osorio.

Para promover la investigación en Latinoamérica, poner a Colombia como un líder en todo ese proceso y trabajar combinadamente con el resto de colegas de la región para hacer aportes significativos en esta área del conocimiento, la Universidad Nacional será anfitriona del Noveno Seminario Internacional y Primer Seminario Latinoamericano sobre PGPR (Rizobacterias promotoras de crecimiento vegetal).

Este seminario, consecuencia de otros que se han hecho en varias partes del mundo, se realizará hasta el 8 de junio en el recinto Quirama de Comfenalco. El objetivo es divulgar la información científica, los últimos hallazgos en relación a la investigación de estos microorganismos y, al mismo tiempo, propiciar un encuentro entre los investigadores para el intercambio de conocimientos, metodologías y nuevos hallazgos.

Cerrando la invitación, dice Osorio: “Vamos a tener conferencias magistrales, presentaciones cortas de otros expertos y una sesión de pósters donde los investigadores mostrarán sus investigaciones más recientes”.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

La NASA y la UN medirán aerosoles en Colombia

 
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Aerosoles en Colombia

23 de septiembre de 2011

Agencia de Noticias UN- Gracias a un convenio entre ambas instituciones, Colombia contará con un fotómetro capaz de calcular el material particulado que se encuentra en la atmósfera y que es causante del cambio climático.

Al frente de este proyecto están los profesores Rodrigo Jiménez, del departamento de ingeniería Ambiental de La UN sede Bogotá, y el profesor Álvaro Bastidas profesor asociado de la Escuela de Física de la sede Medellín.

El aparato comenzará a funcionar a finales de octubre y en un principio estará en la Sede Bogotá durante seis meses y luego se rotará entre las demás ciudades donde hay presencia de la UN.

Este instrumento suministra información precisa sobre las partículas microscópicas que flotan en el aire, conocidas como aerosoles. “Para validar desde la superficie la información que llega del satélite (registros sobre clima, calentamiento global, etc.), el fotómetro se enfoca hacia el sol, y su capacidad es tal, que detecta la cantidad de aerosoles que afectan la atmósfera y la cantidad de luz que llega al suelo. Con esos datos se pueden predecir propiedades de las partículas como tamaño y movimiento. Este aspecto es muy importante en salud pública, pues algunos materiales desprendidos del hollín, como el proveniente de la combustión vehicular, son muy pequeños y pueden afectar el sistema respiratorio hasta generar cáncer de pulmón” comentó Jiménez.

Las actuales mediciones de calidad del aire realizadas en Colombia permiten cuantificar la concentración de partículas a nivel del suelo, pero se desconoce lo que ocurre con los procesos de la atmósfera durante la noche, cuando las partículas se acumulan en su parte superior y recirculan el día siguiente. Por ello, en ocasiones un día contaminado conlleva a que el siguiente lo sea más.

Tanto en el ámbito urbano como en el rural las mediciones que hace este instrumento pueden tener un efecto significativo. “Además de predecir el cambio climático, permiten establecer políticas en salud pública acordes a la composición y distribución de los aerosoles. Estas microscópicas partículas atmosféricas tienen una dinámica característica: pueden engordar, coagularse y precipitarse al suelo. Por eso hay que monitorearlas a tiempo”, comentó Jiménez.

El aparato será enviado anualmente a los Estados Unidos para su mantenimiento y calibración. De esta manera, con la instalación de este instrumento, Colombia comenzará a hacer parte de una red mundial liderada por la Nasa llamada Aeronet.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Colombia, octavo deforestador del mundo

 
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13 de agosto del 2011

La reducción de las altas tasas de destrucción de árboles y plantas en los países tropicales debe asumirse como una prioridad inmediata.
La reducción de las altas tasas de destrucción de árboles y plantas en los países tropicales debe asumirse como una prioridad inmediata.

Bogotá D.C. – Agencia de Noticias UN – La ONU declaró el 2011 Año Internacional de los Bosques para crear conciencia sobre la necesidad de detener la deforestación y degradación que están sufriendo estos ecosistemas en el mundo.

