Inconveniente la legalización de las drogas: investigador de la UAM

 
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*Cuarenta y cinco millones de mexicanos tienen al menos un integrante de su familia que no trabaja por ser alcohólico

La legalización de las drogas en México es un problema complejo y de varias aristas, que en principio no considera al consumidor como un enfermo que ante la posible liberación seguirá ingiriendo estupefacientes sin control, ocasionándose graves problemas médicos, familiares y socioeconómicos, subrayó el doctor Luis Berruecos Villalobos, investigador y fundador del Departamento de Relaciones Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Si se legalizan las drogas, apuntó, todos tendrán acceso a ellas, y si en este momento hay graves conflictos porque se ha incrementado el consumo, serán aún mayores si se adquieren en cualquier lugar.

El profesor del Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco sostuvo que la discusión sobre estas sustancias se centra en atacar la oferta –quién produce, dónde se compran y cuánto cuestan–, ya que nadie puede estar en contra de que se reduzca la cantidad de estupefacientes que circulan.

La primera droga que conoció la Humanidad, puntualizó, fue el alcohol. En el país hay nueve millones de discapacitados por beber este tipo de productos, la mayoría jefes de familia, y la media es de cinco personas por hogar en México; por tanto, 45 millones de mexicanos tienen un integrante en casa que no trabaja por padecer esta enfermedad.

El antropólogo, historiador y especialista en problemas de adicciones destacó que el Gobierno Federal no toma en cuenta a los alcohólicos y menos a los adictos a drogas, porque no hay un sistema de salud que se enfoque en ello ni los Centros Nueva Vida –implementados en este sexenio– cuentan con personal capacitado en la materia.

Aunque el gobierno se desentiende del asunto, le corresponden acciones de suma trascendencia: fomentar la investigación para tener mayores y mejores estadísticas; capacitar al personal médico y paramédico para que dé servicio a los enfermos; establecer espacios en los centros de salud para la rehabilitación, así como diseñar y operar programas preventivos con suficiente información acerca de qué son las drogas y cómo afectan al organismo.

Las políticas de legalización en el ámbito internacional han sido un verdadero fracaso al igual que las de prohibición total: así sucedió en Holanda, donde ante la liberalización de las drogas se incrementó en forma considerable el número de usuarios nuevos, así como los accidentes y la delincuencia, por lo que ahora se ha dado marcha atrás a esta política.

La salida a esta problemática, subrayó Berruecos Villalobos, es la educación y la información porque la gente no sabe qué son las drogas y cómo funcionan en el organismo, confunden una con otra y éstas tienen un efecto diferenciado en cada individuo a partir de su salud, complexión, edad, antecedentes familiares y genética, entre otros aspectos.

Debe analizarse bien la situación y establecer programas complementarios de desarrollo social y de generación de empleo, además de planes para crear más universidades, atacar el desempleo o generar más fuentes de trabajo, es decir, ampliar la cobertura social, lo cual resultaría más efectivo contra el consumo de drogas, que el argumento de legalizarlas o no.

Lo anterior también está relacionado con la estructura social, pues en México la mitad de la población está en pobreza, y mientras eso no se resuelva siempre habrá quien abuse de las drogas para escaparse de sus tragedias, sin pensar que son muy peligrosas.

Históricamente se ha visto que cuando hay crisis económicas, desempleo y desencanto en las políticas públicas, en particular en los programas de gobierno que no satisfacen las necesidades mínimas de la sociedad, el incremento en el consumo de los estupefacientes  es notable.

Créditos: UAM. Dirección de Comunicación Social

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