Salud pública paga un alto costo por uso de agroquímicos

 
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BOGOTÁ D. C., 07 de septiembre de 2016 — Agencia de Noticias UN-

Ni siquiera el uso de insecticidas serviría para el control de enfermedades vectoriales como el dengue, el chikungunya o el zika, pues es mayor el costo que se paga en salud pública a largo plazo con el uso de agrotóxicos.La única forma de impactar eficazmente en la salud pública es apostando por estrategias relacionadas con el saneamiento, como alternativa para abandonar perspectivas medicalizadas, impuestas como lógica, pero a partir de la constitución de dossiers (expedientes o compilación de evidencia) sobre los efectos en la salud y el ambiente en territorios específicos.

En ello coincidieron médicos, docentes y expertos durante el conversatorio “Territorio, agrotóxicos, modelo agrario y salud colectiva”, organizado por el programa de Doctorado Colombia (U.N.).

Solo la constitución de este tipo de documentos (dossiers) en Brasil, por ejemplo, pusieron en evidencia 30 años de fracasos en la lucha contra el dengue a partir de químicos, que significaron sobrecostos en inversión para más químicos, en atención en salud, en medicamentos para tratar los efectos por envenenamiento de esos mismos químicos, entre otros.

Según la pediatra y experta en epidemiología, Lía Giraldo, docente de la Universidad Federal de Pernambuco (Brasil), el caso del Aedes aegypti solo ha demostrado que por ser un agente biológico este tipo de insectos ha generado más resistencia a los venenos y la respuesta lógica ha sido aumentar la toxicidad para enfrentar dicho vector, con la consecuente mayor exposición de los humanos al envenenamiento, sin resolver el problema esencial.

Para el coordinador del doctorado, profesor Mario Hernández, la problemática pasa más por la forma como los humanos se relacionan con los medios urbanos, con pésimas condiciones sanitarias en agua, en vivienda y pobreza, que por considerar que la solución está en eliminar esos mosquitos.

Pese a que el dossier, punto de partida del conversatorio, es del capítulo Brasil, este documento es visto por expertos como una alternativa real para promover un encuentro de los debates científicos y políticos para el desarrollo de políticas públicas eficaces, en otros países aquejados por problemas similares (cultivos ilegales, plagas, etc.).

Según el médico de la Universidad Nacional, Javier Rodríguez, secretario Ejecutivo de la Red Colombiana de Salud Colectiva, quien realizó la traducción de ese documento y lidera para Colombia la creación del dossier nacional, se ha encontrado que el país tiene programas de baja vigilancia epidemiológica de contaminación de agroquímicos sobre alimentos y el agua.

Sin vigilancia sanitaria

Solo en el caso del glifosato, aunque su uso fue prohibido se ha atribuido a ello parte del aumento de las siembras ilegales, “no ha habido una vigilancia sanitaria sistemática de contaminación de aguas en los lugares asperjados (fumigados), como tampoco estudios de campo rigurosos sobre impactos en la población y en el ambiente”, explicó el médico Rodríguez, estudiante de doctorado en Salud Pública.

Para el profesor Hernández, el uso de agrotóxicos pone de presente un manejo del conocimiento, pero bajo la perspectiva medicalizada; es decir, donde se crea “un complejo médico, industrial y financiero de la salud que nos ha hecho creer que todo se resuelve con un remedio, dejando de lado la posibilidad de alternativas más potentes como las articulaciones sociales y cambiar los enfoques”.

El saneamiento debe estar dirigido a ambientes sin basura y una pedagogía sobre el manejo y protección del agua para que, a través de estos dossiers, se den pasos seguros y, así, reducir la agroquímica y aumentar la agroecología.

La presentación del dossier brasileño, realizado por la Asociación Brasileña de Salud Colectiva, Abrasco, podrá seguirse a través de youtube: https://goo.gl/H5KPV5.

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