Estudiantes mexicanos elaboran vasos térmicos comestibles

 
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ipn25 de enero de 2011

• Inspirados en los conos de helado, los envases “Bungaloo” representan una alternativa verde ante la grave contaminación que producen los vasos de plástico y unicel, cuyas partículas tardan años en degradarse

Con el fin de contribuir al cuidado del medio ambiente y reducir la contaminación por envases de plástico y unicel, estudiantes del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT-11) “Wilfrido Massieu”, elaboraron, a través de una microempresa denominada Bungaloo, vasos térmicos que pueden comerse o degradarse rápidamente, en caso de ser desechados.

Los estudiantes Arturo Barco González y Erick Martínez Padilla, del área de Procesos Industriales, así como Daniel Martínez Padilla, de Administración de Empresas, asesorados por Iván Jurado Huerta, coordinador del Programa Poliemprende del CECyT-11, y Rosario Barrera Hernán de la Escuela Superior de Economía y Administración (ESCA) Unidad Santo Tomás, manifestaron que “Envases Comestibles Bungaloo”, cuyo lema es “Bébelo-Cómelo” surge de una inquietud emprendedora por crear un negocio,  pero al mismo tiempo fomentar una cultura en favor del medio ambiente.

“Nuestra idea es hacer conciencia en los consumidores sobre la grave contaminación que existe actualmente por envases de plástico y unicel, los cuales tardan más de 100 años en degradarse y cuyas partículas permanece en el medio ambiente, ocasionando cambios indeseables en las características físicas, químicas y biológicas del aire, tierra y agua”, subrayaron.

La base del producto, indicaron, es similar a la masa que se utiliza para elaborar galletas, pero la innovación radica en las cantidades y algunos ingredientes que dan como resultado un vaso con todas las funciones del material térmico, no se deshace con facilidad y  su consistencia se mantiene de 15 a 20 minutos con agua hirviendo, sin que se ablande.

Explicaron que para el proceso de elaboración primero realizaron una investigación en diferentes áreas del conocimiento y una vez que obtuvieron la receta crearon la masa, procedieron a la mezcla, batido, engrasado, horneado y enfriado del producto, así como a la formación de las láminas y los acabados. Posteriormente experimentaron con los materiales, comprobando de esa forma cuáles tenían mayor durabilidad.

Añadieron que conforme avancen los trámites para el registro del nombre y marca de su producto, también podrían perfeccionar el vaso comestible hasta lograr una presentación más estética e incluso con mayor durabilidad, que puede alcanzar hasta una hora, antes de  ablandarse.

“No descartamos la posibilidad de agregar algunos nutrientes y sabores a la masa del vaso, y también elaborar platos o agitadores, que después de usarse podrían ser ingeridos sin ningún peligro, o bien desecharse sin dañar al medio ambiente por su origen orgánico”, acotaron.

Esta idea es sólo un ejemplo del trabajo que realiza el IPN al fomentar una formación emprendedora entre sus alumnos alentándolos a desarrollar sus habilidades para la creación de empresas con enfoque ecológico, ante la gravedad que representa la contaminación ambiental en la actualidad, señalaron sus los asesores del proyecto.

“Seguiremos trabajando arduamente para hacer realidad nuestro sueño de consolidar una empresa y convertirnos en empleadores más que en empleados. Tener la posibilidad de crear una nueva fuente de trabajo y, de esa manera, poder ofrecer a otras personas una oportunidad laboral, además de contribuir al desarrollo de la economía nacional”, finalizaron.
Créditos: UAM/Dirección de Comunicación Social/uam.mx / Boletín 019/11

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