Mamíferos en peligro por caza en reserva nacional

 
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Los mamíferos ungulados como los pecarís son los de mayor vulnerabilidad.
Los mamíferos ungulados como los pecarís son los de mayor vulnerabilidad.

13 de diciembre de 2011
Un estudio realizado por la UN y otras instituciones del Estado reveló el impacto de la cacería en la Reserva Nacional Puinawai en Guainía.

Es el caso de la comunidad Zancudo, que habita la Reserva Nacional Natural Puinawai, de la etnia Puinave. En la actualidad, ellos han cambiado el uso de armas convencionales como las cerbatanas y flechas por la escopeta y los machetes.

La evangelización, en algunas comunidades indígenas, ha traído cambios culturales y sociales que han incidido en la pérdida de costumbres como la tradición en la forma cazar, lo que pone en alto estado de vulnerabilidad a diversas especies de mamíferos.

Por ejemplo, los actos de carácter evangélico que se celebran a lo largo del año afectan la fauna de la región. Según el estudio, en los encuentros realizados cada mes, cada seis meses o cada año se reúnen entre 300 y 500 personas de diferentes comunidades. Junto con los pastores se realiza la lectura de varios pasajes de la biblia y se hacen discusiones al respecto.

“El problema es que en esos encuentros se necesita alimentar a cada uno de los asistentes. Entonces dos semanas antes se realiza la caza y la pesca para atenderlos”, explica María del Pilar Tafur, magíster en Manejo y Conservación de Vida Silvestre de la Universidad Nacional de Colombia, quien realizó una tesis de sostenibilidad de cacería en esta reserva.

Lo anterior motivó la investigación realizada por la UN, Colciencias y Parques Nacionales, con el fin de evaluar hasta qué punto esta práctica causa un impacto fuerte en la fauna de la zona.

Se logró establecer que los animales que más se encuentran en estado de vulnerabilidad son los mamíferos ungulados, es decir, con pezuñas, como la danta, los pecarís y los venados, así como dos primates medianos conocidos como Cebus apella y Lagothrix lagothricha. Estos últimos además son usados como mascotas y animales de intercambio.

Se revisaron los registros de 18 cazadores nativos en los últimos 4 años, aparte de las propias observaciones de la investigación. Se obtuvieron los datos de 537 individuos cosechados pertenecientes a 26 especies, 13 de las cuales corresponden a mamíferos, la proporción de cuánto se estaba cazando y cuántas crías estaban produciendo los animales naturalmente. Se tomaron los registros de 18 cazadores locales (nativos) en los últimos 4 años. El grupo taxonómico más cosechado fue el de los roedores (56%) y el menos cosechado el de los ungulados (6%). El área de extracción estimada fue de 92,94 km2.

“Especies como la danta, los venados y los pecarís, además de ser bastante apetecidos por su tamaño, son de mucho cuidado porque tienen muy pocas crías. Asimismo, hay nativos que no llevan un registro juicioso de la caza y a veces se dificulta el cálculo real dentro del estudio”, asegura Tafur. Los roedores parecidos al chigüiro, que son capturados, se reproducen con mayor facilidad y su especie no representa peligro.

La pesca supera la caza

La Reserva Nacional Natural Puinawai se encuentra en Guainía, en un punto de transición entre la Amazonia y la Orinoquia conocido como la Guayana colombiana, que es de formación rocosa y cuenta con pocas especies naturales por las condiciones del área. Por eso, los niveles de caza son muy bajos en la región y la pesca se convierte en la principal fuente de proteína de sus habitantes.

“Ellos comen por cultura mucho pescado debido a la gran diversidad. Se encuentran cachamas, peces ornamentales, varias especies de bagres y pirañas. Por esta zona pasan los ríos Inírida y Guainía”, agrega Olga Montenegro, profesora asociada del Instituto de Ciencias Naturales, quien supervisó la tesis.

Este es el primer estudio de sostenibilidad que se hace en una reserva. “Anteriormente se han hecho conteos y solo se entregaban resultados de cacería, pero en esta ocasión el monitoreo tuvo en cuenta las costumbres de la población y un balance de las especies que habitan Puinawai. Así, se pudo determinar que no hay sobreexplotación en la caza, pero sí unos mamíferos vulnerables a extinguirse”, comentó Montenegro. Destacó, además, que los mismos miembros de la comunidad Zancudo hacían su propio conteo, lo que contribuyó al estudio; ahora hay otras comunidades que se han querido involucrar en el monitoreo.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

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