Estiman niveles de corrosión en tuberías usadas en la industria petrolera

 
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BOGOTÁ D. C., 25 de octubre de 2016 — Agencia de Noticias UN-

Luego de trabajar durante dos años en el estudio del suelo para encontrar soluciones efectivas en materia de desminado humanitario, el Grupo de Física Nuclear de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Bogotá introdujo una variante que le permitiera realizar sus análisis sobre materiales más estables, diferentes al suelo.El método propuesto evitaría retrasos en operaciones de inspección y prevención, además de ahorrar costos en tiempo, puesto que permite realizar un análisis del estado de las piezas en tiempo real. De esta manera será posible reparar tramos afectados sin necesidad de esperar el resultado de exámenes y pruebas de laboratorio.

Puesto que hacer un estudio sobre el tipo de interacción que realizan los rayos gamma con diversos tipos de materiales era complicado, los investigadores se concentraron en trozos de metal –como aquellos de los que están hechos los tubos–, ya que estos resultaban más uniformes respecto a su forma y propiedades, y además permiten mayor control sobre parámetros que para el caso del suelo son mucho más inestables.

“Durante la investigación sobre las minas estudiar el suelo resultó ser muy complejo porque no es homogéneo, y sus características varían dependiendo de la ubicación geográfica o la altura”, señala el profesor Fernando Cristancho, quien dirige el grupo de investigación y también forma parte del Departamento de Física de la U.N. Sede Bogotá.

“Aunque inicialmente suponíamos que en la literatura científica habría muchas cosas resueltas, nos encontramos con que si, por ejemplo, disparábamos 1.000 rayos gamma de ciertas características contra una lámina de aluminio, no se sabía cuántos de ellos retornaban de acuerdo con una expresión matemática”, comenta el docente, a la par de recordar que la intención de la investigación era poder hacer imágenes a partir de este tipo de tecnología.

Debido a que la corrosión genera cambios en el grosor de cualquier tipo de lámina por acción de diversos agentes químicos, la experimentación condujo a medir variaciones de este tipo a partir de un patrón cada vez más detallado, de manera que se pudiera hacer un mapeo del conjunto sin necesidad de tener ningún tipo de contacto físico con la muestra.

“Nosotros enviamos los rayos, ellos vuelven, y a través de un detector y procesos de computación se produce una imagen”, indica el docente. Para hacerlo se requiere que el material objeto de estudio tenga una propiedad de contraste, la cual posibilita que por ejemplo exista la fotografía, gracias a que en una placa química es posible capturar las diferencias de colores y tonalidades.

“Supongamos que tenemos una lámina de aluminio y al lado una de cobre y que cada una de ellas devuelve una cantidad diferente de rayos gamma. ¿Será que la diferencia entre la cantidad que se devuelve en uno y otro caso resulta ser suficiente para poderlas distinguir a través de este proceso?”, explica el profesor Cristancho.

Simulación numérica

Luego de combinar una serie de análisis teóricos y de carácter experimental que incluyeron materiales como cobre, hierro y aluminio, la investigación comenzó a arrojar los primeros resultados a partir de simulaciones numéricas que permiten efectuar un análisis de carácter computacional con el fin de producir la imagen.

“La simulación numérica nos permite introducir datos a un computador para que pueda actuar como si se tuviera un rayo gamma que se dispara sobre un elemento con determinadas propiedades y características, de tal manera que podamos contar con un modelo que se comportaría con determinadas características de acuerdo con las leyes de la física”, concluye el docente Cristancho.

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