Las tecnologías imponen un nuevo ordenamiento territorial

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

MEDELLÍN, 15 de octubre de 2016 — Agencia de Noticias UN-

Desde ese punto de vista, el profesor Fabián Beethoven Zuleta, director de la Escuela de Hábitat de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Medellín, advierte que en las denominadas ciudades inteligentes hay tendencias en las que el lenguaje informacional convierte las decisiones.Los territorios inteligentes, explicó el académico, hacen referencia a la manera como la tecnología se incorpora a la vida social, se convierte en un aspecto vital de las actividades cotidianas, que impacta todos los procesos y las dinámicas urbanas”.

Tales consideraciones fueron planteadas por el docente durante el Coloquio Medellín-Prehábitat Quito 2016, en el que se refirió a tecnologías y urbanismo.

Las territorialidades son entendidas como tangibles e intangibles, advirtió. Desde su punto de vista, los procesos de urbanización comprometen las tecnologías, que actúan planteando transformaciones importantes como la alta concentración de población en las metrópolis.

En ese sentido, anotó que “Medellín se ha caracterizado por ser una ciudad innovadora, aunque hay tareas que no estamos cumpliendo”.

Al respecto, sostuvo que existe una brecha tecnológica entre lo que fue esta ciudad como gran factoría, cuando las empresas electromecánicas jugaron un rol importante, y ahora, cuando entraron a jugar un papel más protagónico las economías de servicios, y con ellas el fenómeno digital.

Por su parte, Jacques Lévy, geógrafo y urbanista de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (Suiza), en su conferencia “Ciudades de futuro: el tiempo de los citadinos”, destacó que la sociedad desempeña un rol fundamental en la construcción de los territorios.

Respecto a Medellín, señaló que esta ciudad es un ejemplo de urbanismo. En su opinión, la ciudad está hecha por actores múltiples, pero sin autor. ”Toda la población y todos los sectores de la sociedad, incluidos los barrios pobres, tienen un papel importante qué jugar para hacer mejor la ciudad”, subrayó.

Esa condición se convierte en una experiencia de la que debe aprender Europa, según él, ya que “la idea de democracia participativa es un reto que todavía no está completamente resuelto, y tampoco la de considerar la ciudad como un bien público, que no es de una clase u otra”.

El urbanista concluyó que la revolución urbana “es todavía una cosa que debemos construir y la podemos hacer con toda la sociedad, no solo con los urbanistas, que se deben considerar como mediadores, no como ingenieros urbanos, porque ese tiempo se acabó”.

En la actividad académica también participaron los docentes Claudy Lebreton y Alberto Castrillón.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*