Estudian en la UNAM poblaciones de coras, huicholes y nahuas

 
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Los actuales coras y huicholes comparten el tronco lingüístico yutoazteca con los nahuas, pero difieren de ellos en cuanto a su localización geográfica, procesos históricos y estilo de vida en general.
Los actuales coras y huicholes comparten el tronco lingüístico yutoazteca con los nahuas, pero difieren de ellos en cuanto a su localización geográfica, procesos históricos y estilo de vida en general.

23 de julio de 2010

• El objetivo, profundizar el entendimiento de la composición de la diversidad en México, su distribución en un contexto histórico y cultural, señaló Blanca Zoila González, del IIA
• A lo largo de la historia, la dispersión genética ha dependido de crecimientos y contracciones demográficas, y esa partición no es uniforme, como no lo es la geografía, historia o necesidades de los diferentes grupos del país

Para profundizar el entendimiento de la composición de la diversidad en México, su dispersión y distribución en un contexto histórico y cultural, integrantes del Laboratorio de Antropología Genética del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM estudian poblaciones como los coras, huicholes y nahuas.

Dados los numerosos y continuos movimientos de estas comunidades en territorio nacional después del contacto español, “es difícil suponer que los grupos actuales correspondan exactamente al pasado de esas lenguas o localizaciones, pero si se toma en cuenta el tiempo y el espacio en que han estado relativamente aislados, se les puede considerar como nuevas colectividades, en el plano cultural y genético”, afirmó Blanca Zoila González Sobrino, investigadora del IIA.

Nuestro interés, explicó la también encargada del proyecto “De genes y símbolos, un estudio sobre huicholes, coras y nahuas” (PAPIIT IN402507), es considerar cómo aspectos de la cultura tan trascendentes como la cosmovisión, pueden influir en la conformación genética.
Aunque las poblaciones mexicanas tienen una herencia en común, hay cierta diversidad entre etnias. A lo largo de la historia, la distribución genética ha dependido de crecimientos y contracciones demográficas desde que se establecieron los primeros grupos; esa dispersión no es uniforme, como no lo es la geografía de México, su historia o sus necesidades, abundó.

Además, prosiguió, el abordaje de la diversidad biológica poblacional se ha basado, en general, en las lenguas como punto de partida para diseñar las estrategias de muestreo, y para acceder al conocimiento sobre la distribución de las frecuencias genéticas que comparten los mexicanos como un gran grupo.

Sin embargo, aclaró, los diversos procesos, sean lingüísticos, culturales, tecnológicos o biológicos, tienen distintos ritmos y no evolucionan forzosamente de modo paralelo, “por lo que pueden conservarse unos y cambiar otros. Esto significa que los hablantes de una lengua determinada no necesariamente comparten el mismo conjunto de genes”.

La variación genética y su distribución en las poblaciones actuales es resultado de acontecimientos y cambios a lo largo del tiempo, aunque no se puede saber exactamente cuáles han sido, en qué medida y en qué momento ocurrieron en cada grupo, abundó.
En la antigua Mesoamérica, antecedente cultural de coras, huicholes y nahuas, parte fundamental de la cosmovisión fue la ingesta de sustancias psicoactivas, así como el comportamiento social y ritual respecto a ellas.

Entonces, resultaba de gran interés el parentesco mítico que fungía como principal elemento de cohesión entre la vida, el individuo y la sociedad. El cuerpo quedaba comprometido con la ingesta de alucinógenos y con la reproducción de sí mismo en función de símbolos que restringen el flujo génico respecto a otras poblaciones, dijo.
“Los actuales coras y huicholes comparten el tronco lingüístico yutoazteca con los nahuas (en el caso de este estudio, de Necoxtla e Ixhuatlancillo, en Veracruz), pero difieren de ellos en cuanto a su localización geográfica, procesos históricos y estilo de vida en general”, aclaró.
De genes y símbolos, un estudio sobre huicholes, coras y nahuas

La investigación de los universitarios se relaciona con la interpretación que pueda darse respecto a las distancias genéticas observadas; ellos se preguntaron si las distancias entre los grupos se originaron en tiempos prehispánicos, o fueron resultado de eventos acumulados de esos orígenes, de movimientos poblacionales en el periodo colonial, o de un relativo aislamiento que han mantenido hasta la fecha, vinculado a la influencia y obligaciones comunitarias a partir de sus creencias, entre otras causas.

A la fecha, detalló González Sobrino, se ha calculado la distancia genética entre coras, huicholes, nahuas y otros dos grupos de mestizos (en una muestra total de 272 personas), a partir de polimorfismos de genes empleados en el laboratorio como marcadores (5HT2A, 5HTT-LPR, MAOA [VNTR y EcoRV], APOE y haplogrupos del ADN mitocondrial).

Los resultados muestran diferencias entre los coras-huicholes, los grupos nahuas de Veracruz (Nexcoxtla e Ixhuatlancillo), y los mestizos. Al parecer, ha habido menos flujo genético entre los nahuas, finalizó.
Créditos: UNAM. DGCS -438/unam.mx

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