Diseñan juguete que estimula sentidos de los bebés

 
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PALMIRA, 24 de mayo de 2016 — Agencia de Noticias UN-

“La cara del muñeco es una especie de espejo, asociado al sentido de la vista y facilita el reconocimiento facial, que ocurre más o menos a partir de los seis meses que el niño empieza a reconocerse, facilitándole el seguimiento visual”, comenta Johana Aguirre Holguín, estudiante de Diseño Industrial de la Universidad Nacional Sede Palmira, quien desarrolló la propuesta. Las manos del objeto son llamadientes y están relacionados con el gusto para estimular el crecimiento de los dientes del niño; también cuenta con un sonido tictac que se emite cuando el pequeño presiona un botón que el peluche tiene en el pecho.

“Este sonido se eligió porque como es un juguete de acompañamiento, se espera que el niño interprete el latido del corazón de la mamá”, explica la estudiante.

El objeto está impregnado además de un olor a coco, por ser una esencia suave y que permite un fácil reconocimiento olfativo.

La fuente de inspiración para el desarrollo de este peluche, equipado con elementos de apoyo para la exploración y reconocimiento de los infantes, partió luego de que la estudiante decidiera ofrecerle a su recién nacido un elemento para que interactuara.

Durante el proceso creativo también se basó en el mote “Tutti” utilizado por su sobrino para referirse a ella. De esta forma y como agradecimiento, y con cariño, Johana Aguirre le dio ese nombre al conejo.

Respecto al mercado, “Tutti” sí involucra todos los sentidos sensoriales a diferencia de la mayoría de productos comerciales existentes, además, es un juguete liviano para el manejo y cuidado de los bebés.

La propuesta partió desde el Nodo Proyectual de Estética y Comunicación de la Sede Palmira, dirigido por las docentes Diana Edith Cárdenas y Sandra Patricia Martínez. Este tomó como referencia una marca comercial “Wonka”, que para su exhibición emplea productos grandes y llamativos, bajo el concepto “alimenta tu imaginación”.

“Diseñé algo similar, un sombrero y de allí salían muchas cosas: bombas, serpentinas y el conejo, para relacionarlo con la magia”, manifiesta Aguirre.

Para la elaboración del trabajo se hicieron tres simuladores: una almohada luminosa, un conejo y un oompa loompa (tomado de los personajes de la película Willy Wonka) y comprobación con cinco bebés. Dado que los infantes interactuaron más con el conejo, se determinó que esta fuera la figura final.

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