Donará Adolfo Sánchez acervo bibliográfico a la FFyL de la UNAM

 
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Adolfo Sánchez Vázquez, profesos emérito de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Adolfo Sánchez Vázquez, profesos emérito de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

3 de abril de 2011

• “Constituye una mínima compensación por todo lo que, de manera invaluable, la Universidad me ha dado”, estableció el profesor emérito en la carta dirigida a la Rectoría para formalizar su entrega
• La colección consta de cuatro mil volúmenes, aproximadamente, entre ellos, libros de filosofía y política que serán llevados al resguardo de casa de estudios

Adolfo Sánchez Vázquez (Algeciras, España, 1915), poeta de gruesos lentes, curiosidad imperturbable, exiliado político y hoy profesor emérito de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), desarrolló su vocación filosófica en México, como “francotirador”. “Yo, que me considero un profesional de la filosofía marxista, jamás he tenido un profesor marxista”, dijo en una entrevista, en 1978.

Residente en nuestro país desde 1939, año en que abandonó su patria, donde se formó académicamente, llegó a Veracruz el 13 de junio de ese año, con muchos otros refugiados españoles.

Luego de cursar la maestría en Letras Españolas en la UNAM, ingresó como ayudante de Eli de Gortari, en 1952; continuó como profesor de asignatura a partir de 1955, y desde 1959, como profesor de carrera en la FFyL.

Fue en esta casa de estudios donde su marxismo, crítico y abierto, penetró en las aulas; etapa que marcó el inicio de la conformación de su riquísimo conjunto bibliográfico que ahora donará a la Biblioteca Samuel Ramos, de esa entidad educativa.

Esa determinación, explicó la integrante del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas, e hija del emérito, Aurora Sánchez Rebolledo, fue tomada por su padre, porque el acervo que integró, es reflejo de su formación al paso del tiempo.

Su deseo es que sirva a las siguientes generaciones, porque también “constituye una mínima compensación por todo lo que de manera invaluable la Universidad me ha dado para ejercer la docencia y llevar a cabo mis investigaciones”, como explicó el profesor Adolfo Sánchez, en la carta dirigida a la Rectoría para formalizar la entrega.

Cuatro mil volúmenes

El conjunto bibliográfico, que abarca casi todas las paredes y uno que otro rincón de su departamento, consta de alrededor de cuatro mil volúmenes. Entre ellos, libros de filosofía y política, que constituye casi el 80 por ciento del total, y que serán llevados al resguardo de esta institución.

Ahí, los temas prioritarios se concentran en áreas como filosofía del arte, vida e ideas de Carlos Marx y Federico Engels, historia del marxismo, y filosofía en general: ética y hermenéutica, entre otros.

Además, aclaró Aurora Sánchez, contiene dos o tres de los mejores diccionarios filosóficos que tradujo en su época de juventud, y que se suman a otras en inglés, francés y alemán. También hay un gran número de obras escritas en ruso, idioma que el hijo adoptivo de la provincia de Málaga –según consta en el nombramiento que las autoridades de esa ciudad le entregaron y que pende en una de las paredes del comedor de su casa–.

La colección de libros por entregar, como Los Principios de la Ciencia, de Eduardo Nicol; La Filosofía de la Filosofía, de José Gaos¸ Perfiles Filosófico-Políticos, de Jürgen Habermas, e Introducción a la Lógica Dialéctica, de Eli de Gortari, tienen un valor adicional: algunas están “trabajadas”, es decir, subrayadas o con anotaciones hechas por el propio poeta.

En su misiva a la Rectoría, Adolfo Sánchez Vázquez también propuso a su discípulo, filósofo y profesor de la Facultad, Gabriel Vargas, como enlace entre las autoridades universitarias y la familia. La fecha para la entrega física del acervo está aún por definir, informó Aurora Sánchez.

El conjunto bibliográfico de Adolfo Sánchez Vázquez será donado a la Biblioteca Samuel Ramos, de la FFyL de la UNAM.
El conjunto bibliográfico de Adolfo Sánchez Vázquez será donado a la Biblioteca Samuel Ramos, de la FFyL de la UNAM.

Filosofía, literatura, arte

La suya es una biblioteca que se conformó en más de medio siglo, y por las propias exigencias intelectuales o académicas –para preparar clases, seminarios, conferencias, o para elaborar sus propios textos–, aunque sin perder un carácter libre y espontáneo, relacionado con sus gustos, en especial de literatura y poesía.

El acervo cuenta con diversos libros editados en México y tierras ibéricas dedicadas al exilio español en nuestro país, así como la vasta obra del propio Sánchez Vázquez, que va más allá de las decenas de libros que ha publicado, entre ellos, su más reciente obra, Incursiones literarias (editada en 2008).

Existen publicaciones de arte, sociología, estética y gran cantidad de revistas especializadas y carpetas llenas de manuscritos y material mecanografiado, que se convertirían en sus libros.

Por el momento, aclaró Sánchez Rebolledo, esto último no ha sido tocado, sino hasta que el universitario, que en septiembre próximo cumplirá 96 años, disponga qué hacer y en qué momento.

En la biblioteca destaca un librero más pequeño, ubicado en lo que fuera su despacho. Ahí reposa una diversidad de obras que el propio Sánchez Vázquez mandó encuadernar hace años. Se trata de los materiales que él considera los más importantes para su formación.

Son, sobre todo, libros de marxismo, literatura y poesía española, de autores como Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Antonio Machado, Rafael Alberti, Luis Cardoza y Aragón, Louis Althusser o Maximilien Rubel.

Todo el acervo se formó en México, pero también es resultado de las visitas a España y al resto del mundo. De hecho, recordó su hija, si salía de viaje llevaba consigo una maleta con su ropa y otra vacía, para llenarla de libros que le obsequiaban, o que compraba por la poca facilidad de adquirirlos aquí.

Residente en nuestro país desde 1939, año en que abandonó su patria por el franquismo, el conspicuo filósofo se formó académicamente en este territorio, que le dio la bienvenida el 13 de junio de ese año; llegó al puerto de Veracruz con muchos otros refugiados españoles.

Antes del exilio

El propio Vargas escribió que Sánchez Vázquez nació en Algeciras, Cádiz. En los años 30, se inició su interés por la poesía, en Málaga, animado por Emilio Prados. En 1935, se trasladó a Madrid e ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central, en la que habían adquirido relevancia José Ortega y Gasset, Xavier Zubiri, García Morente, Julián Besteiro y José Gaos, entre otros.

Desde su estancia en Málaga, se afilió a la Juventud Comunista como parte de un compromiso político e ideológico con el socialismo, y con la lucha antifascista que ha mantenido toda su vida.

De igual manera, se alistó en el ejército y participó en la Guerra Civil, que estalló el 18 de julio de 1936. Un año más tarde, como director del periódico Ahora, de las Juventudes Socialistas Unificadas, asistió al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, en Madrid, que convocó a renombrados escritores.

En septiembre de ese año, se incorporó a la 11 División del Ejército, y en febrero de 1939, ante la derrota de las fuerzas republicanas, se vio obligado a salir al exilio por la frontera francesa. Más tarde, luego de algunos meses de incertidumbre, se acogió a la protección ofrecida por el gobierno de Lázaro Cárdenas y se embarcó a México, en el buque Sinaia. Llegó junto con el escritor Juan Rejano y el poeta Pedro Garfias.

Créditos: UNAM-DGCS-196/2011/unam.mx

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