Peces de agua dulce, en inminente peligro

 
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La Corporación Colombia Internacional (CCI) advierte que las infecciones bacterianas están enfermando y matando a los peces ornamentales de mayor demanda.
La Corporación Colombia Internacional (CCI) advierte que las infecciones bacterianas están enfermando y matando a los peces ornamentales de mayor demanda.

22 de febrero de 2012
La sobreexplotación pesquera, el comercio de ornamentales y la contaminación ponen en constante peligro a las 1.357 especies de peces dulceacuícolas del país, según estudios de la UN en Palmira.

Esa cifra es la registrada, pero hay otras 2.000 especies estimadas, que convierten a Colombia en el tercer lugar en diversidad de peces de agua dulce en el mundo, después de Brasil y Perú.

En todo el territorio nacional, las cinco grandes zonas hidrogeográficas albergan en sus cauces grandes poblaciones de estos animales: Amazonas con 675 especies, Orinoco con 685, Magdalena-Cauca con 197, Pacífico con 164 y Caribe con 165.

Sin embargo, estudios del Grupo de Investigación de la Reserva de Yotoco, de la UN en Palmira, advierten que la sobreexplotación de los recursos a través de la pesca, el comercio de ornamentales y la contaminación está acabando con las existencias.

“Los grandes industriales generan una sobreexplotación acelerada de recursos sin ninguna responsabilidad ambiental. Los peces de agua dulce están sufriendo una disminución dramática que ha sido percibida por los pescadores durante los últimos años”, sostiene el profesor Carlos Alberto Jaramillo, director del grupo.

En cuanto al comercio de los ornamentales, los investigadores señalan que este se centra, principalmente, en la extracción de ejemplares dulceacuícolas, lo que ha generado una inestabilidad en las poblaciones, deteriorando a su vez los ecosistemas hídricos.

Así lo señala también la Corporación Colombia Internacional (CCI), basada en un estudio de la UN en Bogotá que examinó cuatro mil peces ornamentales en más de cien especies, en el cual advierte que las infecciones bacterianas están enfermando y matando a los de mayor demanda.

Según el informe, “en Suramérica, extraer estos animales de su hábitat es una actividad netamente económica, lo cual conlleva a una disyuntiva: por un lado, es una de las pocas opciones legales de empleo en muchas regiones ribereñas y selváticas de Colombia y, por otro, causa un impacto ecológico que aún no ha sido medido de forma adecuada”.

Los ríos de los que se sacan los peces ornamentales pertenecen en su mayoría a las cuencas del Orinoco y el Amazonas. Su exportación genera ingresos cercanos a los ocho millones de dólares anuales, y según datos de las Naciones Unidas para el Comercio (UN Comtrade, 2010), el país se mantiene como uno de los líderes comerciales en Latinoamérica.

Elizabeth Mora, integrante del grupo, sostiene que “la alteración de ecosistemas y flujos hidrológicos por obras de Ingeniería; la desecación intencional de humedales; la contaminación de diferentes índoles, sobre todo por hidrocarburos y agroquímicos, y la repoblación de cuerpos acuáticos con ejemplares provenientes de la piscicultura ponen en riesgo a los de agua dulce”.

Los investigadores destacan que la modificación de los ecosistemas y la contaminación son los principales problemas que tienen 45 especies de 15 familias con algún riesgo de extinción, reportando una especie extinta (Rhizosomichthys totae), otra en estado crítico (Prochilodus magdalenae), 11 especies en peligro y 22 especies en estado vulnerable.

El profesor Jaramillo hace un llamado al cuidado de este importante recurso natural: “Los ecosistemas de agua dulce conforman no solo una gran reserva hídrica, sino también el hábitat de una notable diversidad de peces de importancia biológica, económica y social. Por eso, la amenaza compromete la conservación a largo plazo de sus poblaciones”.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

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