La deforestación se ha maximizado principalmente en los bosques tropicales, generando el 20% del total de gases efecto invernadero (GEI) que se liberan anualmente a la atmósfera. Esta cantidad equivale al total de emisiones de países como China o Estados Unidos.
Por ello, la reducción de las altas tasas de destrucción de árboles y plantas en los países tropicales debe asumirse como una prioridad inmediata, dada su alta viabilidad de disminuir en el corto plazo las emisiones de GEI, ante la negativa actual de los países industrializados de modificar sus sistemas de producción.

El panorama en Colombia es bastante desalentador. Se estima que el total de bosques naturales remanentes (incluidos los intervenidos) alcanza los 610.000 km2 (aproximadamente el 53% del territorio nacional), ubicados principalmente en las regiones Amazónica, Pacífica y Andina.
Según datos obtenidos en un estudio reciente, en el que participaron investigadores de la Universidad Nacional de Colombia, el contenido de biomasa aérea (cantidad de materia viva almacenada en tallos, ramas, hojas y frutos) es de aproximadamente 241 toneladas por hectárea (t/ha-1). Ello representa en general más de 7 mil 232 millones de toneladas de carbono (t C), que corresponderían a cerca de 26 mil 518 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), GEI no liberadas a la atmósfera. Esta suma se iguala a las emisiones globales anuales provenientes de combustibles fósiles.
Dicha información le permitirá al país iniciar con mejores argumentos la búsqueda de mecanismos de financiación para emprender proyectos orientados a la reducción de emisiones por deforestación y degradación (REDD) de los bosques.
El mismo estudio revela que, a escala nacional, la tasa de deforestación anual estimada en el periodo 2000-2007 fue de 336.000 ha: 36,2% de bosques fueron convertidos en pastos y 38,2% en rastrojo o vegetación secundaria que terminó igualmente convertida en potrero. En valores netos (no porcentuales), esto ubica a Colombia en el no muy honroso octavo lugar entre los países con mayor deforestación en el mundo.

Estado de pérdidas y… ¡solo pérdidas!
El mayor problema radica en que en países megadiversos como Colombia, que se estima alberga el 10% de la fauna terrestre del planeta –gran parte de esta desconocida para la ciencia–, la deforestación no solo contribuye al calentamiento global mediante la emisión de GEI, sino que además promueve la pérdida de especies, principalmente por la destrucción de su hábitat. Así, se disminuye la posibilidad de identificar nuevas herramientas y oportunidades de desarrollo con base en productos derivados del bosque. Igualmente, el menoscabo de la floresta promueve el detrimento de servicios ecosistémicos como la capacidad de regulación hídrica y la ya mencionada reducción de captura de CO2, entre otros, afectando directamente la variabilidad climática.
Desde el punto de vista económico, los bosques en Colombia aportan el 0,21% del PIB nacional. Este porcentaje, casi nulo para el desarrollo socio–económico del país, y el hecho de que un componente que ocupa prácticamente la mitad del territorio nacional tenga tan baja participación en la generación de ingresos, tiene origen en diferentes causas:

1) Cultural: los esquemas mentales de progreso de nuestra sociedad, los cuales fueron impulsados por políticas gubernamentales durante varias décadas, dan valor agregado a tierras degradadas pero que no tengan bosque. De esta forma, se ha promovido la expansión de la ganadería extensiva y la conversión de bosque a pastos, contribuyendo a su vez al aumento de la inequidad económica y social.

2) El conflicto armado y la inseguridad de las áreas rurales que no han permitido el surgimiento de sectores económicos alternos como el turístico. En otros países de la región, como Costa Rica, esta actividad es hoy en día la mayor fuente de divisas y el motor del desarrollo nacional.

3) La falta de investigación sobre las potencialidades del bosque, sobre todo en el desarrollo de la industria cosmética y farmacéutica, que significaría un valor agregado de magnitudes suficientes para promover y permitir la conservación y restauración de los ecosistemas naturales; programas de este tipo se vienen adelantando en países vecinos como Brasil, Costa Rica y Panamá.
Por todas estas razones, en Colombia ha resultado bastante complejo implementar incluso modelos apropiados de aprovechamiento y manejo sostenible de por lo menos el recurso maderero, lo que prácticamente ha conducido al deterioro y extinción de algunos tipos de bosque como el Guandal y el Catival, otrora fuente casi única de abastecimiento de algunas empresas del sector.

