CISTICERCOSIS, POSIBLE CAUSA DE INFERTILIDAD

 
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José Luis Molinari Soriano, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.
José Luis Molinari Soriano, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.

7 de mayo de 2011

• En estudios realizados en ratones infectados con cisticercos de Taenia crassiceps, en el IFC de la UNAM, se observó que testículos y ovarios resultaron dañados
• Esta patología podría ocurrir también en humanos contagiados, aseveró José Luis Molinari Soriano

La cisticercosis puede afectar las células reproductivas, masculinas y femeninas y, en consecuencia, provocar problemas de infertilidad, afirmó José Luis Molinari Soriano, investigador del Instituto de Fisiología Celular (IFC) de la UNAM.

De acuerdo con estudios realizados en su laboratorio, al infectar a ratones de manera experimental con cisticercos de Taenia crassiceps, mediante microscopía óptica y electrónica se observó que resultaron dañadas las células de testículos y ovarios.

Desde hace años, mencionó, en zonas endémicas del estado de Guerrero se aplica una vacuna de uso porcino para romper el ciclo biológico de esta parasitosis, y “nos percatamos que cerdos con cisticercosis tenían inmunodepresión debido a una disminución de linfocitos T y B”.

Fue así como se descubrió que existe una sustancia de muy bajo peso molecular que excreta el cisticerco. “La aislamos y comprobamos que es capaz de inhibir la proliferación de linfocitos”. Más tarde, en experimentos hechos in vitro y en ratones se comprobó la hipótesis, explicó.

El especialista en microbiología señaló que existen especies de Taenia que producen cisticercosis: solium y crassiceps, que se usan para experimentar y obtener antígenos, o para el diagnóstico inmunológico de cisticercosis humana y porcina.

También, Taenia crassiceps se ha empleado como un modelo para acercarse a la cisticercosis en el humano, a través de su análisis en ratones. “Al investigar el daño que ocasiona en los linfocitos, pensamos que también podría impactar otros tejidos y seleccionamos, en primer lugar, el testículo”.

Entonces, prosiguió, se indagó si la enfermedad que se produce de manera experimental en el ratón afecta el testículo, lo que se comprobó a través de microscopía óptica y electrónica. “Observamos que en los tubos seminíferos, donde se producen los espermatozoides, se mueren las células tanto somáticas como germinativas”, refirió.

Esto hace pensar que el daño de las espermátides redondas, que se transforman al final en espermatozoides, puede derivar en esterilidad, destacó.

Un hallazgo importante es que durante la infección con cisticercos se vulneran las células que producen la testosterona (de Leydig) y, en consecuencia, la viabilidad de las del epitelio seminífero, que incluye a los espermatozoides.

Actualmente, indicó, se trabaja con ratones hembras infectadas con cisticercos de Taenia crassiceps, para observar qué sucede en el ovario, y “hemos visto que el parásito también produce patología”.

Se ha concluido que en este padecimiento el cisticerco daña a distancia –a través de una sustancia de bajo peso molecular– las células reproductivas del huésped, con el fin de apropiarse de sus fuentes energéticas para su propia fecundidad, finalizó.
Créditos: UNAM-DGCS-270-2011/unam.mx

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