De proveedores a transformadores
El potencial de la diversidad –hoy relegado a un segundo plano por la minería–, las concesiones madereras y el efecto del carbono sobre el calentamiento global merecen un capítulo aparte, ya que enfatizan la necesidad de que el país deje de ser proveedor de materias primas brutas y pase a ser transformador con excedentes económicos que aporten al desarrollo.
En una nación como Colombia, hoy tecnológicamente muy distante de otras como Corea (con la cual no tenía mayores diferencias en este aspecto hace 20 ó 30 años), la diversidad natural debería tener el valor que se merece dentro de las cuentas nacionales ambientales. Para ello, es menester modificar las actuales políticas de protección a ultranza que no permiten acceder a la información científica requerida para operar.
No debemos avanzar únicamente en la caracterización de la diversidad desde el punto de vista cualitativo al nivel de especie, sino buscar  también el máximo de beneficios posibles de la cuantificación y caracterización de la diversidad genética y química, que es donde subyacen los cimientos para la reconstrucción de una nueva política forestal. Seguir bajo los actuales modelos de protección sin inversión en inventarios y cuantificación solo conlleva al incremento del deterioro ambiental y, por ende, al aumento de la inequidad social. En todo este camino, el papel que debe jugar la educación será fundamental.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Urgente, legislar emisión de contaminantes atmosféricos

 
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16 de junio 2011

• Formaldehído, benceno y algunos pesticidas no están supervisados por leyes ambientales en vigor, advirtió Agustín García Reynoso, del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM

unamEs necesario implementar medidas concretas para el abatimiento y control de las emisiones de tóxicos atmosféricos, que pueden causar mutaciones, malformaciones o cáncer a largo plazo. “Necesitamos legislar en esta materia”, advirtió Agustín García Reynoso, del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

El formaldehído, benceno, algunos pesticidas, tolueno y el xileno, no están supervisados por leyes ambientales en vigor. Además, dijo, las emisiones de partículas generadas en la zona metropolitana y los niveles de ozono en la Ciudad de México, producto de la combustión de hidrocarburos, representan un riesgo para la salud.

El ozono, ejemplificó, generado por vehículos y emisiones industriales, causa irritación de ojos y garganta, tos, problemas del tracto respiratorio, asma y daños pulmonares severos.

Monitoreo de la calidad del aire

Para contrarrestar efectos nocivos, refirió que se puede recurrir a la evaluación de la calidad del aire, proporcionada por el Sistema de Monitoreo Atmosférico (SIMAT) y la Red Automática de Monitoreo Atmosférico (RAMA), de la Secretaría del Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal.

Realizan mediciones continuas y permanentes de ozono (O3), dióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx), monóxido de carbono (CO), partículas menores a 10 micrómetros (PM10), partículas menores a 2.5 micrómetros (PM2.5) y ácido sulfhídrico (H2S), indicó.

Además, el CCA genera pronósticos respecto a la calidad del aire en el Valle de México. Los datos están disponibles en la dirección web http://www.atmosfera.unam.mx/

En consecuencia, consideró que es posible conocer los niveles en cada zona, para evitar la exposición.

Impacto de los contaminantes

Los efectos principales en la salud, provocados por sustancias tóxicas en el ambiente son disminución en el tamaño de pulmones, por exposición a ozono; afectaciones cardiacas, por presencia nociva en el torrente sanguíneo, y daños neuronales, causados por plomo, que provoca el deterioro del sistema nervioso central y disminución en la capacidad cognitiva y habilidad manual.

Los grupos de alto riesgo son niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y aquellos con padecimientos crónicos cardiacos y pulmonares, refirió.

El monóxido de carbono generado por vehículos, estufas de leña y combustible, provoca dolor de cabeza, reduce la alerta mental, puede inducir ataques al corazón, complicar enfermedades cardiovasculares, disminuir el desarrollo mental y provocar la muerte.

Contaminación en casa

En interiores, refirió, el humo de cigarro es el contaminante principal. Está compuesto de una corriente primaria o principal, que inhala directamente el adicto, y una secundaria, generada por combustión espontánea.

Se han identificado más de cuatro mil sustancias nocivas, de las que al menos 60 son probables carcinógenos, como los 4-aminobifenoles, benceno, níquel, monóxido y dióxido de carbono, nitrosaminas y amoniaco, además de ser una fuente importante de nicotina, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-348-2011/unam.mx